RECTIFICACIONES, O VARIACIONES SOBRE UN TEMA DADO.[24]
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RECTIFICACIONES, O VARIACIONES SOBRE UN TEMA DADO.[24]
Al son que te toquen, baila—Requiescat.
Un nuevo campeon ha salido á la palestra, dejando muy atrás (en pretensiones y vis comica) á sus predecesores. No le nombraremos á él ni á su periódico.... de puro miedo. El adalid es terrible, y tememos, si provocamos sus iras, que se desplome el cielo y nos aplaste.
Cuantas risueñas ideas nos rebullen y brincan en la cabeza! pero resistiremos á la tentacion.... en todo el año de gracia de 1859.
En este picaro mundo dado á la risa y á la burla mas de lo que seria conviniente; en este valle de lágrimas y carcajadas en que todo se vuelve antinomias y sarcasmos como diria Proudhon, misterios y contrasentidos inesplicables, al estremo que algunos han creido que no es obra de Dios sino del diablo;[25] nada divierte tanto á los que han encanecido sobre los libros como la facilidad con que resuelven de una plumada las mas árduas cuestiones los que recien empiezan á deletrear las primeras páginas.
Así se esplica como y porqué un sábio de diez y ocho años que quiere echarla de dómine, por mas felices que sean las disposiciones con que le haya dotado la naturaleza, provoca generalmente la hilaridad lo mismo de sus iguales que de los que le aventajan en edad y ciencia.
Esta regla general no sufre escepciones ni aun cuando se trata de genios, que solo despues de demostrar su superioridad obligan á todos, de grado ó por fuerza, á inclinar la cerviz ante su poderosa inteligencia.
Media un abismo entre la maledicencia y la crítica, y si el que pretende ejercer esta última, cambia los frenos por incapacidad ó inocencia, si grita mas fuerte á medida que se le llama al órden, empeñándose en justificar la alta idea que se ha formado de si mismo; si prevenido á tiempo, no se detiene en esa pendiente fatal que arrastra á los que se dejan dominar por una vanidad desmedida á rebelarse contra todo lo que los molesta, á saltar por encima de las conveniencias sociales, á mirar con menosprecio y odio á sus semejantes, á no retroceder por vengarse ni ante la difamacion ni la calumnia, hay mil probabilidades contra una para asegurar que la enfermedad es gravisima, que necesita remedios heroicos, y que si la providencia no realiza algun milagro en favor del que la padece, se malogrará irremisiblemente.
El ensimismamiento, aunque esté fundado en grandes cualidades personales, ocasiona un vértigo que si no es la demencia, se le parece mucho; y una triste esperiencia ha enseñado á los médicos mas humanos, que no es con razones ni con blandas palabras como se logrará convencer de su pequeñez y desvario al mono-maniaco que se crée superior á cuanto le rodea.
Arrastrados por el encadenamiento de las ideas, olvidamos que en justa espiacion de nuestros pecados literarios, nos hemos impuesto el duro sacrificio por ahora y en mucho tiempo, de limitarnos á rectificar las falsedades que se lanzan á la circulacion en letras de molde con el único objeto de desacreditar nuestra publicacion.
Sentimos de véras que este nuevo y sapientisimo crítico, que nada encuentra bueno, sin duda por las grandes cosas que él ha hecho, no nos haya dirijido antes la palabra. Así nos habria proporcionado en tiempo hábil el doble placer de patentizarle, reconociendo humildemente nuestras faltas, todo lo que hay de jocoso en sus ataques, aun admitiendolos como hijos de la mejor buena fé, cosa imposible, por que están revelando al ménos avisado los móviles poco generosos que guian la pluma del autor. Conocemos el jueguito óte-toi que je m'y mette de los que quieren heredar en vida á los que no han muerto aun, y no nos alucinan las protestas á lo Tartufo.
Desgraciadamente ya pasó el carnaval, y ahora ni aun con huevos de cera seria permitido divertirse, cuanto mas con vejiga y bombas; pero paciencia que hay mas dias que longanizas, y arrieros somos y en el mundo andamos.
