CAPITULO XXXIX DEL MONASTERIO DE LA CONCEPCIÓN
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El monasterio de monjas de la Concepción habrá veinticinco años se fundó; fué fundadora dél doña Inés de Ribera, con gran pujanza de hacienda, así en muebles como en raíces. Hale augmentado Nuestro Señor mucho á su servicio; susténtanse en él hoy más de 120 monjas de velo, y muchas novicias. Hay en él grandes siervas de Dios, grandes religiosas de mucha penitencia, buen gobierno, y entre ellas han gobernado no poco tiempo, con título de suprioras, hasta que Nuestro Señor llevó al cielo á la fundadora, á pagarle el servicio con su favor hecho y el que se hace y se ha de hacer: María de Jesús, gran religiosa, despues de la cual han gobernado dos hermanas: doña Leonor de Ribera y doña Beatriz de Horosco, ya con título de abadesas (porque acabando la una de ser abadesa elegian á la otra), con gran ejemplo, religion, prudencia, modestia y blandura y no poca penitencia, con lo cual á las demás animaban al cumplimiento de lo profesado. Víanlas en los trabajos las primeras, por lo cual nadie se excusaba. Hacen lo que Cristo nos enseñó: El mayor entre vosotros sea como menor, y el que manda sea siervo de los demás. Gracias á Nuestro Señor, ansí no se ha dicho deste monasterio, como ni del otro. Son sujectas al Ordinario.
En lo que toca á la celebracion de los Oficios Divinos, si no son iguales en la música al de la Encarnación, vanles pisando los carcañales, y no les hacemos en esto agravio, porque el otro, como más antiguo y principio, proveyóle Nuestro Señor de voces y destreza en el canto y todo género de música cual se requiere para alabar á su Majestad. No quiero decir más, no me apedreen. Aunque es así, que en este convento hay Religiosas muy diestras, y de voces admirables, y en el órgano famosas.