DE IOHAN DE ANDUJAR.
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nota XIV
Como procede fortuna Mostrando su grand poder, Non sé que en parte niguna Yo me pudiera esconder, Quando contra mi plaser, Et non sé por qué manera, Me robó de donde era, Llevóme do non quisiera, Mas donde fué su querer. En un longuísimo ervado Et de gravíssima anchura, El qual era circundado De silvas de grand altura, Montannas ultra mesura En la su circunferencia, Que tal por diligencia Nin por humana potencia Non lo consiente natura. Entre las selvas et el prado Era uno rio conriente, Que iamas non fué passado Si non por sola una puente, La qual estaba vilmente De un lenno solo fecha, É más de rason estrecha, Passo de tan grand sospecha Ninguna rason consiente. En medio de la verdura Era en el ayre levada Por órden con grand mesura Una cadera ordenada, De una esmeralda tallada, Çercada de trapo d’oro, Tan excellente tesoro Creo del celeste choro Fuesse por Dios enviada. En la qual era assentada Una duenna de valor, Tenía desnuda una espada En mano con grand vigor, De léxos sentí un remor Que de las silvas salia, Gente por buscar la via De la puente, que tenía Passo de tan grand temor. Venian todos corriendo Como se fuessen corridos, Entre ellos se van doliendo Con dolorosos gemidos, Disen: serémos oidos É despues iustificados; Spíritus mal fadados, Que de Cupido llagados Son á tanto mal metidos. Miré por ver sy yo viera Algunos que conosciesse, Semíramis la primera Me paresció que veniesse, Et á su fijo truxiesse Consigo por compannía, É Dido ví que venía Et bien ligado traya Enéas, que non fuyesse. Allí paresció Medea Clamándose de Iason, Porque le fiso tan fea Paga por su galardon, Tambien demanda rason Ariadna de Theseo, Cerca de los quales veo El cartagines Siqueo Con su mujer en question. Leandro con grand fatiga Paresçe con aflicto, Cornelia Desia castiga Á este traydor de Agipto. É Sifle con un grand gripto De su marido se clama Que cruelmente desama É dise: tu mala fama A la iusticia remito. Et vi á Iulia venir Con su amado Antonino, E dise: quered oyr Nuestro iusto destino, Biblis, con viso benigno, Pide de Cauno iusticia, É Píramo la misticia Muestra con tanta tristicia Á Tisbe ser vesino. É vi venir Deianira, Que de Hércules se quexaba, É Neso vi que los mira, Él mismo se condenaba; Vi una duenna que andaba Con el rey Lico thebano, É traya por la mano Un su fijo bien luçano Que su mujer la llamaba. Pidiendo el rey Latino Viene iusticia de Amada, Lavina por un camino Yba con Turon ligada, É Claudio traya atada Á su mujer Mesalina, É vi á la Proserpina Dolerse de la rapinna De Pluto, que la robaba. É vi al músico Orfeo Andar sonando la lira, E vi al fijo de Ageo Contra Cupido con ira, É vi despues que se tira Contraversa de la Urias, Et vi despues á Macias É otros que de sus dias Amor asy los regira. La fija gentil de Yato Clamores da de Iunon, Argo, temeroso et flaco, Fase testificacion, Mirra, con desperation, De su padre temerosa, Fuyendo va dolorosa, Et dise non sé quál cosa Diga por mi defension. Venía la casta romana Contra Tarquino llorando, Allí la reyna troyana De Pirro se iba quexando, É vi entre estos cridando Páris, et vi á Elena En uno con Policena, En una cruel cadena Ligados vienen penando. É vi á Sardanapolo Con mucha debilidat, É á Neron todo solo Llorando su crueldat, É la mala calidat De Cleopatra luxuriosa, Et á Porsia desdennosa, Et muestra de estar sannosa Por su poca humanidat. É vi venir con un toro Á Pasife celerada, É al que fiso el laboro De la boca bien formada, Vi á Fiometa inflamada Con un florentin ingrato, Et vi á Marcia con Cato Venire en este rebato Con esta gente penada. Vi otros que por amores Fueron del mundo partidos, Reys con emperadores, Príncipes, duques polidos, Otros asas aflegidos Vi condes et caballeros, Et galanes escuderos Ser al amor sometidos Que fueron bien plasenteros. Miré en torno de mí Por ver sy viera lugar Donde pudiera de allí La turba meior mirar, É queriendo me mudar, Oy una vos divina Que muestra por su doctrina Que vengan todos ayna, Porque vos quieren iuzgar. Á mí tú que eres venido Del mundo donde éstos fueron, Te mando que quando ydo Serás donde ellos venieron Lo que ante mi propusieron Tenlo en tu mente notado, É dirás quel iudicado Deste pueblo atribulado Que ante mí parescieron. Al Conde Camarluengo Yo remito la sentençia, El qual por cierto me tengo Que es de tanta prudençia Que verá la diferençia Que han estos doloridos Que veys que aquí son venidos, Et syendo bien entendidos Los iuzgará con clemençia. Quando hobo acabado La iusticia sus rasones, Un nublo arrebatado Levó todas las visiones, É las luengas dilaciones Fueron allí concluydas, En las ombras despartidas Et donde fueron venidas, Tornaron á sus mansyones. Non sé cómo fuy tornado Allí de do me partí, E quasi como espantado De tal vision como vi, Cómo ni dónde sentí Por qué nin quándo nin quién, É non sé sy mal ó bien Á quien tal caso entrebien Si pueda pensar de sy.

Fyn.
Et piensa, letor, por ty Si al amor falleçiste, É conoscerás en mí Si me verás desde aquí Más que en el passado triste.