CAPITULO LV DE LAS CALIDADES DE LOS NACIDOS EN ELLA
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Los que nascen en esta ciudad meros españoles son gentiles hombres por la mayor parte y de buenos entendimientos, y animosos, y lo serían más si los ejercitasen en cosas de guerra; son muy buenos hombres de á caballo y galanos, y para otras cosas que adornan, la policia humana, no les falta habilidad. Por la mayor parte son más prodigos que liberales, y trasportados hacen muchas ventajas á los naturales. En una cosa tienen gran falta, esta no es la culpa suya, sino de los que gobiernan; déseme licencia para tratarlo, porque á ello no me mueve quererme entremeter en cosas de gobierno, sino advertir del daño que podria suceder. La falta que tienen es que esta ciudad es puerto de mar. Pues los nacidos en puerto, que no sepan nadar, que no sepan qué cosa es mar, que no entren en ella, y que si entran luego se marean como si vivieran muy apartados della; esta es la falta. Hasta agora no se sintia, porque no se imaginaba que enemigos de la Iglesia católica y del nombre español nos habian de venir á robar; pero ya que por nuestros pecados lo experimentamos, debian los gobernadores á todos los nacidos en esta ciudad desde muchos años, mandar llevarlos al puerto, enseñarlos á nadar, meterlos en barcos y hacerlos llevar por lo menos dos veces en la semana cuatro leguas y más á la mar, porque se hiciesen á ella, y no que como testigo de vista hablo.
Cuando don García de Mendoza, marqués de Cañete, envió contra el inglés tres navios grandes y otros patajes, yo iba en la Almiranta, y cuantos criollos, así los llamamos, iban en ella, y hombres bien nacidos, en entrando en la mar cayeron como amodorridos, y el dia que vimos al enemigo, de mareados que estaban no eran hombres, y en tierra riñeran con el gran diablo de Palermo, los cuales si estuvieran hechos á entrar en la mar no les subcediera.
Esto no es falta de ánimo, sino falta de ejercicio marítimo; lean los gobernadores á Platon en los libros de sus Leyes, y en los de la República, y deprendan de allí en qué han de ejercitar los muchachos para que puedan y sepan defender su república. Que los nacidos en puerto á la lengua del agua no sepan ni conozcan la mar, notable descuido es; y desto no más. De las mujeres nacidas en esta ciudad, como en las demás de todo el reino, Tucumán y Chile, no tengo que decir sino que hacen mucha ventaja á los varones; perdónenme por escribirlo, y no lo escribiera si no fuera notísimo.