Ahora rectifiquemos solamente; no para él de cuyas sátiras ó elogios
"Ni el dulce llena ni el veneno mata:"
sino para algunos de nuestros lectores que podrian dejarse embaucar por el tono dogmático y majistral, la altisonante fraseologia y las erradas aseveraciones, forjadas á sabiendas con el poco cristiano intento de hacernos todo el mal posible.
No se comprende, en efecto, como todo un crítico ignora que una biblioteca no es ni puede ser un repertorio de obras maestras. La etimologia se lo está diciendo: biblioteca, se compone de dos palabras griegas biblion, libro, y theke, depósito ó coleccion. Segun las reglas que asienta el moderno Aristóteles, el millón y medio de libros, manuscritos y folletos que encierra la Biblioteca Nacional de Paris serian todos obras de primer órden. Vaya el erudito de nuevo cuño á la de Buenos Aires no mas, lea media hora el catálogo, pregunte á los que allí están y que saben mas que él,[26] y se convencerá que por cada libro que cumple con las buenas exijencias literarias, hay centenares que no pasan de muy medianos, y que sin embargo son utilisimos por que han servido, sirven y servirán de materiales para componer otros mejores En todas las artes y ciencias los individuos y pueblos no avanzan un paso sin utilizar el legado de las generaciones que les han precedido.
Las obras maestras del ingenio humano desde los tiempos mas remotos, dice Broughan, son tan escasas que podrian á lo sumo colocarse todas en un armario de dos varas de alto y una de ancho.
Queda, pues, demostrado que el erudito á la violeta, no sabe lo que dice desde que se abroga el alto majisterio de la crítica sin conocer siquiera la etimologia de las palabras.
Deducese igualmente que en vez de herirnos como pretende, nos pone una corona, cuando asegura dogmáticamente que de las seis obras publicadas en la Biblioteca Americana, solo dos cumplen con las buenas exijencias literarias. Y todavia le parece poco! Pues á nosotros nos parece tanto, que por este solo rasgo colegimos que el profundo Aristarco está aun por comprender todo el alcance de este su fallo soberano, y deducimos logicamente (como demostraremos algun dia usque ad satietatem) que aunque presuma de erudito y cite á rozo y bellozo el primer libraco ó manual de literatura que le caiga á la mano, no solo ignora el valor de las palabras, sino hasta los principios elementales del arte y las reglas mas triviales de la crítica.
Ay! es nada lo del ojo! que mas quisiera el que traza estas líneas, como todo editor, que en cada seis libros que publicára, hubiese dos que llenasen las buenas exijencias literarias!
Llamamos á nuestra publicacion coleccion escojida, por qué en la imposibilidad de publicar todo lo que ha escrito cada autor, dejamos á su albedrio escojer lo que cada uno considere mas digno de ofrecerse al público como muestra de su capacidad; y nos reservamos el derecho de entresacar oportunamente de las obras y documentos antiguos, los que juzguemos de mas interés é importancia. Se comprende que para llenar medianamente esta segunda parte de nuestro compromiso, necesitamos publicar volúmenes de otro tamaño y con otro tipo &a.
Si calificamos de mas notables á los escritores cuyos nombres en su generalidad ocupan el primer rango entre nosotros, es por la sencillisima razon de que relativamente á nuestro estado social, valen y representan aquí lo que otros de igual nombradia en sus respectivos paises. En efecto, si D. Florencio Varela, D. Adolfo Berro, Echeverria, Sarmiento, Figueroa, Rivera Indarte, Frias, Dominguez, Mármol, Gomez, Mitre, D. Vicente, F. Lopez, D. Juan Maria Gutierrez, Cané, Sastre, Zuviria, Lamas &a. no son los mas notables escritores que tenemos en el Rio de la Plata (cuya série estamos coleccionado[27]) rogamos al severo crítico nos diga quienes son, para solicitar su cooperacion, seguro de que no los desacreditaremos despues de haberles andado rogando con el sombrero en la mano nos prestasen el apoyo de su nombre y de su talento, para fundar una publicacion, que si algo vale, lo debe y lo deberá principalmente á ellos.
