DIEGO DEL CASTILLO.
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Nyn quieren morir mis males, Nin mis cuytas desyguales, Nin feneçen mis cuydados, Nin mis dias trabaiados Son ya ménos que mortales; Nin peresce mi passion, Nin mi grand tribulation, Nin se cansan mis enoios, Nin sosiegan los tus oios De llagar mi coraçon. Syempre reyna mi dolor Con cochillo matador, Syempre reynan mis cadenas Combatiendo con sus penas Á mí triste, syn favor; Siempre reyna más mi danno Et mi duelo tan extranno, Siempre reyna mi tormento Syn que cesse el pensamiento Del vençido por enganno. Vivo vive mi pesar Syn dar fin á mi llorar, Viva fallo la duresa Que retorna mi tristesa Al secreto sospirar; Vivas son mis tentationes Et las mis persecutiones, Vivas son mis muy rabiosas Rabias tanto congoxosas Para darme maledictiones. Non cessan mis espantables Dannos muy innumerables, Non se fartan de vivir El rabioso perseguir De mis cuytas ymmutables; Non perescen mis gemidos De dolor tan combatidos, Non sosyega mi deseo, Nin por quanto mal posseo Son mis dannos fenescidos. Temor me fuerça que fable De mi plaga yncogitable, La muerte que me convida Quiere que llore mi vida Sin remedio reparable; Por ende todos nascidos De mis males condolidos Quered tender las oreias Á mis cuytadas conseias, Por quien ciegan mis sentidos. De mi cuerpo vulnerado Do seso queda burlado Et memoria fallescida, Por la discrecion perdida Es el saber sepultado; Ca gemir nunca fallesçe Nin amargura peresçe, Ante son tales sus tiros, Que do faltan los sentidos Muy mayor cuyta recresçe. El que bien es fortunado, Al nasçer es libertado, El que nasçe syn temor De la conquista de amor Llamen bien aventurado; Que yo, triste, por nasçer, Se partió de mí plaser, Do dieron fin á mi gloria, Y de mís fuerças victoria, Á quien non quiere valer. En mi aflicta concepcion Fué criada perdicion, En mis dias abatidos Fueron males repartidos Syn haber contradicion; É perdí yo por mi fado El poder previllejado De mi franca libertad, Por servir con lealtad Do soy mal galardonado. Mis dolores son ya tantos Que non me valen mis llantos, Mi tristesa es tanto grande, Que por bien que yo demande, Se trasdoblan mis quebrantos; Nin m’aprovecha llorar, Nin gemir, nin solloçar, Ántes creo que el remedio De mis cuytas será medio Con la muerte despachar. Para fyn de tanto duelo Bien sería rasgar el velo De la guardada honestad, É mis voses con verdad Podian bien llegar al cielo; Mas virtud, que non consiente Un tal caso ser patente, Por me dar mayor corona, Ha sellado mi persona Con silencio de prudente. Si pocas veses se falla, Contesçer una batalla, Qual en mi caso presente, La pluma non asy siente Lo que mi dolor non calla. Ya que rason defensora Non resiste á vos, sennora, Ser la causa de mi fuego, Lo que público non niego, Sed vos dello sabidora. El cansançio de sofrir Vuestro duro combatir, Que non da fin á mi quexa, Non me suelta nin me dexa Passe mi mal por desir; Que vuestra fe tan estrecha M’a ferido con la flecha De llagada percussyon, É matado con visyon De una muerte tan estrecha. Non me quexo de la muerte En mí cabida por suerte, Nin me pesa porque muero, Mas por tanto como quiero Un extremo mal tan fuerte; Ca queriendo más me plase Un querer que tanto fase Ser á vos desconoscida Por la fyn en mi venida De que non vos satisfase. Sy desis que por ventura Esta mi grand lobregura Non vos deba ser servicio, Compensad el beneficio Con la pasada tristura; É luégo podrés ser vos Iusto iues de los dos, Do vereys yo ser fiel Y vos sola más cruel Sobre quantas fiso Dios. Quanto la fuerça es mayor De qualquier conquistador, Tanto es más honorosa La victoria gloriosa Del que queda vençedor; Mas vuestra cruel espada, De la tal gloria ganada Non fallándose contenta, En mis llagas acresienta Como quien non fase nada. La llave de vuestro nombre, Circundada con renombre De vuestras cuatro saetas, Tienen sus brasas secretas Donde más pienso ser hombre; Y si gracia non conviene Donde tanta parte tiene El principio de su guía, Es porque niega porfía Lo que grande fe sostiene. Quanto más fingis de sanna Y quereis iugar de manna Por ganar un tal tropheo, Tanto más vos está feo Que querays lo que vos danna; Bien que presumis de casta, La virtud non lo contrasta, Mas defiende gentilesa Un tal acto de cruesa, Donde resistir non basta. Si de qual que mal passado Para ser remunerado El seguir fase vencer, Luégo yo debo de ser Solamente coronado; Mayormente pues que sigo Un querer con que fatigo Mi persona, tan feroçe Cuyo mal non se conosce Por fallencia de testigo. De la vista peligrosa De vuestra cara fermosa Non penseys que me reclamo, Mas de tanto como llamo A la muerte vagorosa, La tardança de la qual Me demuestra por sennal Segund es profetisado, Morir yo desesperado Por ser vos descomunal.

Última.
Por ende mirad et ved Vuestro yerro, y conosced Quánto mal redunda dello, Y pensad sy por fasello Ganaréys mayor merçed; Pero más me maravillo Por ser vos un tal caudillo De beldat qual paresceys, Que cruelmente mateis Vuestro Diego del Castillo.