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Descripción colonial, libro primero (1/2)

CAPITULO IV DE LA PUNTA DE SANTA HELENA

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Siguiendo la costa adelante, que toda ella desde punta de Manglares hasta el estrecho de Magallanes, que sin dubda hay más de mil leguas, corre Norte Sur (no creo son veinte leguas), está la punta llamada de Santa Helena; tiene pocos ó ningunos indios el dia de hoy; cuando la vi y saltamos en ella eran muy pocos los que allí vivian. En esta punta, aunque es playa, suelen surgir los navios que vienen de Panamá, toman agua y algun refresco. Hubo aquí antiguamente gigantes, que los naturales decian no saber dónde vinieron; sus casas tenian tres leguas más abajo del surgidero, hechas á dos aguas con vigas muy grandes; yo vi allí algunas traídas en balsas para hacer un tambo que allí labraba el encomendero de aquellos indios, llamado Alonso de Vera y del Peso, vecino de Guayaquil.

Vi tambien una muela grande de un gigante, que pesaba diez onzas, y más. Refieren los indios, por tradición de sus antepasados, que como fuesen advenedizos, no saben de dónde, y no tuviesen mujeres, las naturales no los aguardaban, dieron en el vicio de la sodomia, la cual castigó Dios enviando sobre ellos fuego del cielo, y así se acabaron todos; no tiene este vicio nefando otra medicina.

Hay tambien en este puerto, no lejos del tambo, una fuente como de brea líquida, que mana, y no en pequeña cantidad; del agua se aprovechan algunos navios en lugar de brea, como se aprovechó el nuestro, porque viniéndonos anegando entramos en la bahia de Caraques, doblado el cabo de Pasao, ocho leguas más abajo de Manta, de donde se invió el batel con ciertos marineros á esta punta por esta brea (creo se llama copey), y traída se descargó todo el navio; diósele lado y con el copey cocido para que se espesase más brearon el navio, y saliendo de allí navegamos sin tanto peligro.

Dicen es bonísimo remedio para curar heridas frescas como no haya rotura de niervo.

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