QUESTION DE AMOR DE DOS ENAMORADOS
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AL VNO ERA MUERTA SU AMIGA; EL OTRO SIGUE SIN ESPERANÇA DE GALARDON. DISPUTAN QUAL DE LOS DOS SUFFRE MAYOR PENA. ENTRETEXENSE EN ESTA CONTROUERSIA MUCHAS CARTAS Y ENAMORADOS RAZONAMIENTOS, Y OTRAS COSAS MUY SABROSAS Y DELEITABLES[284].
EL PRÓLOGO
Muchos son los que del loable y fructuoso trabajo de escreuir rehuyr suelen; unos por no saber, a los quales su ygnorancia en alguna manera escusa; otros por negligencia, que teniendo habilidad y disposicion para ello, no lo hazen: y a estos es menester que Dios los perdone en lo passado y emmiende en lo poruenir. Otros dexan de hazerlo por temor de los detractores y que mal acostumbran dezir, los quales, a mi parescer, de toda reprehension son dignos, pues siendo el acto en si virtuoso, dexan de usarlo por temor. Mayormente que todos o los que más este exercicio usan, o con buen ingenio escriuen o con buen desseo querrian escreuir. Si con buen ingenio hazen buena obra, cierto es que debe ser alabada. Y si el deffecto de más no alcançar algo la haze diminuta de lo que mejor pudiera ser, deuese loar lo que el tal quisiera hazer si más supiera, o la inuencion y fantasia de la obra, porque fue o porque desseó ser buena. De manera que es mucho mejor escreuir como quiera que se pueda hazer, que no por algun temor dexar de hazerlo. Mayormente que o estas cosas han de uenir a vista o juyzio de discretos y buenos, o de nescios y malos; y el discreto no habla mal y el bueno siempre dize bien. Pues el grossero y nescio mal puede juzgar las cosas agenas, que ni a si ni a las suyas conosce; el malo ¿qué mal puede dezir de nadie, pues él en si es malo? Assi que por ninguna uia el bien obrar deuria cessar. De donde el que la presente obra compuso, oluidado todo lo que se podia temer, deliberó lo mejor que pudo escreuir este tractado, dexando su nombre encubierto, porque los que con mas agudo ingenio querran en ella algo emmendar lo puedan mejor hazer y de la gloria gozar su parte.
ARGVMENTO
Y DECLARACIÓN DE TODA LA OBRA
El auctor en la obra presente calla y encubre su nombre por la causa arriba dicha, y porque los detractores mejor puedan saciar las malas lenguas no sabiendo de quién detractan. Tambien muda y finge todos los nombres de los caualleros y damas que en la obra se introduzen, y los titulos, ciudades y tierras, perlados y señores que en ella se nombran, por cierto respecto al tiempo que se escriuio necessario, lo qual haze la obra algo escura. Mas para quien querra ser curioso, y saber la verdad, las primeras letras de los nombres fengidos son las primeras de los uerdaderos de todos aquellos caualleros y damas que representan, y por las colores de los atauios que alli se nombran, o por las primeras letras de las inuenciones, se puede también conoscer quien son los seruidores y las damas a quien siruen. Y puesto que la dicha ficion haga la obra algo sospechosa de uerdad, es cierto que todos los caualleros y damas que en ella se introduzen, a la sazon se hallauan presentes en la ciudad de Napoles, donde este tractado se conpuso; y cada uno dellos seruia a la dama que aqui se nombra. Bien es uerdad que el auctor por mejor seruar el estilo de su inuencion y accompañar y dar mas gracia a la obra, mezcla a lo que fue algo de lo que no fue. Finalmente el principal proposito suyo ha sido querer seruir y loar una dama, que en la obra Belisena se nombra; por servir y complazer un cauallero a quien llama Flamiano, que aquella dama seruia. Entre el qual Flamiano y otro que en la obra Vasquiran se nombra, se mueue una contienda o question a manera de dialogo, en demanda y respuesta, qual de los dos con mas razon de la fortuna, como mas lastimado o mas apassionado se deue quexar: Flamiano de enamorada passion, sin remedio ni esperança en viuas llammas uiendose arder, ó Vasquiran siendole muerta su amiga, que era la cosa que en el mundo mas amaua. La qual estando en su poder, la cruel muerte della de toda sperança desesperado le dexó. Sobre lo qual con diuersas letras y embaxadas largos dias contienden; e al fin hallandose juntos, prosiguiendo la question, sin darle fin, pendiente la dexan, porque los que leyeren sin leer tengan, si querran, occasion y manera en que altercar y contender puedan.
COMIENÇA LA OBRA
Acaescio pues que al tiempo que el rey Carlos de Francia entró en Ytalia e ganó el reyno de Napoles, vn cauallero que Basquiran hauia nombre, de nacion Española, natural de la ciudad de Todomir, andando en la corte del serenissimo e catholico rey don Fernando de España hallandose en la dicha corte o passando a la sazon por vna ciudad que Ciracunda se nombra, de vna dama que Violina se llamaua de la dicha ciudad natural estremadamente se enamoró, con la qual enel principio de sus enamorados desseos tan prospera la fortuna le fue, que si al fin como suele la rueda no le houiera hecho desfazer, el más de los gloriosos en tal caso se pudiera llamar, porque con tales ojos de Violina fue mirado que no menos presa de amor quedó con su vista que prendido hauia con su hermosura. Pues venido en conocimiento de Vasquiran lo que la ventura a su desseo le aparejaua, no sin mucho trabajo e peligro con assaz dificultad con Violina secretamente habló, de que sucedio que por la imposibilidad de la guarda que Violina delas compañas de su padre tenia para que más hablar como desseauan se pudiessen, Vasquiran tentó en las voluntades delos parientes de Violina lo que la suya desseaua; esto era que por muger se la diessen, lo qual no pudo alcançar por algun respecto que aqui no se escriue.
Pues visto por esta parte el impedimento que sus desseos impedia, tentaron en la ventura suya de hallar el remedio que en las voluntades ajenas les fallecia. E fue que con acuerdo delos dos, postpuesto todo peligro assi de sus vidas como de sus honrras, Vasquiran vna noche e hurtadamente de casa de su padre á Violina sacó. Con la qual e con mucho peligro e trabajo e no menos contentamiento llegó en la ciudad de Valdeana, donde hauida vna suma de moneda con que segun su condicion biuir pudiesse e ofreciendosele seguro passaje con Violina se embarcó, haziendo su via a las partes de Italia. E llegados con tiempo prospero a la gran insula, en la ciudad Felernisa se desembarcó, que es en la dicha insula la mayor entre muchas que en ella hay. En la qual por algun tiempo deliberó biuir y estar; e alli comprada vna muy honrrada possession algun tiempo los dos muy alegres y contentos biuieron. En el qual tiempo muchas vezes se vio con vn grande amigo suyo, que Flamiano hauia nombre, natural de la ciudad de Valdeana de no menos noble linage que criança. El qual en la ciudad de Noplesano habitaua que es en Italia vna delas nobles que en ella haya. En la qual al presente muchos grandes señores e nobles caualleros habitauan, assi de la mesma nacion e patria naturales como de los reynos de España e otras muchas tierras. E quando estos caualleros con las presencias ver no se podian, con sus letras jamas de visitar se dexauan. Estando pues las cosas en este termino, se siguio que la duquesa de Meliano que era vna muy noble señora biuda con vna hija suya Belisena llamada, en todo estremo de virtud y hermosura complida, a la dicha ciudad de Noplesano vino para estar en ella algun tiempo. De la qual Belisena este Flamiano en tanta manera se enamoró, que ni a su passion sabia dar remedio, ni a su desseo podia dar contentamiento. Porque mirado e considerado el valor, merecer e virtud de Belisena, todas las esperanças que esperança de algun bien darle podian la puerta le cerrauan. Donde viendose de si vencido e de estremada passion combatido, no podiendo más consigo sofrir su pena, acordó prouar en ageno remedio lo que en el suyo para su descanso no hallaua. E esto fue que con la compañia de su amigo Vasquiran penso poder dar a sus males algun aliuio. Por el qual determinó enbiar para hazerle notoria parte de su congoxa, pero como nunca los males a solas pueden venir, acaescio que en este mismo tiempo que a este Flamiano esta passion enamorada sin libertad dexó, en aquel mesmo la cruel muerte dexó a Vasquiran su amigo sin libertad e alegria dando fin en los dias de Violina e comienzo en sus males.
Lo qual por Flamiano sabido tanto dolor crecio en su coraçon que penso perder el natural juyzio. Pues despues de muchos e varios pensamientos que por la fantasia le passaron sobre lo que en tal caso de si determinaria, acordó por mas breuedad con vn camarero suyo que Felisel hauia nombre, para el presente embiarlo a visitar e consolar de su desastrada fatiga e desculpar de su indisposicion. El qual Felisel despues de informado de lo que su señor le mandó que hiziesse e de su parte dixesse, dio comienço a su camino. E assi en pocos dias llego a la ciudad de Felernisa.
