EL CURA Y EL SACRISTÁN
Reading edition
El cura de mi parroquia tenía costumbre de[249] predicar semanalmente sobre la obligación de pagar diezmos y primicias; y como entre los vecinos hacendados del lugar había algunos inexactos en el cumplimiento de tal deber, el buen párroco pensó que ello seria tal vez 5 porque su presencia no les haría bastante afecto. El cura era hombre de recursos, y se dijo a sí mismo,—Estos desalmados sin conciencia no hacen caso de[250] mis palabras, porque me creen interesado. Pues, bien, yo haré que otro les hable por mí, en el púlpito. 10 A este fin hizo correr la voz[251] de que había llegado a la parroquia un predicador famosísimo, y vistiendo a su sacristán con una de sus sotanas viejas, le mandó subir al púlpito. Habíanse reunido casi todos los feligreses, deseosos de oír al nuevo predicador, de cuya boca esperaban 15 la más instructiva de las pláticas. En cuanto al pobre sacristán, no sabía lo que le pasaba,[252] y sin atreverse a decir esta boca es mía, no hacia otra cosa que toser y limpiarse el sudor de la cara, con su pañuelo, el cual guardó y volvió a sacar una y cien veces, atacado 20 por la tos, que no le dejaba principiar. Pero el señor cura estaba prevenido, y suplió la falta de elocuencia del predicante momia, acomodándole, por entre las sotanas, un largo tubo de hoja de lata, de manera que ocultándose detrás de él, podía hablar por 25 boca de ganso[253] a sus sencillos feligreses, sin que éstos lo echasen de ver.[254] La plática fué, como siempre, sobre el pago de las primicias, fulminando terribles amenazas contra los que no cumpliesen con tal obligación. 30 Mientras el cura hablaba por el tubo de lata, el sacristán movía sus labios, accionando de modo que sus brazos parecían aspas de molinos de viento. Era mucho el fuego oratorio de aquel hombre, por manera que algunos de los más remisos prometieron pagar, no 35 sólo las primicias de ese año, sino también las que habían olvidado anteriormente. Sólo uno que otro manifestaba no estar convencido todavía. —Compadre,—decía un cosechero saliendo de la iglesia, a un amigo suyo—ahora creo lo que nuestro 40 cura nos ha dicho siempre. Ya ve usted que este otro predicador es de la misma opinión. —Pues, yo todavía tengo mis dudas, compadre,—dijo el otro. —¿Por qué? 45 —Porque si le he de decir la verdad, muy santo será este predicador nuevo, ¡pero se parece tanto en la voz al[255] señor cura!
—Daniel Barros Grez.
EJERCICIOS
Cuestionario
Empleando oraciones completas españolas, háganse por escrito contestaciones a las preguntas que siguen.
1. ¿En qué día de la semana predican los curas?
2. ¿Por qué es menester que los feligreses paguen diezmos?
3. ¿Qué hizo este cura para conseguir diezmos y primicias?
4. ¿Qué papel hizo el sacristán en el proyecto del cura?
5. ¿Qué resultó del plan?
6. ¿Por qué no estaba convencido uno de los oyentes de la necesidad de pagar diezmos?
Modismos
Viértanse en castellano las siguientes frases basadas sobre los modismos tomados del cuento anterior.
1. We gave no heed to his words.
2. This boy must resemble (use future of probability) his father.
3. The preacher will not spread the report.
4. We had not noticed his lack of eloquence.
5. What is the matter with you?
6. He has always been accustomed to pay tithes.
Verbos
a. Escríbanse todas las formas irregulares de los verbos que siguen: parecer, pagar, volver.
b. Continúese la siguiente expresión, dando una sinopsis en los tiempos simples así como el perfecto y el pluscuamperfecto de indicativo: hago que otro les hable.
Cambio de tiempos
Léase en voz alta los dos primeros párrafos de este trozo, cambiando a la vez los tiempos de los verbos que se hallen allí para decirlo todo en tiempo presente.