CAPITULO LXI DEL VALLE DE ICA
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Otras seis leguas dista el valle anchísimo y largo de Ica, doce leguas de la costa de la mar, pobladísimo de muchos algarrobos muy gruesos, con un rio no muy grande, con muy buena agua, y fuera mucho mayor si no se trasminara por todo el valle; por lo cual las heredades que hay en este valle, muchas y muy buenas, de viñas y demás mantenimientos, no tienen necesidad de mucho riego. El vino, que aquí se hace alguno, es muy bueno, de donde, porque en el meson del pueblo no hay tanto recaudo para los caminantes, ya es comun sentencia: En Ica, hinche la bota y pica. Fundóse aquí un pueblo de españoles; algunos dellos son ricos de viñas y chácaras, sus casas llenas de todo mantenimiento. Era valle de muchos indios; agora no hay sino dos ó tres pueblos dellos; vanse consumiendo como los demás destos Llanos y por las mismas razones.
Todos los Llanos y la tierra que se habita desde las vertientes de la sierra y cordillera nevada, hasta lo último del reino de Chile, es grandemente combatida de temblores de tierra, y este valle lo es mucho; ya dos veces lo ha derribado un temblor de tierra, y la iglesia del convento de San Francisco, que era buena, dos veces ha dado con ella en el suelo, lo cual desanima mucho para que aquel pueblo no pase muy adelante.