CAPITULO LXXIX DE LA CIBDAD DE OSORNO
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De Valdivia á Osorno, que la pobló don García de Mendoza, marqués de Cañete, de mucha y muy buena gente, ha veintidós leguas de camino; cuando se pobló era abundante la comarca de naturales que fácilmente, al parecer, recibieron la fe y comenzaron á rescebir la pulicía humana, vistiéndose como nosotros y acudiendo á las iglesias en sus pueblos con algun cuidado. El suelo era muy abundante para comidas y ganados. Muerto Loyola, tambien estos indios, aunque se habian disminuido mucho, que no llegaban á 8.000, se rebelaron, cercaron la ciudad y la entraron y quemaron las iglesias, y en las imágines hacian lo mismo que los de Valdivia; pusieron á la cibdad en mucho aprieto de hambre, y cuando la entraron y saquearon se llevaron una monja profesa de Sanct Francisco, y se la tuvieron allá algunos años, hasta que el capitan...[56] la sacó y la restituyó á su Orden. Estos indios, en un recuentro mataron al coronel Francisco del Campo, yendo por comidas para la cibdad de Osorno con otros españoles, como diremos; finalmente, en tanto estrecho pusieron á Osorno, que compelieron á todos los cercados, con el mejor órden que les fué posible, dejar el pueblo y despoblarlo y irse á la cibdad de Castro, que por otro nombre llaman Chilué, de quien luego diremos, treinta y cinco leguas, poco más ó menos, de Osorno; donde en el camino padecieron mucho trabajo de hambre, ciénegas, rios, y las pobres mujeres padescian más, porque algunas caminaban á pie. Los naturales de Osorno luego consumieron todo cuanto ganado ellos tenian, y lo que guardaban de sus amos, porque habia más de 400.000 ovejas de Castilla, más de 50.000 vacas, más de 40.000 yeguas y mucha cantidad de ganado porcuno, y en tan breve tiempo lo consumieron todo, que el dia de hoy, que no ha cinco años que se despobló Osorno, no se halla en el distrito una cabeza de ningun ganado. Consumiéronlo, porque si los españoles volviesen á reedificar á Osorno no hallasen que comer. Hicieron otra cosa en gran daño suyo; que no sembraron, y faltándoles las carnes faltóles las comidas, y sobre la hambre dieron en comerse unos á otros, y así se han consumido y acabado, que no hay hoy 2.000 indios; tomaban un cuarto de indio, echábanlo en el camino y emboscábanse; pasaban otros indios de ellos mismos, arrebataban la carne, salian los emboscados y matábanlos y comiánselos. En estas bestialidades y otras han caido por sus pecados, ya políticos ladinos, vestidos como nosotros, los más dellos ricos de todo género de ganados; ninguno sabia cultivar la tierra sino con bueyes que proprios tenian.