CAPITULO LXXXII PROSÍGUESE EL CAMINO DEL CUZCO Á VILCANOTA
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Volviendo, pues, al camino Real, y pasando del llano do fué la batalla de las Salinas, va corriendo el valle del Cuzco, ensanchándose un poco más; si le queremos prolongar hasta la rinconada llamada Mohina, terná de largo poco menos de cinco leguas, por medio del cual, el rio los Ingas llevaban acanalado, de suerte que no declinaba á una parte ni á otra; agora, por el descuido de los nuestros, con mediana avenida aniega la mayor parte del valle á mano derecha y siniestra, como lo he visto y pasado con no poco riesgo, compelido por la obediencia, con la cual en medio del ivierno caminaba. Fenecido este valle, diez leguas más adelante llegamos al pueblo é valle de Quiquejana; la mitad del pueblo fundado de la una parte del rio, la otra mitad de la otra; es rio grande y pocas veces se vadea, de gruesa agua; pásase por puente de criznejas, sin riesgo alguno. Luego proseguimos nuestro camino para el Collao el rio arriba, pasando por muchos pueblos de indios que á la mano izquierda dél hay poblados; á la derecha uno solo, ó cuando mucho dos, hasta llegar á su nacimiento, que es una laguna llamada Vilcanota, que se hace de nieves que corren de un cerro alto é nevado, antes de la cual hay unos baños de agua caliente, que de lejos no parece sino que hay allí cantidad de fuegos; tanto es el vapor como humo que de los manantiales sale, y tan caliente el agua, que no se puede poner la mano en ella; hierve á borbotones, y en muchas partes; confieso que la primera vez que vi tanto humo imaginé habia allí muchos indios y fuego; es lugar muy frio. Esta agua, si es de piedra azufre, es singularísimo remedio para el mal de ijada é piedra; bebiéndola callente cuanto se pudiere sufrir, deshace la piedra de los riñones y límpialos: es experiencia hecha, y si se trae y se vuelve fria hase de callentar y beberla caliente como está dicho, y tiene el mismo efecto: ya se puede decir que de historiador me he vuelto médico; no es inconveniente tractar en historia, ó descripción de tierras, las cosas provechosas que en ella se hallan para la salud de los hombres.
Volviendo á nuestra laguna Vilcanota, que terná en torno, ó será tan grande como seis cuadras, es digno de encomendar á la memoria lo que en ella hay.
Este asiento es muy alto y muy frio; la laguna y camino Real entre dos cordilleras nevadas. Vierte á dos partes; el un desaguadero á la mar del Norte, que es el principio deste rio grande de Quiquejana, el cual juntándose con el de Apurimac, Amancay, Vilcas, Jauja y otros, hace el famoso rio del Marañon, que dijimos desembocar en la mar del Norte con ochenta leguas de boca. La otra vertiente ó desaguadero hace el rio que llamamos de Chungara y Ayaviri, que entra en la laguna de Chucuito, y ésta desagua por una parte, como diremos, á la mar del Sur.
Un poco más adelante, como media legua, vemos una pared de piedra de mampuesto que corre desde la nieve del un cerro al otro atravesando el camino Real. Esta pared dicen los viejos se hizo por órden y concierto de paz entre los Ingas y los indios del Callao, los cuales trayendo guerras muy reñidas entre sí, vinieron en este medio: que se hiciese esta pared en el lugar dicho, de un estado de un hombre, no muy ancha, la cual sirviese como de muralla para que ni los Ingas pasasen á conquistar el Collao ni los Collas al Cuzco; rompieron por su mal los Collas las paces y quisieron conquistar á los Ingas, mas los Ingas revolviendo sobre ellos los conquistaron y no pararon hasta Chile. Esta pared se ve el dia de hoy descender desde la nieve del un cerro, y atravesando el valle y camino Real sube hasta la nieve del otro.