QUESTION DE AMOR DE DOS ENAMORADOS (continued 2)
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LAS COSAS QUE VASQUIRAN CONTO A FELISEL DESPUES DE LEYDA LA CARTA, QUE LE HAUIAN SEGUIDO YENDO A CAÇA
Despues de leyda Vasquiran la carta que Felisel le dió, hablando de muchas cosas Felisel le conto todas las cosas de la caça, assi de los caualleros y damas que en ella fueron como de los atauios que todos sacaron, e aun parte de lo que su señor con Belisena passó hablandose con ella a solas. Pues hauiendolo todo muy bien relatado, otro dia paseandosse los dos como otras vezes solian por vna sala, Vasquiran le començo á dezir:
Pues que ayer, Felisel, me contaste todos los mysterios de la caça que allá haueys tenido, e aun lo que a tu señor en ella le siguio, quiero contarte lo que a mi en otra me ha acontecido. Flamiano, como dizes, fue por acompañar a quien de enamorados pensamientos acompañado le tiene e aun por dar con su vista descanso a sus ojos. Yo por acompañar a mi soledad de mas soledad e por dar a los mios con ella de lagrimas más compañia con menos atauios e mas angustias la semana passada tambien me fuy á caça, en la qual me acontecio lo que agora oyras.
RECUENTA VASQUIRAN Á FELISEL LO QUE LE ACONTECIO EN LA CAÇA, E LA OBRA QUE SOBRE ELLO HIZO
Estando con sus canes estos mis seruidores en sus paradas puestos como yo los hauia dexado, contecio que vn ciervo e vna cierva juntos en la vna dellas dieron, de que dadas laxas a los perros començaron a seguirlos por vna llanura que entrellos e un bosque se hazia. E siendo los canes muy buenos dieronles vn alcance en el cual la cierua se houo de apartar de su compañia e vino a dar donde yo estaua, por su desventura e la mia, e assi como yo la vi venir salile por el traues adelante e ante que al bosque llegasse la maté. Llegados alli parte destos mis seruidores, porque ya era algo tarde mandela cargar sobre vna azemila con la otra caça que muerto hauiamos, y yo comence a venirme la via de aquella eredad mia a donde la otra vez me hallaste, e seyendo ya al aquanto del bosque alongados, sentimos los mayores bramidos del mundo, los quales por nos oydos, paramos por saber qué podria ser, e vimos venir vn cieruo que en el bosque se nos era entrado bramando, y era el que en compañia de la cierua venia, el qual ni por el temor de los canes que al encuentro le salieron, ni por lo que los mios le ocuparon jamas dexó de hazer su via hasta llegar al azemila do la cierua venia cargada. E como yo lo vi pense lo que podia ser como fue, aunque milagro parezca, e assi mandé que ninguno le hiziesse daño. Pues llegado que fue do su dolor lo guiaua, començo á dar de nuevo muy mayores bramidos derramando de los ojos infinitas lagrimas. Como tal le vi hazer tanto dolor, començo a refrescar en mi llaga, que temiendo en mi algun desmayo que afrenta me hiziesse, mandé lo dexassen estar e segui mi camino para donde él yva, mas como nos vido partir, con mayores gemidos començo a seguirnos hasta llegar do yo yva, de donde jamas se es partido. Como esto vi mandé que a la cierua desollassen el cuero e lo hinchiessen de feno e dentro en el jardin lo colgassen en vna lonja que en el hay tan alto que el ciervo solamente pudiesse alcançar a su cabeça. E desde aquel dia que alli lo pusieron mandé meter dentro al cieruo e jamas de donde la cierua está se es partido, saluo cuando costreñido de la hambre algun poco por la huerta a pacer se aparta. Pusome tanta tristeza ser, Felisel, lo que te he contado, que despues de hauer cenado a solas retraydo en mi camara, veniendome a la memoria todas mis glorias pasadas y la congoxa presente, juzgando por lo que este irracional hazia lo que de razon yo deuia hazer, con infinitas lagrimas comence contra mí maldiziendo mi desuentura a dezir infinitas e muy lastimeras palabras, tantas que largo seria contarlas. Saluo que estando assi yo me senti assi venir a menos el sentido e no sé si trasportado del juyzio o si de dolor y del sueño vencido, yo vi en vision todas las cosas que a tu amo embio dentro en una carta que le tengo ya escripta, lo qual verás en versos rimados conpuestos más como supe que como deuiera o quisiera. E despues hize sobre este caso deste cieruo esta cancion, la qual no he querido que tu amo la vea, por que no halle en ella con que responder a mi carta como suele.
¿Que dolor puedo quexar de mis angustias e males viendo que los animales mayor sienten mi pesar? Quexaré de mi dolor que es tan crudo su tormento que vn bruto sin sentimiento le siente mucho mayor, de pesar que yo le siento, mas no se puede ygualar con mis angustias mortales porque ell alma de mis males mayor siente mi pesar.
Acabado que houo de decirle la cancion le dixo: Felisel, yo querria que mañana te partiesses, porque llevasses a Flamiano vn cauallo mio de la gineta con vn gentil jaez, que agora poco ha me han traydo de España, porque aproueche para el, pues que a mí ya seruir no me puede. Querria que llegasses a tiempo que para el juego de las cañas que me has dicho le siruiesse. Otro dia recebido Felisel el cauallo e la carta se partio. E llegado a Noplesano, halló que Flamiano con todos los caualleros eran ya partidos para Virgiliano, porque la señora duquesa e la princesa con todas las damas ya estauan alli. Donde otro dia Felisel llegó, con el qual Flamiano holgó mucho e houo mucho plazer de oyrle contar lo que a Vasquiran hauia acontecido e tambien con el cauallo que era muy bueno y el jaez muy rico, en especial llegando a tal tiempo. Y recebida la carta començola a leer la qual assi dezia.
CARTA DE VASQUIRAN Á FLAMIANO EN RESPUESTA DE LA SUYA
Quanto mejor seria, Flamiano, que a esta question pusiessemos silencio que no proseguirla, pues que tan poco prouecho a los dos nos acarrea. Tú me dizes que no me reprueuas porque de mi mal me duelo pues que es razon que lo haga, sino que no deuo tanto en estremo dolerme. Mi mal quisiera yo que limitaras que no fuera tan grande, que mi tristeza pequeña es para con él. Dizes que como la carne muerta en la sepultura se consume, assi el dolor que dexa en la viua se resfria; falso es esse argumento pues en mi que lo prueuo por el contrario lo veo. Tornasme a alegar las mugeres que perderian el sentido si por esto no fuesse. A la fe por ser ellas flacas de sentido e fragiles pierden dello la memoria, que no por lo que dizes. Si honesto me fuesse alegarte cosas de nuestra fe, vna cosa te diria de la que no tuvo par, que en tal caso hizo, con que callasses. Tambien me alegas como philosopho lo que de la voluntad o de la razon parte, quál es auto mas virtuoso, e das lexos del terrero, que los que desso han glossado, en especial Juan de Mena e muchos no ponen contraste en tal caso, entre la voluntad e la razon, saluo de aquellos apetitos que viciosamente muestra naturaleza, desseo voluntario, que el dolerse nadie de la cosa amada de puro amor e gratitud y contentamiento que le tenia, le parte viendola perdida. Pues estos autos virtuosos y razonables son, que no voluntad voluntaria. Ansi que no te cale philosophia comigo que poco te aprouecharia ni a Aristoteles si mi mal sintiera. Mas sabía el Petrarca que no tú ni yo, mas ya sabes lo que respondio siendo juzgado porque a cabo de veynte años que madama Laurea era muerta la plañia e la seruia, quando dixo: ¿Que salud dió a mi herida quebrarse la cuerda del arco? Nunca de tu mal vi ningun martir e del mio verás todas las poesias y escripturas dende que el mundo se començo hasta agora llenas, de lo que aun la sangre del martir Garcisanchez viua tenemos e no oluidada la del mesmo Petrarca que te he dicho, sin otros infinitos que dellos no se escriue. Tú no hallas remedio para ti que cada dia hablas o puedes hablar a quien te pena; quieresle hallar para mi que no le tengo. Tambien me dizes que la primera vista tanto tanto mal te causó, ¿que sentiras en las otras? Digo que la primera vez te enamoró, las otras te reenamoran, todo el mal que te causa su ausencia es desseo de verla. El que te haze su presencia es desseo de codiciarla. En fin, son vanidades que la vna con la otra se texen; mas si lo quieres ver, mira qual pena es mayor: la que sientes viendo, o la que ausente padezes por ver; aquí juzgarás mi mal qué tal es. En fin, que tú careces de consejo e confiança, yo de consuelo y esperança; tú buscas compañia, yo huyo della; tú desseas gozar, yo morir; lo que tú no dessearas si quiera por ver a Belisena. Mira qué mal te causa verla. Assi que en esto no habria cabo, creeme, y dexalo estar; y pues que lo que en la caça te acontecio me has hecho saber, Felisel te contará lo que a mi en otra me ha seguido, sobre lo qual hize esta obra que aqui te embio.
VISION DE AMOR EN QUE VASQUIRAN CUENTA LAS COSAS QUE VIO ESTANDO TRASPUESTO, Y LO QUE HABLO Y LE RESPONDIERON.
Combatido de dolores e penosos pensamientos, desesperado d'amores, congoxado de tormentos, vi que mis males mayores turbauan mis sentimientos, e turbado, yo me puse de cansado a pensar las tristeças e pesar que causauan mi cuydado. E vi que la soledad teniendome conpañia no me tiene piedad de las penas que sentia, mas con mucha crueldad lastimaua mi porfia de dolor diziendome: pues que amor te tiene tal, no te quexes de mi mal qu'es de todos el mayor.
(Responde Vasquiran á la soledad.) Si el menor mal de mi mal eres tú e de mis enojos teniendome siempre tal que me sacas a manojos con rabia triste mortal las lagrimas a los ojos de passion sacadas del coraçon donde estan, dime qué tales seran los que mas crueles son.
(Prosigue.) Con mi soledad hablando sin tornar a responderme, ni dormiendo, ni velando, ni sabiendo qué hazerme en mis males contemplando, comence a trasponerme no dormido mas traspuesto sin sentido no de sueño mas como quien de veleño sus ponçoñas ha beuido. Pues sintiendo desta suerte mis sentidos ya dexarme aun qu'el dolor era fuerte comence de consolarme; dixe: cierto esto es la muerte, que ya viene a remediarme segun creo; mas dudo pues no la veo qu'esta es ella por hazer que mi querella crezca mas con su desseo. Y con tal medio turbado mas qu'en ver mi vida muerta, aunque del pesar cansado comence la vista abierta a mirar é vi en vn prado vna muy hermosa huerta de verdura, yo dudando en mi ventura dixe: duermo y en sueño qu'esto es vn yermo como aqui se me figura. Y assi estando yo entre mi turbado desta manera comence quexarme assi; no quiere el morir que muera; luego mas abaxo vi vna hermosa ribera que baxaua de vna montaña qu'estaua de boscaje muy cubierta, e vi vn saluaje que por ella passeaua. Vile que volvio a mirarme con vn gesto triste y fiero, yo comence de alegrarme e a decir: si aqui le espero este viene a remediarme con la muerte que yo quiero, mas llegado vile muy acompañado que traya gente que mi compañia por mi mal hauian dexado.
