L IDILIO DE NOVIEMBRE
Reading edition · Edition 2
CUANDO, anochecido, vuelve Platero del campo, con su blanda carga de ramas de pino para el horno, casi desaparece bajo la amplia verdura rendida. Su paso es menudo, fino, juguetón... Parece que no anda. En punta las orejas, se diría un caracol debajo de su casa.
Las ramas verdes, ramas que, erguidas, tuvieron en ellas el sol, los chamarices, el viento, la luna, los cuervos—¡qué horror! ¡ahí han estado, Platero!—, se caen, pobres, hasta el polvo blanco de las sendas secas del crepúsculo.
Una fría dulzura malva lo nimba todo. Y en el campo, que va ya á Diciembre, la tierna humildad del burro, cargado empieza á parecer divina...