EL ESPANTAJO
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¿Hay alguno, entre los que me hacen la gracia[290] de escuchar este cuento, que no sepa lo que es un espantajo? ¿Hay alguien que, al recorrer nuestros cultivados campos, no haya fijado su atención en esos artísticos maniquíes, plantados por nuestros ingeniosos 5 guasos, en medio de sus sembradíos, con el fin de ahuyentar las aves dañinas? Apenas principia a desarrollarse el fruto de las huertas, y ya su dueño anda afanoso, buscando con que fabricar el cuidador. —¡Mujer! ¡mujer!—dice a su parienta,—¿has 10 visto como los melones están cayendo y los choclos muñequeando, que es bendición de Dios? Ya es tiempo de[291] hacer el espantajo para los pájaros... Busca por ahí unos trapos viejos. Poco después, marchan ambos para la huerta, el 15 marido con un palo alto en la mano, y la mujer con un atado de útiles compuesto de lo más inútil que el rancho encierra. Plántase el palo en el punto más culminante del sembrado, después de haberlo metido dentro de una pierna de calzón hecho pedazos, cuya otra 20 pierna queda colgando a merced del viento, semejando en todo a la vacía pierna de un inválido. Un envoltorio de fajina forma la caja del cuerpo, el cual se envuelve en unas tiras que, cuando vivían unidas, tuvieron el honor de llamarse el fustán de la señora; y a la altura 25 de los hombros se ata en cruz una varilla flexible, para figurar los brazos, cubriendo todo aquello con unos jirones de poncho, de un color terro-indefinible. Por último un manojo de pasto seco, encajado en la punta del palo, forma con chapeo y todo, la cabeza, sobre la cual 30 se pone a modo de gorro una vieja calceta del patrón. Hé aquí como el espantajo sale lleno de vida de aquel informe montón de trapos viejos y de basura, mismamente cual bajo el cincel de Canova solía salir una 35 estatua de un trozo de mármol. El guaso se retira entonces, sin quitar los ojos de su maniquí, mientras éste se anima a impulsos del viento, que mueve las tiras de la vestimenta. La satisfacción está pintada en los ojos del artista; es Zeuxis, contemplando por la 40 primera vez su Venus.
Mulas de Carga, los Andes

—¿Qué te parece?[292] —dice al fin a su mujer, después de haber hecho el último gesto, ese gesto sublime con que el genio aprueba su propia obra:—¿qué te parece, hija? ¡Que vengan los pájaros ahora! 45 —Solamente le falta la muleta, para que sea ño Cucho el Cojo, en mismita persona,—contesta la mujer, dando una gran carcajada.[293] Tal fué la escena que, poco más o menos, pasó un día, en uno de los vallecitos de la costa de Colchagua. 50 Mes y medio después, cuando las sandías y los melones estaban pintando, empezó el dueño de la chacra a mirar de reojo[294] a un vecino suyo, por habérsele puesto en la cabeza el mal pensamiento de que aquel hombre venía a robarle la fruta todas las noches. Ya varias veces le 55 había visto rondar en torno de[295] la huerta, y aun asomarse por los portillos de la cerca, como para elegir de antemano las mejores sandías. Tales temores obligaban a nuestro chacarero a pasarse las noches enteras sin dormir, rondando en torno de su sembrado, para 60 ver si podía atrapar al ladrón. —¡Bueno!—decía, cuando al venir el alba solía ir a recogerse, después de su ronda nocturna:—está bien; no he pillado al ladrón ahora, pero si alguna noche de éstas le atrapo, prometo no dejarle hueso en su lugar. 65 Una noche que, como otras muchas, salió a dar su vuelta[296] por la chacra, vió dentro de ésta un hombre ocupado, según le pareció, en escoger la mejor fruta. —¡Pícaro bellaco!—exclamó entre dientes.—Yo veré si te escapas ahora. Es el mismito ño Cucho el 70 Cojo. ¿Por dónde habrá entrado?... ¡Vea no más como elige de la mejorcita! ¿No parece que le hubiera costado su sudor y trabajo? ¡Pero yo le preguntaré luego cuántas son cinco![297] Diciendo esto, pensó poner en ejecución su premeditado 75 proyecto, para lo cual llevaba siempre un lazo en la mano; y mientras hacía la armada, se fué arrastrando, poquito a poquito, hacia el ladrón, quien parecía no cuidarse del[298] peligro en que estaba, pues lejos de ocultarse, seguía moviéndose, a vista de su enojado enemigo. Ya éste se había aproximado bastante cuando le pareció que el ladrón hacía un movimiento 80 de sorpresa; y temiendo que se le escapase, arrojó sobre él la armada, y se lanzó corriendo hacia el rancho, donde estaba su mujer. —¡Chepa! ¡Chepita!—le gritó,—¡saca el candil, que aquí traigo al ladrón a la rastra![299] ¡Ven a ver, mujer, 85 qué carita pone a la luz del candil! ¡Los más maduritos se estaba escogiendo el picaronazo! —Aquí está la luz,—dijo la mujer, saliendo del rancho, con un candil de sebo en la mano.—¿Cómo le pillaste? 90 —Con el lazo... le he traído arrastrando hasta aquí al bellaco. —¡Jesús! ¡tal vez le has muerto[300] al pobrecito!—exclamó la compasiva mujer.—¡Mira como no se mueve! 95 —¿Quién se ha de morir por tan poco? ¡Esto no debe ser más que aturdidura! ¡Para que otra vez no se meta a robar melones! —Déjame alumbrar. Mas al acercarse la buena Chepa al ladrón, soltó una 100 estrepitosa carcajada[301]. —¿Por qué te ríes?—preguntó el marido, aproximándose. —Mira lo que has hecho, hombre de Dios. —¿Qué cosa? —Que has traído al espantajo en lugar del ladrón,—contestó 105 ella, sin poder contener su risa. —No digo yo, pues!—exclamó el chacarero, medio avergonzado; por eso lo encontraba tan livianito. —¡Pues, está gracioso! ¡Esto es lo que se llama armar el espantajo y espantarse de él! 110
—Daniel Barros Grez.
NOTES:
EJERCICIOS
Cuestionario
Háganse contestaciones en español a las preguntas que siguen.
1. Describa usted la fabricación de un espantajo.
2. ¿Para qué sirve este aparato?
3. Dé usted una palabra sinónima de choclo.
4. ¿Por qué se vió obligado el chacarero a pasar las noches sin dormir?
5. ¿A quién sospechaba que le robase las sandías?
6. ¿Cómo cogió el agricultor al ladrón?
7. ¿Por qué se rió Chepa de su marido?
Modismos
Exprésense en español las siguientes frases basadas en los modismos de este trozo.
1. It will be time to plant the melons.
2. The thief looked askance at the scarecrow.
3. Please listen to my story.
4. He made the rounds of the farm yesterday.
5. They have paid attention to selecting the best fruit.
6. When he hears the story he will burst out laughing.
7. The farmer had killed the thief who was stealing his melons.
Sinopsis de verbos
Escríbase una sinopsis de los verbos traer, escoger, poner en los tiempos simples y compuestos de indicativo y de subjuntivo, usando la primera persona del singular.
Agrupación de palabras relacionadas
Valiéndose del vocabulario de este libro, fórmese un grupo de palabras basado sobre cada una de las voces que siguen. Por ejemplo:
Base: dañino, harmful.
Palabras relacionadas: dañar, to harm; daño, harm, damage.
Úsense así por base: cultivado, fabricar, sembrado, bendición, manojo, cuidarse.
Panorama de la Bahía y Ciudad de Río de Janeiro
