CAPITULO XC DE LA CIUDAD DE LA PAZ
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De aquí de Guarina á la ciudad de La Paz son dos jornadas, la cual se llamó así por ser poblada en medio de Potosí y el Cuzco, donde habia, los años pasados, ó de donde se temian algunos alborotos, y porque de aquí se habia de salir á apaciguarlos se llama la ciudad de La Paz, en la cual, por la mayor parte, hay poca entre los vecinos della. Poblóse en valle hondo por ser lugar más abrigado, junto á un rio pequeño de buena agua; no lleva peces por la frialdad del temple, pero proveese y bastantemente de la laguna, que la tiene á ocho leguas, poco más; aquí no se da sino muy poco maíz en unas quebradillas junto al pueblo, donde hay un poblezuelo pequeño de indios para su servicio. El rio abajo, á seis leguas y más, se dan viñas y fructas de las nuestras muy buenas, y á diez, y dende arriba, hay valles callentes, principalmente uno llamado Caracato, en el cual se han plantado viñas y se coge mucho y buen vino, y alguno tinto, á quien no hace ventaja el de España.
En este valle tienen los más de los vecinos sus heredades. El trigo é maíz les traen de la provincia de Larecaja, y de otro valle más abajo dicho Cochapampa; los vecinos de aquí, á lo menos los viejos, eran muy ricos asi de plata como de ganados nuestros, particularmente ovejuno, por los muchos y buenos pastos que hay en la comarca y cerca del pueblo; á cuya causa en el mismo pueblo conocí un obraje de paños, donde se hacian blancos y pardos, mejores que los que nos traen de Castilla, frezadas y otras cosas. Sustenta cuatro monasterios: San Francisco; San Augustin, la Merced y Teatinos, que en breve se han hacendado y muy bien; tienen su sitio en una cuadra de la plaza, y en él tiendas no pocas para mercaderes y pulperos. Es pueblo de mucha contractacion, á lo menos solíalo ser, y donde se remediaban soldados pobres hasta que se proveyeron corregidores de naturales.