Gurrea (Adelina)
Reading edition
Gurrea (Adelina)
Nació en la Carlota (Negros occidental), hija de los españoles don Carlos y doña Ramona Monasterio, ella hermana del notable autor don Ricardo. Recibió esmerada educación, primero en colegio español de monjas y luego, durante once años, en otro inglés. Cursó el bachillerato, sobresaliendo en el estudio de la Preceptiva y la Literatura británicas. A pesar de ello ha escrito sus versos en castellano, nunca en la lengua de Shakespeare. Salió al mundo de las letras por la «puerta grande», al obtener el primer premio en un concurso de cuentos para plumas femeninas (1915). Cuatro años después mereció igual galardón en certamen organizado por la «Casa de España», de Manila, Dirigió la Sección femenina de «La Vanguardia», de la misma ciudad. Hace poco más de un año mora en la Península.
EL NIDO
(PRIMER PREMIO EN EL CONCURSO LITERARIO ORGANIZADO POR LA «CASA DE ESPASA», MANILA, 1919)
I
Ha lanzado la paloma su quejido lastimero. En el beso de la tierra con el cielo, muere el sol... De la tarde el arrebol se desmaya entre las sombras de la noche del guerrero. El silencio de las horas enlutadas ha rasgado los clarines del heraldo de la muerte; hay espectros en las sombras y hay terror en las miradas y vomitan los cañones el derecho del más fuerte. Y ha volado la paloma de plumaje alabastrino ahuyentada por la mano poderosa del destino.
II
De su nido de ideales sólo queda el esqueleto, ¡Seculares ambiciones! Aquel nido que cubierto de olorosas ilusiones orgulloso se mecía de la historia en los anales. Más su túnica de nieve ha rasgado el negro aullido de los vientos, y debajo de los santos, ideales sentimientos, son los odios un grabado, la ambición es un relieve. Aquel nido, que era un beso en el vivir de los hermanos corazones, es escarnio de la fé que se deben las naciones; y por eso ha volado la paloma de plumaje alabastrino, ahuyentada por la mano poderosa del destino.
III
¡Oh, la mística paloma de las pálidas canciones! A través de nausebundas humaredas, por encima de campiñas que atraviesan las veredas, entre el ronco estremecer de los cañones, entre el trueno de las turbas que fatídicas vocean por encima de sepulcros y de alfombras funerarias, suspirando sus plegarias, va esfumándose su vuelo, y se aleja con sus alas de los mundos que pelean y se acerca con sus ansias a las cúpulas del cielo. Ave errante y fugitiva, ave hecha de azahares, ¿Dónde buscas el encanto y el amor de tu doctrina? ¿Dónde están las resonancias de tu plática divina y la piedra de holocausto que reclaman tus altares? ¿Dónde vas? Si hoy el hombre irreverente ya no quiere que te poses en su frente palomita de la paz... «Voy buscando» dijo ella, «algún nido hecho de amores donde vivan mis creencias, donde mueran mis dolores». .................................................................................................. Tañen lentas, compungidas, las campanas de la Francia, y vigilan solitarios en sus níveos sudarios los mil picos (que se burlan de la altura y la distancia) de los rudos Pirineos. El blancor de su cabeza da un aliento en su tristeza a la reina del olivo y a sus líricos deseos. Pero sigue su camino, porque en ellos aun se escucha el estruendo de la lucha, y aun la empuja aquella mano poderosa del destino. Ya ha pasado por encima de la típica montaña de los místicos del norte, y ha llegado hasta la corte, y en el suelo de la España se ha posado la paloma de plumaje alabastrino subyugada por un alma que es más fuerte que el destino.
IV
En el fondo dulce y cálido de un humano corazón ha hecho nido la paloma, mientras reza una oración por la viuda sin amores, y los hijos del inválido. Santo nido hecho de flores y fragancias maternales de caricias, de ternuras y sedientas calenturas Por el bien de los mortales! ¡Corazón que guarda dentro el calor de las canciones que palpitan en los tristes corazones, que es altar, estuche, y centro de noblezas olvidadas y de hidalgas compasiones! ¡Ruiseñor enamorado de los cánticos del arte! ¡Corazón! Santo estandarte de lo honrado, donde vive la divina poesía de la tétrica tragedia del vivir. ¡Vaso hondo del sentir! ¡Corazón que es una mezcla de tristeza y de alegría! Que es color, canto, fragancia, clamor, risa, luz, suspiro, movimiento, danza, giro, simpatía y añoranza. Don Quijote que enloquece acariciando una ilusión. ¡Corazón, fiel corazón. del gran Rey Alfonso Trece! .................................................... Y ha vivido la paloma de plumaje alabastrino en el fondo de ese pecho que es más fuerte que el destino.