COMO FELISEL DESPUES DE LLEGADO Á LA CIUDAD DE FELERNISA E VISTO Á VASQUIRAN, LE NOTIFICO SU EMBAXADA
Pues llegado Felisel á Felernisa donde Vasquiran estaua, e vistas e notadas muchas cosas como adelante se contará, comiençale a hablar desta manera:
La necessidad, señor, en que me pone lo que me ha sido mandado, me fuerça a que mi embaxada te haga notoria; la compassion de ver tus sospiros me conbida más a dessear ayudarte a plañir tus males que no a poner remedio con mis razones en ellos, porque creo que quanto en mi saber con su flaqueza mengua razon para consolarte, en la sobra de tu tristeza sobra causa para más entristecerte, de suerte que no sé determinarme a lo que contigo deuo hazer. Mi obligacion me constriñe á hablarte, la conpassion me cierra la boca; tu virtud e nobleza me dan atreuimiento, tu daño y desuentura me lo quitan, de manera que peor aparejo hallo en mi para dezir, que disposicion veo en ti para escuchar; e assi no sé lo que en tal caso de mí determine; pero al fin será mejor que como pudiere ó supiere cumpla lo que soy obligado, diziendote á lo que soy venido, e aun que, señor, mi habla te muestre lo que en mi falta de saber para consolarte, en mi pesar conocerás quanto el tuyo me pesa, la voluntad e amor que mi señor te tiene, y el mal que tus males en los suyos de dolor acrecientan e quanto tu perdida le ha sido graue, la qual si como con la voluntad siento, pudiese con las fuerças remediarla, lo menos que por ti ofreceria seria la vida desseando tu salud que como la suya le es cara; e assi, señor, me mandó que de su parte te dixesse que si al presente a visitar no te viene es por dos causas. La una porque como te he dicho, tanto tu dolor le pena que más presto a crecer tus lloros te ayudaria que no a poner en ellos el remedio que tú has menester y el dessea. La otra es que sus males tan sin plazer le tienen, que juntados con los tuyos que más crudos los juzga tan rezio los vnos como los otros se podrian encender, que podrian ser causa que las entrañas de entrambos en mayores llamas se viessen arder, de suerte que ni él a ti ni tú á el, remedio os pudiessedes poner. E por tanto te ruega que al presente por escusado le tengas, hasta que Dios quiera que el tiempo e la razon en tus lagrimas pongan algun sossiego, porque mas desocupado tu joyzio pueda fablar quando a verte viniere; porque assi viniendo a te consolar de lo que perdiste, de su mal te pueda como á verdadero amigo pedir algun consejo que consuelo le pueda dar, lo que ya para hazer estaua aparejado e determinado si esta ventura tuya para mayor hazer la suya no houiera acaecido; y asi, señor, te ruega que á él con tu virtud tengas por escusado e a ti con tu discrecion comiences a dar algun reposo en tu congoxa, pues que la muerte, como mejor sabes, a todos es natural y escusarla no podemos, ni en esta vida seguridad ninguna alcançar se puede de su salteada venida, ni de los secretos desastres y pesares que nuestra naturaleza por tantas partes tan secretos e aparejados nos tiene. A vnos en la muerte en medio de su contentamiento dexándolos á solas acompañados de pesar como agora a ti haze; á otros con fatigada e trabajosa vida haziendoles aborrecer el biuir, como a él ha hecho; que le tiene tal su pensamiento que sin esperança de verse jamas libre le haze desear lo que á ti te ha lastimado. Porque su mal es de tal manera que quando a ti el tiempo e la razon te començarán naturalmente á enfriar el fuego de tu llaga, entonces a él mas los rayos de la passion le acabarán de abrasar las entrañas, de suerte que entonces haurá de venir á buscar en ti el remedio que tú agora tanto has menester. Esto te dize, porque como sabes consuelo pone á los atribulados hallar a sus males alguna compañia como agora tú en la suya puedes hallar, viendo quanto mas peligroso su mal es que el tuyo. E por tanto deues desseando consolar a él por el amor que le tienes e començar a poner consolacion en ti de lo que sientes, y en esto harás lo que deues contigo y lo que eres obligado con él. Muchas otras cosas, señor, te podria en esto dezir que tú mesmo mucho mejor que no yo las sabes e conoces, e aun lo que te he dicho para contigo con muchas menos palabras pudiera ser razonado, sino que la diversidad e graueza de vuestros males no me han dado lugar a que menos pudiesse hazer. Assi que, señor, yo te he dicho lo que de parte de mi señor me fue mandado que te dixesse porque sepas que te dexé plañiendo tu perdida y doliendose della e desesperado de esperança para su remedio e de salud para su vida. Plega á nuestro Señor que ponga en cada vno de vosotros tanta alegría quanto agora veo que os sobra pesar.
RESPUESTA DE VASQUIRAN Á FELISEL
Mis pesares y desuentura tan sin plazer me tienen que me pesa no poder hauerte hecho aquella cortesia y acogimiento que mi condicion requiere e tú mereces, porque verdaderamente, Felisel, tanto tu buena criança siempre me plugo que me duele no poder dartelo con mis obras a conocer. Verdad es que agora con tus palabras y embaxada me has enojado en tanta manera, e si a esto y a la intencion de quien te embia no mirasse, dudo que no te houiesse respondido más asperamente, lo que tú no mereces por ser mandado. E aun creo que si en mi houiera lugar donde nueuo pesar pudiera caber, que la yra houiera vencido la voluntad a lo que no houiera querido, tratandote no como la razon requiere más como tu habla me ha puesto alteracion; pero como dicho he, ya mis males tal me tienen que los enojos que agora llegan lugar no hallan do caber puedan. Tambien considero que quien te ha embiado más a ello le mouio amor que malicia, e por esto ni a ti respondo como querria, ni a él como deuiera, segun el fin de su mensajeria. E tambien porque conozco que como á mi la pasion me quita la razon de la lengua, assi a él el aficion le ciega el entendimiento para turbarle el verdadero conocimiento de lo que dize.
E pues que ansi es, no quiero con larga respuesta castigar su culpa ni crecer mi enojo, porque la sana amistad de entre nosotros la ponçoña de nuestras enfermedades no la adolezca e sea causa de tornarme a lastimar de nueuo con perder mis amigos más de lo que me ha lastimado con el haberme hecho perder aquella en quien mi vida consistia. Verdad es que no los querria para que como él con tales consolaciones me enojassen, mas para que de mi daño les pese como es razon y les duela, pues que remedio no tiene; e por tanto por agora de mi parte no quiero que le lleues otra respuesta sino una breue carta, la qual no menos graveza me pone escreuirla que tristeza e alteracion me puso oyrte, solo por tratar de cosa que hauria más menester oluidalla si possible fuesse que reduzilla á la memoria. E como se la des dile de parte mia que más valiera que me pusiera remedio si en mi daño le houiera, que no que me diera consejo de lo que yo no pido ni me aprouecha.
EL AUCTOR
Y luego recebida por Felisel la letra de Vasquiran e atentamente escuchada su respuesta, no solamente conprehendio lo que Vasquiran espresamente le dixo, mas aun lo que de dolor en las entrañas le quedaua secreto, viendo lo que publicaua con la boca, gesto, meneo y reposo en el comer, dormir e velar, assi a solas como acompañado, y en todos sus actos, atauios e arreos de su casa, e asi de las cosas que en ella vio en todos sus criados e seruidores e aun en todo el exercicio suyo tantas cosas notó, que pudo claro juzgar segun lo que veya lo que sin ver en su pensamiento juzgaua. E assi la letra recebida e de Vasquiran despidido, con algunos de sus criados se salio razonando hasta vn patio donde ya vn criado suyo la caualgadura aparejada le tenia con las otras cosas que al abito del camino se requerian.
E despues de hauer caualgado se despidio de aquellos que le acompañauan hablandoles assi: Señores, plega á Dios que ponga en el señor Vasquiran tanto consuelo y en vosotros tanta alegria quanto sus males e vuestra tristeza han menester; e quanto su dolor a mi me da pesar e vuestro enojo me duele, porque pueda gozar de la parte que dello me cabrá quando aca tornare, que será mucha segun lo que del daño me cabe, porque de lo que agora peno entonces descanse; que en verdad os digo que con lo que me ha afligido ver vuestra fatiga y con la pena que los muchos sospiros e tristeza de mi señor Flamiano me han dado, yo la haure bien menester. Porque os certifico que no menos atribulados él a nosotros con su tormento nos tiene, que el señor Vasquiran a vosotros con su lastima. Acabadas las palabras dió comienço a su camino, el qual con varios pensamientos de las cosas que auia visto prosiguio hasta llegar donde su señor estaua, el qual salio aparejandose para justar en vnas justas que despues que él de alli era partido se eran concertadas.
Pues como Flamiano le vio, despues de hauerle saludado con mucho amor le dixo:
Felisel, tu seas bien llegado; ya vees a que tiempo vienes e cómo me hallas, por mi amor que por agora no me cuentes ninguna cosa hasta que esta jornada sea passada, porque ni te podria bien oyr ni entender; pero ven conmigo e mostrarte he lo que para este dia tengo aparejado e dezirme has lo que dello te parecera, aunque tu ausencia me ha hecho falta.
LAS COSAS QUE FLAMIANO MOSTRO A FELISEL QUE PARA LA FIESTA TENIA APAREJADAS
Tomando Flamiano a Felisel su criado por la mano, le metio en vna quadra donde todos sus atauíos tenia aparejados, e antes de nada mostralle le dixo: Sabras, Felisel, que despues que de aquí partiste nunca mis ojos más de vna vez, para lastimarme muchas, han podido ver a mi señora Belisena, la qual salio a los desposorios del conde de la Marca, de que yo dos días antes fuy auisado, e por no dexar el luto de Violina como no era razon, no quise aquel dia mas vestirme de vna loba frisada forrada de damasco negro acuchillada toda por encima, de manera que por ella mesma se mostrasse la forradura con las cuchilladas todas atadas con vnas madexas de seda negra con vna letra que dezia:
Claro descubre mi pena mi tristeza y el agena.
E assi sali quando supe que caualgaua, y llegado que fuy en su presencia conoci en su rostro que de mi vista le pesó, e para mas lastimarme no quiso consentir que la rienda le llevasse, de que sentí lo que puedes juzgar. Llegados a la fiesta, el dançar duro gran parte de la noche, donde concertamos vna partida de justa quatro a quatro a ocho carreras. Va de precio de la vna partida a la otra, vna gotera de plata de ocho marcos la qual se dara a quien mejor justare; al que más galan saliere a la tela con dos cauallos atauiados vno con paramentos e cimera, otro con un paje e guarnicion e a la noche con ropa de estado de brocado forrada de raso o damasco; se dan ocho cannas de raso carmesí.
Somos de la vna parte el marques de Persiana, el conde de la Marca, Camilo de Leonis e yo. De la otra son el señor marques Carliano y el prior d'Albano y el marques de Villatonda y el prior de Mariana.
Esta fiesta concertada para la noche en casa de la señora duquesa de Meliano, en la qual estamos concertados todos ocho de salir en momería con las ropas que te he dicho, e para esto tengo hecho esto que agora verás. E assi le mostró vnos paramentos e vna guarnicion de raso encarnado chapados todos de vnos braseros de plata llenos de brasas, e la cimera de lo mismo con vna letra que dezia:
Es imposible saltar de las brasas donde muero pues que m'abrasa el brasero.
E mostróle para la noche vna ropa de brocado blanco forrada de raso encarnado con vnas faxas de raso por de fuera llenas de vnas villetas de oro de martillo con vna letra que dezia:
Encontraronme en los ojos e hizieron la herida en el alma y en la vida.
Y despues le mostró doze vestidos para doze moços e vn paje de damasco blanco y raso encarnado, con todo su conplimiento.
Y despues que todo se lo houo mostrado, Felisel le dixo que le parecia que todo estaua muy bueno. Pues llegado el día de la fiesta despues de las damas ya salidas, los caualleros salieron a la tela todos a vn tiempo, por dos partes como es costumbre hazerse, e hecha su buelta y mesuras y cerimonias como en tal fiesta se acostumbra, el justar se començo.
Salio Flamiano con los atauios que hauemos dicho, al qual se dió el precio de gentil hombre. Sacó el marques de Persiana vnos paramentos de terciopelo leonados con vnas puentes de plata rompidas, sembrados todos los paramentos, con vna cimera de lo mesmo. Dezia la letra:
No pueden pasar mis males pues que en medio[285] les ha faltado remedio.
Sacó a la noche vna ropa de brocado blanco forrada de raso leonado con vnas faxas del mismo raso chapadas de vnas plumas de escreuir de oro, con vna letra que dezia:
No se puede mi passion escreuir pues no se puede suffrir.
Sacó los moços e pajes vestidos de los mismos colores de blanco y leonado.
Sacó el conde de la Marca vnos paramentos e guarnicion de terciopelo negro con vnas puertas de jubileo cerradas, sembrados todos los paramentos dellas hechas de plata con vna letra que dezia:
Aunque haya en todos los males redempcion, no se espera en mi passion.
Sacó a la noche vna ropa de brocado morado, forrada de raso blanco con faxas del mismo raso sembradas de vnas faxas de oro, con vna letra que dezia:
Yo solte tras mi esperança mi plazer, y jamas le vi boluer.