Nos discutiremos lo que valgan nuestras propias obras; mas todavia, daremos de barato al concienzudo crítico que sean iguales á las suyas (que es cuanto puede concederse) pero ni él ni nadie nos negará el derecho de creer, contra la opinion del vulgo, que siendo generalmente el público propenso á desalentarse en las publicaciones largas, las esperiencia aconseja empezar por las obras ménos importantes, á fin de aumentar el interés é ir gradualmente satisfaciendo las justas exigencias de los lectores. Niegue el profundo censor, si le parece, que la Biblioteca ha seguido una escala ascendente; demuestre que ha decaido, en vez de mejorar, en cada tomo, y podrá dar un colorido de verdad á sus mal fundadas imputaciones.
Dejamos en el tintero para otra ocasion el análisis de la buena intencion que revela su gacetilla respecto de Cané, Gutierrez, y otros á cuyos escritos únicamente debe que su semanario no haya pasado ya á mejor vida. El que sabe agradecer tales favores, si nada bueno tiene que decir de sus Mecenas, se calla la boca, por que solo en las Navas ó en Asnopolis, (que en esto no están muy conformes los viajeros), se acostumbra pedir y recibir la ofrenda con una mano y devolver con la otra un bofeton. Recomendamos la receta á los deudores insolventes, ora dimane su deuda del bolsillo, ora de la gratitud.
¡Buenas caricaturas vamos viendo! ¡Escelentes contornos viendo vamos! Andando vamos, vamos anduviendo, Entre los escribientes que encontramos De polainas los mas y de chancleta!.... (Villergas)
Sigamos rectificando.
No es exacto que el Tempe Arjentino se haya publicado íntegro en el Nacional. No pasan de cuarenta las páginas que han visto la luz en dicho periódico: lo demas es inedito. Respecto del tomo de Cané, la Esther (mas de la mitad del volúmen) es completamente inedita; y en cuanto á la Familia Sconner, léjos de amenguarse su mérito por haber visto la luz antes en la Tribuna ¿no sabe el eminente crítico que cuanto mas circulacion alcanza un diario, tanto mas éco tiene lo que en él se pública y ofrece mas probabilidades, si es bueno, de satisfacer á todos hasta á los que ya lo han leido, porqué les agrada darle cabida en sus estantes bajo la forma de libro, como á un buen amigo que se recibe siempre con placer? No sabe que así se facilita la venta y acuden nuevos suscriptores, que no lo son al periódico? No sabe que en Europa novelistas como Dumas, Sué, Sand, Balzac han impreso é imprimen primero sus novelas en los folletines de los principales periódicos, como para tantear al público y vender luego á los editores á doble ó triple precio el derecho de hacer ediciones mas ó ménos considerables, segun el efecto que produce la publicacion en los diarios?
Lo original de este cargo es que el que lo hace, usa y aun abusa de las reproducciones, aun que las dá muy fresco por ineditas sin la menor aprehension. Ya hablaremos.
Lo de los seis pliegos defraudados en cada tomo, es decir cerca de cien páginas, no tiene mas fundamento ni veracidad que el ciego encono del que se vé obligado á apelar al tristisimo recurso de la mentira para herir cobardemente á quien no puede ofender ni ofenderá jamas con armas de buena ley.
Solo hemos ofrecido á nuestros suscriptores trescientas páginas, y el tomo primero tiene CUATROCIENTAS CATORCE; el 2.° trescientas VEINTE, el 3.° trescientas OCHO el 5.° igual número; el 6.° trescientas VEINTE contando las ocho páginas primeras en números romanos; y este, trescientas TREINTA Y DOS, de manera que hemos dado á nuestros suscriptores doscientas pájinas mas de lo que reza nuestro programa.
