LIV NOCHE PURA
Reading edition · Edition 2
LAS almenadas azoteas blancas se cortan secamente sobre el alegre cielo azul, gélido y estrellado. El Norte silencioso acaricia, vivo, con su pura agudeza.
Todos creen que tienen frío y se esconden en las casas, y las cierran. Nosotros, Platero, vamos á ir despacio, tú con tu lana y con mi manta, yo con mi alma, por el limpio pueblo solitario.
¡Qué fuerza de adentro me eleva, cual si fuese yo una torre de piedra tosca con remate de plata! ¡Mira cuánta estrella! De tantas como son, marean. Se diría que el cielo le está rezando á la tierra un encendido rosario de amor ideal.
¡Platero, Platero! Diera yo toda mi vida y anhelara que tú quisieras dar la tuya, por la pureza de esta alta noche de Enero, sola, clara y dura!