(Admiracion.) Comenceme de admirar dudando si serian ellos, por mejor determinar acorde de muy bien vellos tornandolos a mirar y acabé de conocellos claramente, dixe entre mi: ciertamente agora creo qu'es complido mi desseo pues que a mí torna esta gente.
(Declara quien viene con el saluaje e de la manera que viene.) Mis plazeres derramados venian sin ordenança guarnecidos de cuydados, ya perdida su esperança, diziendo: fuymos trocados con la muerte y la mudança que ha mudado nuestras glorias en cuydado de dolor pues do el gozo era mayor mis tristeças ha dexado. Vi mi descanso al costado con vna ropa pardilla de trabajo muy cansado assentado en vna silla de dolor bien lastimado publicando su mancilla e su pesar, començando de cantar esta cancion: no me dexe la passion un momento reposar. Venia el contentamiento más cansado vn poco atras con esquiuo pensamiento sospirando sin compas, diziendo: de descontento no espero plazer jamas que me contente, pues murio publicamente quien causaua el bien que me contentaua, ya plazer no me consiente. Mi esperança vi primera de amarillo ya vestida quexando desta manera: donde s'acabó la vida, ¿qué remedio es el que espera la esperança qu'es perdida e acabada? verse mas desesperada de remedio pues que en el mal do no hay medio s'espera pena doblada. Tambien vi a mi memoria cubierta de mi dolor recordandome la gloria que senti siendo amador, e con ella la vitoria de los peligros d'amor ya passados porque no siendo oluidados fuessen viuos para hazer mas esquiuos mis males e lastimados. Mi desseo vi venir postrero con gran pesar e sentile assi dezir: lo mejor es acabar pues que s'acabó el viuir: ¿qué puedo ya dessear sino la muerte? para que acabe y concierte que fenezça mi dessear e padezça lo que ha querido mi suerte
(Pregunta quien es el saluaje y responde el Desseo.) Como a mí los vi llegar aunque muy turbado estaua comence de demandar quien era el que los guiaua que con tan triste pesar de contino me miraua desnudado: este es el tiempo passado de tu gloria el que agora tu memoria atormenta con cuydado.
(El Desseo.) Este que miras tan triste con quien vees que venimos, este es el que tú perdiste por quien todos te perdimos, que despues que no le vimos nunca vn hora mas te vimos ningun dia e dexo en tu compañia que te guarde soledad, la que muy tarde se va do hay alegria. Pues aquella a quien fablauas diziendo que mal te trata e aunque della te quexauas no es ella la que te mata mas es la que desseauas, triste muerte cruda ingrata robadora que te quitó la señora cuyo eras e no quiere que tú mueras por matarte cada hora.
(Responde y pregunta.) Quien comigo razonaua claramente lo entendia, mas tan lexos de mi estaua que aunque muy claro le oya la distancia me quitaua que ya no le conocia, e atordido dixe: bien os he entendido mas no veo quién soys vos. Soy tu desseo que jamas verás complido.
(Pregunta á su desseo y respondele.) Demandale, como estas tan apartado de aqui que yo siento que me das mil congoxas dentro en mi? Dixo: nunca me veras qu'estoy muy lexos de ti, sé que desseas verme, pero no lo creas, porque amor no consiente en tu dolor por saluarte que me veas. Qu'este jardin que aqui esta con tantas rosas y flores es el lugar que se da a los buenos sofridores que con mucha lealtad en su mal sufren dolores, y es ley esta y an los amadores puesta por razon que gana tal galardon el que mas caro le cuesta.
(Replica.) Quando bien lo houe entendido tanto mal creció en mi mal, que ya como aborrecido dixe con rabia mortal: ¿quién ha tanto mal sofrido que del mio sea ygual en nada dél? pues porqué si es tan cruel bien no merezco la muerte pues la padezco con la misma vida dél? Quanto más que yo no quiero mi suerte más mejorada, ni más beneficio espero que la muerte ver llegada, pues qu'en desealla muero mateme de vna vegada con matar, e si esto amor quiere dar que a ti te plaze, poco es el bien que te haze pues da fin a tu pesar.
(El Desseo replica.) Que la pena aborrecida con que tú te desesperas es que mueres con la vida ante qu'en la muerte mueras, que es la gloria conocida de todo el bien que ya esperas, y essa fue con quien Petrarca y su fee ganó la voz de martir, e Badajoz sin otros mill que yo sé.
(Cuenta como vio su amiga.) Escuchandole turbado sin saber qué responder vi venir por medio un prado quien causaua mi plazer y agora con su cuydado tan triste me haze ser; pues en vella yo me fuy muy rezio a ella, e allegado me vide resuscitado quando pude conocella.
(Habla Vasquiran a su amiga.) Viendome con tal vitoria comencele de dezir: mi bien, mi dios, y mi gloria, ¿cómo puedo yo viuir viendo viua tu memoria despues que te vi morir? ¿No bastaua el dolor que yo pasaua a no matarme? pero no queria acabarme porque yo lo desseaua.
(Responde Violina.) Començo de responderme: ya sé quanto viues triste en perderte y en perderme el dia que me perdiste: e sé que en solo no verme nunca más descanso viste, e tambien sé que t'atormenta mi fe, e assi siento más mal en tu sentimiento qu'en la muerte que passé. Pero deues consolarte e dexarme reposar pues que por apassionarte no me puedes ya cobrar ni menos por tú matarte podré yo resuscitar, e tu pena a los dos ygual condena, e tu dolor lo sintieras muy mayor si me vieras ser agena.
(Responde Vasquiran.) Todo el mal que yo sentia y el tormento que passaua, si penaua, si moria, tu desseo lo causaua, que jamas noche ni dia nunca vn hora me dexaua, mas agora que te veo yo, señora, yo no espero más dolor ni más bien quiero de mirarte cada hora.
(Violina.) Tú piensas que soy aquella que en tu desseo desseas e que acabas tu querella; no lo pienses ni lo creas bien que soy memoria della, mas no esperes que me veas ya jamas, que aunque comigo estás soy vision metida en tu coraçon con la pena que le das. Tus males y tus enojos con tu mucho dessear te pintan a mi en tus ojos que me puedas contemplar, pero no son sino antojos para darte más pesar e más despecho, que mi cuerpo ya es dessecho e consumido y en lo mesmo convertido de do primero fue hecho.
(Vasquiran.) Casi atonito en oylla como sin seso turbado, quisse llegarme y asilla, e halleme tan pesado como quien la pesadilla sueña que le tiene atado de manera que no pude aunque quisiera más hablalle, e assi la vi por el valle tornarse por do viniera. Quando tal desdicha vi causada sin mas concierto luego yo dixe entre mi: ciertamente no soy muerto; estando en esto senti mi paje y vime despierto acostado sobre vn lecho, tan cansado que quisiera matarme sino temiera el morir desesperado. Vime tan aborrecido que comence de dezir: tanto mal mi mal ha sido que me desecha el morir conociendo que le pido; dame muerte en el viuir por alargar mi pesar de más pesar para que muera viuiendo desta manera, muriendo en el dessear. Viue mi vida captiua desseandose el morir porque le haze el viuir qu'el mismo que muere viua. Quien la muerte se dessea y la vida no le dexa con mayor dolor l'aquexa el viuir con quien pelea qu'el morir que se le alexa, pues la pena mas esquiua de comportar y sofrir es la muerte no viuir do la vida muere viua.
E assi, Flamiano, estando qual has oydo, creyendo que ya mis fatigas eran acabadas con la muerte como se començaron, recordome un paje mio que entró en la camara y assi con el plazer que puedes pensar que de qual estoy, hame parecido escrebirtelo porque mis passatiempos sepas, assi como tus desesperaciones me escriues, que en ninguna cosa hallarás que la razon te pueda dar esperança. Nunca vi mejor negocio para poner en razon que passion de amores; si tanto en tu caso entendieses como en el mio piensas saber, verias como estas cosas enamoradas ninguna dellas por razon se govierna, porque son cosas que la ventura las guia; pues lo que ventura ha de hazer qué has menester pesarlo con el peso de la razon? Por tu fe que cesses de más escreuirme sobre esto, ni más ygualar tu question con mi perdida, bastete que tú has de esperar la ventura, yo ya he desesperado con mi desuentura.
LO QUE EN ESTE TIEMPO QUE FELISEL FUE Y TORNÓ, SE CONCERTO EN EL JUEGO DE CAÑAS
En este tiempo la señora duquesa con muchas otras damas e señoras fue partida para Virgiliano, y el señor cardenal con todos los caualleros. En el qual tiempo Flamiano dió orden en lo que para el juego de cañas hauia menester, y el señor cardenal assimesmo. Fueron del puesto de Flamiano el conde de la Marca, el marques Calerin, el prior de Albano, el marques de Villatonda, el prior de Mariana, el duque de Fenisa, el duque de Braverino, su cuñado Francalver, el conde de Sarriseno, Qusander el fauorido, Galarino de Isian, Esclevan de la Torre, Guillermo Lauro, el marques de Persiana. Fueron con el señor cardenal el conde de Auertino, Atineo de Leuerin, el conde de Ponteforto, Fermines de Mesano, Francastino de Eredes, Camilo de Leonis, Lisandro de Xarqui, Preminer de Castilplano, el marques de la Chesta, Alarcos de Reyner, Pomerin, Russeler el pacifico, Alualader de Caronis, el conde Torrior, Perrequin de la Gruta.
Salio primero Flamiano con todos los de su partida e por ser el cabo de aquel juego todos salieron de las colores de la señora Belisena con aljubas de brocado blanco e raso encarnado, cada uno de la manera que le parecio, con capas del mismo raso forradas del damasco blanco; algunos sacaron sobre las mesmas colores algunas invenciones de chaperia de plata entre las quales fue vno el marques de Persiana que sacó vnas palmas de plata sembradas por la ropa y vna palma grande en medio de la adarga, con vnas letras en torno que dezian:
La primera letra desta tengo yo en las otras puesta.
No quiso Flamiano sacar más de las colores por no perjudicar a los que con él salian, mas sacó en torno de la adarga y en vna manga rica que sacó, unas letras de oro esmaltadas que dezian:
De la obra qu'en mi hacen vuestras colores y obras, bastan a todos las sobras.
Sacó el señor prior de Albano toda la marlota e adarga cubierta de lazadas de oro con vna letra en torno de la capa e de la adarga bordada de oro que dezia:
No pueden desañudarse las lazadas estando en el alma atadas.
Sacó el señor prior de Mariana vnas muestras de dechado labradas en el adarga con vna letra que dezia:
No se muestra lo que peno a causa vuestra.
Salidos todos, como en tal muestra se suele salir, a vn llano entre la villa y el mar donde en vn gran tablado con mucha tapeceria todas las damas estauan, començaron entrellos mismos su juego de cañas; habiendo jugado vna pieça, el señor cardenal aparecio con su batalla por encima un montecico quanto un tiro de ballesta de alli; venian en su ordenança a usança de turcos con sus añafiles e vanderas en las lanças estradiotas. Salieron todos con aljubas de brocado negro forradas de raso pardillo, con sus mascaras turquesas.
