EL EDITOR.
Reading edition
Echábanse de ménos en nuestra Biblioteca algunos nombres ilustres en la literatura del Plata.
Sin embargo, nosotros habiamos hecho lo posible por llenar este vacio.
Muchas diligencias practicamos para obtener entre otros trabajos inéditos ó publicados, las poesias de D. Juan Cruz Varela, cuya publicacion estaba aplazada y que aun despues de haberse anunciado de nuevo, permanecen sin salir á luz, apesar de la formal promesa que nos hacia el Sr. Posse con fecha 15 de Julio de 1858 en la carta que transcribimos á continuacion:
Sr. Dr. D. Alejandro Magariños Cervantes.
Muy señor mio:
Siento no poder acceder á la solicitud de vd. respecto á las poesias de D. Juan Cruz Varela. Tengo como dije á vd. un compromiso pendiente á ese respecto y no he encontrado motivo justo para desligarme de él. Dentro de muy pocos dias se dará principio á la publicacion.
Con este motivo saludo á vd. y me suscribo á sus órdenes atento SS.
Q. S. M. B.
Daniel J. Posse.
Entonces nos dirijimos á D. Héctor y D. Mariano Varela, y les preguntamos si tendrian inconveniente en coleccionar algunos escritos políticos y literarios de su señor Padre, ó permitir que otra persona competente se encargase de este trabajo, que podria formar uno ó dos tomos de la Biblioteca.
Los jóvenes redactores de la Tribuna simpatizaron con la idea, agradeciéndonos el débil homenaje que queríamos tributar á la memoria de su padre; pero por razones que seria largo referir, no pudieron darnos inmediatamente una respuesta explícita y terminante.
Seis meses despues, instábamos amigablemente á D. Luis Dominguez para que nos entregase la coleccion de sus poesias que nos habia ofrecido, y como nos sucede con harta frecuencia, nos encontramos con que en todo habia pensado el autor ménos en tener prontos los originales para el momento en que se los pidiésemos.
Tu quoque!.... esclamamos con un arranque tragicómico, porque teniamos y tenemos al señor Dominguez por uno de los escritores mas sérios y que con mas religiosidad llena sus compromisos.
El ex-redactor del Orden nos manifestó en pocas palabras la imposibilidad absoluta en que se habia visto para buscar sus poesias diseminadas en varios periódicos, ú olvidadas entre sus papeles, hacerlas copiar &a. "pero estando mas desocupado ahora, añadió, voy á hacer á ese trabajo, y puede vd. contar con él para dentro de poco tiempo; vd. vé tambien que mi turno no ha llegado, pues vd. habia pensado dar otros tomos de la Biblioteca, antes de lo mio. En fin, si vd. se empeña puedo darle otro libro de mas importancia que mis poesias.
—Es V. muy modesto; pero no acepto el cambio.
—Tengo coleccionados algunos escritos de D. Florencio Varela de los que puede entresacarse lo suficiente para formar un interesante volúmen de la Biblioteca.
—¡Magnífica idea! esclamé, pero....
—Pero qué?
—Tal vez haya alguna dificultad por parte de los miembros de su familia.
—No creo que haya el menor inconveniente; y si lo hubiese, corre de mi cuenta allanarlo."
El Señor Dominguez con su habitual bondad nos prometió ademas escribir un rasgo biográfico sobre la vida y las producciones del ilustre finado; tarea fácil para el Sr. Dominguez que como todos saben ha enriquecido la Galeria de Celebridades Arjentinas con una biografía del Dr. Varela que nada deja que desear. Estamos persuadidos que no podiamos haber confiado á mejores manos la honrosa mision de arrancar para la Biblioteca algunas flores escogidas de la bella guirnalda literaria del fundador del Comercio del Plata.
Cúmplenos, sin embargo, antes de terminar, hacer una advertencia á los eruditos. En el deseo de complacer á la mayoria de nuestros suscriptores, no se ha seguido en esta coleccion el órden cronológico ni el encadenamiento que exigiria la índole de las materias que comprenden las producciones de Varela. Hemos rogado al Sr. Dominguez diese á su trabajo toda la amenidad é interés posible, prefiriendo la parte general y doctrinaria á la que se refiere únicamente á las polémicas periodísticas y cuestiones transitorias del momento, aunque todo es notable y digno de reproducirse, hoy como ayer, en los escritos del eminente publicista. Tal vez mas adelante nos sea dado completar con otro tomo la coleccion que ahora publicamos.
Entre tanto podemos asegurar sin temor de equivocarnos que, por incompleto que sea este libro, hacemos un verdadero servicio á las letras del Rio de la Plata, popularizando las ideas que contiene.
Nuestros suscriptores y la juventud estudiosa encontrarán en estas pájinas, recomendadas suficientemente por el justo renombre del autor, ademas de la profundidad de los conceptos, la belleza de la forma realzada por un lenguaje elegante y castizo; y aunque no tuviesen otro mérito, este solo bastaria para darles un lugar distinguido en la biblioteca de los amantes de la buena literatura nacional.
A. Magariños Cervantes.
Buenos Aires, Marzo—1859.