V
Ha cesado la matanza, han callado los cañones, y la voz de las naciones la reclama una vez más con promesas de bonanza. La paloma no se mueve. Con suspiro tenue y quedo tiembla aún de sus ansias al compás. La paloma de la paz todavía tiene miedo. .................................................... En, la boca del monarca juguetea una sonrisa; en el hueco de su mano aún descansa la paloma blanca y mansa que ha quedado para siempre convertida en su divisa. ¿Oué derecho hay en la tierra que le quite el blanco emblema, redivivo con su aliento, escudado con su honra, en el trágico momemto en que quisieron arrancarle esa gloria de su lema? En las luchas de la corte, en lia inquietud de la cabaña, ha sabido defenderla con su pecho y con su ley, ha sabido defenderla vuestro rey, por la unión de sus hermanos y la gloria de su España.
A MIS PRIMOS
EN EL DÍA DE SUS BODAS
I
¿La Vida?........ Es un drama, de más o menos actos, que puede ser comedia, aunque asi siéndolo no han de faltarle lágrimas; o puede ser tragedia, aunque asi siéndolo no han de faltarle risas. En ambos casos Ni deja de ser drama ni deja de ser vida.
II
Nace el niño. Y su primer saludo es un llanto inconsciente; ni siente lo que llora ni llora lo que siente. Pero en los huecos que egoísta deja el reir y llorar de su niñez, deposita la mano del destino la pólvora dormida, y la oculta alegría que explote en la tragedia y en la comedia ria. El drama ya ha empezado y sin sentirlo un acto ha terminado.
III
Y suben el telón del segundo acto. La adolescencia loca, con sus brios de férvida osadía, se levanta gigante en medio de la lucha desafiando al mundo con los años que tiene por delante. Se propone vencer, porque confía en ese amor sin fin que engendra un ideal, y en el firme y seguro pedestal de una amistad sin cerco ni confín. Ante sus ojos el mundo que soñó se desvanece pronto, y en su lugar, irguiéndose asesino, otro mundo de prosas y mentiras acaba de matar del pecho joven el último ideal .................................................... Ya vemos asomar los dedos lívidos de la cruel tragedia, que por entre la puerta sin cerrojos del corazón humano intenta introducir toda la mano. Y la vemos entrar, muy abiertos los ojos, la faz idiotizada, pensando cuán inútil será toda defensa meditada. ¡Oh maldecida mano que llaman experiencia! ¡Qué caro cuesta el aprender tu ciencia! .................................................... Y con estas palabras el telón vuelve lento a caer, sin que el público sepa lo que entre bastidores puede haber.
IV
Ya está el héroe otra vez sobre la escena con su porte viril, pero... ¿y su fuerza? Su fuerza no es la loca rebeldía del que quiere vivir; es la resignación, es la alegría del vencido en la lucha, que no le importa nada su derrota porque trae la paz, aunque en sus garras lleve su voluntad deshecha y rota. Y se entrega en los brazos del amor para gozar en paz la dicha gue promete, y se arrima al hogar que da calor, mientras el huracán fuera arremete contra el loco que quiere, ensangrentado, batirse moribundo, y con la boca cubierta ya de espuma hacer un gesto de desprecio al mundo. A vosotros os hablo, ahora arribais al puerto de la paz. Sois prisioneros de la gran batalla donde la sociedad al débil avasalla, y en la cárcel sombría del deber vais a reir, vais a llorar, y vais a recordar el fragor de la lucha del ayer. Yo soy siempre cruel con el cobarde, más no hace caso ¡por Dios! de los poetas: somos locos enfermos de la vida y es que para curar nuestro pensar suicida la sociedad no encuentra una receta. ................................................................. Tenéis derecho a vuestra dicha de hoy; pues que es la libertad a cambio de amor. Reid la carcajada de la felicidad, soltad vuestras campanas, que repiquen a gloria, que suenen alegría, que lleguen sus tañidos a esta mansión dichosa, que besen vuestras almas con sus sueños de rosa. Yo quiero panderetas, yo quiero cascabeles, quiero trinos de pájaros y ruido de caireles, yo quiero la alegría de los días de sol, quiero la chillería de la niñez dichosa, y en medio del concierto de este bullicio humano una salva de aplausos por mis primos hermanos.
V
Ya sólo falta un acto, Y ese os toca a vosotros concluir. Estais sobre la escena... Acabad vuestro drama con el arte grandioso del vivir. Pero tened en cuenta que si os sale tragedia no han de faltarle risas; ni han de faltarle lágrimas si os resulta comedia.