El rival de Sterne, Casti, Courrier y Larra es muy dueño de creer que los artículos y cartas de Lopez, Bilbao, Sarmiento, Gomez, Gutierrez, Cané, Acha &a. que hemos reproducido bajo el rubro "opiniones de la prensa" no valen la pena de leerse; pero entonces para que llena su semanario con producciones que pertenecen á algunos de estos escritores. Lógica al ménos, colega!
La verdad es que solo en el tomo sesto por dar una broma de carnaval, en lo que confesamos cometimos un disparate, nos vimos forzados, no sin sentimiento, á invertir tres pliegos, cuyo original (que juzgamos mas breve) podria así mismo haber tenido cabida en un pliego y medio, si se hubiera empleado la letra de breviario como en el segundo tomo; lo que no se hizo por apresurar la impresion, como le consta perfectamente á nuestro generoso censor, cuyo periódico se pública por la misma imprenta.
Le agradecemos; no obstante, sus observaciones, y repetimos que nuestro firme propósito por ahora y en mucho tiempo, es limitarnos únicamente á rectificar, cuando lo juzguemos indispensable; pero si otra vez caemos en la tentacion de divertirnos, lo que no será muy dificil, por que apesar de los pesares, somos blandos de corazon y nos dejamos seducir del mal verbo, para echar un par de alas ó arrastraderas, no lo haremos en esta crónica, no! Eso de morirse, una vez para escarmiento! Así en vez de imitar á los lagartos que se arrastran entre las ruinas, saldremos á tomar el fresco en hojas sueltas y volantes, que repartiremos gratis á nuestros suscriptores y á otros que no lo son.
¿Con que defraudamos ó mangoneamos (que esto fué probablemente lo que quiso decir el intachable y puritano editor) á nuestros favorecedores?.... Vaya! vaya! cada uno juzga á los otros por si mismo.
Terminado el testo de una obra, todos los editores del mundo llenan con catálogos, reclames, anuncios, ó lo que mejor les parece, las pájinas sobrantes, que nada tienen que ver con el libro. Ademas, al publicar el primer tomo en Bs. Aires, consignamos la siguiente categórica declaracion.
"Crónica de la Biblioteca."—Bajo este rubro pensamos destinar algunas páginas en cada tomo, para dar cabida á los artículos, juicios criticos, cartas, indicaciones, &a. referentes á las obras que publiquemos. Es una costumbre admitida en Europa en las publicaciones mas sérias, y que no somos los primeros en adoptar aquí, como puede verse en las cubiertas de la América Poética.
"Esas páginas, tendrán, ademas el doble objeto de consignar la respuesta que cada autor juzgue conveniente dar á las criticas justas ó injustas que se le dirijan, reservándose el que estas líneas escribe contestar personalmente á lo que crea necesario.
"No buscamos ni queremos polémicas; pero cuando nos dirigen la palabra, no nos gusta desairar á nadie, y hasta seria una ingratitud no retribuir á su debido tiempo con réditos y ganancias los favores recibidos.
"Al acometer una empresa semejante, sabemos de antemano las dificultades con que tendremos que luchar; haremos lo posible por vencerlas; sabemos tambien los deberes que nos impone, y los cumpliremos hasta el fin, aceptando desde luego todas sus consecuencias.
"Nuestra obra es de union y de paz; de un interés general y sobretodo americano; nuestro propósito mas elevado y noble que las miserias y pasiones del momento."
Eso y algo mas dijimos en las páginas 301-303 de las Horas de Melancolia; pero si en vez de ayudarnos los mismos para quienes trabajamos, nos arman camorra y nos coscorronean, y nos falta la paciencia, y les contestamos á pescozones ¿quien tiene la culpa?
"Cet animal est très méchant: Quand on l'attaque il se defend!"
¿Donde está, pues, el fraude? quien puede llamarse á engaño?.... pero ya que el impecable cofrade se muestra tan escrupuloso, por que no ha contado tambien las letras de cada pliego y las interlineas que faltan (para aumentar la lectura) y no dice que costando el papel ochenta pesos moneda corriente la resma cuando empezó la Biblioteca, lo hemos estado pagando á ciento veinte, ciento cincuenta y hasta docientos pesos; lo que sin hablar de otros gastos, nos ha ocasionado el desembolso de setenta, ochenta y aun ciento veinte pesos en pliego, sin aumento de precio para los suscriptores?
