LIBRO SEGUNDO DE LA DIANA DE GEORGE DE MONTEMAYOR (continued 2)
Reading edition
Las Nimphas estuuieron muy atentas a las cançiones de los pastores, y con gran contentamiento de oyllos: mas a la hermosa pastora no le dexaron los sospiros estar oçiosa en quanto los pastores cantauan. Llegado que fueron a la fuente, y hecho su deuido acatamiento, pusieron sobre la yerua la mesa, y lo que del aldea auian traydo, y se assentaron luego a comer, aquellos a quien sus pensamientos les dauan lugar, y los que no, importunados de los que más libres se sentian, lo uuieron de hazer. E despues de auer comido, Polidora dixo ansi: Desamados pastores (si es licito llamaros el nombre que a uuestro pesar la fortuna os ha puesto) el remedio de uuestro mal está en manos de la discreta Feliçia, a la qual dio naturaleza lo que a nosotras ha negado. E pues ueys lo que os importa yr a uisitarla, pidoos de parte destas Nimphas, a quien este dia tanto seruiçio aueys hecho, que no rehuseys nuestra compañia, pues no de otra manera podeis reçebir el premio de uuestro trabajo: que lo mismo hará esta pastora, la qual no menos que uosotros lo ha menester. E tú, Sireno, que de un tiempo tan dichoso, a otro tan desdichado te ha traydo la fortuna, no te desconsueles: que si tu dama tuuiese tan çerca el remedio de la mala uida que tiene, como tú de lo que ella te haze passar, no seria pequeño aliuio para los desgustos y desabrimientos que yo sé que passan cada dia. Sireno respondió: Hermosa Polidora, ninguna cosa da la hora de agora mayor descontento, que auerse Diana uengado de mí, tan a costa suya, porque amar ella a quien no le tiene en lo que meresce, y estar por fuerça en su compañia, ueys lo que le deue costar; y buscar yo remedio a mi mal, hazerlo ía, si el tiempo, o la fortuna, me lo permetiessen, mas ueo que todos los caminos son tomados y no sé por donde tú y estas Nimphas pensays lleuarme a buscarle[1248]. Pero sea como fuere nosotros os seguiremos, y creo que Syluano y Seluegia harán lo mismo, si no son de tan mal conoscimiento, que no entiendan la merçed que a ellos y a mí se nos haze. Y remitiendose los pastores a lo que Sireno auia respondido, y encomendando sus ganados a otros, que no muy lexos estauan de alli, hasta la buelta, se fueron todos juntos por donde las tres Nimphas los guyauan.
Fin del segundo libro.
NOTAS: