EL ARREPENTIMIENTO DE UN PENITENTE
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Voy a contar ahora uno de los cuentos con que mi buena abuela me hacía dormir, cuando era niño, deseando que no le suceda lo propio al oyente discreto que me escuche. Arrodillado un hombre a los pies de un sacerdote, 5 estaba confesando sus culpas, con la más edificante humildad, cuando se calló de repente, como si se hubiese tropezado con[319] un pecado nada leve. —Di algo más, hijo mío,—dijo el padre,—no tengas miedo. Sabe que la bondad de Dios es más 10 grande que la maldad de todos los hombres juntos. —No es eso, padre,—contestó el penitente,—sino que estaba dudando si sería o no pecado lo que se me acaba de venir[320] a la memoria.... —De todos modos, nada se pierde con que me digas 15 eso.... —Es el caso que... pero le aseguro a su paternidad que me he visto en la necesidad de[321] hacer esto.... —Habla sin temor alguno, hijo mío. —Se me hace muy cuesta arriba[322] decirlo: yo no sé 20 porqué, padre. —Pues yo lo sé,—contestó sonriendo el sacerdote.—Es porque eso debe ser un gran pecado. Si no fuera, no se te atascaría en la garganta. Pero es menester no ocultar nada. 25 —Vaya, pues, lo confesaré, puesto que es preciso,—murmuró el penitente, haciendo un esfuerzo.—Sepa su paternidad que tengo un vecino muy porfiado.... —No te confieses de[323] las faltas ajenas, hijo, sino de las propias. 30 —Allá voy, mi padre. Este vecino es compadre mío, y por esta razón debe tener más miramientos conmigo; pero nada de eso. Todos los días están sus animales dentro de mi propiedad, y comen de mis pastos como si no.... 35 —Ya te digo que no debes acusarte del mal que otros hacen, sino de las faltas que tú hayas cometido. Al grano[324], al grano...
Llamas de los Andes

—Eso es lo que voy a hacer, padre mío. Un día que los animales de mi compadre andaban rondando en 40 torno de mi casa, tentóme el diablo; enlacé una vaca gorda. —Es decir que has robado una vaca gorda. —Padre mío, yo no habría hecho eso, sin el descubrimiento de mi compadre. Él tuvo la culpa;[325] y 45 puedo decir que con dejar sueltos sus animales, me indujo a.... —Pero el hecho es que robaste la vaca, ¿no es cierto?—preguntó el confesor. —Así parece, padre,—contestó el otro, sin darse 50 por[326] convicto de su pecado. —Y no sólo parece, sino que es un robo, y el robo es un gran pecado, hijo mío; por manera que es menester arrepentirse de corazón,[327] para.... —Ya estoy muy arrepentido,—le interrumpió el 55 penitente. —Además debes restituir... —¡Oh, padre mío! ¿Es de absoluta necesidad la restitución? —Tan necesaria es, que si no me prometes devolver 60 la vaca robada, no te absuelvo. —Pero ¿cómo podré devolver el animal, cuando me acuerdo muy bien de que me lo comí con mi familia? —Dando otro igual a tu compadre. ¿Lo prometes? —Vaya, pues padre mío,—dijo el penitente, lanzando 65 un suspiro. Lo prometo, si ello es necesario para mi salvación. —Está bien, hijo, y con esta condición voy a absolverte; porque si no hicieses la restitución, no habría perdón para tu alma. Aun cuando ocultases tu delito 70 de la vista de los hombres, ¿podrías hacerlo de la vista de Dios? Considera, hijo,—prosiguió el buen padre con el fin de hacer más honda la impresión en el ánimo del rudo penitente,—considera que tarde o temprano,[328] ha de llegar el día del juicio final, aquel día en que han de 75 aparecer, como un espejo, todos los pecados de los hombres. Si ahora no pagas lo que debes a tu compadre, verás aquel día terrible, aparecer la vaca corriendo y saltando por el valle de Josafat, y acusándote al mismo tiempo, con sus tremendos bramidos.... 80 —¡Ah mi padre!—interrumpió el penitente,—¿no estará también allí mi compadre en aquel día? —¿Quién lo duda? —Pues entonces, cuando vea venir su vaca, le diré que se la lleve, y negocio concluido. 85 Diciendo esto, se levantó, creyendo que ya el confesor le había absuelto, y se retiró con la firme resolución de pagarle la vaca a su compadre allá en el día del juicio final.
—Daniel Barros Grez.
El Puerto de Valparaíso

EJERCICIOS
Cuestionario
Escríbanse contestaciones en oraciones completas españolas a las siguientes preguntas.
1. ¿Le hace dormir a usted este cuento? ¿Por qué?
2. ¿Por qué vacila el campesino al confesarse?
3. ¿Cree usted que el vecino fuese responsable del pecado del penitente? ¿Por qué?
4. Concluya usted la frase tomada del texto: y comen de mis pastos como si no....
5. Si el campesino no devuelve la vaca, ¿qué sucederá?
6. ¿Por qué no puede el penitente devolver la vaca robada?
7. ¿De qué manera quiere pagarle al compadre la vaca?
8. Dé usted dos expresiones sinónimas de es preciso.
Resumen
Sin mirar el libro, escriba usted en el pizarrón una relación breve de lo contenido en el trozo precedente.
Ejercicio de verbos
Escríbanse las formas irregulares de los siguientes verbos: dormir, confesar, perder, devolver.
Llénense los espacios en blanco con una forma correcta de uno de los siguientes verbos: ser, estar, tener, hacer.
1. El muchacho —— calor.
2. Hoy no —— calor.
3. El café —— caliente.
4. El señor García —— médico.
5. El penitente —— miedo.
6. Nosotros no —— hambre.
7. La vaca —— en la propiedad.
8. Usted no —— seguro de eso.
9. Usted —— la culpa.
Modismos
Úsese cada uno de los modismos del precedente trozo, cambiándose el tiempo.
NOTES:
Recogiendo las Bananas de Costa Rica