Sacó los moços e pajes vestidos de raso morado y terciopelo negro con guarniciones de damasco blanco.
Sacó el señor Camilo de Leonis vnos paramentos de raso morado con vnos castillos de cartas sembradas por encima de plata e la cimera de lo mismo, con vna letra que dezia:
Tiene puesta mi esperança el pensamiento donde la derriba el viento.
Sacó a la noche vna ropa de brocado morado forrada de raso leonado con las faxas del mismo, con vnos clauos de oro sembrados por ellas con vna letra que dezia:
La poca firmeza haze á mi cuydado que esté en el alma clauado.
Sacó los moços e pajes vestidos de terciopelo leonado e damasco morado.
Sacó el señor marques Carliano vnos paramentos quarteados de pardillo y morado, chapados de vnas serpientes, llamadas ydrias, de plata, con vna por cimera, con vna letra que dezia:
Si vn inconueniente quito á mi pesar me nacen siete a la par.
Sacó a la noche vna ropa de brocado pardillo forrada de raso morado con las faxas del mismo raso sembradas de vnos improperios bordados de oro con vna letra que dezia:
Muy mayor fuera no veros que sofrillos por quereros.
Sacó los moços vestidos de terciopelo pardillo e damasco leonado.
Sacó el señor prior de Mariana vnos paramentos e guarnicion de raso encarnado chapados de vnos manojos de plata con vna letra que dezia:
De quantas muertes padezco mis querellas ponen las señales dellas.
Sacó a la noche vna ropa de brocado morado forrada de raso encarnado con las faxas del mismo raso sembradas de medallas de oro con vna letra que dezia:
No hay treslado vuestro sino en mi cuydado.
Sacó los moços e paje vestidos de raso encarnado e terciopelo morado.
El marques de Villatonda sacó vnos paramentos y guarnicion de raso carmesi con vnos mallos de plata, e la cimera con los mismos mallos y las palas, con vna letra que dezia:
Quando mas vn pensamiento llega cerca de mi quexa tanto vn otro mas lo alexa.
Sacó a la noche vna ropa de brocado carmesi forrada de raso amarillo e las guarniciones con vnos manojos de maluas bordadas por ellas con vna letra que dezia:
Si quiés ver de tu porfia la esperança que hay en ella mira al mismo nombre della.
Sacó los moços e paje vestidos de brocado carmesi.
Sacó el prior Dalbano vnos paramentos de terciopelo encarnado e vnos ramos de laurel e vna corona de lo mismo por cimera con vna guarnicion desta manera, e vna letra que dezia:
Corónese mi desseo pues que ha sabido emplearse do no sabe remediarse.
A la noche sacó vna ropa de brocado azul forrada de raso encarnado con las faxas llenas de vnas lanternas de oro, con vna letra que dezia:
El fuego que el alma abrasa aunque se encubre con la pena se descubre.
Sacó vestidos los moços de raso azul e damasco encarnado. E desta suerte salieron los caualleros.
La fiesta duró quasi toda la noche. Y despues de todos tornados a sus posadas e Flamiano a la suya, hauiendo reposado de la passada fatiga, tornando al trabajo de la congoxa presente mandó llamar a Felisel, el qual en su presencia venido le dixo: Agora di lo que con Basquiran pasaste y lo que á mi embaxada te respondio y qué tal le has dexado.
Al qual Felisel respondio: Pluguiera a Dios, señor, que de tal trabajo me houieras escusado porque lo que tus enojos de contino me tienen atormentado me bastaua para que de otros nueuos me escusaras. Lo que con el señor Vasquiran he pasado e lo que en él he visto e juzgado es tanto que dudo que della te pueda hazer tan conplida relacion como seria menester. Empero lo mejor que podré te dare dello en suma alguna cuenta. E assi comenzó a dezir:
RESPUESTA DE FELISEL A FLAMIANO
Despues, señor, que de aqui parti, en poco tiempo aunque con mucha fatiga por la dificultad del largo camino e fatigoso tienpo, yo llegué a Felernisa donde como yua informado, pense hallar a Vasquiran, pero como en su posada fuy apeado, supe de vn mayordomo suyo que en ella hallé como pocos dias despues de la muerte de Violina se era partido a vna heredad suya que cuatro millas de la ciudad estaua, lo qual segun aquel me informó hauia hecho por dos respectos. El vno por desviarse dela importunidad de las muchas vistas; el otro por mejor poder en medio de su dolor dar lugar a que sus lagrimas más honestamente compañia le hiziessen. Pues esto sabido, la hora era ya tal que me fue forçado apearme y reposar alli aquella noche. E assi aquel su mayordomo con mucho amor e cortesia sabiendo que era tuyo, despues de hauer mandado que a mi moço e caualgadura complido recaudo diessen, por la mano me tomó e razonando en muchas e diuersas cosas assi de ti como del desastre de su señor, todos o los mas principales aposentos de aquella casa me mostró, en los quales vi muchas estrañezas que sobre la muerte de Violina Vasquiran hauia hecho hazer, y el primero que vi fue en vna puerta principal vna muerte pintada en ella con vna letra que dezia:
Esté en la puerta primera do se vea que mi vida la dessea.
Entrando en la sala vi que toda estaua cubierta de vnas sargas negras con vnos escudos bordados en medio de cada vna en que estauan las armas de Vasquiran quarteadas con las de Violina, con vnas flechas sembradas que la muerte las tiraua de la puerta con vna letra que dezia:
Con mis tiros he apartado las vidas, por ser mortales, mas no dellas las señales.
Vi andando por todas las otras partes de la casa que todas las puertas estauan teñidas de negro de dentro y de fuera, y la letra dezia:
La muerte dexó el dolor e tristeça de manera que se muestre dentro y fuera.
Vi mas en cada vna de las camaras e retraymientos vna cama sin cortinaje con vnas sargas pardillas que las cubrian con vnas faxas amarillas en torno, con vna letra en cada vna por las faxas que dezia:
La vida desesperada trabajosa con el trabajo reposa.
Vi mas, que todos los suelos estauan cubiertos de reposteros de grana, con vnas almaras bordadas en ellos, con vna letra en cada repostero que dezia:
Todas van mis alegrias por el suelo, pues no hay en mi mal consuelo.
E assi discurriendo por las otras partes del aposento llegamos a vn hermoso jardin, del qual estaua la principal puerta cerrada de cal y canto con vna letra encima que dezia:
La puerta de mi esperança no se puede más abrir hasta que torne el morir.
Entramos por vna puerta pequeña que de vn estudio baxaua en la huerta, en la qual entre muchas e grandes gentileças que vi hauia vna muy rica fuente la qual estaua seca que no corria, con vna letra en torno que dezia:
Secaronla mis enojos para passarla en mis ojos.
De esta manera, señor, andouimos mirando toda la casa, donde vi tantas cosas lastimeras de notar que casi atonito me tenian. Pues hauiendo ya la mayor parte visto nos tornamos a cenar e gran parte de la noche passamos razonando de diuersas cosas, hasta que el camarero me traxo a vna camara donde Vasquiran e Violina solian dormir, en la qual hauia vna rica cama de campo parada e alli me aposentó, e despues de quedar a solas miré muchas cosas que en la camara hauia, en que vi vn mote escripto de la mano de Vasquiran que dezia:
Sin ventura ni remedio.
Vi mas en vn aparador donde hauia muchas cosas assi de ropas de vestir menudas de Vasquiran como de Violina, entre las quales vi un rico espejo e segun yo noté creo, segun deuia ser, con que Violina se tocaua, segun juzgué de vna letra que en él hauia que dezia desta manera:
Yo te miro por mirar si veré en ti el bien que viste y tú muestrasteme triste.
Pues al fin, señor, ya del sueño vencido y del trabajo fatigado yo me dormi. La mañana venida, despues de leuantado, sin oyr missa, con vna guia que el mayordomo me dio yo me parti para donde Vasquiran estaua, y en poco espacio llegué a vna muy hermosa heredad con vna gentil morada, donde hallé todos los criados de Vasquiran passeandose por vna plaça que delante la puerta de la casa estaua, al costado de la qual hauia vn gentil passeador cubierto de cipres, e al cabo vna gentil yglesia aunque pequeña. Pues como me conocieron, ante que me apeasse todos me rodearon con mucho amor, aunque con poco plazer, e como en medio dellos me vi, vilos vestidos todos de amarillo con unos retulos en las mangas izquierdas que dezian:
Vistenos el esperança del que espera el remedio quando muera.
Acordandome lo que el dia e la noche antes hauia visto e lo que en ellos començaua a ver, marauilleme e supe despues de apeado, cómo no estaua alli su señor, pero tomóme su camarero por la mano y lleuóme por debaxo de vnos arboles hasta la marina cerca de alli á vnas grutas que la mar la batia, donde hallamos a Vasquiran a solas sobre vna pequeña roca assentado, con vn laud en la mano, cantando este villancico:
No dexeys, lagrimas mias, de dar descanso a mis ojos pues lo days a mis enojos. Pues salis del coraçon donde está mi pensamiento, con vosotras solas siento gran descanso en mi passion, sientolo porque es razon que repose en mis enojos con vosotras en mis ojos.
Estaua vestido todo de pardillo y con vnos torçales de seda leonada torcida por toda la ropa, con vna letra que dezia ansi:
Mi trabajosa congoxa nunca en mis males afloxa.
Algo estuve escuchandole sin que me viesse, pero como me vido, dexado el laud, con los brazos abiertos a mi se vino. E despues de muchas vezes con mucho amor hauerme abraçado, començo a dar los mayores y mas doloridos gemidos e solloços que nunca vi, e despues de algo hauer dado espacio con su llanto a su dolor me començo a dezir. ¡O mi buen amigo Felisel! ¿quién te ha traydo a verme pues que a ninguna cosa mi triste suerte da lugar que me vea sino a pesares y desuenturas que me lastimen? ¿Como consintio mi ventura que me viesses? No creo que lo haya por otra cosa hecho sino por lastimar con el plazer de tu vista la memoria de mis males. ¿Qué te parece de tu amigo Vasquiran quán sin alegria la muerte le ha dexado? ¿Cómo en medio de sus plazeres son nacidas tan crudas tristezas? ¿Cómo te dexo mi soledad llegar aqui para que me viesses, pues que las puertas tiene cerradas a todas las cosas que consolarme puedan? Qué te parece quan solo de plazer tu buena amiga Violina me ha dexado e quan aconpañado de tristezas? Las quales palabras me dezia con tan graue dolor que pense que con cada palabra se le arrancauan las entrañas. Assi estouimos vna pieça hasta que algo reposado me tomó por la mano e demandandome de ti e dandome razon de sus males me truxo hasta la posada suya que te dixe, e ante de entrar en ella me llevó a la yglesia que delante della estaua, en medio de la qual estaua la sepultura de Violina con vna tumba grande cubierta de vn paño de brocado rico, con vna cortapisa de raso negro ancha en torno, con vnas letras bordadas en ella que dezian:
Dentro en esta sepultura está el bien de mi ventura.
