CONCEPCIÓN ARENAL
Reading edition
El Ferrol, 1820; † 1893.
EL SOBRIO Y EL GLOTÓN
Había en un lugarón
dos hombres de mucha edad,
uno de gran sobriedad
y el otro gran comilón.
La mejor salud del mundo
gozaba siempre el primero,
estando de enero a enero
débil y enteco el segundo.
—¿Por qué —el tragón dijo un día—,
comiendo yo mucho más
tú mucho más gordo estás?
No lo comprendo, a fe mía.
—Es —le replicó el frugal—
y muy presente lo ten,
porque yo digiero bien,
porque tú digieres mal.
Haga de esto aplicación
el pedante presumido
si porque mucho ha leído
cree tener instrucción,
y siempre que a juzgar fuere
la regla para sí tome:
No nutre lo que se come,
sino lo que se digiere.
EL LOBO MURMURADOR
Entre las breñas de un cerro,
un día de gran nevada,
un lobo a su camarada
hablábale así de un perro:
—Es un maldito vecino,
tan camorrista y cruel,
que para estar libre de él,
ya se necesita tino.
Ladrador para la gente,
entrometido, goloso,
suspicaz y cauteloso,
en fin, un perro indecente.
Pasaba en esta ocasión
cerca de allí una raposa,
paróse un tanto curiosa,
y al oír la acusación
dijo para su coleto:
—Anda que te crea un bobo:
perro a quien acusa un lobo,
debe ser perro completo.
En caso próspero o adverso
no echarás nunca en olvido
que es elogio el más cumplido
la censura del perverso.
