CAPITULO LXXVIII DE LA CIBDAD DE VALDIVIA
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Desde esta Villa Rica á Valdivia ponen otras quince ó veinte leguas; fué muy rica de oro que subia de la ley; parte dello se sacaba en sus términos, y parte ó lo más venia de la Villa Rica á fundirse allí y marcar. Pobló el gobernador Valdivia esta cibdad á la ribera de un rio navegable y seguro, á donde los navios llegaban á surgir tan cerca de la barranca del rio á donde se fundó el pueblo, que las gavias llegaban á las ventanas, y para embarcar y desembarcar no era necesario batel, sino echar una tabla ancha y entrar y salir por ella. Hubo hombre que á caballo entró y salió de un navio. Es abundante de mucho monte de buena madera para edificios, que era el trato desta ciudad, donde habia muchos ingenios para sacar y aserrar la madera.
El suelo, para maíz abundante; el trigo se sembraba diez y doce leguas de la ciudad en unos llanos que llaman de Valdivia, donde acudia con abundancia; traíase al pueblo parte por tierra hasta el rio, de donde en canoas se proveia la cibdad. Agora 35 años, poco más ó menos, subcedió un temblor tan vehemente que asoló cinco cibdades deste reino: La Concepcion, Imperial, Villa Rica, Osorno, y esta Valdivia; y á un navio qu'estaba surto en este rio lo sacó y echó en tierra buen trecho de donde estaba, que nunca más se aprovecharon del y allí quedó como el arca de Noé en los montes de Armenia. Este rio procede de una laguna grande de la cordillera Nevada; desemboca por entre dos cerros; con el terremoto se juntaron los cerros y el rio quedó en seco por algunos años, hasta que creciendo la laguna emparejó y rompió por medio de los dos cerros, que se juntaron con tanta vehemencia y tanta agua, que robó mucha parte de los llanos arriba dichos, y se llevó mucha cantidad de naturales y la cibdad corrió algun riesgo, y desde entonces corre el rio por su madre como antes. Permaneció esta cibdad en mucha abundancia, así de oro como de comidas, hasta que agora cinco años, víspera de Sancta Catalina, por los pecados de los que en ella vivian. Nuestro Señor la castigó, enviando sobre ella muchos indios, así de los subjetos como de los de La Imperial, despues de la muerte del gobernador Loyola, y de noche los indios dieron en la cibdad y la entraron, saquearon y mataron todos los que en ella habia varones, y se llevaron más de trescientas mujeres mayores y menores, niños y niñas; robaron las tiendas v las iglesias y en las imágenes hicieron grandes crueldades, siendo todos baptizados y casados y ladinos, y los más ladinos mayores crueldades hacian en los nuestros, y más oprobios en las imágines, y hasta hoy no se han rescatado ni podido rescatar las mujeres, niños ni niñas, porque á los varones todos los han muerto; mas como Nuestro Señor castigó aquella cibdad, tambien castiga á los naturales porque se volvieron á las antiguas bestialidades de sus padres, matándose los unos á los otros, como lo hacen, así en borracheras como con ponzoña. Será muy dificultosa reedificarse aquesta cibdad por la falta de los naturales y aspereza de la tierra, y para nosotros ser infrutífera.