Pues al tiempo que se descubrieron los dos del puesto de Flamiano, juntaron todos, e con alcanzias en las manos los salieron a recebir al cabo del llano, y echadas las alcanzias quando a ellos llegaron dieron la vuelta e los turcos con sus estradiotas enristradas en el alcance hasta ponerlos en el lugar del juego; y ansi se trauó muy reziamente, tanto que parecio a todos muy gentil fiesta, e duró un quarto de ora hasta que se despartieron e passaron otra hora en passar carreras los vnos a la gineta, los otros a la estradiota. Siendo ya tarde, la duquesa con su hija Belisena e todas las otras damas fueronse a apear a la posada de la señora princesa, donde se dió vna rica colacion, e duró el dançar hasta la cena. Pues en muy largo y ancho corredor se paró vna tabla muy larga, tanto que las damas cabian a la una parte della, y todos los caualleros a la otra. Excepto el cardenal que no cenó alli, los otros todos cenaron con mucha alegria. Acauado el cenar todos los caualleros se fueron a sus aposentos e mudaron los vestidos e tornaron a danzar e cada uno lo más galan que venir pudo. Llegado Flamiano a su posada enbió su atauio a vn tanborino dela señora duquesa que se llamaua Perequin; todas las otras ropas o las mas se dieron aquella noche a los ministriles y albardanes. Flamiano se detuuo en su posada con otros quatro caualleros para recitar aquella noche vna egloga en la cual se contiene pastorilmente todo lo que en la caça con Belisena passó. Quando supo que todos los caualleros ya eran en casa de la señora princesa y el dançar començado, él partio de su posada e con todo su concierto llegó a la fiesta e recitó su egloga, como aqui se recita.
INTRODUCCION DE LA EGLOGA
Entran tres pastores e dos pastoras, el principal qu'es Flamiano se llama Torino. El otro Guillardo. El otro Quiral que es marques de Carliner. La principal pastora se llama Benita, que es Belisena. La otra se llama Illana qu'es Isiana. Entra primero Torino e sobre lo que Belisena le mandó en la caça qu'es la fantasia de la egloga, con vn laud tañe e canta esta cancion que al principio de la egloga está, y acostado debaxo de vn pino que alli hazen traer; acabado de cantar, comiença a quexarse del mal que siente e del amor. En el tiempo que él canta entra Guillardo quél no lo siente; oyele todo lo que habla, marauillase no sabiendo la causa qué mal puede tener que en tanta manera le fatiga; comiença consigo a hablar razonando qué mal puede ser; ve venir a Quiral, llamale e cuentale lo que ha oydo, e juntos los dos lleganse a Torino demandandole de qué dolor se quexa, él se lo cuenta. Guillardo no le entiende, Quiral si aunque no al principio. Altercan entre ellos gran rato, estando en la contienda entra Benita, pideles sobre qué contienden. Torino le torna a decir en metro lo que en la caça passó en prosa, y assi los dos contienden. Al fin Benita se va; quedan todos tres pastores en su question. Acaban todos tres con vn villancico cantado.
COMIENÇA LA CANCION No es mi mal para sofrir ni se puede remediar pues deciende de lugar do no se puede subir. El remedio de mi vida mi ventura no le halla viendo que mi mal deualla de do falta en la subida, si se quiere arrepentir mi querer para mudar no puede, qu'está en lugar do no se puede subir.
COMIENÇA LA EGLOGA Y dize Torino. O grave dolor, o mal sin medida, o ansia rabiosa mortal de sofrirse, ni puede callarse, ni osa dezirse el daño que acaba del todo mi vida; mi pena no puede tenerse escondida, la causa no sufre poder publicarse, ni para decirse ni para callarse ni entrada se halla, ni tiene salida. Mudar ni oluidar ya no es en mi mano, ni puede quererse ni puedo querello, porque el menor daño está en padezello y en mí lo doliente es mejor que lo sano; es grande el dolor, mas es tan ufano que veo perderse mi vida de claro, si más no perdiesse no es mucho ni caro que cierto en perdella perdiendo la gano. El fuego que dentro del alma m'abrasa su pena es tan graue que no sé dezilla, querria viuir por solo sofrilla mas este querer la muerte me acusa; conoze en mis males que no se m'escusa, pues toda la causa está en mi desseo, más mal no pudiera hacerme Perseo aunque me mostrara la faz de Medusa.
(Habla contra el amor.) Contentate agora, amor engañoso, pues todos tus fuegos con tanto furor encienden y abrasan de vn pobre pastor sus tristes entrañas, sin dalle reposo: bien te podrás llamar vitorioso venciendo vn vencido que quiso vencerse de quien imposible le fue defenderse ni tú si le viesses serias poderoso. Esfuerça tus fuerças en mí pobrecillo, enciende con ellas mi fuego mortal, que quanto más creces la pena en mi mal la causa me hace contento sofrillo; empleas tus flechas en vn pastorcillo rustico, solo de bien y de abrigo, que no podrán tanto tus mañas comigo que desto m'apartes, ni menos dezillo.
(Habla con su soledad.) Venid soledad, leal compañia, que solo con vos me hallo contento, con vos gozo más de mi pensamiento que nunca se parte de mi fantasia, vos no me dexais, dexóme alegria, plazer ni esperança en quien ya no espero, reposo, descanso, tampoco los quiero ni nada de quanto primero tenia.
(Habla al ganado.) O triste ganado qu'estás sin señor a solas paciendo, pues solo te dexo, quexarte has de mí, tambien yo me quexo del mal que sin culpa me haz' el amor. No plangas perder tan triste pastor de quien no esperabas ya buena pastura, pues él ya no espera sino desuentura, dexalo a solas passar su dolor. E vos mi çurron, e vos mi rabel que soys el descanso que traygo comigo, pues veys que me veo quedar sin abrigo, razon es que quede sin vos e sin él; n'os duela partir agora d'aquel que hasta el morir aun dél se desdeña, e vos mi cuchar e vos mi barreña andayos con dios, partios tambien dél. A solas quedad comigo, cayado, pues todo lo dexo y pasar no me dexa, al menos con vos del mal que m'aquexa podré sostenerme estando cansado; dexé mi çurron, rabel e ganado, la yesca, eslabon, barreña, cuchar, dexé mis plazeres, mas no mi pesar e menos a vos tampoco he dexado. Agora reposo que solo me veo, agora descanso en medio mis males, o lagrimas mias, o ansias mortales, o tristes sospiros con quien yo peleo; la vida aborrezco, la muerte no veo, que aun essa me niega su triste venir, e trueca el matarme con darme el viuir por no complazer mi triste desseo. O más aborrido pastor sin ventura de quantos oy viuen en toda la tierra, nin todo lo llano, nin toda la sierra nin todos los bosques, ni otra espesura; quien t'a de sanar, tu muerte procura, no tienes reparo, ni tienes abrigo, ni tienes pariente, ni tienes amigo, si mueres te falta tambien sepultura. Agora estaras, Torino, contento que tú de tu mano te diste herida que basta quitarte mill vezes la vida sola la causa de tu pensamiento, medido do llega su merecimiento vista tu suerte quedar tan atrás que quieres tu pena y no quieres más y no te consienten sofrir tu tormento. ¿Dónde toviste, Torino, el sentido, cómo podiste tan presto perdello? ¿que vees tu mal, no pues no querello? si quexas, tus quexas no eres oydo, consientes tu mal e no eres creydo. Mejor te seria del todo morir que verte penando muriendo seruir do solo es tu pago tenerte aborrido. Oido yo a huego quexuras tamañas como este pastor descubre que siente, yo nunca vi en otro qu'estando doliente dixese que s'arden en él sus entrañas; yo creo que tiene heridas extrañas que quieren del todo con yerua matallo, quiero buscar quien venga a curallo si puedo hallarlo por estas cabañas. Quiça l'a mordido perro dañado o qualq'animal o lobo rabioso pues da tales buelcos, no tiene reposo y esta delos ojos ciego turbado; no vee do dexa çurron ni cayado, vertida la yesca, quebrado el rabel, o es el demoño que anda con él o qualque desastre que tiene el ganado. O si con su amo quiça si ha reñido si quiere lleualle qualque meçada, mas él no haria por poca soldada estandose a solas tamaño roydo; miafe que pienso que no es so mordido, c'aquellos solloços no son de buen rancho, quiero traballe del pie con el gancho, quiça si lo sueña estando adormido.
