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Descripción colonial, libro segundo (2/2)

CAPITULO XI PARTE EL MARQUÉS DE TRUJILLO

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Partió desta ciudad de Trujillo para la de Los Reyes en un machuelo bayo que trujo desde Tierra Firme, en el cual, llegando al rio de Sancta, en todo tiempo grande y pedregoso, lo pasó á vado por más que le suplicaron tomase un caballo, y en el mismo vadeó el de la Barranca, que es el más raudo, mayor y de más piedras de todos los Llanos.

Al valle de Guarmey, que es la mitad del camino, le salió á besar las manos don Pedro Portocarrero, vecino del Cuzco, maese de campo en la guerra contra Francisco Hernandez, el cual fué haciendo la costa al Marqués con mucha abundancia, trayendo lo necesario en sus camellos y mulas, hasta la ciudad de Los Reyes, y abajando á la sierra de la Arena, seis leguas de Los Reyes, en un arenal hizo banquete general á yentes y vinientes, y otro aparte para el Marqués, con bastante agua fria para todos, que es el mayor regalo, porque allí ni callente la hay; ramadas hechas, debajo de las cuales se pusieron las mesas; llegando á tambo Blanco, que es en el valle de Chancay, nueve leguas de Los Reyes, le salieron á besar las manos los criados que habian sido del Visorrey don Antonio de Mendoza, su mayordomo mayor, Gil Ramirez Dávalos, y el secretario, Juan Muñoz Rico, y otros, y algunos vecinos de Los Reyes. Conociendo el Marqués la suficiencia de Juan Muñoz Rico, le mandó sirviese en el mismo oficio que habia servido al Visorrey don Antonio de Mendoza. Podia servir en aquel oficio al gran monarca Carlos Quinto, lo cual Juan Muñoz Rico hizo en el tiempo que vivió con toda la fidelidad que el oficio requiere; empero no vivió tres años y murió súbitamente. Llegando á media legua de la ciudad, ó poco menos, á una chácara ó viña de Hernando Montegro, vecino della, de los antiguos conquistadores, adonde le tenia aderezada la casa como se requeria, aquí se detuvo hasta el dia de San Pedro, que debieron ser dos dias, mientras la ciudad acababa lo necesario á su recebimiento. Antes de llegar á esta viña, los vecinos viejos le hicieron una escaramuza á la jineta en un bosquecillo que habia antes de llegar á la viña; holgó mucho el Marqués de verla y dijo: Así, ¿esto hay por acá? ¿esto hay por acá? galanísimamente han escaramuzado; casi parecia de veras. Luego se hizo un combate de un castillo por infanteria, los infantes muy bien derezados, la cual acabada entró en la viña y estuvo el tiempo que habemos dicho.

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