CAPITULO XX DE LOS DEMÁS VALLES, Á LOS REYES.
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Desde este valle al de Chancay ponen cincuenta leguas, en las cuales á trechos pasamos por seis valles, todos abundantísimos, si los naturales no hobieran faltado, que los labraban, para todo género de mantenimiento, con agua bastante de riego; sus acequias sacadas, pero ya perdidas.
El primero es Cazmala baja y Cazmala alta, donde han quedado pocos indios, que apenas pueden sustentar un sacerdote; de aquí vamos á Guarme, mejor valle y de más indios, con puerto no muy seguro por la mar de tumbo que hay al desembarcar; tiene mucho pescado, mucha arboleda, algarrobas que se llevan á los Reyes para las carretas, é yo vi desde este valle llevarse navios cargados á Los Reyes de carbon, que no era poco provecho á la ciudad y al señor del navio, llamado el Carbonero.
Ocho leguas siguiendo la costa por do se caminaba es el de Parmunguilla, valle estrecho, de bonísima agua el rio, y que en su nacimiento se halla oro; abundante de trigo é maíz; ya no se camina por la costa, porque haberse consumido los indios fué causa de cerrarse con mucho cañaveral bravo; rodéanse más de cuatro leguas metiéndonos la tierra adentro, el cual pasado, parte términos con el de la Barranca, que le es muy cercano; las pocas tierras que tiene son muy buenas.
Luego entramos en el de la Barranca, fertilísimo de trigo é maíz, y de tierras muchas y muy gruesas; de aquí se lleva la mayor parte del trigo que en Los Reyes se gasta; hay en él dos ingenios de azúcar bonísimo; el rio no es tan grande como raudo y pedregoso, por lo cual en todo tiempo es dificultoso de pasar; tiene puente tres leguas arriba, á la cual por no ir, algunos se han ahogado.
Aquí hay unos pocos de indios poblados; pasado el rio, luego se sigue el de Gaura, que tiene las mismas calidades que éste, con otros pocos de indios, y de donde se lleva mucho maíz y trigo á Los Reyes por mar; tiene puerto no muy seguro.
Prosiguiendo por la costa adelante (si no nos queremos meter cuatro ó cinco leguas la tierra adentro) llegamos, once leguas andadas, al valle de Chancay, donde hay un pueblo de españoles llamado Arnedo. Este valle es muy ancho y de bonísimas tierras para todos mantenimientos, vino y olivares; de aquí se provee la ciudad de Los Reyes del mucho maíz y otras cosas, y aun melones de los buenos del mundo. Hácese buen vino, y fuera mejor si el vidueño fuera del que llamamos torrontés.
Tiene puerto, donde los vecinos de Arnedo embarcan sus harinas para Tierra Firme, y trigo é maíz para Los Reyes.
El rio es no de tan buena agua como los precedentes. De aquí á la ciudad de Los Reyes ponen once leguas, en cuyo camino se atraviesa la sierra de la arena áspera, y larga, por ser arena muerta; en tiempo de verano no se puede caminar sino de noche, con riesgo de negros cimarrones.
Ocho leguas andadas entramos en el valle de Carvaillo, donde hay muy buenas estancias ó chácaras de maíz é trigo, con un rio de buena agua con que las tierras se riegan; este valle dista de la ciudad de Los Reyes tres leguas, desde donde aun podemos decir comienza aún el valle desta ciudad, que tiene dos ríos, porque en medio de un valle y otro no hay arenales que los dividan, sino todo este trecho son tierras de pan, maíz, viñas, aunque pocas, pobladas con sus casas de los señores de las heredades. Hay en este valle de Carvaillo un poblezuelo de indios el rio arriba, donde se sustenta un sacerdote con las chácaras anejas.