EL HIJO DE MURILLO
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De su matrimonio con doña Beatriz Cabrera y Sotemayor, tuvo el célebre pintor Bartolomé Esteban Murillo tres hijos, hembra una, nacida en 1657, y varones los otros, que vinieron al mundo en 1661 y 1663.
El mayor de éstos llamóse Gaspar, y se bautizó en el templo de Santa Cruz, según en la partida consta, el 22 de Octubre del citado año de 1661. De este hijo del gran artista sevillano voy á ocuparme, pues de los otros son muy escasas las noticias que se conocen: doña Francisca entró de monja en el convento de Madre de Dios y don Gabriel pasó á América, donde sólo se sabe que murió muy anciano, sin otras circunstancias.
Don Gaspar Esteban Murillo, heredero inmediato del ilustre pintor llegó á adquirir una buena posición en Sevilla, dejando á su muerte grata memoria en cuantos fueron sus amigos. Muy joven, y viviendo aún su padre, se dedicó á la carrera eclesiástica, y protegido, á lo que se dice, por don Juan Veitia Linaje, obtuvo un beneficio en la iglesia de Carmona, el cual disfrutaba cuando en 1682 falleció Bartolomé Esteban Murillo, que le nombró en su testamento albacea de sus bienes, en unión de D. Justino de Neve y de D. Pedro Villavicencio.
Tres años después de la citada fecha, ó sea en 1685, obtenía D. Gaspar una canongía en la catedral sevillana, de la que tomó posesión el día 1.º de Octubre, y escriben algunos autores como Ceán Bermúdez, L. Alfonso y otros, que «por haber descuidado el cumplir con la práctica de hacer juramento de protestación de fe en el tiempo que mandaba el concilio, fué el novel canónigo condenado por el cabildo en 30 de Abril de 1688 á perder los frutos de todo un año, 8.000 reales de vellón, que se aplicarían á gastos de reparación del templo, con lo cual don Gaspar se conformó gustoso al saber que se invertían en utilidad de las bellas artes.»
Hay que advertir que el hijo de Murillo fué por ellas muy apasionado, sobre todo por la pintura, la cual aprendió teniendo tan gran maestro como su padre, y al decir de Matute, cultivó el arte por afición, imitando con mucho acierto el estilo del autor de sus días.
La vida de don Gaspar deslizóse tranquila y sosegadamente en la ciudad de Sevilla que le vió nacer, consagrado al ejercicio de su ministerio, y rindiendo fervoroso culto á la memoria de su padre, cuyo nombre había de ser honra y gloria de España.
Con caracteres en extremo simpáticos aparece la figura de don Gaspar Esteban Murillo, alma sencilla, natural bondadoso, espíritu creyente y sincero y hombre de fe, que entre otras muy estimables cualidades, poseía la de ser en extremo dado á las obras filantrópicas, acudiendo, siempre que podía, al socorro de los seres verdaderamente necesitados.
En los comienzos del año de 1709 desarrolláronse en Sevilla unas calenturas malignas, las cuales ofrecían peligroso contagio, del que fallecieron no pocas personas, contándose entre ellas muchos clérigos é individuos del cabildo catedral, pues según los historiadores, atacó á éstos con preferencia el mal por el contacto en que á diario estaban con multitud de pobres infestados; que acudían á las gradas de la basílica y al palacio arzobispal á recibir limosnas.
Hirió de muerte aquella dolencia á don Gaspar Esteban Murillo, que falleció el día 1.º de Mayo del mismo año de 1709, dejando sus bienes al Hospital llamado de Los Venerables, siendo sepultado el hijo del gran pintor en la nave de San Pablo de la Catedral, y colocándose sobre su sepulcro una inscripción latina, que, según la traducción castellana que da González de León, dice:
==«H. S. E.==D. Gaspar Esteban Murillo y Cabrera, Canónigo de esta santa iglesia Metropolitana y Patriarcal, varón de buenas costumbres, modesto y dotado de un alma apta para toda piedad. Liberal para con los pobres á los que dejó herederos de sus bienes.—Murió de edad de 47 años en el de 1709, el día 1 de Mayo.==R. Æ. D. E. D. A.»
Tales son las memorias que existen de aquel varón justo, que llevó con dignidad un nombre famoso, y que ni envidioso ni envidiado, murió con la satisfacción de un alma honrada y con la tranquilidad del que ha cumplido con su deber.