Llegados cerca de la sepultura me dexó de la mano e echóse de pechos encima, donde más doloridos gemidos y más tristes palabras que a mi me hauia dicho, tornó de nueuo a dar. En tanta manera, señor, le vi atribulado, que nunca me acuerdo en parte verme que tanta tristeza sintiera como mi alma alli sentio de verle tal. E despues que algun espacio assi estuvo me tornó a tomar por la mano e dixome:
Perdoname, Felisel, que no tengo en mi mas alegre recibimiento con que alegrarte pueda, que este que vees. E assi nos venimos hasta la casa, la qual toda vi con los mismos misterios que la otra hauia visto, e despues de hauer comido e gran parte del dia pasada en diuersas cosas que de su mal me contó y de tu congoxa le dixe, lo qual oyó con tanto amor como si tristeza en el no houiera. E tanto de tus pesares sintio pesar que con los suyos los juzgué yguales. Al fin tu embaxada le hize notoria de la manera que me mandaste. A la qual con assaz enojo me respondio, aunque con muy corteses razones, pero pareciole que en las cosas que le embiauas a dezir haziendole entender que tu mal juzgauas mayor que el suyo, e le hazias no solo gran enojo mas aun casi por injuria lo recibia. E despues de hauerme a muchas cosas satisfecho con razonables palabras y muchas razones, passado aquel dia e otros quatro que alli me tuvo, siempre de tus cosas demandandome e de las suyas contandome, le pedi licencia, la qual con mucha dificultad del alcancé, porque quisiera detenerme alli algun dia más si pudiera.
Al fin viendo que mi porfia forçaua su voluntad, al tiempo que dél me despedi, con muchos sospiros me dió esta carta que te traygo.
CARTA DE VASQUIRAN Á FLAMIANO
Si como has pensado, Flamiano, consolarme, pudiesses darme remedio, bien conozco de ti que lo desseas lo harias, mas como mis males remedio no tienen, ni tú me le puedes dar, ni yo de nadie le espero sino de la muerte que dellos fue la causa. Y por tanto no te deues fatigar en dar consejo a quien no puedes dar socorro. E no quieras ver más de mi daño, sino que en sola la muerte está su remedio. Verdad es que tu intencion fue sana, mas tu parecer es falso, pensando que con hazer mayor tu mal que el mio, me ponias en él algun consuelo, y es al contrario; antes me le quitas viendo que siendo el tuyo tan pequeño te tenga tan cegado que no conozcas la clara differencia que hay del vno al otro. Quieres tú hazer yguales tus desseos e sospiros que de sola passion de bien querer con tus quexas nacen, con mis lagrimas que la muerte de aquella por quien yo alegre biuia lo causa. ¡Qué engaño recibes tan grande queriendo ygualar con las angustias mortales los pensamientos ó congoxas veniales! Por mi amor, que pues bien me quieres, mal no me trates tornando á enojarme con otra semejante embaxada que tales razones la acompañen. En especial queriéndome dar a entender que mis lastimas con el tienpo y la razon se harán menores, pues que es por el contrario, que ante la razon, como es razon, las hará siempre mayores y el tiempo quanto mas se alargará mas las hará alargar. Porque quantos mas mis dias fuesen pues que en todos y en cada vno he de contino de sentir nuevos e muchos dolores del bien que he perdido, más seran las penas que en ellos sentire. De manera que quanto mas presto mi vida se acabe tanto mas presto mi mal se acabará, e quanto más durare por el contrario. E si quieres saber más claras razones por do conozcas quanto mi desuentura es mayor que la tuya, escriueme las causas della e yo te mostraré las de mi daño e assi vernás en el verdadero conocimiento de todo; y porque conozcas della parte, glosa este villancico y verlo has.
Si el remedio de mis males es morir, ¿que vida me es el biuir? Si en el mal de mi querella no hay remedio sin la muerte, claro está que desta suerte la vicia es ocasion della, pues si está el bien en perdella con morir, todo el daño está en biuir.
LO QUE FLAMIANO HIZO DESPUES DE HAUER OYDO Á FELISEL E LEIDA LA CARTA
Muy atentamente Flamiano escuchó todas las cosas que Felisel le contó y no podia menos hazer de no derramar infinitas lagrimas acompañadas de muchos sospiros, e despues de hauerle oydo començo a leer la carta, e leyda como dicho es, estuvo una pieça callando sin ninguna cosa dezir; e passado un poco espacio tornó a preguntar a Felisel muchas cosas por menudo particularmente, de las quales cosas siendo muy bien de todas informado, publicando lo mucho que los males de Basquiran le dolian, començo assi á dezir:
¡Por quantas vias e maneras en esta misera vida los pesares e desuenturas á los humanos saltean de impensadas congoxas, e aquellos más de perder estan seguros que menos tienen que perder puedan y en aquellos menos los muy lastimados golpes de la manzilla lastiman que más gruesso o rudo el entendimiento para sentirlo tienen! De manera que en esta vida trabajosa no se puede reposar ninguno del miedo del perder sino con el misero defeto de la pobreza, nin se puede alcançar de carecer de no doler sino con la mengua del saber, e assi los que no tienen fatigas con la pena del dessear, los que algo posseen atormentados del temor de perder, los de agudo ingenio lastimados con las vexaciones de los acontecimientos desastrados, los rusticos o grosseros aborrecidos por su defecto, a los vnos e a los otros nunca jamas les falta lugar por do el mal entre. De manera que biuir no se puede por ninguna via sin penar. Al fin todos desseamos alcançar las prosperas vanidades desta que llamamos fortuna e con este desseo cegamos nuestro entendimiento; ella con lo que nos da turba nuestro juyzio; en conclusion, quien menos della alcança más sin remedio bive. Pues quien no teme no pena, quien pena no siente contento se halla, quien contento viue siempre está alegre, pues do está alegria no hay tristeza, e quien no está triste siempre con el plazer rie e no llora. Como por el contrario agora este sin ventura Vasquiran e yo hazemos. El con lo que ha perdido sin remedio de cobrarlo, yo con lo que desseo sin esperança de alcançarlo, nuestros dias siempre en lagrimas veremos consumir assi como hazemos.
Acabado su razonamiento se voluio a Felisel e dixole: Por mi amor, que no ayas en fatiga tornar a ver a tu amigo e mi hermano Vasquiran, y lleuarle has vna carta mia, porque aunque con las razones della enojo reciba, más vale que mi enojo le ocupe el tiempo que no que el pensamiento del suyo le trastorne el juyzio con su dolor, como podria acontecer, e aun a mí el mio.
E ante que mi carta le des le dirás de parte mia que aunque mis embaxadas e cartas alguna importunidad le den, más pesar e fatiga siento yo de la de la que el dolor a él le da, e que me parece vna cosa que le deue a él contecer assi como a mí, que el platicar en las cosas de mi passion tantas passiones me trae a la memoria que de allí dan en el pensamiento; del pensamiento dan en el coraçon, llegados alli la calor de su fuego haze destilar en lagrimas por los ojos el pesar y en sospiros por la boca las congoxas. E assi andando de la vna a la otra parte no dexan a sus ponçoñas que en las entrañas se reparen porque de tristeza las ahogan, porque como sabe, dulce compañia es á los atribulados estas dos cosas, y que juzgue de mi voluntad lo que deue y no lo que le parece, e que ya sabe que el buen marinero en la mayor fortuna en medio del golfo busca saluacion y en la tierra el mayor peligro. E que assi yo en el golfo de sus fortunas y en el de las mias mejor podremos saluarnos nauegando que no surgendo sobre las ancoras de la desesperacion en el puerto de los agenos plazeres con nuestras tristezas.
Pues recebida la carta Felisel y todo su razonamiento bien entendido, otro dia se partio. E llegado á Felernisa halló que ya Vasquiran a la ciudad era tornado, el qual con mucho amor aunque con poca alegria lo recibio. Apeado que fue començaron passeandose por vnos corredores que sobre la huerta salian, a hablar de muchas cosas entre las quales Felisel le contó todo lo que en las justas passadas hauia passado. E despues de mucho hauer los dos razonado a cenar se retraxeron. E otro dia de mañana hauiendo oydo missa Vasquiran caualgó e Felisel con él e salidos fuera de la ciudad tornaron de nueuo al mesmo razonamiento, en el qual le contó todo lo que de palabra su amo le hauia encomendado, y en el fin le dió su carta, la qual assi dezia.
CARTA DE FLAMIANO Á VASQUIRAN EN RESPUESTA DE LA SUYA
Basquiran, recebida que houe tu carta e leyda, considerando el amor que te tengo y la pena que en ti conozco, aunque mi passion me tiene atribulado vine en conocimiento del engaño que con el pesar recibes, de manera que me ha sido forçado vsar contigo tres cosas en mi carta. La primera será consolarte de tu mal. La segunda sanamente como amigo, de tu demasiado sentimiento reprehenderte e de los estremos que con él hazes. La otra será desengañarte del engaño que recibes de ti mesmo en lo que sientes, no conociendo la ventaja que le haze lo que siento. E pues eres discreto juzga mi intencion que es sin malicia, y conoceras tu yra ser demasiada. E has de saber que a darte consuelo, piedad me mueue; a reprehender tu flaqueza, amistad me obliga; a contradezirte me combida e aun me costriñe la razon. Una cosa te ruego, que no te desuies con la passion de la verdad, porque más presto vengas en conocimiento della. E assi digo que para tu consuelo deues mirar lo primero, como todos somos más obligados a loar lo que Dios haze que no a querer lo que nuestra voluntad dessea, e que quien esto no haze como sabes, grauemente yerra como hazes, en especial en estas cosas de la muerte y de la vida cuyos terminos estan en sola su mano y secreto determinados, ni como vees ninguno de los mortales puede escusarse de no pasar por este trance. Y querrias agora tú repunar lo que no es possible, e assi yerras todo lo possible. A lo que he dicho que quiero reprehender tu demasiado quexarte, digo que semejantes autos a los feminiles coraçones son atribuydos e aun assi lo demasiado parece feo, y en los varones, en especial como tú, son feamente reprouados. Mucho llorar es de niños, poco suffrir es de hembra. Bien sé que si a otro lo viesses hazer, lo mismo e mas le dirias, e libre que te haya dexado la passion en ti lo conoceras; pues corrige por Dios con discrecion lo que los que como yo no te aman te afearán con razon e algunos con malicia te juzgarán con menoscabo de tu honrra, que ya sabes quanto mas que la vida e todas las otras cosas te deue ser cara. Lo tercero que dixe que desengañarte queria y contradezir, por tantas partes lo puedo hazer que no sé por qual començar. Te quexas porque gozauas la cosa que en el mundo mas amauas y que la has perdido posseyendola; ninguna cosa se possee segura, mas pareceme a mi que pues que gozaste no perdiste, sino que se acabó tu gozo. Todas las cosas han de hauer cabo, e aun a ti del gozo te queda la vanagloria de lo que alcançaste y la gloria de lo que has gozado. Por la menor cosa de las que tú has hauido que el encendido fuego de mi deseo alcançasse, sola vna hora, no pediria más bien ni temeria más mal e daria mill vidas en cambio, e con tal morir me contaria más glorioso que con biuir como biuo.