(Habla el mismo Guillardo admirandose porque no le sintio trauando del.) O dolo a dios y cómo no siente? mayor es que sueño este su mal, alli me pareze que viene Quiral que le es gran amigo y aun cabo pariente, quiero llamallo, zagal es valiente, oyes, Quiral, allegate acá. Q. Miafe, Guillardo, yo ya me yua allá que bien ha buen rato que lo tengo en miente. G. Pues yo te he llamado por fazer tu ruego que vengas a ver tu amigo Torino, que aqui le he hallado tan fuera de tino que dize que s'arde en brasas de fuego. Q. Quiça habra perdido o choto o borrego y está maldiziendo la res que lo cria. G. No es esse el mal, Quiral, que dezia, mayor es el daño de qu'él está ciego. Yo me he quillotrado tan junto con él que de las manos le quité el cayado, ni él me sintio ni mira al ganado, ni cura si andan los lobos en él; acá está el çurron, allá está el rabel, y el no son sospiros y ahuncos de muerte diziendo y quexando su mal qu'es tan fuerte que passa los otros de pena cruel. Y aun tengo sospecha quiça qu'está enfermo según l'he sentido tan gran comezon, que deue tomalle qualque torozon d'andar passeando de noche este yermo. Q. Miafe, pues vamos a vello, Guillermo, pues sabes la via, da tú camino. G. Helo aqui está debaxo este pino. Q. Duermes, Torino? T. ¿Que qués, que no duermo? Q. Pues saluete Dios. T. Vengais norabuena. Q. Qué sientes, Torino, que gimes tan fuerte? T. Siento, pastores, el mal de la muerte y essa no llega por darme mas pena; passion me combate, razon me condena, dolor me fatiga, tristeça me aquexa, querria sanar, querer no me dexa, los males son mios, la causa es agena. Q. Yo creo que tienes esprito malino, per signum crucis a dios recomiendo, ni sé lo que dizes ni menos t'entiendo, harasme dezir que hablas con vino. Retorna, retorna, retorna, Torino, razona con tiento, con seso y de vero, peor seras tú que Juan Citolero con sus patrañuelas que s'anda contino. T. No te marauilles m'abraso en inuierno y enmedio el verano perezco de frio, no he visto otro mal assi como el mio y assi le juzgo de todos moderno. Q. Date, Torino, date gobierno, si aqui no estás sano muda majada. T. Primero, Quiral, por medio el yjada mi mal reuiente y se vaya al infierno. Q. ¿Qué mal puede ser tan crudo que sientas lo mucho que duele y callas tu fatiga? ¿es mal dellonbrigo o dolor de barriga que dices el daño y la causa no cuentas? Veo en ti dolor que revientas, ¿es mal de costado que a todos avança?[287] T. No es esse, Quiral, es poca esperança, qu'es muy mas cruel que cuanto me mientas. Q. ¿De qué desesperas? ¿has algo sembrado que piensas perdello o quiça que no naça, o has miedo que falte lugar donde paça en estos exidos tu poco ganado? T. No es este, pastor, mi graue cuydado, mas verme penado e de muerte herido de mano de quien me tiene aborrido y assi desespero de ser remediado. Q. Ahotas que pienso que tu mal oteo e dudo que creo qu'es mal d'amorio, dalo al demoño tan gran desuario que mata la vida su solo desseo. T. Mayor es el daño, Quiral, que posseo qu'en todos los males que sufro e consiento fallece esperaba e crece tormento y en todos los medios remedio no veo. Q. Do yo al demoño la hembra maldita que mata un zagal assi de passion. T. Calla, Quiral, por Dios tal razon que solo en oyllo la vida me quita, que no es quél tú dizes mas antes bendita segun las virtudes que caben en ella. Q. ¿Pues cómo la alabas y quexaste della? Dime quien es, quiça si es Benita. La nieta d'aquel que hu mayoral de todos los hatos d'aquesta dehesa y hija d'aquel que con justa empresa teniendo justicia perdió tribunal, y aun hija d'aquella que dizen qu'es tal qu'en todas las otras que viuen agora ninguna se halla tan noble señora que sea con ella en nobleça ygual. Pues si esta que digo tanto es hermosa que basta alegrarte con su fermosura e basta a dar vida a qualquer criatura e mas como dizes qu'es tan virtuosa, pues date reposo, reposa, reposa, si assi como dizes tan fuerte la quieres, siendo ella tal, dime porqué mueres, siendo tu llaga en si gloriosa? T. Yo no sé dezir el mal de que muero ni tú lo sabrias podiendo sentillo, yo sélo sentir mas no sé dezillo, ni sé lo que pido ni sé lo que quiero, socuños termeños, te digo de vero que tiene quien vella d'amor me condena, tornando a miralla me crece más pena que dexame siempre más mal que primero. Q. Plazer me daria si yo de ti fuesse. T. Dolo al demoño, Quiral, tu consejo, diran que vi en ella algun aparejo por do mi esperança esperança tuuiesse, y aun más me diria quien tal en mi viesse que ando perdido sin seso y sin tiento pues saben qu'es tanto su merecimiento, qu'es poco mi mal si dél yo muriesse. Q. Miafe, pues quedate con tu dolor pues tú te lo quieres y quexas tu mal. T. Querria una cosa tan solo, Quiral, que fuese tan grande qual es e mayor con que Benita mostrasse color, qu'es ella contenta que yo lo sufriesse; si esto, Quiral, Benita hiziesse jamas pediria más bien ni favor. G. Di que t'a dicho por tu fe, Quiral, ¿qué dolor siente que assi lo apollina? ¿Tienes tú huzia que haura melecina o asmo que pienso qu'es gota coral? Q. Miafe, Guillardo, su mal es un mal c'allá do se sienta por mal de pecados harto mal año y pro malos hados tien el pastor que se pone en lo tal. G. ¿Qué mal puede ser c'así percudia y assi lo ahuncava con tanto cariño que daua chillidos assi como un niño que no parecia so que se moria? Q. Un mal es, Guillardo, de tanta porfia qu'es bien de plañir aquel q'el acude. G. Dolo al demoño y tan fuerte percude que no da reposo ni noche ni dia. Q. Un mal es que s'entra por medio los ojos e vase derecho hasta el corazon, alli en ser llegado se torna afficion e da mil pesares, plazeres y enojos, causa alegrías, tristeças, antojos, haze llorar y haze reyr, haze cantar y haze plañir, da pensamientos dos mill a manojos. G. ¿Es biuora o qué o es alacran o es escorpion, o es basilisco, que yo oy dezir aquí en nuestro aprisco que a todos los mata los qu'á velle van? Q. Amor es, Guillardo, que da mas afan de pena crecida y ansiosas fatigas. G. Daldo al demoño, hartaldo de migas, dalde cuajada e queso y aun pan. Si fruta quisiere dalde castañas, dalde mançanas, vellotas, piñones. Q. No come Guillardo sino corazones y higados viuos y viuas entrañas. G. Echaldo de fuera de vuestras cabañas a ese demoño gusano cruel. Q. Miafe, no valen sañas con él ni valen razones ni fuerças ni mañas. G. ¿Pues cómo se sana quillotro tan fuerte? dalde triaça, yo la traygo en mi esquero. Q. No es buena, modorro, que si es verdadero no tiene salud jamas sin la muerte. G. Pues si ese diabro es mal dessa suerte, segun que yo veo morir so Torino. Q. Morir si me dizes, ya muere el mezquino, ¿no vees que su vida en morir se convierte? G. O dome a dios y a san Berrion, si vello pudiesse, Dios me confonda si no le matasse con esta mi honda porque él no matasse assi esse garçon. Q. Calla, bestiazo, que no anda en vision para que puedas assi dalle empacho. G. O dolo al fuego, ¿es hembra o es macho, o es duen de casa o qualque abejon? Q. Es cosa que nace de la fantasia, y ponese enmedio dela voluntad, su causa primera produze beldad, la vista la engendra el corazon la cria, sostienela viua penosa porfia, dale salud dudosa esperança, si tal es qual deue no haze mudança, ni alli donde está nunca entra alegria. G. O yo no t'entiendo o no sé que s'es, ni es esso ni essotro, ni es cosa ni al, tú dizes qu'es bien, tú dizes qu'es mal, no es bestia, ni es ave, ni pece, ni es res, no está del derecho ni está del enues, no dexa viuir, ni mata tampoco, no es gusarapa, no es cuerdo ni loco; pues yo te prometo que a la fin algo es. Mas helo aqui torna Torino turbado, con su mortalera de rabia o cordojo, quiero pedille si es fiebre o enojo y hazer que lo diga por fuerça o de grado. Dime, Torino, qué mal t'a tomado que assina te trae desaborrecido, ca este demoño jamas l'entendido mill desbariones c'aquí m'a contado. T. Guillardo, Guillardo, mi mal es c'adoro d'amor a Benita porqu'es mi señora, mi vida la quiere, mi alma l'adora y ella me trata peor que a un moro. G. O dom'a dios e agora lo yñoro, esso que dizes querencia se llama, quando un zagal dize que ama, yo ya lo sabia, miafe, de coro. Tú andas, Quiral, chuchurreando con chichorrerias en chicharramanchas, en prietas, en blancas, en cortas y en anchas, y no me quillotras lo que te demando, ¿qué te calle andar quillotrando del mal que a Torino le daua porfia? que aunque no lo sé yo ya lo sabia qu'es una locura que s'anda burlando. Y di, tú, Torino, qu'eres sabiondo ¿assi te percossas por una zagala? haue verguença de ti noramala, no digan que eres algun berriondo. T. Guillardo, Guillardo, mi mal es tan hondo que no puedo ya ni quiero valerme, si hallo remedio con que defenderme aquel es el mismo con que me confondo. G. Pues hela aqui viene, laque assi te mata, con otra zagala que se anda tras ella, levanta, Torino, e vamos a ella por baxo estas matas pues no se dacata, e pues que te quexas que assina te trata aburrele un tiro con este mi dardo. T. No plega a dios, amigo Guillardo, que yo merezca tocar su çapata. G. Do yo al diablo pastor tan sandio que d'una zagala tan fuerte sa ahunca. T. Calla, carillo, que nunca tú nunca has visto otro mal ygual con el mio. G. Dalo al demoño qu'es un desuario que s'anda tras bobos e los modorrece. T. No digas esso, que aquesta merece tener sobre el mundo mayor señorio.
(Acercandose Benita habla Quiral.)
Q. ¿Qué estays hablando con tanto zumbido? cata qu'está cerca Benita y escucha. T. Escucha, Quiral, mi pena qu'es mucha, y no puedo della cobrir el gemido. Q. A buenafe pues quiça que os ha oydo qu'entranbas a dos estan razonando. T. Y yo entre vosotros plañiendo y quexando el mal que a su causa me tiene perdido.
(Llegada Benita con su compañera habla.) B. ¿Qu'estays hablando a solas, pastores, c'así embeuecidos estays razonando? T. Mis males, señora, estamos contando que vos los hazeis ser los mayores. B. Torino, Torino, tú no te enamores en parte do nunca se sientan tus males, que busques y siruas tus pares yguales y alli verás tarde alcançarse fauores. T. Mis ojos c'an sido la puerta y escala por do hermosura hirio con sus tiros, estos m'an hecho, señora, seruiros; lo que no merezco mi pena lo yguala, si causa no tengo razon no me vala, pues que yo no quiero que mi mal mereça, si no que querays que yo lo padeça, que tal intencion por cierto no es mala. E pues que virtud en todo os es guia valer, merecer y mucha nobleça, no useys comigo de tanta crueza porque es imposible mudar mi porfia; consejo no quiero, remedio querria de vos mi señora de quien yo lo espero, en veros doler de verme que muero y es vuestra la culpa, la pena es la mia. B. A mi no me plaze tu mal por mi vida assi como dizes segun se t'antoja, tu pena y seruicio en todo me enoja, pues dexate dello y tener m'as seruida: a esto que digo razon me combida a mi honestidad que da inconuenientes, que nunca yo mire el mal que tú sientes porque aun que más sea mi estado lo olvida. Pues dexa, Torino, esta querella, seré yo contenta, serás tú sin quexas, hazer me has enojo si esto no dexas, daras a tu vida ocasion de perdella. T. Cuando la pena en el alma se sella siendo causada con mucha razon, despues d'empremida en el corazon, es imposible que salga sin ella. ¿Pues cómo podré mudar mi cuydado? quel dia que vi tu gran hermosura quedó en mis entrañas, tu gesto y figura assi como es perfecto estampado, y quantas saetas despues m'as tirado de oro que hieren mi corazon, el fuego las hunde de tanta