CAPITULO XLV DE LA UNIVERSIDAD
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Su Majestad del Rey Felipo 2.º, de inmortal memoria, celoso del bien deste reino como lo es de todos los que gobierna con tanta justicia y cristiandad cuanta ningun Rey ha gobernado hasta agora, mandó se fundase una Universidad donde se leyesen las sciencias, y á los que en ella se graduasen les concedia las exemptiones que gozan los graduados en Salamanca. Por órden de Su Majestad la instituyó y fundó el Visorrey don Francisco de Toledo, donde se lee, por muy doctos maestros y doctores, Latinidad, Artes, Lógica, Filosofía, Cánones, Leyes, con suficientes salarios, y Escritura divina. Medicina hasta hoy no se ha leído, ni Retórica, ni Astrologia; corren á estudiar de Quito á Chile, nacidos en estas tierras, buenas habilidades. Con esta Universidad ha hecho gran bien y merced Su Majestad á estos reinos, halos ennoblecido y ha descargado mucho su conciencia real, gratificando y haciendo hombres á los hijos, nietos y tataranietos de los conquistadores y pobladores, á cuyos antecesores no se les habia hecho merced, y si hecho, no tanta cuanta sus servicios merecian. De los nacidos acá se han graduado, y con rigurosísimo exámen, algunos doctores y maestros en las facultades dichas, y se graduarán muchos más, é van graduando, por lo cual, cuando hay doctoramiento, es de ver en tan breve tiempo muchos doctores y maestros; ni los graduados en otras Universidades se desdeñan de incorporarse en ésta.