Bien sabes tú quanto más cara es la cosa desseada mayor gloria es alcançalla, e no hay más bien en el desseo de complirlo e complido ningun recelo queda dél; pues ¿qué te quedaua que pedir, ni qué tienes de que quexarte si todo lo que dessear se pudo alcançaste y gozaste? Quissieras que no houiera cabo? Aqui está tu yerro; querer lo que no puede ser, hauiendo gozado lo que puede ser. Yo te ruego que te acuerdes quál cosa te daua mas pena en el tiempo que penando amauas; el desseo de ver el fin de tu desseo no teniendo esperança o agora el dolor de la memoria del plazer pasado. Sola vna cosa te condena a que nunca deuieras ser triste; esta fue el dia que alcançaste lo que agora plañes, porque claro manifiestas en el dolor que muestras de lo que has perdido el gran bien de lo que ganaste en ganarlo, porque no pudo menos ser el plazer que es el pesar sino ante mas. Sin ventura yo que todos los males sé y padezco e para ninguno de ningun bien tengo esperança. A ti tu ventura te endereçó a lugar donde el sobrado plazer plañes; a mi mi desuentura me guió a parte donde todas las esperanças e razones no solo de gloria me despiden, mas aun donde con mi pena no me dexan viuir contento. Assi que tú plañes hauer visto de tu bien el cabo, yo desespero de nunca verlo en mi mal. Tú plañes agena muerte, yo desseo la mia como esta cancion lo muestra.
Quien viue sin esperança de ver cabo en su querella, ¿que puede esperar enella pues remedio no se alcança? ¿Que vida puede viuir quien viue desesperado? pues no espera en su cuydado mas remedio de morir, con el qual esta en balança de la vida por perdella viendo que de su querella ningun remedio se alcança.
RESPUESTA DE VASQUIRAN Á FELISEL
Acabada de leer Vasquiran la carta, hauiendo yo oydo el razonamiento de Felisel se boluió a el e dixole: Verdaderamente, Felisel, más descanso siento contigo que consuelo con las cartas que me traes, porque tu buena criança y el amor que me tienes, e la voluntad que te tengo, dan causa para lo vno; lo poco que las cartas me aprouechan quitan el aparejo á lo otro; e assi huelgo más de verte a ti que de responder a quien te embia, porque tu buen seso, mi mucho mal, tu reposo y buena razon con mi fatigado e lastimado hablar, tu mucha criança con mi poca paciencia, mejor cierto las vnas cosas con las otras se templan que no hazen las ansias de Flamiano con las mias. Las suyas baylan e cantan, las mias gimen e lloran; al templezillo sonarán juntas. ¡Qué ensalada se hará de su morado y encarnado e blanco con mi pardillo e negro e amarillo! El entre canciones, yo tras lamentaciones, él haciendo cimeras para justar, yo inuenciones para sepulturas; casi juntos andamos, el vno cantando, el otro llorando e los dos sospirando; de ti me pesa que padeces sin merecello, porque él con su porfia de embiarte te da trabajo, yo con mi poca alegria te do tristeza, de manera que los dos te damos fatiga. A la verdad porque tú me vengas a ver so contento de responder a él, y assi te ruego que aunque algo lo sientas graue, que por mi amor lo sufras e no dexes de venir muchas vezes con la importunidad de sus vanidades a ver la de mis lástimas. E por esta vez de palabra de mi parte no le dirás ninguna cosa, porque vna carta que le lleuarás le dirá lo que no querra hauer oydo quando la aya leydo.
Pues otro dia de mañana ante que Felisel se leuantase vino a él el camarero de Vasquiran el qual le dixo como dos horas antes del dia su señor se era partido para aquella heredad donde la primera vez lo hauia hallado, e diole la letra que para Flamiano hauia de lleuar, e con ella vna ropa suya forrada en armiños de raso carmesí, vn sayo de terciopelo morado con vnas faxas de raso blanco bordadas encima dellas de oro e de grana vnas madexas, con vna letra que dezia:
No m'a dexado alegria que dexe su compañia.
Diole vn jubon de brocado que con aquel atauio Vasquiran se hauia vestido vn dia poco ante de la muerte de su señora acompañandola a vnas fiestas de las bodas del conde de Camarlina que cerca de la ciudad de Felernisa se heran hechas, a las quales ella fué combidada e nunca quiso yr sin él; e diole vna hacanea en que él hauia caualgado aquel dia con vna guarnicion de terciopelo morado, con vnas franjas de hilo de plata e bordada con la mesma bordadura e dixole:
Esto te ha mandado dar mi señor para en satisffacion de alguna parte del trabajo que passas en venirle á ver e para en señal del amor que te tiene e aun por respecto de quitar el inconueniente de ver estas ropas porque no le traya a la memoria el dia que se las vestio que fue el ultimo de sus plazeres y contentamiento. E hauiendolo todo Felisel recebido con la carta de Vasquiran se partio para donde su señor estaua. Llegado a Noplesano donde le halló, despues de muchos razonamientos passados le mostró todo lo que el camarero de Basquiran de su parte hauia dado, e diole su carta la qual Flamiano començo luego a leer, e dezia en esta manera:
CARTA DE VASQUIRAN A FLAMIANO
Si ansi como te puedo responder e condenar tu razon pudiesse, Flamiano, conortarme e dar remedio á mi mal, quan presto los dos seriamos satisffechos! A tus consolaciones no quiero responder pues que no me dan consuelo; a tus reproches e castigo, aunque á mi proposito hazen poco, digo que no desseo ni reprueuo lo que Dios haze e ordena, ante por ello le doy alabanças, pero esto no me escusa a mi que no pueda plañir lo que su juyzio me lastima con el dolor que siento de lo que pierdo, lo que si no hiziesse mostraria menospreciar lo que él haze, o seria juzgado por irracional. Dizes que es fragilidad o poquedad casi de niño o de hembra semejante estremo. Mayor estremo seria semejante crueldad que la que dizes, porque si miras el estremo de mi pérdida poco estremo es el de mi lloro. Temes que no sea juzgado por lo que hago, mas temeria serlo si esso hiziesse, en especial que ya tú me embias á dezir que lagrimas y sospiros son descanso de los males. Pues ¿cómo me consejas vna cosa en tu razon y escriuesme otra contraria en tu carta? Bien muestras en lo que hazes lo que dizes, que tu passion te tiene tan desatinado que no sabes de ti parte e quieresla saber de mi. A lo tercero te respondo que dizes que no perdi sino que se te figura que se me acabó mi bien; pues tú lo dizes ¿qué quieres que responda? si te parece que es pequeño mal acabarse el bien, tú lo juzga pues que sabes que a esta razon el Dante respondió: Quien ha perdido el bien...
Dizes que me deue bastar la vanagloria de lo que alcancé e la gloria de que gozé; dizes verdad que estas me bastan para sentir lo que yo siento e mucho más, porque si quanto la gloria de lo ganado fue grande y el dolor de hauerlo perdido fuesse ygual, no bastaria mi juyzio a sofrirlo como el tuyo no basta a entenderlo. Dizes que por la menor cosa de las que yo gozé que tu alcançasses, contento darias mill vidas, tú darias mill por hauerlo ¿e no quieres que pierda yo vna por perderlo? Dizes que no hay más bien en el desseo de complirlo; dizes verdad; mas tampoco no hay mayor mal en el bien que perderlo; dizes que alcancé todo lo que se pudo dessear, también perdi todo lo que se pudo recelar; e dizes que gozé de lo possible, tambien peno lo possible. Dizes que me acuerde del tiempo que penando desseaua sin esperança; ¿no te parece que peno agora con menos esperança? pues si entonce me penaua la poca esperança del desseo, ¿no me dará más pena agora la desesperación de no cobrar lo que he perdido? Quexaste que penas sin esperança e que desesperas della; si no esperas lo que ganar se puede no recelarás perderlo como yo hize; no deuio ser tuya la letra que dixo: todo es poco la possible. Pones por dificultad los merecimientos e virtudes e noblezas de Belisena, que son las cosas que contentamiento te deuen dar. Esto es querer con el defecto de tus flaquezas dar culpa á tus virtudes. E señalaslo en vna cosa que dizes: que por sola vna hora que gozasses darias mill vidas; más razon seria ofrecerlas porque ella viuiesse mill años como es razon. No te oya nadie tal razon; que parece que desseas poco, o mereces poco, o tienes tu desseo en menos, porque la cosa cara ante de hauerse dessea alcançarse, despues de hauida dessease posseer, de manera que nunca el deseo pierde su oficio. Pluguiera a Dios que sin alcançar lo que he perdido, perdiera yo la vida, porque ella viniera e yo no gozara, porque agora no plañera, o que de nueuo pudiesse con la que me queda conprar la que ella perdio, que con esto seria mas contento que con viuir como viuo, como esta cancion mia te mostrará.
Yo no hallo a mi passion comienço, cabo ni medio, ni descanso, ni razon, ni esperança, ni remedio Es tanta mi desuentura, tan cruel, tan sin medida, qu'en la muerte ni'n la vida no s'acaba mi tristura, ni el seso ni la razon no le pueden hallar medio, ni tiene consolacion ni esperança ni remedio.
FLAMIANO A FELISEL
Leyda que houo Flamiano la letra mandó llamar a Felisel e dixole.
Pareceme que segun Vasquiran e yo con nuestras passiones te tratamos que con mas razon te podras tu quexar de nosotros que nosotros de nuestras quexas, o mejor será que te consolemos de la fatiga que te damos que no tú a nosotros de lo que sentimos. Esto te digo porque agora que hauias menester descansar con algun reposo del trabajo que has passado en estos caminos que has hecho, te tengo aparejado de nueuo otro trabajo en que descanses. Esto es que yo he sabido que la señora duquesa va a caça la semana que viene con otras muchas señoras e damas que para ello tiene combidadas; ya vees qué jornada es para mi, pues que mi señora Belisena va allá. Es menester que tomes por descanso esta fatiga; da recaudo a mi necessidad con tu diligencia, e mañana daras orden como se haga para mi vn sayo e una capa, e librea para estos moços e pajes de las colores que te dare en vn memorial, e que hagas adereçar vn par de camas de campo e mis tiendas e algunas confituras e todas las cosas que te pareceran que son necesarias para tal menester, porque su señoria estara allá toda la semana y es necessario que para estos galanes que alla yran vayas bien proueydo, en especial de cosas de colacion; por causa de las damas te prouee sobre todo. Assi que reposa esta noche y de mañana sey comigo e acabarte he de dar la informacion de lo que has de hazer.
AQUI EL AUCTOR CUENTA LO QUE FELISEL OTRO DIA PUSO EN ORDEN, E TODOS LOS ATAUIOS DE LAS DAMAS E CAUALLEROS QUE A LA CAÇA FUERON, E ALGUNAS COSAS QUE EN ELLAS SE SIGUIERON
Otro dia de mañana venido a la camara de Flamiano Felisel, Flamiano le mandó que para el le hiziesse hazer vn sayo de terciopelo encarnado con vnas faxas de raso blanco e vnos vasariscos[286] de oro bordados en ellas, con vna letra que dixesse.
