PREFACIO
José Valenzuela D. translation
El “Diario” de mi residencia en Chile debiera haber ocupado lógicamente su lugar entre el de las dos visitas al Brasil, que son materia de mi primer libro; mas ya he dado en el prefacio del de mi residencia en el Brasil las razones que me indujeron á dividir los diarios.
La introducción del presente volumen es quizás su parte más importante. Pocos son los informes que pueden procurarse de los seis primeros años de la revolución de Chile, sea que se les busque en los archivos de las secretarías de Estado, sea entre los papeles de los actores del drama. Durante los pocos días calamitosos que transcurrieron entre la derrota de los patriotas en Rancagua y el paso de los Andes, fueron quemados todos los papeles y documentos públicos que se halló á mano, para evitar que cayeran en poder de los españoles, que habrían perseguido á las familias que quedaron en el país, y cuyos nombres se hubiesen encontrado entre los de los patriotas. Desde entonces, hasta el año de 1817, no se encuentran ni en los archivos de gobierno documentos que rastrear, y hasta mediados de 1818, nada de lo impreso en Chile; de manera que dentro de pocos años más podría haberse perdido todo recuerdo del primer período de la revolución de este país.
Fué una gran fortuna para mí el haber conocido durante mi residencia en Chile á muchas personas que tuvieron participación en el gran acontecimiento, sea como actores, sea como espectadores, y las cuales tuvieron la amabilidad de permitirme escribir, sobre sus relaciones verbales, los puntos capitales que he detallado. Los relatos de los realistas concordaban en todos los hechos con los de los patriotas, y todos ellos con las claras y entretenidas narraciones del Supremo Director O’Higgins, cuya liberalidad y cortesía para conmigo, en este como en todos respectos, merecen mis más calurosas expresiones de reconocimiento.
Desde 1818 hasta 1821 se daba en las gacetas amplios pormenores de todo acontecimiento público y se imponía al pueblo de todo documento. Pero ya, desde 1821, las especulaciones políticas del Protector del Perú y los planes comerciales de los hombres de gobierno de Chile no eran evidentemente de una naturaleza tan desembozada, y, en consecuencia, las publicaciones comenzaron á hacerse muy defectuosas. No podré jactarme de ser capaz de llenar esas deficiencias, pero confío que los puntos capitales que me ha sido dado establecer, serán suficientes para inducir á otros más capaces á acabar el bosquejo que yo dejo apenas indicado.
Como la lucha de la América española fué solamente de las colonias con la madre patria, no he tenido para qué referirme á las transacciones de aquéllas con las naciones neutrales, cuyos buques, tanto de guerra como mercantes, han surcado los mares de Chile, salvo cuando un caso como el de la intervención del capitán Hillier en el tratado del Sur de Chile, lo hace necesario.
El post-scriptum del diario contiene algunas publicaciones que permitirán apreciar la actual situación política de Chile. Hay tanto de bueno en ese país, tanto en el carácter de su pueblo como en la excelencia de su suelo y de su clima, que no cabe duda sobre el futuro éxito de su esfuerzo en pro de una situación libre y floreciente; pero, hay dificultades extraordinarias que salvar, necesidades nada comunes que llenar, y si las siguientes páginas, directa ó indirectamente contribuyeran en lo más mínimo á proveer esas necesidades, á suavizar esas dificultades, llamando la atención hacia ese país, por su especial preparación para los intercambios comerciales ó por los recursos y energías naturales que hay todavía en él por cultivar, sería para mí la más verdadera satisfacción.