Rizal y Alonso (José)
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Rizal y Alonso (José)
Nació en Calamba (provincia de la Laguna), el 19 de Junio de 1861, hijo de Francisco Rizal y Mercado y de Alejandra Alonso y Quintos, labradores acomodados. En el Ateneo de los jesuitas se graduó de bachiller, algo después de estrenar en el teatrito del colegio su melodrama «Junto al Pasig». Frisaba entonces con los 14 años. Viniendo a España en 1882, a los dos años ganó los títulos de Doctor en Medicina y Licenciado en Filosofía y Letras, y se trasladó a Francia, Alemania y Austria para ampliar en aquellas clínicas sus estudios. Morando en Gante (Bélgica), publicó (año de 1887) su novela Noli me tangere. Tornó a su país en 1888; pero, hostigado por autoridades y frailes, se retiró al Japón y más tarde a Inglaterra y España. En esta etapa publicó El Filibusterismo, segunda parte de Noli me tangere. De nuevo en Filipinas hacia 1892, como peligroso a la soberanía, el capitán general Despujols le deportó a la isla de Dapitan. En 1896, al estallar el movimiento emancipador, Rizal fué desterrado a España; pero, sin consentirle desembarcar en Barcelona, el mismo buque le reintegró a la capital del Archipiélago. Gobernaba las islas el general Polavieja. Bajo tales auspicios se formó a Rizal un consejo de Guerra que decretó su fusilamiento, realizándose éste en la mañana del 30 de Diciembre de 1896.--Fué José Rizal el tagalo con más amplia cultura entre sus contemporáneos. Estudiosísimo, austero, con generoso espíritu de sacrificio, de concentradas energías, ofreció el tipo del revolucionario clásico. Brilló como oftalmólogo. Le embargó el Arte, siendo poeta, músico, pintor y dibujante. Poseyó, además de varios dialectos vernáculos, el castellano, latín, francés, italiano, inglés, holandés, alemán, japonés y ruso. Tradujo del griego, árabe, hebreo y sánskrito.
MI PRIMERA INSPIRACIÓN
(HE AQUÍ LA COMPOSICIÓN PRIMERIZA. SEGÚN SOLEDAD RIZAL, LA ESCRIBIÓ SU HERMANO A LOS NUEVE AÑOS)
¿Porque exhalan a porfía del cáliz dulces olores las embalsamadas flores en este festivo día? ¿Y porqué, en la selva amena, se oye dulce melodía, que asemeja la armonía en la arpada filomena? ¿Porqué en la mullida grama las aves, al son del viento, exhalan meloso acento y saltan de rama en rama, y la fuente cristalina, formando dulce murmullo, del céfiro al suave arrullo entre las flores camina? Es que hoy celebran tu día ¡oh, mi madre cariñosa! con su perfume la rosa y el ave con su armonía. Y la fuente rumorosa, en este día felice, con su murmullo te dice que vivas siempre gozosa. Y, de esa fuente al rumor, oye la primera nota, que ahora de mi laud brota al impulso de mi amor.
A LA JUVENTUD FILIPINA
(PRIMER PREMIO, UNA PLUMA DE PLATA, EN CERTAMEN DEL «LICEO ARTÍSTICO-LITERARIO» DE MANILA, 1879)
¡Alza tu tersa frente, juventud filipina, en este día! ¡Luce resplandeciente tu rica gallardía, bella esperanza de la patria mía! Vuela, genio grandioso, y les infunde noble pensamiento, que lance vigoroso, más rápido que el viento, su mente virgen al glorioso asiento. Baja, con la luz grata de las artes y ciencias, a la arena, juventud, y desata la pesada cadena que tu genio poético encadena. Ve que en la ardiente zona do moraron las sombras, el hispano esplendente corona, con pía y sabia mano, ofrece al hijo de este suelo indiano. Tú, que buscando subes, en alas de tu rica fantasía, del Olimpo en las nubes tiernísima Poesía, más sabrosa que néctar y ambrosía. Tú, de celeste acento, melodioso rival de filomena, que en variado concento en la noche serena disipas del mortal la amarga pena; Tú, que la pena dura animas al impulso de tu mente, y la memoria pura del genio refulgente eternizas, con genio prepotente; Y tú, que el vario encanto de Febo, amado del divino Apeles, y de Natura el manto, con mágicos pinceles trasladar al sencillo lienzo sueles; ¡Corred! que sacra llama del genio el lauro coronar espera, esparciendo la Fama con trompa pregonera el nombre del mortal por la ancha esfera. ¡Día, día felice, Filipinas gentil, para tu suelo! Al Potente bendice, que con amante anhelo la ventura te envía y el consuelo.
¡ME PIDEN VERSOS!
I
Piden que pulse la lira há tiempo callada y rota: ¡Si ya no arranco una nota ni mi musa ya me inspira! Balbuce fría y delira si la tortura mi mente; cuando ríe, sólo miente, como miente su lamento. Y es que en mi triste aislamiento mi alma ni goza ni siente.
II
Hubo un tiempo... ¡y es verdad!... --Pero ya aquel tiempo huyó,-- en que vate me llamó la indulgencia o la amistad. Ahora, de aquella edad el recuerdo apenas resta, como quedan de una fiesta los misteriosos sonidos que retienen los oídos del bullicio de la orquesta.
III
Soy planta, apenas crecida, arrancada del Oriente, donde es perfume el ambiente, donde es un sueño la vida: ¡Patria que jamás se olvida! Enseñáronme a cantar las aves, con su trinar, con su rumor, las cascadas; y en sus playas dilatadas, los murmullos de la mar.
IV
Mientras en la infancia mía pude a tu sol sonreír, dentro de mi pecho hervir volcán de fuego sentía; vate fuí, porque quería con mis versos, con mi aliento, decir al rápido viento: «¡Vuela; su fama pregona! ¡Cántala de zona en zona; de la tierra al firmamento!»
V
¡La dejé...! Mis patrios lares, ¡Arbol deshojado y seco! ya no repiten el eco de mis pasados cantares. Yo crucé los vastos mares ansiando cambiar de suerte, y mi locura no advierte que, en vez del bien que buscaba, el mar conmigo surcaba el espectro de la muerte.
VI
Toda mi hermosa ilusión, amor, entusiasmo, anhelo, allá quedan bajo el cielo de tan florida región. No pidáis al corazón cantos de amor, que está yerto; porque en medio del desierto donde discurro sin calma, siento que agoniza el alma y mi númen está muerto.
Madrid, 1882.