Lo que este liaze hazeys a quantos veys.
E dixole mas. Harásme hazer vna capa de paño amarillo con vnas tiras de raso blanco y encarnado antorchadas vnas con otras de tres en tres tiras, guarnecida toda la capa con vna letra que diga.
Son de vuestra condicion porque s'espere de vos la color do van las dos.
Harás más para los pajes ropetas de paño encarnado guarnecidas de raso blanco, y a los moços de espuelas vnos capotines encarnados e la manga yzquierda blanca; las calças la derecha blanca y encarnada, la yzquierda amarilla, e harás para todos jubones de raso amarillo e en las mangas derechas vna letra bordada que diga.
¿Qué se puede esperar dellas sino lo que va con ellas?
Acabado de darle la informacion de lo que hauia de hazer, con mucha diligencia Felisel dio en todo complido recaudo. Assimesmo todas las damas e muchos caualleros que a la caça hauian de yr se atauiaron de la manera que adelante vereys; e fue assi concierto entre todas las damas que no pudiessen atauiarse para esta jornada sin que cada vna llevase en las ropas o guarniciones sus dos colores principales, las quales en las inuenciones se señalarán. Sabido esto los caualleros todos se vistieron de los colores de las damas que seruian con alguna otra color que les hazia al proposito de la letra, como arriba haueys oydo que Flamiano añadio lo amarillo a las dos colores de la señora Belisena. Venido el dia de la partida, todas las damas se juntaron en casa de la señora duquesa donde los caualleros vinieron. E de alli partieron todos juntos. Fueron en la caça aquel dia las señoras y damas e caualleros que aqui se nombran. Primeramente la princesa de Salusano con sus damas y el principe su marido, e la señora Candina e su esposo el conde de Muralta, hijo del duque de Traysano. La marquesa de Persiana y el marques su marido. La marquesa de Guariano, e la condesa Dauertino y el conde su marido. Marciana de Seuerin hija de la condesa Daliser. La señora doña Persiana, e la señora Laurencia de Montal, Ricarda de Marian, Violesa Daguster, e Polindora de Marin, e la señora Ysiana e Graciana Desclauer, e la señora Belisena.
De los caualleros el conde de la Marca, el marques Carliner, el prior Dalbano, el marques de Villatonda, el prior de Marian, el duque de Fenisa, Francaluer, el conde de Sarriseno e Yusandre el faborido, Galarino Desian, Esclauian de la Torre, Fermines de Mesana, Francastino de Eredes, Camilo de Leonis, Lisandro de Xarqui. E más los caualleros que arriba ha nombrado.
La señora duquesa salio como suele vestida de negro. La señora Belisena su hija sacó vna saya de raso blanco con muchas faxas de brocado encarnado sentadas sobre pestañas de carmesi, con vn papahigo de raso carmesi e la gorra de lo mesmo con muchos cabos e pieças de oro de martillo, con cintas e pestañas blancas y encarnadas, e la hacanea con vna guarnicion de terciopelo carmesi con franjas e muchos floques negros e blancos encarnados, con vna letra que dezia.
Las tres hazen compañia all alegria.
Sacó la señora princesa de Salusana vna saya de terciopelo negro con vnas cortaduras de brocado morado a manera de vnas escalas, forrada la saya de raso blanco, e vna hacanea con vna guarnicion de terciopelo negro con las mismas escalas de brocado morado con franjas e floques de hilo de plata, con vna gorra rica e papahigo de raso morado, forrada de damasco blanco con muchas piezas e cabos de oro esmaltados de negro con vna letra que dezia:
Nunca jamas subio amor en lugar que estas dos l'an de guardar.
Sacó la señora Ysiana vna saya de raso pardillo con muchas faxas de brocado morado forrado de raso leonado; la gorra e papahigo de terciopelo leonado forrado de raso amarillo e muchas cintas por todo amarillas. Una hacanea con vna guarnicion de terciopelo leonado y raso pardillo, con las franjas y floques morados e amarillos con vna letra que dezia:
A la fin han de tornar lo leonado en pardillo el morado en amarillo.
Salio la señora Candina, hija de la princesa de Salusano, con vna saya quarteada de terciopelo morado e brocado leonado, enrrexados los quartos de vnas tiras de lo vno enlo otro, sentadas sobre pestañas de raso blanco, forrada la ropa de damasco leonado. Una guarnicion de vna mula del mismo damasco leonado, cubierta toda de vnas cifras enlazadas de raso blanco; vna gorra de raso leonado con cintas blancas e unas pieças de oro de martillo esmaltadas de blanco e morado con vna letra que dezia:
Do passion de amor no afloxa lo blanco da mas congoxa.
La señora Porfisandria sacó vna saya de chamelote de seda leonado, con unos fresos de plata anchos y angostos de tres en tres tiras muy espesos, con vnas pestañas de raso negro en todos ellos e vna gorra de terciopelo leonado con muchas cintas blancas e negras; vna guarnicion de terciopelo negro con franjas de hilo de plata con vnos tormentos de plata sembrados por encima con vna letra que dezia.
La guarnicion os condena y la ropa da la pena.
Sacó la señora Laurencia vna saya de paño amarillo con vnas lisonjas toda cubierta de terciopelo encarnado sobre pestañas de raso azul y en cada lisonja vna de plata estampada, pequeña, puesta en medio de la seda tambien sobre raso azul. Una gorra de raso amarillo de la mesma manera; guarnecida vna guarnicion de vna mula de la misma manera, con vna letra que dezia.
Lo más porque desespere quien vencer lo blanco espera, las dos porque vaya fuera.
La señora marquesa de Persiana vna saya de brocado carmesi con vnas barras de terciopelo carmesi anchas, sentadas sobre raso blanco cortadas por encima; vna gorra de raso carmesi acuchillada forrada de raso blanco; la saya forrada de raso blanco; vna guarnicion de vna hacanea de oro tirado con floques e franjas de grana y blanco, con vna letra que dezia.
Los dos de la guarnicion goza bien quien las merece, y el enforro quien padece.
Salio la señora Mariana de Seuerin, hija de la condesa de Aliser, con vna saya de terciopelo morado cortada toda con muchas cuchilladas, forrada de raso encarnado, que se descubria por ellas, con vnas madexas de seda encarnada que ataua las cortaduras muy espesas. La gorra de lo mesmo. La guarnicion de la hacanea ni más ni menos, con vna letra que dezia.
No hay esperança en amor donde está estotra color.
La señora Melisena de Ricarte sacó vna saya de raso blanco con vnos girones de terciopelo morado, trepados tan juntos que á la parte de la cortapisa juntauan el vno con el otro, forrada de raso morado. Una gorra e papahigo de raso blanco con pestañas e cintas moradas. Una guarnicion de una mula, de terciopelo morado, con cubierta de vnas matas de plata, con vna letra que dezia.
Si el blanco es tal qual deue, aunque el morado conbata a la fin muere ó se mata.
La señora condesa de Auertina vna saya de raso verde muy claro e de terciopelo verdescuro á nesgas, con vnas alcarchofas de oro bordadas por ella. Una gorra del mesmo terciopelo con las mismas alcarchofas de oro de martillo. Una guarnicion de terciopelo verde con las franjas de seda verde clara con la mesma bordadura, con vna letra que dezia.
De las dos la que es perdida mostrará a vuestras querellas lo que haueys de coger dellas.
Sacó la señora Angelera de Agustano, vna saya a nesgas de terciopelo negro e raso blanco con vnos estremos cortados de la vna e de la otra seda e guarnecidas todas las nesgas dellos por el contrario. Una gorra de terciopelo negro e papahigo con muchos estremos de plata guarnecidos. Una guarnicion de vna mula de la misma manera, con vna letra que dezia.
Para que se gane gloria destas dos que defendemos menester son sus estremos.
Sacó la señora marquesa de Guariano vna saya de brocado negro, forrada de raso leonado con vnas faxas muy espesas de terciopelo leonado, con una gorra leonada con pieças de oro martillo esmaltadas de negro. Una guarnicion de vna hacanea de terciopelo leonado con muchos floques de seda negra e una letra que dezia.
Del honesto pensamiento se guarnece la guarnicion que parece.
La señora Ypolisandra sacó vna saya de terciopelo verde cubierta toda de vnas ondas de raso negro sobre tafetan blanco, con vna gorra del mesmo terciopelo con cintas blancas. Una guarnicion de vna hacanea de lo mismo con vna letra que dezia.
No me dexa andar sin ellas la misma esperanza dellas.
Sacó la señora Lantoria Dortonisa vna saya entretallada toda á centellas de brocado e raso blanco, con pestañas de tafetan morado. Una gorra de raso blanco con muchas centellas de oro de martillo; vna guarnición de vna hacanea con franjas e floques morados de las mismas centellas con vna letra que dezia:
Es lo blanco quien abrasa de passion á las centellas con la misma color dellas.
Sacó la señora Graciana vna saya de raso azul con vna gelosia encima, de terciopelo azul sobre pestañas de raso blanco, atadas las juntas de la gelosia con vnas lazadas de madexas de hilo de oro, con vna gorra de raso azul e unas pieças de oro de martillo hechas como gelosias. Una guarnicion de vna hacanea de la misma manera de la saya; la saya forrada de raso blanco con vna letra que dezia:
Do el recelo está doblado lo blanco está bien guardado.
Sacó la señora Violesa de Aguster vna saya de raso blanco e terciopelo morado entretallada a quadros, e de vn quadro de la vna seda sacado vn pequeño e cambiado en el otro con vnas cortaduras de brocado encima de las juntas, cortadas de manera que las sedas e el brocado todo hazia vna obra. Una gorra de raso morado con muchos cabos de oro. Una guarnicion de vna mula de la misma manera, con vna letra que dezia.
El contentamiento haze que vaya d'una manera l'oncubierto e lo de fuera.
Las damas todas salieron vestidas desta manera que haueys oydo, con todas estas letras las quales, á peticion de cada vna dellas fueron fechas.
Salio Flamiano con los atauios que ya arriba deximos. El señor príncipe de Salusana vn sayo de brocado negro con faxas de terciopelo morado con pestañas blancas. Un capuz morado con vnas tiras blancas de raso. Los moços vestidos de morado e negro con la vna calça blanca y morada, la otra negra; con vna letra que dezia.
Razon me haze que sea qual me manda la librea.
Sacó el marques de Persiana vn sayo de raso blanco con vnas tiras de tafetan leonado, enlazadas por todos los girones con vnas madexas de seda blanca que las añudauan; vna capa de paño leonado con vnas tiras de tafetan blanco trabessadas por todo el capuz; e los moços e pajes vestidos de raso blanco e paño leonado, con vna letra que dezia.
Porque la vna es en vos tan complida mi congoxa es tan crecida.
Sacó el conde de la Marca vn sayo de terciopelo morado con vna capa de paño morado ribeteado todo con vnos ribetes de terciopelo negro puestos sobre tiras de raso blanco. Sacó los moços e pajes vestidos desta manera, con vna letra que dezia.
Quanto amor más en mi crece, más pasion me crece la guarnicion.