EL FANTASMA DE MARIA CLARA27
El epílogo triste de tu vida se prolonga cubriendo con su gloria el silencio expresivo de la historia. Fingiéndote dormida, cual sonámbula audaz, en la alta noche, caminas abordando los abismos, y eres el albo escudo, protector de sagrados misticismos, y eres dorado broche del rosario oloroso de sampagas, emblema de virtudes femeninas, que adoran las dalagas 28 nuestras dulces mujeres filipinas.
Allá en la negra noche, rasgada por relámpagos inquietos y llorada por negros nubarrones, hiciste de tus lágrimas derroche, para llorar tus retos en un ¡ay! de deshechas ilusiones. Muerta, más no vencida, tu alma extenuada y fría comprendió la grandeza del dolor; del dolor que afrontó con heroismo, para hacer de la vida una trágica negra poesía; para hacer del amor un sublime grandioso fanatismo. Creyéronte fantasma, y sí lo eras; de pié, sobre un tejado batido por la lluvia huracanada, no eras masa de carne que gemía, eras la encarnación de algo soñado, un aliento que vive de quimeras, el último estertor de una agonía, aquella sombra tierna y desgraciada que con su cuerpo proyectó Rizal sobre el sol de una creencia, salvando su existencia con las luces espléndidas de su genio inmortal.
¿No te acuerdas ya más, María Clara? La noche saturada de negrores. Sobre la ingente ara de la naturaleza embravecida sacrificaste todos tus amores, diste toda tu vida. La noche se prolonga y hay quien llora. Entre muros que llaman Democracia la mujer filipina siente el zarpazo de un progreso falso, y se busca tu fuerza de aquella hora, tu alma llena de gracia, para huir de un cadalso lento y espiritual, mas no por eso menos tirano que el que mata al preso. Tu eres chispa nacida del cerebro de un mártir de la Idea, en el choque aquel seco del amor (a la patria adorada) contra alguna injusticia maldecida. No murió tu esplendor, y en la noche del hoy aún eres tea que camina en la nada del misterio del alma femenina, un fantasma esparcido en su psicología tenue y fina, aroma desprendido del dolor de un poeta, que te dejó al morir, para que en la carrera empuñases muy alto su bandera y llegases por él hasta la meta antes de sucumbir.
Por eso en la presente obscuridad escuchamos el ritmo de tus pasos, porque en aquella noche de orfandad dilataste tu espíritu hasta romper los lazos del abrazo fugaz de lo mortal. Y por eso, fantasma azul del alma femenina que soñara Rizal, prolongación del beso de su obsesión divina, vibrante poesía que el poeta cantara, eres, clara María, ¡Nuestra María Clara!
DEL PRADO AMIGO
Hay un silencio triste, de consuelo, en el prado. Una esquila se queja en los brazos del viento como un poeta triste, eternamente atado al buey de la materia, sin luz ni sentimiento. Las voces pueblerinas de unos chicos se alejan entre el grueso ramaje con que se adorna al río. De su inercia unas rocas parecen que se quejan y la yerba se seca al beso del estío. Otra vez el silencio. Ahora es un gorjeo que sobre mi cabeza sueña un verso de amor... Vuelve a chillar la prosa: mugriento y sin aseo el tren silba ya el grito carnal de un estertor. Unas nubes muy blancas se agarran al azul. Árboles verdinegros vigilan el espacio. Los murmullos del río me rozan como un tul que acaricia las trenzas de una novia. Despacio marcha el sol. Al azar abro el libro, un retrato me sonríe... ¡Es tu risa!... En mi triste mirar se esfuma la campiña. Todo esto es sólo un rato. ¡Después son unas ganas muy grandes de llorar!..
Los Molinos, Agosto 1921.
NO ESTES TRISTE
No estés triste... A través del espacio, tan henchido de arcanos y apariencias de calma, enlacemos, despacio, el alma de las manos y las manos del alma. No estés triste... Voy a inclinar mi frente, para que en ella escribas tu pregunta en un beso. Un silencio doliente responderá con vivas ternuras hechas verso. No estés triste... Yo callo porque quiero que tú, en la sinfonía del silencio sagrado, percibiendo el lijero temblor del alma mía, me sientas a tu lado. No estés triste... ¡que tú nunca estás sola! ha bajado una estrella y ha llegado a tu lecho. ¿Conoces su aureola? mi amor hecho centella se refugia en tu pecho. No estés triste... Que también ha bajado un rayo de luna. ¡Yo estoy siempre contigo! mi tristeza a tu lado es siempre, ¡siempre! una caricia de un amigo. No, no; nunca estés triste... A través del espacio, que guarda los arcanos de nuestro amor sin calma, enlacemos, despacio, el alma de las manos y las manos del alma.
Cercedilla, Septiembre 1922.