pasion y está en cada una tu propio treslado. Assi que yo muero en mi sepultura, de aqui a mill años que vengan a ver de tus efigias se podran coger tantas sin cuento que no haurá mesura, y en todos mis huessos aurá una escritura que ya dend'agora la tengo yo escrita e dizen las letras: esta es Benita la que desde entonces su nombre nos dura. Assi que si quieres, Benita, que olvide tu nombre e qu'aparte de mí tu querer, saca mis huessos y hazte raer e de mis entrañas d'allí te despide, si a mí por ventura alguno me pide por no conocerme mi nombre quál es, dire que Benito so en el enues, c'asina me llaman despues que te vide. Si tal fantasia me juzgan ser loca más loco seria quien tal me juzgasse, que si con mis ojos te viesse e mirasse veria qu'es justo mi vida ser poca, que no puede menos, señora, mi boca hazer que no diga del mal la ocasion y aunq'ella quissiese trocar la razon el fuego de dentro la causa prouoca. Mas miras si puedes quitar esta salma que tanto m'agraua con pena tan graue, pues que de mi vida tú tienes la llaue podras de Vitoria ganar una palma, e aun dudo con esto que pongas en calma mis ondas crecidas de tanta passion; por que te quites de mi corazon pintada te quedas en medio del alma. La qual yo mirando es fuerça que viua porqu'es inmortal estando tú en ella y agora comigo mi misma querella la mata e la hiere e la tiene captiua. Mi mucho tormento la gloria le priua lo que siendo libre de mi no podra mas en tu presencia contino estara dandote quexas de mi muerte esquiua. Assi que pues ella agora te adora con mucha razon por ver tu excelencia, entonces contino estara en tu presencia muy más contenta que no haze agora, y pues que te enojas de serme señora siendo contento yo serte captiuo, despues de ser muerto que no sere viuo haurás mas pasar de ser matadora. Y solo esta gloria me basta que baste hazerme contento perdiendo la vida pues yo sere muerto y tú arrepentida de ver que sin culpa, assi me mataste; negarte has a ti que no lo causaste, que yo lo busqué e mi mal consenti, entonces mi alma dirá: no es assi, que tuyo es el cargo pues mal le trataste. Esto me haze quedar satisffecho hazerte contenta despues ver dolerte, ¿y quien no será quien quiera la muerte si della se espera tamaño provecho? ¡O quan contento mi cuerpo dessecho en la sepultura estara sin abrigo con ver esta gloria mi alma contigo haziendote mientes del mal que m'as hecho! B. Oyes, Torino, ¿quiés que te diga? ten una cosa por muy verdadera, que en esto me enojas en tanta manera qu'e miedo que dello mas mal no te siga, pues tu vanidad m'aprieta e obliga a tenerte omizillo y estar enojada por ver tu porfia tan importunada que no puedo menos de serte enemiga. Pues creeme, pastor, e haz lo que digo e quedate a dios con tu compañia. T. Miafe, Benita, imposible seria, que aunque me dexas allá voy contigo, e tú aunque te vas aqui estás comigo, que siempre en mis ojos tu figura está, Benita está aqui, Torino está allá, si esto no crees la obra es testigo. G. Escucha, Quiral, que yo nunca tal vi, Benita s'es yda, Illana tras ella, el se está aquí, diz que va con ella, la otra está allí y diz que esta aqui, Dios me defienda e me libre de ti, ¿no eres, Torino? ¿Aqui t'an dexado? T. Mi cuerpo dexo, mi alma he llevado q'estando con ella no parte de mi. G. Entiendes, Quiral, qué algarauia que diz que sin alma puede estar viuo, estase consigo, diz que esta captiuo, a pocas de noche dirá qu'es de dia, yo creo que sabe nigromancia o es quelque hechizo qu'está enhechizado. Q. Calla, modorro, que no es son penado de aquello que agora Benita dezia. Y eres un bouo tú que no sientes estotro perdido que s'anda sin tiento, ¿no sabes que dize: do está el pensamiento allá está el que piensa do tiene las mientes? G. Y essa y essotro quiça son parientes c'asina se andan juntos los dos, si esto no es, prometote á Dios, c'asina como él te burlas o mientes. Q. O dot'a mal año a ti e a tu hablar, vete al demoño tú e tus consejas, ¿piensas qu'es esto andar tras ouejas? pues tú no lo'ntiendes dexalo estar; tambien tú, Torino, te quieres matar con este qu'es bouo e con tu querella, habla comigo pues yo ya sé della, que ambos podremos mejor razonar. T. ¿Qué quiés que te diga, Quiral compañero? pues pierdo la vida de huzia y de veras. Q. Miafe, Torino, que penes y mueras. T. ¿Cómo y no vees en mi que ya muero? Q. Morirte a la fe, morirte de vero, que más es que vida la muerte qu'es tal. T. ¡Plugiesse a Dios hauria fin el mal pues muero viuiendo e remedio no espero! Q. ¿Qué no moriras? ¿qu'estás diziendo? c'amor aunque mate no acaua la vida, que aunque su pena no tiene medida aquel que más mata le dexa viuiendo. T. Yo esso que dizes claro lo entiendo, porque essa razon es muy verdadera, más es que morir contino que muera penando en la vida, mill muertes sufriendo. Q. Calla, Torino, sufre contento que a fe qu'es tu pena y gloria bendita, busca zagala ygual de Benita c'asina te haga ufano el tormento. T. Yo bien suffriria, carillo, contento conque le plugiesse dexarme sofrillo. Q. Ojo al demoño deuria de dezillo, porque te fuesses burlandote al biento. Es essa, pastor, muy necia querella e más necio tu e más atreuido osar publicar de qu'estás herido, poniendo tus quexas en presencia della, no es nada tu pena que más fue sabella e pues que lo sabe contentate dello, que harto es tu bien Benita sabello y grande tu gloria sin tú merecella. E pues has tenido tal atreuimiento de osarte vencer de quien te venciste e dezirselo a ella a más te atreviste, no hay más que pedir, vine contento, mas pues c'as subido tu pensamiento en parte tan alta y tan alto lugar no lo consientas jamas abaxar, son tenlo allá' riva con esse tormento. C'ansi hago yo la pena e dolor que passo e padezco por causa de Illana, la llaga es muy grande mas es tan ufana que quanto mas peno mi gloria es mayor, el mal que me crece faltarme favor, pues nadie lo alcança por ser ella tal tan grande es el bien quan grande es el mal, porque esta es la ley perfecta de amor. T. Bien sé que en servir a quien más merece perdiendo la vida la gloria se gana, lo uno te hiere, lo otro te sana, mas dame razon de quien te aborrece, penar ni servir no lo agradece ni verte ni oyrte jamas no le plaze. Q. ¿Y a mí su plazer qué fruto me haze si huelgo yo en vella pues bien me parece? Mandame Illana pues qu'es tan hermosa que nunca la vea ni nunca la haya, si quiere matarme la vida no es suya e si ella la mata será venturosa, ¿pues no te parece que es poderosa Benita que puede mandarte que mueras? pues sirve, Torino, que nunca devieras en toda tu vida hazer otra cosa. T. Al fin tu consejo havre de seguir pues pena me sobra y en ella razon, que poco es mi daño segun la ocassion, pues quiero penando muriendo vivir, quiero cantar, llorar e reyr, quiero plañir, baylar e quexar, quiero suffrir, gritar e callar, quiero por fuerça de grado servir. G. Verás qué cantica hará tan donosa que quando en el frio, que quando en el fuego, ya está de veras, ya está de juego él se lo dize y él se lo glosa; agora rebulle, agora rebosa, agora se alaba, agora se quexa, agora comiença, agora se dexa, a pocas dirá qué qu'és cosa y cosa. San Blas me bendiga y señor Santanton con este perdido e con su cachondez, lo que agora dize no dize otra vez ni mas de una buelta os dirá una razon, dot'a mal fuego a ti, a tu question, ven acá, Quiral, tañe y bailemos. Q. Mejor es, Guillardo, que todos cantemos, si quiere Torino, alguna cancion. Torino, cantemos, dexa el pensío, date descanso en algun gasajado. T. ¿Qué quieres que cante el más desdichado pastor que s'es visto de mal como el mio? G. O do al diablo tan gran modorrio como el de vosotros para ser zagales; cantemos si quiera e cantá vuestros males. T. Si esso cantamos yo no do desuio.
(Villancico, que cantan los tres pastores.) Nunca yo pense que amor con sus amores d'amor matasse pastores. Tras galanes palaciegos yo pense que siempre andaua e no pense que mataua los pastores ni matiegos, mas do van tras sus borregos veo que con su dolor les da dolores con que los mata de amores. Con su nombre falso engaña que parece que no es nada e de majada en majada e de cabaña en cabaña va con su engañosa maña prometiendo su fauor, e sus fauores matan despues los pastores.
(Otro villancico de Quiral y Torino.)
G. Zagal, mal te va en amores, ya lo sé. T. Guillardo, mal a la fe. G. Mal te deue d'ir, zagal, segun veo en ti señales. T. Tanto mal me va de males que no hay remedio en mis males. G. Luego en ver que estauas tal me lo pense. T. Mucho mal me va a la fe.
LO QUE PASSÓ ACABADA LA EGLOGA
La egloga acabada, Flamiano se tornó á su posada; e tornaron á la fiesta vestidos de máscara él y el cardenal de Brujas, con aljubas e capas de paño negro frisado enrrejadas encima de fresos de oro angostos puestos sobre pestañas blancas; en medio de los quadros hauia sobre el paño vnas mariposas de plata con las alas abiertas bolando, con vna letra que Flamiano sacó que dezia:
May reposa la vida qu'está dudosa.
Assi estuuieron tanto que la fiesta del dançar duró que fue la mayor parte de la noche. Despues de tornados a sus posadas, hauiendo reposado dos dias Flamiano apartó á Felisel e mandole que tornase a ver a Vasquiran con vna carta suya, e que le lleuase vna mula quel señor cardenal de Felernisa le hauia dado con dos muy buenos lebreles que le hauia dado el señor cardenal de Brujas e despues de hauerle despachado, le mandó que de parte suya afincadamente le rogasse e importunasse que se uiniesse a ver e descansar con él algun tiempo. Despachado Felisel se partio, e llegado á Felernisa halló á Vasquiran que se era leuantado pocos dias hauia de vnas calenturas que hauia tenido. Hauiendole dado su letra e las cosas que le lleuaua le preguntó la causa de su enfermedad. Vasquiran le dixo: Felisel, verdaderamente yo pense que me hallaras alegre con el mal de la muerte, e hallasme triste con la desesperación de la vida. Yo he estado doliente de vnas calenturas que he tenido á las quales quando venirlas vi, creyendo que serian más como desseaua, del gozo que con ellas houe hize esta cancion.
CANCION Pues que remediays mis males bien seays venido, mal, pero haueys de ser mortal, que los mios son mortales. Si vos guareceys mi pena y passiones con matarme, pues que venis á sanarme vos vengays en ora buena, mas mira bien que son tales y la causa dellos tal que si vos no soys mortal nunca sanareys mis males.
Assi estuue, Felisel, con esta cancion e con mi enfermedad algun dia reposado esperando con ella dar fin á mis enfermedades, e no quiso mi desuentura que houiessen fin hasta que yo en ellas fenezca, sino que la salud del cuerpo me tornó por lleuarme la del desseo, y assi con tal desesperacion yo torné á hazer este villancico.
Pues que ya tornays, salud, a matarme con la vida vos seays la mal venida. Yo pensaua ya gozar de mí riendome sin vos e que os ybades con Dios por dexarme reposar, mas pues que quereys tornar donde os tienen aborrida vos seays la mal venida.
Pues assi estuuieron todos aquel dia en diuersas cosas hablando, assi de lo que en el juego de cañas hauia pasado como de las damas y señoras que en Virgiliano hauian estado aquellos dias y de los caualleros assimesmo y de muchas cosas que hauian passado. En especial le recitó la egloga que Flamiano habia representado, de que Vasquiran holgó en mucha manera. E assi a la noche hauiendo cenado, Felisel lo dió la carta que le traya, porque hasta alli no se la hauia dado, la qual dezia en esta manera.