Salió el señor Lisandro de Dixarqui con un sayo de terciopelo negro con vn capuz de terciopelo negro forrado todo de raso blanco con vnas pestañas de tafetan morado que descubrian muy poco entre las dos sedas; los moços e pajes de negro vestidos con guarniciones de raso blanco sobre pestañas moradas con vna letra que dezia.
Tal me tiene lo que veys porque veo que s'encubre mi deseo.
Sacó el señor Camilo de Leonis vn sayo de raso leonado; vn capuz de paño leonado con vnas faxas de terciopelo morado con vnas pestañas de raso amarillo, y los moços y pajes vestidos destas colores, con una letra que dezia.
Harto es grande la congoxa quando amor está en lugar c'aueis de desesperar.
El señor marques Carliner salio todo vestido de terciopelo pardillo forrado de damasco morado guarnecido todo con vnas lisonjas de raso leonado. Los moços e pajes vestidos de leonado e pardillo con guarniciones moradas y vna letra que dezia.
No puede causar en mi menos mal la forradura que muestra la vestidura.
El señor prior de Albano vn sayo e capa de paño amarillo con vnas cifras enlazadas de terciopelo azul e raso encarnado sembrado todo. Los moços vestidos de amarillo con la vna manga azul y encarnada, con vna letra que dezia.
Pues con vuestra condicion mi rezelo va enlazado ya mi mal va señalado.
Sacó el marques de Villatonda vn sayo de raso carmesi con faxas de brocado. Una capa de paño amarillo con vnas tiras de terciopelo carmesi. Los moços vestidos con jubones de brocado e carmesi quarteado, con calças e capotines de paño amarillo e de grana, con vna letra que dezia.
Va ell alegria fengida do desespera la vida.
Sacó el prior de Mariana vn sayo e capuz e jubon de terciopelo morado, passado todo a escaques de raso encarnado, a manera de vn tablero daxedrez; los moços e pajes vestidos de paño morado e raso encarnado con vna letra que dezia.
Todos los males de amor nacen destotra color.
Premines de Castilpana salio todo vestido de verde claro, que es esperança perdida, e los moços de la misma color, porque la dama que seruia sus colores eran dos, verde escuro y claro que son esperança cobrada y perdida. El no sacó mas de la vna con vna letra que dezia.
Pues que en mí toda es perdida ¡quán sin ella está mi vida!
El duque de Fernisa sacó vn sayo quarteado de damasco blanco e bellutado morado, con vn capuz de paño morado forrado de damasco blanco, con vnas cortaduras de raso blanco perfiladas por encima del paño. Los moços e pajes vestidos de las mismas colores con vna letra que dezia:
¿Que sperará mi ventura del dolor que es mas escuro, siendo el otro tan seguro?
Francaluer sacó medio sajo de terciopelo blanco e medio de raso negro con faxas trocadas de lo vno en lo otro; vn capuz medio de terciopelo negro, medio de raso blanco forrado de lo mismo, cambiado lo vno en lo otro, con una letra que dezia.
Dos contrarios so vn subjeto veo en vuestra castidad: hermosura, honestidad.
El conde Sarriano salio vestido todo de negro con los moços e pajes vestidos todos de leonado con vna letra que dezia.
La tristeza de mis daños da congoxa en los estraños.
El señor Yusandriano salio vestido todo de leonado forrado de raso blanco; los moços vestidos de lo mismo con vna letra que dezia.
Lo cubierto causa en mi aunque s'encubre lo que fuera se descubre.
Sacó el señor Guillermo de Canes vn sayon de raso blanco y raso naranjado e terciopelo carmesi, gironado a puntas con tafetan blanco e naranjado; debaxo las puntas naranjadas vn capuz de paño naranjado guarnecido con quatro tiras de carmesi e raso blanco. Los moços e pajes vestidos de blanco e naranjado con vna letra que dezia.
Salio en blanco mi alegria pues que va desesperada mi porfia.
Salio el conde de Auertino vestido todo de verde escuro con vnos ribetes por baxo del sayon e de la capa de raso verde claro, porque son las colores de la señora condesa, forrado todo de raso carmesi. Los moços vestidos de terciopelo verde e de grana con vna letra que dezia.
Ya's perdida la perdida para quien por vos cobra todo el bien.
Galarino Difian salio a la gineta con vna marlota de brocado blanco e terciopelo leonado con unos lazos de plata por toda; vn capuz de terciopelo leonado forrado de raso blanco con los mismos lazos guarnecidos, con vna letra que dezia.
La vna es sobrada en vos y la otra en mi por ella y assi sobra mi querella.
Salio Esclauiano de la Torre a la gineta con vna marlota nesgada de raso leonado e azeytuni negro, vna capa leonada toda guarnecida de muchos lazos moriscos de oro e de grana, con vn rico jaez de las colores, con vna letra bordada en torno de la marlota e del capuz, que dezia.
Pues que son vuestras colores siendo vuestra mi porfia para mi son alegria.
Fermines de Mesano, hecho a escaques de azeytuni leonado y raso blanco con vna P cortada del terciopelo leonado en cada escaque blanco e vna F de raso blanco en el leonado; vna capa de paño leonado con vna cortapisa de las dos sedas por baxo de los mismos escaques del sayo y en ellos bordada esta letra que dezia.
Es mi fe la que no afloxa la pena de mi congoxa.
De la manera que aqui es dicho, salieron vestidas las damas e galanes, los quales todos con mucho plazer llegaron a la caça. Estando alli a cabo de quatro dias llegó el señor cardenal de Brujas con muchos caualleros que lo acompañaron. Los quales fueron el marques de la Chesta, Francastino de Redes, el señor Alarcos de Reyner, Pomerin Russeller el pacífico, Alualader de Caronis, con otros muchos caualleros que por que no salieron vestidos de colores de inuencion aqui no se nombran.
El señor cardenal vino vestido de negro por cierto respecto que le conuenia; lleuó veynte palafraneros e doze pajes vestidos de terciopelo negro e paño morado con vna letra que dezia:
Es la que menos me plaze la que más me satisfaze.
Vino el marques de la Cehesta vestido todo de amarillo, con los moços vestidos de la misma color, con una letra escripta en los pechos desta manera que hablava el color, e traya dos R. R. e una A en medio puestas en los pechos, que queria dezir.
Amar y llorar.
Vino Francastil de Redes vestido todo de azul e sus moços vestidos de la misma color con vna letra que dezia:
Mi recelo es que en mi mal no hay consuelo.
Vino el señor Alarcos de Reyner con vn sayo de raso amarillo e azeytuni morado con unas tiras de tres en tres de la vna seda en la otra puestas a escaques por los girones; vn capuz morado forrado de raso amarillo con vna letra que dezia.
Mi pensamiento ha subido lo morado do desespera forçado.
Pomerin traya luto e assi vino vestido de negro sin letra.
Rosseller el pacifico salio vestido de azul e carmesi con vna letra que dezia:
Aunque yo me visto dellas no tengo porque traellas.
Alualader de Caronis vino todo vestido de pardillo forrado el sayo e capuz de damasco leonado, acuchillado todo por encima lo pardillo, de manera que lo leonado se descubriese, con vna letra que dezia.
El trabajo es quien descubre la congoxa que se encubre.
Otro dia despues de llegado el señor cardenal con todos estos caualleros, la señora duquesa con todas las damas y ellos fueron á caça de monte, e puestos todos en sus paradas como suelen, la señora Belisena con Isiana quedaron en vna parada con Jusander e con otros dos caualleros de casa de la señora duquesa su madre, en la qual parada acudio vn cieruo muy grande e dadas laxas las señoras a sus canes, los caualleros que con ellas estauan començaron a seguirlo. La señora Belisena quedó a solas con Isiana a la sombra de vnas espesas matas, donde a suerte aquella hora Flamiano acudio impensadamente. El qual viendose en presencia de su señora fue tan atonito e turbado que no sabia parte de si viendo lo que le era seguido; reconocido algo en su juyzio, aunque no sin mucha turbacion, despues de hecho a la señora Belisena aquel acatamiento que ella merecia e su criança dél le obligara e más su apassionada voluntad, informado de la señora Isiana de la causa de su quedada alli a solas, començo con muy temeroso acatamiento a dezir en esta manera a su señora.
DE LAS COSAS QUE FLAMIANO E BELISENA PASSARON EN AQUEL RAZONAMIENTO
El temor, señora, de los males que cada dia a causa vuestra por mi pasan e padezco, me tienen tan sin razon la lengua, y el sentido tan turbado junto con el gozo de verme en vuestra presencia, que me falta razon para hazeros notorias las sobras de mis passiones, e aun atrevimiento para osaros las dezir aunque no me falta voluntad para suffrirlas. El temor de enojaros me cierra, señora, la boca, y el fuego que mis entrañas abrasa, pronuncia por ella lo que dentro se siente. E assi señora quiero tener atreuimiento para poner mis quexas en vuestra presencia; no que yo, señora, de vos me quexe ni Dios lo quiera, que no deuo más para que las pasiones que con mis deseos me aquexan sepays, por merito de las quales os suplico que no medido lo que yo en respecto vuestro me merezco, mas considerado lo que por haueros visto e desear ser vuestro padezco, por tal señora me acepteys; no para dar más bien a mi mal de consentir que yo señora por vuestro seruicio lo padezca, por que ni más osaria, señora, pedir, ni tanto me atreueria creer merecer.
BELISENA
Muchos dias ha, Flamiano, que conozco en tus meneos lo que el desuario de tu pensamiento te ha puesto en la voluntad; e no creas que muchas vezes dello no haya recebido enojo, e algunas han sido que me han puesto en voluntad de dartelo a entender, sino que mi reputacion e honestidad me han apartado dello, e aun en parte el respecto de la buena figura en que tu discrecion hasta agora he tenido. Mas pues que tu atreuimiento en tal estremo te ha traydo, que en mi presencia tu fantasia hayas osado publicar, forçado me será responderte, no lo que dezirte queria segun mi alteracion, mas segun la vanidad de tu juyzio merece. Lo qual aunque consejo te parezca deues tomar por reprehension; e digo que no te acontezca semejante pensamiento poner en parte differente de ti, donde no puedas menos hazer de verte cada hora en infinitas necessidades e al fin sin ver cabo á lo que desseas, que lo hayas de ver de tu vida y de tu honrra. Mas razon seria que primero ygualasses la medida donde bastas llegar con el merecer, que no que publicasses do querrias subir con el dessear e aun alli, segun se suele, hallarás tarde el contentamiento que el deseo querria.
FLAMIANO
Mis ojos, señora, que de mis males han sido la causa, no tuvieron juyzio más de para miraros e ver las perficiones que Dios en vos puso, para que viendoos pusiesen mi corazon en el fuego que arde; llegada alli vuestra figura, no pudo menos hazer de lo que ha hecho. Mi saber no pudo ser tanto para temer los inconuenientes de mi daño que vuestra hermosura no fuesse más para causallo sin poder ser resistido. Pues llegado aqui mi pensamiento determinose en que lo mucho que el merecer desyguala mi pena del desseo, las sobras della misma son tantas que lo yguala todo, pues que, señora, mi intencion no os pide mas de licencia para padescer, que desta suerte cierto no puede ser reprouada pues que no es mala. Ansi que, señora, pues que tanto la virtud y nobleza en vos sobra, no useys comigo por el rasero de la crueza, pues que mudarse ya mi cuydado es imposible. E assi de vos no quiero consejo; remedio es el que pido pues que no le puedo esperar sino de vuestra mano.
