CAPITULO VII DE EL LICENCIADO VACA DE CASTRO, BLASCO NUÑEZ VELA Y DON ANTONIO DE MENDOZA
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Habiendo brevemente tractado, no conforme á las calidades de las personas, de los reverendísimos obispos é ilustrísimos arzobispos deste reino, por no quedar cortos, con la brevedad que más pudiéremos tractaré, y con toda verdad, sin género de adulacion ni malevolencia, de los Virreyes que he conocido en estos reinos de cincuenta[5] años á esta parte, y tomando un poco atrás la corrida.
El primero que los gobernó despues de la muerte del marqués de Pizarro, por Su Majestad, fué el licenciado Vaca de Castro, el cual, cuanto al gobierno de los indios y de los españoles, lo que dél se tracta fué buen gobernador, porque desembarcó en la Buena Ventura, y de allí atravesando la gobernacion de Belalcazar vino á la ciudad de Los Reyes; vió la tierra y calidad della y de los indios, que es gran negocio y principio para acertar á gobernar; halló alterado á don Diego de Almagro, y tiranizado el reino; juntó campo contra él, habiéndole primero requerido se redujese al servicio de su rey; dióle batalla campal en Chupas, legua y media de Guamanga, donde le venció y cortó la cabeza como á traidor; allanó la tierra, hizo ordenanzas buenas, conforme al tiempo, para los indios y españoles, principalmente mandando que para el servicio de los tambos, y aderezarlos, sirviesen los mismos que el Inga tenia señalados; estas ordenanzas se guardaron algunos años; ya no hay memoria dellas.
Sucedióle el Visorrey Blasco Nuñez Vela, que luego le prendió é puso en un navio en el puerto del Callao; de allí fué á España, donde muchos dias y años estuvo preso; la causa no sé, mas despues salió de allí y fué presidente del Consejo de Indias.
Blasco Nuñez Vela, por no moderar su condicion y dejar las cosas para su tiempo, perdió en la batalla de Quito la vida, y puso el reino en riesgo de que perpétuamente se apartase de la corona de Castilla. Es suma prudencia en un Rey y en un Virrey disimular cuando no se puede hacer otra cosa, so pena que se recrecerán gravísimos males, irremediables por fuerzas humanas; desto en las divinas Escripturas leemos una prudencia digna de ser imitada, y para esto se puso y escribió por órden del mismo Dios, en David, el cual, no se hallando poderoso para castigar á su sobrino y capitan general Joab la muerte de dos capitanes generales que habia cometido, Abner, hijo de Ner, y Amasa, disimuló con él, y el castigo cometió á su hijo Salomón, el cual hízolo por superior mandado, y aunque David dilató el castigo, no por eso le reprehende la Escriptura. No es inconveniente seguir el tiempo que pide el tiempo.
Al Virrey Blasco Nuñez Vela sucedió el prudentísimo y bonísimo Visorrey don Antonio de Mendoza, primero Visorrey de Méjico; el cual, por venir muy enfermo, y acabar presto sus dias en este reino, no sé cosa notable que dél se pueda tractar, sino que así enfermo y tendido en la cama era temido y amado de los españoles y naturales.