CARTA DE FLAMIANO Á VASQUIRAN
Verdaderamente, Vasquiran, tus cartas me desatinan porque quando miro en ellas el encarecimiento de tu daño me parece grande, quando considero la causa dél lo juzgo pequeño. Pero en esta carta tuya postrera he conocido en las cosas que me escribes lo que te engañas, en especial en quererte hazer ygual en el martirio con Petrarca y Garcisanchez. Si supiesses de quan lexos vas errado, maravillarte yas por cierto. Los tiros de su combate muy lexos hizieron los golpes de donde los tuyos dan. De virgines y martires ganaron ellos la palma si bien lo miras, que no de confessores de sus vitorias como tú hazes. Si gozo ellos han hauido, en la muerte lo habrian; que en la vida nunca lo houieron. Mi dolor sintieron e tu gozo ignoraron. Claro está segun muestran las liciones del uno e los sonetos del otro, e quanto ambos escriuieron, porque de ninguno dellos leemos sino pesares en la vida, congoxas y dolores en la muerte; desseos, sospiros, ansias apassionadas, cuydados e disfauores e desesperados pensamientos; quando quexando, quando plañendo, quando pidiendo la muerte, quando aborreciendo la vida. Destos misterios dexaron llenos de tinta sus papeles e de lastimas su memoria, estos hizieron sus vidas llenos de pena e sus fines tan doloridos; con estos que son los males do mis males se engendran, con estos que fueron martirizados como yo lo soy; verdad es que de dias vencieron como tú a quien de amor y fe vencidos los tuvo e los hizo viuir desseando la muerte con mas razon que tú la desseas. Assi que mira lo que por la boca escriuiendo publicaron e conoceras lo que en el alma callando encubierto suffrieron, e mira si hallarás en ellos vn dia de victoria como tú plañes doze años de gloria que dizes que perdiste. Yo digo que los ganaste, mas hate parecido a ti que la fortuna te era obligada a tenerte queda la rueda en la cumbre del plazer; yo te prometo que si de sus bienes no te houiera hecho tan contento, que de sus males no fueras tan quexoso sin razon, como estos e yo lo somos. Tambien me escriues como soñaste que viste en vision tu alegria, tus placeres, tu descanso, tu consentimiento, tu esperança, tu memoria, tu desseo; beato tú que primero las gozaste en la vida y en la muerte las ensueñas, yo te prometo que avnque mi placer, ni mi alegria, ni mi descanso, ni mi contentamiento, ni mi esperança yo los encontrasse a medio dia, que no los conociesse pues que nunca los vi; mi desseo y mi memoria no me los cale soñar, que velando me hazen soñar la muerte sin dormir cada hora. Tambien me escribes que viste á Violina e te habló, e quexaste dello, ¿qué te pudo hazer viuiendo que muerta no te quiere oluidar? No me alegraré yo de lo que tú, que ni agora en vida ni despues de mis dias acabados de mi tuuo memoria ni terná, no digo de verme que es impossible, mas avn de pensar si soy en el mundo. Contentate pues, recobra tu juyzio, no des mas causa para que las gentes te juzguen, no corrompas la reputacion de tu fama, ni el agudeza de tu ingenio con tan flaca causa, dando lugar a tu dolor que de pesar te haya de tener tal que á ti pierdas e a mi no ayudes, pues que vees que mi vida penando se consume; sino te voy a ver es por la necesidad que tengo que a verme vengas. Lo qual te pido que hagas tanto caramente quanto rogartelo puedo, porque avnque soledad busques para tu descanso, la compañia de mis sospiros te la dará, e con la mucha confianza que de ti tengo quedo con tu vista esperando la respuesta glosando esta cancion:
Sin remedio es mi herida pues se cansa quando os veo y en ausencia mi desseo más dolor me da en la vida. ¿Qué remedio haurá en mi pena si veros fue causa della y el dolor de mi querella vuestra ausencia lo condena? de suerte que no hay salida para mi, ni yo la veo, pues veros é mi desseo son el cabo de mi vida.
LO QUE VASQUIRAN ORDENÓ DESPUES DE LEYDA LA CARTA, E COMO SE PARTIO PARA NOPLESANO.
Otro dia Vasquiran despues de leyda la carta de Flamiano, de gran mañana se fue a caça de ribera y lleuó a Felisel consigo, al qual despues de hauer volado una pieça del dia le dixo tomandole aparte: Ya sabes, Felisel, como tengo deliberado de yr a ver a tu señor, porque pues mis congoxas no bastan para acabarme quiças las suyas lo haran; quissiera tenerte comigo para lleuarte por el camino para mi descanso e no es cosa que hazerse pueda por la necesidad que Flamiano tiene de ti, en especial con mi yda e tambien porque no seria razon tomalle impensado, assi que más eres allá menester para seruir a Flamiano que no acá para mi plazer pues no le tengo, assi que mañana te parte y darle has aviso, e pues que yo allá sere tan en breue, no le delibero escriuir sino que solamente de mi parte le digas que si su señora le ha mostrado sospirar que consigo aprendera bien á llorar; e assi hablando se tornaron a Felernisa. Otro dia Felisel se partió e llegado que fue á Noplesano fizo saber a Flamiano la venida de Vasquiran. Sabido que Flamiano la houo mandó aparejar dentro en su posada vn aposento para Vasquiran, el qual se contenia con vn jardin que en la casa hauia el qual mandó adereçar conforme a la voluutad e vida del que en el hauia de posar.
LO QUE VASQUIRAN HIZO DESPUES DE PARTIDO FELISEL HASTA LLEGAR A NOPLESANO
Partido Felisel, Vasquiran deliberó de yr aquel camino por mar e mandó fletar vna muy buena naue de las que en el puerto hauia, e mandó meter en ella las cosas que hauia necessarias para el camino, y embarcar la ropa e caualgaduras que deliberaua lleuar; e assi partia á su heredad ante de embarcar por visitar la sepultura de Violina. Llegado alli vna tarde mandó sobre la tumba pussiesen un titulo con esta letra:
Aqui yaze todo el bien que mal me haze.
E assi mandó dar orden en todo lo que en ausencia suya deuia hazer assi en el concierto de la casa como en los officios de la capilla, e assi despidiendose a la partida hizo esta cancion a la sepultura:
Pues mi desastrada suerte contigo no me consiente, quiero ver si estando ausente pudiesse hallar la muerte. Lo que mi viuir querria es no verse ya comigo porque yo estando contigo más contento viuiria, e pues que veo qu'en verte mi pena descanso siente, cierto so que estando ausente no verna buscar la muerte.
Otro dia se tornó a Felernisa e queriendo partirse para Noplesano mandó poner sobre el portal de su casa un titulo que dezia:
Queda cerrada la puerta que la muerte halló abierta.
Aquesta noche mandaron embarcar sus servidores, él se embarcó ante que fuesse de dia por escusarse de la importunidad de las visitaciones e de los que al embarcar le houieran querido acompañar, hauiendo empero visitado algunas personas principales a quien la raçon e alguna obligacion le constriñia. Pues siendo ya embarcado queriendo la naue hazer vela ante que amaneciese, hizo esta cancion:
El morir vino a buscarme para matar mi alegria, e agora que yo querria no me quiere por matarme. El me vino a mi a buscar teniendole aborrecido e agora que yo le pido no le halla mi pesar, assi que haurá de forçarme a buscalle mi porfia pues veo que se desuia de mi para más matarme.
Hecho que houo vela la naue, en pocos dias fueron a vista de la tierra de Noplesano, e por hauer tenido algo el viento contrario hallaronse algo baxos del puerto, e no podiendole tomar acordaron por aquella noche de surgir en vna costa que está baxo de dicho puerto a quarenta millas de Noplesano, la qual es tan aspera de rocas e peñas e alta montaña que por muy pocas partes se puede andar por ella a cauallo, empero es muy poblada de jardines e arboles de diuersas maneras, en especial de torongeros e sidras e limones e toda diuersidad de rosas, e muchas caserias assentadas por lo alto de las rocas; e a la marina hay algunos lugares e vna gentil cibdad que ha nombre Malhaze de donde toma el nombre la costa. Pues assi llegados, la naue surgió en vn reparo del viento que venian muy cerca de tierra, en el qual lugar, ya otra vez hauia estado Vasquiran trayendo consigo a Violina hauia mucho tiempo. Pensar se puede lo que Vasquiran sentiria viniendole a la memoria, la qual le renouo infinitos e tristes pensamientos los quales le sacauan del coraçon entrañables sospiros e infinitas lagrimas, las quales porque mejor e mas encobierto derramallas podiesse, con una viuela en la mano, de la nao se salio e sentado sobre una roca muy alta que la mar la batia, debaxo de vn arbol començo a cantar esta cancion:
No tardará la vitoria de mi morir en llegar, pues que yo vi este lugar qu'era tan lleno de gloria quanto agora de pesar. Yo vi en toda esta riuera mill arboles de alegria, veola agora vazia de plazer de tal manera que me da la fantasia qu'el dolor de su memoria ya no dexará tardar mi morir de no llegar para darme tanta gloria quanto m'a dado pesar.
Estando alli assi cantando e pensando acordose que en aquel mismo lugar hauia estado, quando por alli passaron él e Violina e otras señoras que en la naue venian, toda vna tarde a la sombra de aquel arbol jugando a cartas e razonando, e hauian cenado con mucho plazer mirando la mar, e assi acordandose dello començo a cantar este villancico.
Di, lugar sin alegria, ¿quién te ha hecho sin plazer que tú alegre solias ser? ¿Quién ha hecho tus verdores e tus rosas e tus flores boluer todas en dolores de pesares e tristuras, quién assi t'a hecho ascuras tus lumbres escurecer que tú alegre solias ser?
Passada parte de la noche, ya Vasquiran recogido en la naue, con el viento de la tierra hizieron vela e llegaron a hora de missa al puerto de Noplesano. Mandó Vasquiran que ninguna señal de alegria la naue en la entrada hiziesse de las que acostumbran hazer. Sabido Flamiano por un paje suyo que de unos corredores de su casa vio la naue entrar, lo que en la entrada hauia hecho, penso lo que podía ser, e con algunos caualleros mancebos que con él se hallaron, sin más esperar junto con ellos al puerto se vino, e llegaron al tiempo que la naue acabaua de surgir, e assi todos apeados en vna barca en ella entraron e hallaron a Vasquiran que se queria desembarcar. E assi se recibieron con mucho amor e poca alegria. Estando assi todos juntos teniendo Flamiano a Vasquiran abraçado, en nombre de todos ellos le dixo: Vasquiran, a todos estos caualleros amigos tuyos e señores e hermanos mios que aqui vienen o son venidos a verte, no les duele menos tu pesar que a mi; con tu vista se alegran tanto como yo. Al qual él respondió: Plega a Dios que a ti e a ellos haga tan contentos con la vida, como a mi con la muerte me fazia. Al qual respondio el marques Carlerin: Señor Vasquiran, para las aduersidades estremó Dios los animos de los caualleros como vos, pues que no es menos esfuerzo saber suffrir cuerdamente que osar venzer animosamente. Vasquiran le respondio: Verdad es, señor marques, lo que dezis, pero tambien hizo Dios a los discretos para saber sentir las perdidas, como a los esforçados para gozarse de las ganancias de las vitorias, e no es menos virtuoso el buen conocimiento que el buen animo, ni vale menos la virtud por saber bien doler, que saber bien sofrir e osar bien resistir.
E assi razonando en muchas otras cosas semejantes, salieron de la naue, e todos juntos vinieron a la posada de Flamiano donde hallaron muchos caualleros que los esperauan, e todos juntos alli comieron hablando de muchas cosas. E assi aquel dia passaron en visitas de los que a ver vinieron a Vasquiran y de muchos señores que a visitar le embiaron.
