← Table of contents
Descripción colonial, libro primero (1/2)

CAPITULO VI DEL VALLE DE CHICAMA

Reading edition

Pocas leguas adelante, no creo son dos jornadas, corre el valle de Chicama, abundante; los hijos de los españoles que nascen en este pueblo, por la mayor parte son gentiles hombres, y las mujeres les hacen gran ventaja, y aun á todas las del Perú; créese que el agua es gran parte en este particular, porque donde la hay buena, las mujeres son muy bien dispuestas que donde no es tal; esto lo dice la experiencia.

Saliendo, pues, de la ciudad de Guayaquil para la mar en una marea ó poco más, menguante, se llega á la isla Lampuna, cuyo nombre corrompido llaman la Puna, cuyos indios fueron belicosos mucho; comian carne humana; era bastantemente poblada. Produce oro y mucha comida; toda su costa es abundantísima de pescado. Produce tambien cantidad de sabandijas ponzoñosas, culebras, víboras y otros animales; por la costa della, particular la que mira la tierra, se veen muchos caimanes; dista de la tierra firme poco más de ocho leguas.

Estos indios se comieron al primer obispo que hobo en estos reynos, llamado Fr. Vicente de Valverde, religioso de nuestra sagrada Orden, con otros españoles; fué obispo de más tierra que ha habido en el mundo, porque desde Panamá hasta Chile se prolongaba por mar y por tierra su obispado. Era fama en aquella isla haber un tesoro riquísimo que los indios tenian escondido; despachóle el Marqués Pizarro desde la ciudad de Los Reyes con poca gente para que lo descubriese y sacase; los indios eran recien conquistados; los cuales, recibiendo á nuestro obispo y á los que con él iban, de paz, y sabiendo á lo que venian, los descuidaron, y descuidados dan en ellos, mátanlos y cómenselos; por esto son afrentados de los indios comarcanos, llamándoles perros Lampuna, come obispo. Estos indios son grandes marineros, tienen balsas grandes de madera liviana, con las cuales navegan y se meten en la mar á pescar muchas leguas; vienen á Guayaquil con ellas cargadas de pescado, lizas, tollos, camarones, etc., y suben al desembarcadero que dejamos dicho del rio de Guayaquil; cuando en este rio se encuentran estos indios con los Chonos, se afrentan los unos á los otros; los Chonos dícenles; ¡ah! perro Lampuna, come obispo! Los Lampunas: ¡ah! perro Chono, cocotarro! notándolos del vicio nefando; ésto vi y oí. Hay en esta isla plateros de oro que labran una chaquira de oro, así la llamamos acá, tan delicada, que los más famosos artífices nuestros, ni los de otras nasciones la saben, ni se atreven á labrar; destas usaban las mujeres principales collares para sus gargantas; llevóse á España, donde era en mucho tenida.

Explore with AITake your curiosity a little further.

Reading settings