BELISENA
No creas tú, Flamiano, que la pasion o males que publicas que sientes, a mí dellos me plega, ante en muchas maneras dello me pesa. Lo vno es que á mi causa siendo en mi perjuyzio tú los padezcas. Lo segundo que te atreues á ponerte en ello y aun publicarlo. De suerte que en muchas maneras me enojas y en más me harias plazer y servicio que dello te dexases. Y esto seria seruirme como dizes que desseas; para esto que te digo, como ya te he dicho, los inconuenientes de mi estado y de mi condicion y honestidad me dan inconueniente no solo para que como hago dello reciba mucho enojo, mas para que tú aunque mill vidas como dizes perdiesses yo dellas haya de hazer ni cuenta ni memoria. Assi que lo mejor será que desto te apartes e en esto me harás seruicio como dizes que desseas y aun me ternas haziendolo contenta; e pues que tanto mio eres, segun dizes, yo te mando que lo hagas, porque quites tu vida de peligro e aun a mí de ser enojada.
FLAMIANO
Quando, señora, la pena verdadera de amor como es la mia está sellada en el alma, pues que justa razon alli la haya puesto, en el coraçon está imprimida de suerte que sin él e sin ella no pueda salir de alli. Pues ¿como quereys, señora, que mi cuydado se mude?, que el dia primero que os vi, dentro en mis entrañas e coraçon quedó el propio traslado vuestro perfectamente esculpido, e despues aca quantas estradas me haueys tirado que son infinitas, llegadas alli, el fuego que en tal lugar hallan las funde, porque son de oro siendo vuestras e fundidas hallan alli vuestra effigia e de cada vna dellas se haze vn otra semejante. Assi que aunque el coraçon y el alma con las principales sacassen, el cuerpo quedaria lleno con tantas que de aqui a mill años en mi sepultura se hallarian dellas sin cuento, e aun en todos mis huessos se hallaria vuestro nombre escripto en cada vno. Ansi, que señora, si quereys que de quereros me aparte, mandad sacar mis huessos e raer de alli vuestro nombre, e de mis entrañas quitar vuestra figura, porque ya en mi está conuertido en que si alguno me pide quien so digo que vuestro. E si esto a desuario se me juzgasse, mayor lo haria quien tal quissiese juzgar, porque no hay nayde que con mis ojos, señora, os mire que no conozca ser justo lo que hago; e como ya he dicho, aunque en la razon mia encobrir lo quisiesse no puedo, porque el fuego de dentro haze denunciar a la lengua la causa. Pero pues que en vuestra mano está matarme o darme la vida, e pues que della teneys la llaue, ved vos si lo podeys hazer e ganareys la victoria del tal vencimiento. E si con quitarme la vida pensays acabarlo, dudolo, porque aunque del coraçon e las otras partes vos apartassedes con matarme, ni mas ni menos en el alma os quedariades, de do jamas os podreys quitar porque es inmortal a causa de estar vos en ella. E si de mi se partiesse donde agora mis passiones la tienen presa y atormentada, jamas de vuestra presencia se partiria, donde con mucho contentamiento estaria contino. Assi que si agora estando comigo os enoja ausente, mira que hará entonces estando presente, e bien sé que pues agora os enojays por seros yo de mi grado captiuo, que despues de yo muerto más enojo recibireys de vos matadora, e sola esta gloria que de mi muerte se espera me basta a mi para que contento pierda la vida, pues que con ello yo seré fuera de pena e vos con pesar arrepentida. Podreys señora dezir entonces que no es vuestro el cargo sino mia la culpa pues que yo mesmo me lo he buscado y querido mi daño contra vuestra voluntad. Entonces mi alma os negará la partida diziendo: no, no, no es ansi, que el cargo, señora, tuyo es pues que tan cruelmente tan mal le trataste no pidiendote más bien de licencia para sofrir su mal sin ninguna offensa tuya ni más gloria suya.
BELISENA
Si sofrirte lo que faces me offende, oyrte lo que dizes me perjudica y enoja; ¿qué hará responder a la vanidad de tus razones? Yo te he ya dicho lo que te cumple, bastarte deue para no esperar mas disputa en este caso de lo que te conuiene. No delibero mas sobre ello hablarte, porque creo que tu discrecion te hará determinar lo que te cumple. Los mios vienen, quedate con Dios y creeme haziendo lo que te tengo dicho.
FLAMIANO
Digo, señora, finalmente que no puedo porque ni mi voluntad a ello no puede doblarse, ni mi querer puede dello quitarse, e aunque aquí tan solo de bien e tan acompañado de pesar me dexeis, digo que allá donde vos vays, allá voy, y aunque vos vays, aqui quedays donde yo quedo, porque ni allá, ni acá, ni en ninguna parte donde yo me halle, nunca vuestra vista de mis ojos se quita, sino que en mi fantasia do quiera que esteys, do quier que esten, los dos juntos estamos. E si esto, señora, no creeys, mis obras os haran dello testigo.
Al fin la señora Belisena se partio con Isiana e muy enojada, a lo que mostraua, e llegó a la compañia de los suyos. Flamiano quedó a solas, fuesse por otra via con el consuelo que pensar podeys; en aquella noche todos los caualleros cenaron con el señor cardenal, donde se concerto de yr venidos de la caça a vnos baños que ocho millas de la ciudad estan de la mar, en vn muy hermoso lugar que Virgiliano se llama, porque supieron que la señora duquesa e la princesa de Salusano con otras muchas damas se yuan por estar alli todo el mes de Abril, como cada año las damas y señoras de Noplesano acostumbran hazer. Visto Flamiano que esta jornada se le aparejaua conforme a su desseo, suplicó al señor cardenal que ordenase vn juego de cañas para el segundo dia de pasqua que todas las damas ya a Virgiliano serian venidas. De lo qual el señor cardenal, fue tan contento que se ofrecio tener el vn puesto con la meytad de aquellos caualleros, desta manera: que los de su puesto saldrian a la estradiota vestidos como turcos con mascaras y rodelas turquescas, vestidos todos de las colores que su señoria les daria, y que jugarian con alcanzias. E que Flamiano tuviesse el otro puesto a la gineta con los otros caualleros que alli primero se hallaron en la caça. E que ante que al puesto saliessen, que saliessen ellos todos juntos e començassen su juego de cañas partidos por medio. En el qual juego él con sus turcos llegaria como hombre que viene de fuera, e assi juntados ellos todos, començarian el otro juego contra los que en él viniessen. E ansi el señor cardenal tomó a cargo de suplicar a la señora princesa que para aquella noche conbidase a la señora duquesa e á Belisena, con todas las otras damas que alli se hallassen, para que en su posada aquella noche passado el juego todas cenassen y alli hiziessen la fiesta. Pues acabada la caça, dende a dos dias con mucho plazer los vnos e los otros todos juntos a la ciudad se tornaron.
Donde despues de llegados, Flamiano acordo de enbiar a Felisel a visitar a Vasquiran con el qual acordo respondelle a su carta. E despachado que le houo, Felisel se partio, e llegado a Felernissa donde halló a Vasquiran, despues de hauer hablado mucho con él en especial de las cosas dela caça e lo que en ella se era seguido, la carta de Flamiano le dió, la qual en esta manera razonaua.
CARTA DE FLAMIANO Á VASQUIRAN EN RESPUESTA DE LA SUYA POSTRERA
No quiero, Vasquiran, dexarme de responder a tus cartas e quexas, si quiera porque no pienses que razon me falta para ello, como a ti crees que te sobra para lo que hazes. Yo, si bien me entiendes, no digo que de la muerte de Violina no te duelas como es razon que lo hagas, mas que los estremos dexes e apartes de ti, pues que in genere son reprobados; porque como ya te he dicho y tú dizes, tus lastimas todas la muerte las ha causado, y en verdad al parecer estas son las mas crudas de sofrir, y al ser las mas leues de conortar, pues como dicho tengo, el tiempo e la razon naturalmente las madura e aplaca de tal suerte que assi como la carne muerta en la sepultura se consume, assi el dolor que dexa en la viua se resfria. Porque si assi no fuesse, muchas madres que ardientemente los hijos aman e los pierden, por ser fragiles para soffrir el dolor con la braueza dél, con la flaqueza de la complision, si este remedio el tiempo naturalmente no les pusiesse, las mas dellas del seso o de la vida vernian a menos, e aun algunos padres lo mismo harian, e otras muchas personas que de conjunto amor contentos acompañados viuian como tú hazias. Empero como he dicho el natural remedio lo remedia continuamente, e donde este faltasse o si assi no fuese, digo que por razon más obligado serias segun quien eres a hazer lo que digo que lo que hazes, por muchas causas que ya te tengo dichas, porque como sabes, la estremidad del plañir nace de la voluntad, la virtud del soffrir es parte de la razon.
Pues mira quan grande es, nuestra differencia entre la voluntad é la razon. Lo vno parte de discrecion e cordura; lo otro o es o está a dos dedos de locura, en especial que los virtuosos varones más son conocidos en las aduersidades por su buen seso e sofrimiento que no en las prosperidades por grandezas ni gouierno; porque lo vno muchos respectos lo pudieron causar para hazerse, lo otro sola virtud lo templa para sofrirse. Assi que por todas las partes verás que por fuerça tu dolor ha de menguar. Mas ¿qué hare yo que si sola vna vez que vi a la que mi mal ordena, de tantos malos me fue causa? en las otras que la veo ¿qué puedo sentir? Su ausencia me atormenta de passion; su presencia me condena de temor; su condicion e valer me quitan esperança; mi suerte y ventura me hazen desconfiar. Mi pena me da congoxa incomportable. Lo que siento me haze dessear la muerte; remedio en mi no le hay; della no se espera. E assi tengo más aparejado el camino de desesperar que abierta la puerta de esperança para ningun bien.
Assi que por Dios te ruego que comiences á poner consuelo en ti, porque puedas presto con tu compañia venir a poner remedio en mí, y con tal confiança me quedo cantando este villancico que a mi proposito haze y a mi pesar he hecho.
Yo consiento por seruiros mi muerte sin que se sienta vos señora no contenta. El primer dia que os vi tan mortal fue mi herida que en veros me vi sin vida y el viuir se vio sin mi, pues que en viendoos consenti mis males que son sin cuenta, vos señora mal contenta. Consenti verme sin ella solamente por miraros y por solo dessearos tuue por bueno perdella; y más que los males della quise qu'el alma los sienta y vos dello descontenta. Consenti que mi tormento tan secreto fuese y tal, que el menor mal de mi mal diesse muerte al sentimiento; quise más qu'el soffrimiento que lo suffra y lo consienta por hazeros más contenta. De suerte que mis sospiros aunque sean sin compas los quiero sin querer mas de quereros y seruiros, sin más remedio pediros de la muerte que m'afrenta que veros della contenta.