ALFONSO ENRIQUEZ.
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Testamento suyo.
nota XXXVI
En el nombre de Dios de Amor Público et notorio sea Como tan claro se vea El mundo fallescedor; Que syn fuerça et sin requeste, Con todo mi sentimiento, Ordeno mi testamento, Del qual su thenor es éste. Dó á amor primieramente Mi alma, que faga della, Blanca, negra, fea ó bella Como le será plasciente; Quanto bien fis fasta agora Et fare en quanto viviere, Si lo rescebir quisiere Dolo todo á mi sennora. Dole más quanto duráre Vivo el mi cuerpo todo, Que faga del á su modo Como se más contentare; É yo muerta mi persona, Le dexo procurador Al muy honrado sennor, Arzobispo de Lixbona. Al qual en merçed pido Con voluntad afincada É dexola recomendada Por quanto lo he servido; Et sea mi testamentario, É faga ó mande faser, Que sin nada fallesçer Se cumpla mi inventario. Ordeno mi testamento Ser fecho et obrado, El qual desque acabado Segun mi ordenamiento, Sy otro tal se falláre, Mandóme luégo quemar, Faser polvos, et aventar Quando más çerco ventáre. Sea de la sepultura La noble donna Theresa, Vestida como françesa La somera cobertura; Un laud bien encordado, Desligados sus cabellos, Pos endecha los trebellos Cantando bien acordado. Porque sea más apuesta, Sea la diestra pared, Elvira por su merçed Cantando la cancion esta: Poderoso amor, loado De tí haya perdonança, Pues veo que fis errança En te ser desmesurado. La otra parte será La diestra Mariguillem, Por la cual creo tambien Que se ennoblescerá, El monumento tal cosa; Cantando en són de planto, Ya sennora fasta cuándo, La fas un poco lorosa. Sea la cabeçera La Clara muy especial, Con gesto muy cordial, Cantando en esta manera: Amor cruel et brioso, Mal haya la tu altesa, Pues non fases ygualesa Seyendo tan poderoso. Et sea la fija del alma, Leonor, toda vestida De negro, muy dolorida, Á los piés, como quien llama, Donna Beatris, sennora, Disiendo: Venid, verés El que tanto bien querés, Ved en qué posada mora. Del sepulcro tan honrrado Quiero que sea lusillo, La sennora de Vadillo Cantando muy mesurado: Todas passa en fermosura La que dixo ende mal, Adios, adios, Portugal, Partir me será cordura. Entiérreme muy apriessa, Envuelto en un cendal doble, En la posada muy noble De la sennora condesa; Á los piés de su altar, Si por ello algo quisiere, Denle cuanto yo tuviere Fasta nada non quedar.

Fyn.
Si lo mio non bastáre, Mis tios, ambos á dos, Fasta lo pedir por Dios Dénle quanto demandáre.