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Descripción colonial, libro segundo (2/2)

CAPITULO LXXVI DE LAS DEMÁS CIBDADES DE CHILE

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De la cibdad de Santiago, de quien acabamos de decir, á la cibdad de la Concepcion, ponen setenta leguas de las buenas; todo el camino es fértil para ganados de toda suerte, para trigo y maíz y demás legumbres, y viñas, en el cual camino encontramos con algunos rios malos de vadear, y vienen crecidos al verano con mucha agua que se derrite de las nieves de la cordillera, como son Maipo, Cachapoal, Maule, Ñúble, el rio de Itata; los cuales al ivierno llevan poca agua y los arroyos cuyos nacimientos no es de las sierras nevadas, traen mucha agua. Esta cibdad de la Concepcion es puerto de mar, con abundancia de pescado, y seguro, si no es cuando reina Norte en el ivierno, y muchas veces en el verano, porque ningun mes hay en todo este tiempo que no viente poco ó mucho, y siempre trae agua, la cual azota las paredes[55] de las casas, y es necesario, por ser de adobes ó tapias, aforrarlas con alguna cosa que del agua las defienda. Su asiento es sobre una ciénega junto á un arroyo pequeño. Poblóse aquí, porque la guerra no ha dado lugar á otra cosa, y los vecinos tuviesen agua seguramente; en tiempo de paz, antes de la muerte del gobernador don Pedro de Valdivia, fué muy abundante de naturales, los cuales se han consumido con la guerra de más de 54 años á esta parte, y con matarse los unos á los otros como fácilmente lo hacen, así en las borracheras como con ponzoña, sin que se les castigue nada. Repartimientos de seiscientos indios tributarios y más no tienen hoy veinte indios, y así al respecto. Es abundante de todas comidas el suelo, y de oro, si hay quien labre la tierra y lo saque; junto al pueblo están las viñas, y se hace vino, aunque no tan bueno como el de Sanctiago, porque la uva no madura á ponerse dulce. Los edificios son pobres respecto de la guerra continua, y bajos respecto de la vehemencia de los vientos. El ivierno es asperísimo, con Nortes y lluvias; el verano es templado. Agora cuarenta años se retiró la mar, y despues salió con tanta furia y bramidos que casi anegó todo el pueblo, y luego sucedieron terremotos muy frecuentes, que echaron la mayor parte del pueblo por el suelo, y el año pasado de 604 subcedió á las cinco de la tarde otra inundacion de la mar, con tanta vehemencia y bramidos, que anegó la mayor parte del pueblo, y en el convento de señor Sanct Francisco, donde yo residia y vivo, derribó la cerca, que es de piedra, por tres ó cuatro partes, y se llevaba las piedras grandes, como si fueran paja; anegó todo el convento, y cuando se retiró dejó algunas lizas y otros peces en el claustro, y me compelió á mí y á otros salir por las paredes; y el fuerte, qu'es de tapias, arruinó, llevándoselas y dando con ellas más de veinte pasos adelante. Si esta inundacion fuera de noche pereciera mucha gente, y si algun temblor viniera se arruinara todo el pueblo; fué Nuestro Señor servido que la inundacion fuese de dia y no subcediese temblor alguno.

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