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Descripción colonial, libro primero (1/2)

CAPITULO XL DEL MONASTERIO DE LA TRINIDAD

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Fundóse otro monasterio de monjas llamado de la Trinidad, habrá veinte años, de la Orden de San Bernardo; fundadoras fueron madre é hija doña Lucrecia de Soto y doña Mencia. Doña Lucrecia fué casada con Juan de Rivas, vecino de la ciudad de La Paz, por otro nombre llamado el Pueblo Nuevo; siendo ambos ya viejos y la hija viuda, aunque moza, se concertaron marido y mujer de que se metiesen monjas madre é hija y fundasen este monasterio con la hacienda que tenian; era mucha. Salieron con su intento la madre é hija; escogieron para sitio el que dejaron los padres de San Augustin, donde gastaron mucha plata en un dormitorio alto y bajo y en sacar los cimientos de la iglesia de tres naves, y se mudaron á medio de la ciudad donde no tienen tanto sitio como tenian. Aquí, que es el sitio muy grande, tiene tres cuadras en largo; una huerta muy espaciosa y buena eligieron para fundar un monasterio, pared en medio de la perroquia de San Marcello. Vívese aquí con gran recogimiento, tienen bastantemente lo necesario, pueden recibir seis monjas sin dote, y en muriendo algunas destas luego reciben otra; guardan su profesion al pie de la letra. El locutorio y libratorio se frecuentaba tan poco, que no parecia haber en aquella casa monjas. En este breve tiempo se ha multiplicado, porque hay en él más de treinta monjas de velo, y novicias se van recibiendo. No comen carne en el refectorio perpétuamente.

Los edificios se van labrando y Nuestro Señor lo multiplicará todo. No quieren música de canto de órgano, su canto es llano y muy devoto, y órgano solamente, y proveyóles Nuestro Señor de una monja tan hábil en la tecla, que es cosa de admiracion.

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