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Descripción colonial, libro primero (1/2)

CAPITULO XXVIII DE LOS PROVINCIALES DE NUESTRA ORDEN

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A este excelentísimo varon sucedió el gran fray Gaspar de Carvajal, religioso de mucho pecho y no menos virtud carretera y llana, el cual á todos los conventos que llegaba, cuando los iba á visitar, en lo espiritual y temporal, favoreciéndolo el Señor, dejaba augmentados. Varon abstinentísimo, de gran ejemplo, de una simplicidad extraña. En su tiempo, en parte dél fué prior desta casa el muy religioso fray Tomás de Argomedo, varon docto, de mucho ejemplo, buen predicador y acepto, el cual, el año de 60 me dió el hábito: á quienes, si no era cual ó cual, nos quitaba los nombres y nos daba otros, diciendo que á la nueva vida, nuevos nombres se requerian. Yo me llamaba Baltasar; mandóme llamar Reginaldo, y con él me quedé hasta hoy.

Este religiosísimo varon y padre fué el primero que en nuestro convento comenzó á poner órden en el coro; hasta entonces no la habia, por no haber religiosos que lo sustentasen; en pocos meses tomamos el hábito más de treinta, con los cuales y los demás sacerdotes del convento se comenzó de dia y de noche, como en el más religioso de España, á guardar la observancia de la religion, y lo mismo se comenzó en los demás desta ciudad, porque hasta este año de sesenta muy pocos religiosos habia en los conventos, los cuales faltando, no puede haber tanto concierto en el coro, ni en lo demás; de suerte que podemos decir, y justísimamente, que desde este año de 60, ó cuando mucho del 58, comenzaron los conventos á se aumentar; para que se vea cuán en breve tiempo la mano del Señor ha venido favorabilísima sobre todos ellos. Dióme la profesion el padre provincial fray Gaspar de Carvajal, cumplido mi año de noviciado, que ojalá y en la simplicidad que entonces tenia hobiera perseverado.

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