LO QUE VASQUIRAN HIZO DESPUES DE LLEGADO Á NOPLESANO
Otro dia despues de hauer comido, Vasquiran acordo de yr a besar las manos a la señora duquesa de Meliano e a Belisena, e despues al visorey e al cardenal de Brujas e a la señora princesa de Salusana e a algunas otras personas que sus estados e la raçon lo requeria. E assi acompañado de algunos mancebos que con él e con Flamiano se hallaron, hauiendolo hecho saber a la señora duquesa se fueron a su posada, y yendo por el camino, Flamiano se llegó a Vasquiran e le dixo: agora ymos en lugar donde tú de tus males serás consolado e yo de los mios lastimado. Al qual respondio Vasquiran: mas voy a oyr de nueuo mis lastimas; tu vás a ver lo que desseas; yo recibire pena en lo que oyre; tú recibiras gloria en lo que verás. Assi razonando llegaron a la posada de la señora duquesa, a la qual hallaron en vna quadra con aquel atauio que a tan gran señora siendo uiuda se requeria, acompañada de la señora Belisena su hija, con todas las otras damas e dueñas de su casa. E como las congoxas de los lastimados con ver otros llagados de su herida no pueden menos de no alterar el dolor de las llagas, alli hauiendo sido esta noble señora vna de las que con más raçon de la aduersa fortuna quexarse deuia, uiendole perder en poco tiempo el catolico abuelo, la magestad del serenissimo padre, el clarissimo hermano en medio del triunfo mas prospero de su gobierno reynando, e sobre todo el ylustrissimo marido tan tiranamente de su estado e libertad con el heredero hijo desposseidos, de manera que no pudo menos la vista de Vasquiran hazer que de mucho dolor su memoria no lastimasse, e verdaderamente ninguna de las que viuen para ello mas raçon tiene.
Pues assi llegados, hauiendo Vasquiran besado las manos a la señora duquesa, e a Belisena hecho aquel acatamiento que se deue hazer e a todas las otras señoras e damas, despues de todos sentados, la duquesa començó de hablar en esta manera.
LO QUE LA SEÑORA DUQUESA HABLÓ A VASQUIRAN EN PRESENCIA DE TODOS; E LO QUE VASQUIRAN LE RESPONDIO E ALLI PASSÓ.
Vasquiran, por vida de mi hija Belisena qu'es la mas cara cosa que la fortuna para mi consuelo me ha dexado, que considerado el valor e virtud e criança tuya, y el amor e voluntad que al duque mi señor, que haya santa gloria, e a mi casa siempre te conoci tener, sabido tu perdida tanto tu daño me ha pessado, que con los mios ygualmente me ha dado fatiga. Esto te digo porque conozcas la voluntad que te tengo, lo que consolarte podria remitolo a ti pues te sobra tanta discrecion para ello quanto a mí me falta consuelo para mis males.
Vasquiran le respondio: Harto, señora, es grande mi desuentura quando en tan alto lugar ha hecho señal de compasion, mas yo doy gracias a Dios que me ha hecho tanto bien en satisffacion de tanto mal qu'en tan noble señora como vos e de tan agrauiados males combatida mi daño haya tenido cabida o lugar de doler; lo que yo señora siempre desseo vuestro seruicio Dios lo sabe; lo que en vuestras perdidas yo he sentido ha sido tanto que el dolor dellas tenia ya en mí hecho el aposento para quando las mias llegaron.
En esto y en otras cosas hablando llegó el tiempo de despedirse, en el que nunca Flamiano los ojos apartó de Belisena. Pues siendo de pies ya de la duquesa despedidos, Vasquiran se despidio de Belisena a la qual dixo: señora, Dios os haga tan contenta como vos mereceys e yo desseo, porque ensanche el mundo para que sea vuestro y en que mi pesar pueda caber. Al qual ella respondio: Vasquiran, Dios os dé aquel consuelo que con la vida se puede alcançar, de manera que tan alegre como agora triste podays viuir muchos dias. E assi la señora Yssiana se llegó a ellos e muy baxo le dixo: señor Vasquiran, esforçaos, que no juzgo menos discrecion en vuestro seso que dolor en vuestro pesar; la fortuna os quitó lo que pudo, pero no la virtud que en vos queda que es más.
Señora, dixo Vasquiran, plega á Dios que tanta parte os dé la tierra quanta en vuestra hermosura nos ha dado de lo del cielo, pues que está en vos mejor aparejado el merecer para ello que en mí el consuelo para ser alegre. Bien sé yo que si posible fuera que en mí pudiera hauer remedio para mi tristeça, el esperança de vos sola la esperara.
Al qual respondio la señora Persiana: Vasquiran, por la compasion que tengo de ver vuestra tristeça, quiero consentir que me siruays e sin perjuizio mio yo hare que perdays mucha parte de vuestra passion con mis fauores.
Assi tornado a la señora duquesa se despidio con todos aquellos caualleros que con él hauian venido, e quedose alli el marques Carlerin. De alli se fueron a visitar al señor visorey con el que hallaron al cardenal de Brujas y el cardenal de Felernisa, los quales todos con mucho amor le recibieron. El restante de lo que alli passó, por abreuiar aqui se acorta. Assi se tornaron á su posada. Otro dia fue a besar las manos a la reina Noplesana e a su madre, e despues a otras muchas señoras que a la sazon en Noplesano se hallaron.
LO QUE DESPUES DE LAS VISITACIONES E HAUER REPOSADO ALGUNOS DIAS, ENTRE FLAMIANO Y VASQUIRAN PASSÓ SOBRE SU QUESTION
Estando vn dia acabado de comer Vasquiran e Flamiano en vna huerta de su posada acostados de costado sobre vna alfombra debaxo vnos naranjos, comemço Vasquiran en esta manera de dezir. No quiero, Flamiano, qu'el plazer de nuestra visita con su plazer ponga silencio en nuestra question a sus pesares, porque tanto por dalle fin a nuestra question soy venido, quanto por verte; a tu postrera carta no respondi por hazerlo agora. Muchas variedades he visto en tus respuestas assi de lo que en mi contradizes como de lo que en ti manifiestas, en especial agora que a Belisena he visto, e digo que todo el fin de tu mal seria perder la vida por sus ameres; digote vna cosa, que si tal perdiesses el más de los bien auenturados te podrias llamar, ¿pues si tu muerte seria venturosa, tu pena no es gloriosa? claro está. Todas las cosas que me has escripto en cuenta de tus quexas, agora que lo he visto juzgo en cuenta de tus glorias; quando nunca más bien tuuiesses de verte su servidor es mucho para hacerte ufano, quanto más que tus ojos la pueden ver muchas veces, que más bien no le hay. Quantas cosas me podrias encarecer de los males que pregonas no son nada, por que Quiral en tu egloga te ha respondido lo que yo podria; digote vna cosa, que te juzgo por mas dichoso penando en seruicio suye que no si alegre te viese sin seruilla. Si assi supiesses tú suffrir contento tu pena como supiste escoger la causa della, ni comigo competerias como hazes, ni yo te reuocaria como hago. No plega a Dios que mi mal sepas a qué sabe, ni de tu pena sanes porque viuas bien auenturado. Mirado el lugar do tu desseo e voluntad possiste, de todo lo possible gozas; visto lo que quexas, todo lo impossible desseas. Visto lo que yo perdi no hay mas bien que perder; visto lo que yo desseo no hay mas mal que dessear, pues que al fin con la vida se acaba todo.
A todas las cosas que me has escripto te he respondido; a lo que agora me querras dezir tambien lo verás, oyrte quiero.
RESPUESTA DE FLAMIANO
Vasquiran, todo quanto hasta agora en mis cartas y de palabra te he escripto y enbiado a dezir, en dos cosas me parece que consiste. La vna, ha sido parecerme que quexas mas de lo que deues e que no perdiste sino que se acabó tu plazer, e que demasiado estremo dello muestras. La otra ha sido que mi mal es mayor qu'el tuyo. Agora quiero que despacio juntos lo determinemos, e quiero començar por mí. Dizesme que las virtudes e merecimientos de Belisena con quantas excelencias en ella has visto, me deuen hazer ufano y contento, e que si por ella perdiesse la vida seria bien auenturado, e que no puedo mas perder, e que cada hora la veo, que no hay más bien que perder e que desseo lo impossible y gozo lo possible. ¿Cómo se podra hazer que las perficiones de Belisena si estas mismas encienden el fuego do m'abraso hagan mi pena gloriosa? quanto más de su valer contento, más de mi remedio desconfio, e si como dizes por ella la vida perdiesse, bien dizes que seria bien auenturado, mas no la pierdo y muero mill vezes cada hora sin que agradecido me sea; el bien que me cuentas que por su vida gano, es todo el mal que cada hora renueua mis males, pues que para más no la veo de para mis pesares. Pues mi desseo es impossible, ¿qué bien puedo hauer que sea lo posible como tú dizes? A mi me pareze que el fin de todas las glorias está en alcançarse e no en dessearse, porque el desseo es un acidente que trae congoxa, e quanto mayor es la cosa deseada mayor es la congoxa que da su desseo; ¿pues cómo me cuentas tu a mi el desseo por gloria siendo él mismo la pena? Visto estar claro que de todas las cosas e desseos se espera algun fin, de todos los trabajos se espera algun descanso. Todos los desseos se fundan sobre alguna esperança, porque si cada cosa destas esta causa no la caussase, no ternia en si ninguna razon, pues que no tuuiesse principio donde naciesse no ternia termino do acabase, pues no teniendo principio ni cabo consiguiente caduca seria. Pues luego si mi desseo es impossible y es grande y grande la pasion que me da, ¿qué cuenta haura en mi mal? no otra sino que no hay remedio para él? Pues si el remedio le falta, el mio es grande, que el tuyo no.
RESPUESTA DE VASQUIRAN INTERROGANDO Á FLAMIANO
Bien me plaze hauerte oydo lo que dizes. Veamos agora, Flamiano, ¿tu mal e tu passion no es e nace del demasiado amor que a Belisena tienes? Si. Tú no dizes qu'el bien que la quieres en estremo te trae en lo que estas? Si. Tu desseo que es galardon de tus seruicios? Si. Y este galardon que desseas que se ver cumplida tu voluntad? Si. De qué te quexas, de que su voluntad va lexos de lo que la tuya queria? Si. Tú no quieres, segun dizes y es razon, más a ella que a ti? Si. Pues desta manera o tú no sabes lo que quieres o es falso lo que dizes. No dizes, como es, que en ella está el fin e medio comienço de toda la virtud, e nobleça e perficion? Si. Pues si tal es, como es, e tu voluntad e desseo fuessen buenos, no desconformaria dello su voluntad, por consiguiente, o ella no es qual tú dizes, o tu desseo es malo; si es malo, ¿cómo dizes que bien la quieres e le desseas mal? Hagamos agora que tu voluntad fuesse buena y la suya buena como es, no dizes que la quieres mas que a ti? Pues si más que a ti la quieres, razon es que quieras más lo qu'ella quiere que lo que tú quieres, pues si lo qu'ella quiere, quieres, no ternás de quexarte; no teniendo quexa no ternás mal, no teniendo mal, ganado haure yo la question.
