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Parnaso Filipino

Zaragoza Cano (Flavio)

Reading edition

Zaragoza Cano (Flavio)

Bisayo, de Ilo-Ilo, donde dirige «El Heraldo».

LA GOTA DE AGUA

Bajando por la impávida eminencia, desde incógnitas fuentes, rueda la gota de agua. En la confluencia donde se unen arroyos y torrentes, --con su ritmo triunfal de excelsas notas o de ondas desatadas-- se entremezclan mil gotas con mil gotas hasta formar ciclópeas cascadas... Y a la manera del salto audaz--desde la roca al llano-- con que muestra su esfuerzo la pantera, salta el río también al oceano con terco empuje; mientras en cada gota de agua ruje la génesis de ignotas tempestades, la mar y el río, en colosal connubio, fecundan en las vastas soledades la nube anunciadora del diluvio. La nube retadora pronta a caer en lluvias torrenciales, se alzará de la mar que se evapora, subiendo a los espacios siderales; y cuando el viento azote con su tralla el firmamento, la densa nube la región ignota cubrirá de los vastos horizontes, para bajar de nuevo, gota a gota, sobre la cumbre de los altos montes. Gota de agua es el vate: con su verbo profético y sombrío piérdese de la vida en el combate, cual árbol seco que arrastrara el río; su idea es torrente que brota de la cumbre de su frente y derramando la cascada roja de sus magnas virtudes, como el río, también salta y se arroja al mar de las dormidas multitudes. En raudo vuelo cruza de los espíritus el cielo, «donde Dios reina y do la fé no mata,» formando con las nubes de su idea y sus cerebraciones, la tempestad social que se desata, que fecunda y procrea el árbol-Libertad de las naciones! Y cuando baje la idea desprendida del celaje, volverá a fulgurar sobre otras frentes, para trocarse en frescos manantiales de futuros torrentes que llenarán el mar con sus caudales: correrá como inmensa catarata propulsora de ineptas voluntades, en cuyo albo remanso se retrata el vago porvenir de las edades...

PROEMIAL

A JOSÉ HERNÁNDEZ GAVIRA Joven bardo que encerró poesía en pagodas de marfil y de plata: templa el sistro de celeste armonía y tus sáficos cantares desata... Suelta al trote tus gallardos bridones y que escalen la altitud tus corceles, al concierto de modernas canciones, bajo un arco de floridos laureles. Verterás la dulce euritmia del verso en prestigio de los lares nativos, cual aroma de grandeza, en el terso y aureo yelmo de patriotas altivos... Tu canción sea de triunfos y amores ante el alma nacional que te escucha: blancos ritmos a doncellas y flores, bravos toques a adalides en lucha...!

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