Y luego quieren algunos que contestemos seriamente á tales cargos y á tales jueces!
¡Quien habla de claque y de proteccion periodistica ¡oh virgen de los desamparados! Dijo al sarten la alcuza quitate allá que me ensucias!
El que firma estas líneas ha trabajado personalmente como editor con toda la perseverancia de que es capaz sin esquivar diligencias ni gastos, empleando cuantos medios lícitos estaban en su mano para llevar adelante su empresa, y hasta eso se le echa en cara. A este paso, pronto nos reprocharán que caminamos con los pies, comemos con la boca &a.
Saben aquellos que comprenden las muchas dificultades con que todavia luchamos, y cuyas indulgentes palabras nos estimulan á perseverar, y cuyas criticas recibiriamos con agradecimiento, saben que nuestro principal conato por ahora, se encamina á levantar si es posible á la sombra de la Biblioteca Americana, una poderosa máquina de publicidad, que seria útilisima para todos. Conseguido esto con el desarrollo del espíritu y del gusto literario, tal vez podriamos mas tarde y en un teatro mas vasto acometer la empresa de resolver el problema de la utilidad, belleza tipográfica y baratura de los libros, poniéndo á disposicion del público americano varias séries de obras importantes, no solo de América sino tambien de Europa: realizar, en una palabra, con otros elementos y condiciones, lo que al presente raya en necedad ó mala fé el exigirnos.
El éxito depende de este primer ensayo, y á él consagramos todo nuestro tiempo, toda nuestra voluntad é inteligencia. No hacemos mas porque no alcanzan á mas nuestras fuerzas; pero así mismo y sea cual fuere el valor de los resultados obtenidos, justifican ellos los duros cargos que se nos hacen?
Somos orgullosos de mala índole porque rechazamos los ataques gratuitos que nos dirigen quienes ni por sus años ni por su saber tienen licencia para tanto; y el nuevo campeon que por ningun concepto vale mas que sus antecesores, siéndoles inferior en algunas cualidades á juicio nuestro, sin haber recibido de nosotros mas que pruebas de aprecio y de buena voluntad, se erige en maestro, y pretende enmendarnos la plana con una modestia tan cómica, con un tono tan onomatopeyo y con una buena fé tan cartaginesa que dán la mas triste idea del que tal hace y escribe á los 18 ó 20 abriles, magüer se imagine que supera en tan tierna edad al monstruo de los ingenios, el famoso Lope de Vega.
No se enoje, y medite con calma lo que vamos á decirle.
Le vaticinamos desde ahora que si no procura cuanto antes dar salida al gaz de que se le ha llenado la cabeza, (á lo que hemos contribuido quizá con nuestros propios elojios) corre el riesgo de no ser jamas otra cosa que una mediania muy mediana. Créanos por que no tenemos ningun interés en lisongearle, y perdone la franqueza por que otro dia será mayor.
En recompensa siga haciéndonos todo el mal que pueda; pero luego no se queje; no salga luego gritando como D. Rodrigo, al soñar que se encontraba en el infierno y espiaba en las garras de los feos gentlemen á quienes invocaba á menudo, el feroz atropellon de que habla la historia:
"Ya me comen, ya me comen! "Por de mas pecado habia!"
Iremos apuntando todas sus provocaciones, y á su debido tiempo con el rasero que nos mida le mediremos. Tenga por cierto que aunque no valemos nada, hasta la fecha nadie se ha divertido impunemente con nosotros.
Las demas vulgaridades que nos enrostra son murmuraciones de mercader sin parroquianos, tanto vale decir editor sin suscritores, y cuyo menor pecado es ser completamente tontas é indiferentes, para valernos de una frase suya.
