CAPITULO PRIMERO DE LOS PRELADOS ECLESIÁSTICOS
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Habiendo tractado con la brevedad posible la discripcion deste reino del Perú, sus ciudades, caminos, y las costumbres y calidades de los naturales, y de los que nacen en él, nos es tambien forzoso tractar de los obispos y arzobispos que habemos conocido y tractado, y comenzando desde la ciudad de Quito, el obispo primero de aquella ciudad fué el reverendísimo don García Diez Arias, clérigo, de cuya mano recibí siendo muchacho la primera tonsura[1]; varon no muy docto, amicísimo del coro: todos los dias no faltaba de misa mayor ni vísperas, á cuya causa venian los pocos prebendados que á la sazon habia en la ciudad, é iglesia, y le acompañaban á ella y le volvían á su casa. Los sábados jamás faltaba de la misa de Nuestra Señora; gran eclesiástico; su iglesia muy bien servida, con mucha música y muy buena de canto de órgano. En esta sazon el obispado era muy pobre; agora han subido los diezmos y tiene bastante renta. Era alto de cuerpo, bien proporcionado, buen rostro, blanco, y representaba bien autoridad y la guardaba con una llaneza y humildad que le adornaba mucho. Murió en buena vejez de ocasion de una caida de una mula, no con poco sentimiento de todo el pueblo, que por padre le tenia. El obispado comienza desde la ciudad de Pasto, cuarenta leguas más abajo de Quito, hasta el valle de Jayanca, de quien habemos dicho.
Sucedióle el reverendísimo fray Pedro de la Peña, religioso de nuestra sagrada religion, habiendo sido primero provincial en la provincia de México, maestro en Teologia, donde vivió y la leyó más de veinte años; varon docto y muy cristiano, y gran predicador y celoso del servicio de Nuestro Señor y del bien y conversion de los indios; murió en la ciudad de Los Reyes; dejó su hacienda á la Inquisicion.
Despues de la muerte del cual fué algunos años gobernado aquel obispado por la sede vacante, hasta que fué proveido por obispo della el reverendísimo fray Antonio de San Miguel, de la Orden del seráfico San Francisco, varon apostólico, el cual habiendo sido provincial en este reino fué proveido por obispo de la Imperial, del reino de Chile, donde gobernó con mucha prudencia y cristiandad, y de allí fué proveido á Quito; pero antes que llegase á sentarse en su silla, veinticinco leguas de su iglesia, en un valle llamado Riobampa, le llevó Nuestro Señor á pagar sus trabajos; dicen que poco antes que expirase, con un ánimo y rostro muy alegre dijo: in domum Domini letantes ibimus; que es decir: con alegría iremos á la casa del Señor. Mueren los siervos de Dios con alegría.
A quien sucedió y gobierna al presente aquella iglesia el reverendísimo fray Luis Lopez, de la Orden de nuestro padre San Augustin, varon de gran gobierno, docto y de prudencia cristiana y humana; el cual, en este reino, en su Orden, fué dos veces provincial (como habemos dicho), gobernando sus religiosos con vida y ejemplo, libre de toda cobdicia, y finalmente, con las obras enseñaba en lo que le habian de imitar sus religiosos, porque en los trabajos y observancia era el primero.