FLAMIANO A VASQUIRAN
No me contenta lo que dizes porque no satisfaze a lo que digo; yo te digo que ninguna cosa se haze sin esperança de algun fin, como vemos claramente. Dexando agora lo de arriba que no es razon que en ello hablemos, pero en lo de acá; ¿porqué seruimos al rey a quien deuida obligacion nos obliga? ¿no le seruimos por lo que somos obligados? Si. Si pues le somos obligados, ¿porqué nos quexamos si de nuestros seruicios algun seruicio no nos haze, e si de nuestros fauores algun galardon no alcançamos? Y por consiguiente de nuestros mismos padres lo mismo queremos e si no lo hazen lo mismo quexamos, y aun como el vulgo dize, a los santos no querria seruir si galardon no esperasse, pues para seruir a estos no nos fallesce amor, pero si satisfecha no es nuestra voluntad no nos falta quexa, e quanto mal nuestros seruicios e voluntad han sido, tanto más nos da pena e congoxa lo poco que nos es agradecido. Luego ¿qué hare qu'en satisfacion de lo que bien quiero soy aborrecido que es el mayor mal, en pago de mis seruicios e passion no alcanço mas de disfauores, menosprecios, desdenes e mill ultrajes? Pues si mi querer no puede mudarse, mi passion no puede afloxar, esperança de más no la espero, remedio no le hay ni le hallo, qué mayor mal quieres quel mio?
VASQUIRAN A FLAMIANO
Harto es poco tu mal si más razon no tienes de la que dizes para él; muy lexos van tus palabras e razones de tus congoxas, pero o hagamos que sea como dizes, o llevemos las cosas por razon; digamos lo que dizes que sea razon, que sin la razon que nos obliga seruir al rey deuamos esperar mercedes e satisfacion de nuestros seruicios e hagamos ygual este seruir con lo que a Belisena sirues; yo quiero que assi sea como dizes e ansi te mostraré como en una manera no tienes razon de quexarte y en otra te mostraré como eres satisfecho. Digo que no has razon desta manera. Los seruicios que tú al rey hazes en que le sirues? O le sirues en sus guerras y conquistas en guarda e defension de su persona y estado, o en acrecentamiento de sus reynos con peligro de la tuya, o le sirues en la paz acompañandole e siguiendo su corte con mucha costa que te cuesta, de manera que todos tus seruicios son buenos e merecen hauer bien. Pues veamos a Belisena si la sirues en nada de esto. Digo que no. ¿Pues en qué la sirues? ¿Sabes en qué? En apocar su honrra, en alterar su fama, en poner en juyzio de mal sospechantes su bondad, en todas las cosas que peor juyzio le pueden hazer, en dessear por tu bien su mal, o por tu voluntad su mengua. Y quiereslo ver? El mayor bien e mas honesto que en tu desseo pudiesse hauer seria que sin cargo alcanzasses lo que de otra dama que ygual te fuesse alcançar podrias; pues eso no se podria hazer sin que ella de su estado al tuyo baxase, luego mal le desseas. Podrias dessear que Dios te subiesse a tanto que ygual le fuesses? La pena que desto recibirias no te la da ella sino lo que en ti falta. Luego sin razon te quexarias. Tornando al proposito digo que si al rey siruiesses en cosa que le perjudicasse, ni él te lo deueria agradecer, ni tú quexarte de su ingratitud. Pero aun de otra manera digo que eres satisfecho de lo que te quexas; bien sabes tú que hay muchas maneras de seruicios en las quales hay algunas que en la misma obra dellas está el galardon, estas son aquellas de que obrandolas ganamos honrra, pues que esta es la cosa mas desseada como sea señalarse el hombre en una batalla de campo o de tierra, en otra semejante afrenta hecha en seruicio de señor o persona tal o de que el que la haze, assi por señalarse, como por la calidad de aquel a quien sirue, queda honrrado. Pues parecete a ti que solo este nombre sea poca gloria e fama e honrra? tú sabes que es mucha ser seruidor de quien eres siendo más publico que oculto, no pueden tanto merecer tus teruicios que esto no sea más; no seran jamas tan grandes tus passiones e tormentos que esta gloria mayor no sea; ningun dia puedes tanto penar que su vista no te dé mas descanso, ninguna congoxa te puede dar tu desseo que tu pensamiento no te dé mayor gloria. Mi mal es de doler por que en él no hay remedio; en los plazeres agenos yo peno; en las passiones e males de los otros, los mios se doblan, y esto te basta para que esta question baste, e acabo.
RESPUESTA DE FLAMIANO
Poco a poco me echarias de la tierra con tus argumentos de logico, ante que lo fagas quiero tornar al comienço de nuestra question e digo que nunca mis males menos de grandes los senti, ni nunca los tuyos más de pequeños los juzgué; desta manera que a mi se me figura como nunca otra cosa conoci, que mal es que ningun mal con el mio se yguala.
La lengua es vn instrumento en qu'el dolor del coraçon suena, e desta manera la mia haze el son que oyes. A ti como el plazer has perdido figurasete que tienes mucha raçon e que pues que la raçon es mucha que la causa es grande; assi que te quexas como quien mucho bien ha perdido, yo me quexo como quien mucho mal ha passado e passa y el bien nunca vió. Pues si tú has habido bien e grande, yo mal e grande, tú has sabido qué es bien, yo sé que es mal; agora tú sabes qué es bien e mal; yo mal e mal; claro está qué más mal es el mio que el tuyo. A mi me parece qu'es tanta mi pena que con el más penado trocaria, creyendo que no es tanta la suya. Tú goçando tu bien tan contento estauas, que con el más gozoso no trocaras, creyendo que no hauia más bien que goçar. Yo querria saber a qué sabe por juzgar tu perdida quanto es grande, porque a mi se me figura que el mayor daño mio es el mal con que tú lo hazes menor, diziendo que pues nunca tuve bien, que no puedo sentir qué es mal; yo digo que harto mal es saber qué es bien, despues passar mal, pero mayor es nunca saber qué es sino mal, y aun te digo vna cosa, pues los consuelos que tú me das bastarian para vn rustico que nunca de ningun bien gozó e poco del le pareceria mucho, o para un grosero que en su entendimiento no entra ni lo que dessear se deue, ni lo que penar se puede, que este con cualquier cosa que le acaeciesse seria satisfecho como tú quieres que yo haga, pero para mi que desseo lo que dessearse puede de bien e padezco lo que padecer se puede de mal, no me parece que yerro como dizes, ante que tengo raçon de llorar de mis males su dolor e de los bienes agenos su enuidia. E assi estó puesto en el estremo que vees para no poder venir en conocimiento de tu raçon, porque todo lo que hablamos tiene dos sentidos; tú les das el que te parece ó sientes, yo les doy el que parece o siento, e assi seria insoluble nuestra porfia. Ponerla en manos de quien la determine no la consiente su causa, mejor seria dexarla suspensa.
RESPUESTA DE VASQUIRAN
No quiero, Flamiano, que suspensa quede, sino que se determine e que tú seas el juez, e no quiero sino en breve darte la determinacion que has de hazer, y es que juzgues qual de nosotros más mal padece, que esto es todo el fin desta question. Tu mal no puede ser mucho sino siendo grande el amor que a Belisena tienes, e si tal no es, no es tal tu mal como dizes. Si tal no es, como dizes, fingido seria, e assi seria mayor el mio. Pues si tú quieres mucho como yo creo e creo que tu passion es grande, mas digo que la mia es mayor. Tú dizes que querrias saber a qué sabe mi mal por mejor juzgarlo; bien sé que no lo dizes por lo que agora yo padezco sino por lo que he gozado. Mal has hablado, porque no podrias saber lo vno e lo otro sino passando por todo, pero pues que dicho lo has, sobr'esto quiero hazerte juez de la causa. Hagamos agora que la uentura te ayudasse para que de Belisena gozasses ni mas ni menos que yo de Violina; que tu gozo y el tiempo e vuestras voluntades conformes fuessen tanto e con tanto contentamiento como el nuestro fue, con tal condicion que Dios dende agora te contentasse, e que a cabo de otro tanto tiempo tu señora en tu poder muriesse en tu presencia y tú sin ella quedasses como yo sin la mia he quedado qual me vees, aceptarlo yas? Di la verdad e conoceras que si mi gozo fue grande, que mi mal es grande, e que si tú agora tan gran gozo alcançabas que seria mayor tu bien que agora es tu mal; pues desta manera quando tan gran bien perdiesses, quál seria mayor mal, el que entonces sentirias en perderlo, o el que agora sientes en dessearlo? No te quiero mas dezir; juzga lo que querras, que si esto niegas, quanto has dicho negarás e seria fengido de lo que padeces.
RESPUESTA DE FLAMIANO
Mejor seria, Vasquiran, qu'esta question no houiessemos començado, que no que a este paso houiessemos llegado, porque temo que la ponçoña de nuestras passiones nuestras amistades alteren.
No puedo responderte a esta partida porque en mi boca no puede caber tal raçon, ni quisiera que en la tuya houiera cabido; no ha hecho Dios los dias de Belisena para que en nuestras lenguas termino les pongamos, no por comparacion como agora has hecho. Baste esto, que todauia me parece segund lo que siento que es verdad lo que digo; creo que lo mismo hazes. El mal de los infernados tenemos, qu'el menos penado trocaria con el que más pena, juzgando mayor la suya que la del otro; yo me refiero a lo que he dicho e tú no menos. Dexemos nuestro processo abierto, determinenlo los que lo leyeren, pues que ya está determinado que cada vno de nosotros tiene tan poca alegria, que no nos cabe llorar duelos ajenos.
Mudemos la platica en otras cosas, que pues que tan poco plazer tenemos, pesar no nos faltará sin que le busquemos. Bien sé que sabes que tu mal más que a nadie me duele, bien sé que mi descanso mas que otro lo desseas. El dia que fuymos a casa de la señora duquesa me parece que te vi hablar con la señora Yssiana; no me soy acordado agora de pedirte qué passaste con ella; agora que me acuerdo, te aviso que te guardes, que tiene mala mano. Podria ser que si mucho la mirasses, que como agora de tu mal plañes que del mio llorasses, e quiça entonces juzgarias de nuestra question lo que agora no conosces.
RESPUESTA DE VASQUIRAN
Bien sabia que a tal estrecho te hauia de traer como has llegado. En tu alteracion conozco lo que en mi passion conoces, hacerte quiero contento, mudasme de nuevas, quiero te responder a lo que pides. Lo que con essa señora passé, fue que hallandome la señora Belisena, ella se llegó con nosotros e dixome que me esforçase e me allegrase, que no juzgaba menos discrecion en mi seso, que dolor en mi pesar, e que la fortuna me pudo quitar lo que pudo, pero no la virtud que en mí quedaua que era más. Yo le respondi que Dios le diesse tanta parte del bien en la tierra, quanto de su hermosura le hauia dado de la del cielo, pues que estaua en ella más aparejado el merecer para ello, que en mí el consuelo para ser alegre, e que bien sabia yo que si possible fuera que en mí pudiera haber de remedio para mi tristeça esperança, que della a solas la esperaua, pero que no solo me faltaua remedio, mas esperança dél. Respondiome que no hauia cosa sin remedio viniendo, e que lo mucho que le dolia verme tal, y el desseo que tenia de verme con menos tristeça le offrecia a consentirme que la siruiesse, e que dello seria contenta, e que assi me aceptaua por su seruidor con prometimiento de fauorecerme de manera que sin perjuicio suyo que algo de mi congoxa afloxaria. Yo le respondi que lo hauia por impossible. E por no poderle más responder al presente, la enbié despues estas coplas sobre el caso mesmo.