Son leales, son justos y desinteresados esos ataques entre gentes del mismo oficio?
Finjiremos creerlo, agradeciendo al autor el vivo interés que se toma por las letras.
Dudábamos aun del éxito de la publicacion que tenemos el honor de dirijir; pero al ver los pretestos que se invocan para desacreditarla, empezamos á creer que ha despertado los celos [por no decir algo peor] de los que segun parece necesitan matar á los demas para poder vivir ellos.
Síntoma tan inequívoco empeña nuestra gratitud y nos obliga á hacer dobles esfuerzos para no darles el gran disgusto de verla fallecer en su aurora.
Déjese de impertinencias y haga lo mismo nuestro eminentísimo maestro; cuide mucho no se le muera entre las manos del mal de los siete dias ó de los siete meses el tierno infante que tan soberbios pensamientos le inspira.
Por nuestra parte, léjos de desearle la muerte, hacemos votos porque alcance larga vida y nos revele el tatita la scienza nuova como Vico, ó leyes desconocidas aun como Galilea y Newton.
De ménos nos hizo Dios, y aparejando impávidos el corazon y la mente para la nueva y formidable apocalipsis que nos aguarda, repetiremos con Comoens:
"Calle tudo o que a antiga musa canta "Que outro valor mais alto se levanta!"
Concluiremos previniendo que si nuestro profesor ex-cathedra no hubiese ya dado repetidas pruebas de que no consiente que le dirijan la menor indirecta, creyendose autorizado para vapulear á su gusto á todo vicho viviente, sin permitir que nadie levante la voz en su periódico ni aun para defenderse, le rogariamos nos hiciera el favorcito de reproducir este inofensivo articulito, como una simple rectificacioncita de sus involuntarios errorsitos; rectificacion exijida por el respeto á la verdad, á la altura é imparcialidad que tanto cacarea; pero á que no lo hace?... á qué no?—
Diga lo que quiera el digno apologista de la onomatopeya; su grotesco proceder nos hace el efecto de aquel inquisidor que daba tormento á sus víctimas, y luego les ponia una mordaza y les ordenaba hablar y defenderse; bajo pena de ser declarados herejes contumaces y condenados sin apelacion á las llamas. Apliquese el cuento y no se meta en camisa de once varas (ó varillazos) cuando le basta y sobra con una de tres (regalo de los Sres. D. Julio Blanco, D. Heraclio C. Fajardo y D. Tomas Gutierrez) recortada perfectamente como para su estatura, que por mas que se empine y se haga ilusiones, no es la de ningun jigante.
No sea codicioso, por que la codicia rompe el saco, y puede caerle encima cuando ménos lo piense una lluvia tal de granizo, que tal vez se encuentre reducido al doloroso trance, que tambien pintó Quevedo en aquellas célebres cuartetas:
Caracoles! que hace uno Cuando la borrasca aprieta? &a.
Hemos rectificado. Gloria á Dios en las alturas y gaz en la tierra á los hombres de buena voluntad!
A. Margariños Cervantes.
Buenos Aires 3 de Abril (Domingo)
Post-data ó posta-horchata—Son tan malos los libros que pública la Biblioteca que el Gobierno y la Municipalidad de Buenos Aires han destinado sobre cuatrocientos pesos fuertes para comprar tomos del Tempe Arjentino, y distribuirlos como premios en las escuelas del Estado; mas ay! dicha cumplida solo en la otra vida! Cuando el Superior Gobierno y la Municipalidad tuvieron este patriótico, honorabilísimo y sublime pensamiento, la edicion nuestra, ¡oh dolor y remordimiento! [de no haber impreso siquiera otros mil ejemplares] estaba ya agotada; de manera que no pudiendo poner á disposicion del departamento de escuelas arriba de quince ó veinte tomos, el autor va á hacer otra edicion por su cuenta. ¿Que le parece á Vd. D. Carlitos?.... Cunde el mal gusto, no hay criterio, no se proteje la buena literatura nacional. Vamos: es cosa de tirar piedras.