CAPITULO LXXXVI DEL GOBERNADOR DON FRANCISCO DE QUIÑONES
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Visto por el Visorrey don Luis de Velasco los subcesos deste reino de Chile tan lastimosos, proveyó, mientras Su Majestad proveia, á don Francisco de Quiñones por gobernador destos reinos, el cual, saliendo de Lima con casi 150 hombres, llegó al puerto de la Concepcion, que la halló bien trabajada; comenzó á usar de rigor, ques lo que quieren estos naturales, y á castigarlos ejemplarmente, con lo cual se hizo temer y temblaban dél todos los indios rebelados á donde llegaba la fama de sus castigos; salió desta cibdad con cuatrocientos hombres para la de La Imperial á socorrerla, y en el camino tuvo dos recuentros con los rebelados, en los cuales les mató más de cuatrocientos indios, y con los castigos que en los presos hizo era muy temido; despobló La Imperial contra el parecer de muchos; sacó toda la gente y lo más que pudo della, y volvióse á La Concepcion. Por su órden tambien se despobló la cibdad de Ongol que dijimos llamarse de Los Infantes, con lo cual los naturales de aquel distrito, que tambien se habian rebelado, quedaron más soberbios y más señores; vinieron sobre Chillán, saquearon el pueblo y lleváronse la mayor parte de las mujeres, y aun mataron algunas. A la sazon residia en La Concepcion don Francisco de Quiñones, lo cual parece le atemorizó y comenzó á perder el brio y vigor y tratar de volverse á su casa á Los Reyes, donde tenia mujer y hijos y mucha hacienda que le tiraban por los cabellos. Importunó al Visorrey don Luis de Velasco con cartas le quitase el gobierno; hízolo así y proveyó á Alonso García Ramon, que fué maese de campo de don Alonso de Sotomayor, el cual, llegando á este reino y estando en la cibdad de Santiago, supo que otra vez los indios habian entrado en San Bartolomé de Gamboa, llamado Chillán por otro nombre y se habian llevado algunas mujeres y niños; tomó la ligera y en breve tiempo anduvo sesenta leguas de camino y más, dió en los enemigos y quitó lo que más pudo, aunque no todo, porque los más de los enemigos se dieron más prisa á huir. Gobernó año y medio, en el cual tiempo no pudo hacer más de lo hecho.