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Cosas nuevas y viejas (apuntes sevillanos)

COFRADES Y TOROS

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Entre las muchas hermandades de cofradías que en el siglo XVII estaban establecidas en Sevilla, se contaba la de las Negaciones y Lágrimas de San Pedro, que había sido organizada por los estudiantes del Colegio de Santa María de Jesús (Universidad), fundado por Maese Rodrigo, y que durante algún tiempo gozó de cierta prosperidad y desahogo.

Esta hermandad, que debió establecerse en fecha posterior á la que señala Bermejo y Carballo en sus Glorias religiosas de Sevilla, hallábase instalada en la parroquia de San Miguel, cuando solicitó en 1628 permiso del Ayuntamiento para celebrar una corrida de toros en la Plaza del Duque, como se desprende de este documento, hasta ahora inédito, cuyo original existe en el Archivo municipal:

«Don Pedro Morel Alcalde de la cofradía nuevamente instituida Dolor de las tres negaciones de san Pedro sita en la parroquial de san Miguel desta Ciudad digo—que los hermanos de ella tenemos obligacion de hacer en cada año una fiesta en el tiempo que determinaremos á nuestro padre san Pedro y por ser esta la primera quisieramos hacerla más suntuosa corriendo unos toros sueltos en la plaza intitulada barrio del Duque. Por tanto—A V. E. Pido y suplico mande concedernos y nos conceda licencia para que podamos correr ocho toros y nos dé facultad para poder arrendar las bocas de las calles para limpieza y gastos de la dicha plaza del Duque.—Otro sí se nos de licencia que la carne de los dichos toros se pueda pesar en la carnecería ocho maravedís menos conforme á la sedula de los Sres. Jurados y pido justicia. † Don Pedro Morel.»

Esta solicitud fué leída en Cabildo que presidió el Asistente conde de la Puebla del Maestre en viernes 9 de Junio del citado año de 1628, acordándose lo siguiente, según consta en el acta capitular de dicho día y dice así:

«Leí la petición de don Pedro Morel alcalde de la cofradía nuevamente instituída dolor de las tres negociaciones de san Pedro en que dicen que quieren hacer la fiesta y piden licencia para correr ocho toros sueltos con atajar las calles y otras cosas que se contienen en la dicha petición;

Acordose de conformidad que no á lugar dar la licencia que piden para correr los toros sueltos ni atajarse las calles ni hacer tablados y que las partes acudan á S. S. de el señor conde asistente para que sirviendose de dar licencia para que estos toros se corran con conteros se sirva S. S. de mandar ser guardado la provición en el consumo de la carne.»

No tengo noticias de si los cofrades llegaron á realizar su propósito de la fiesta que tenían proyectada, ni de las circunstancias que acompañarían á ésta, dado que se llegase á celebrar; pero por los anteriores documentos, de los que me facilitó noticia don L. Güeto, se ve que las hermandades sevillanas eran tan aficionadas antaño como hoy á organizar fiestas de toros para recaudar fondos con que atender á su sostenimiento, sin que hayan cejado en sus propósitos apesar de las muchas prohibiciones de la autoridad eclesiástica y de las negativas de la civil, en solo este punto.

La cofradía de las Negaciones duró hasta el siglo XVIII, y Matute consigna en sus Anales esta noticia en el año 1720 y que creo complementa el presente apunte:

«El cabildo eclesiástico extendió sus deseos á la reforma de algunos abusos en las procesiones de penitencia que hacían estación en la Semana Santa y negó licencia para que saliese á la hermandad y cofradía de los estudiantes bajo la advocación de las Negaciones y Lágrimas de San Pedro. Desde el año 1691 ya sonaba como antigua esta cofradía, pues presidía á la de Nuestra Señora de la Antigua, establecida en san Pablo; más como solo tenía un paso con la estatua de san Pedro, era necesario que se agregase á otra, bajo cuyo estandarte cumplían su estación y tomaban cena. No habría sido incómoda su compañía si las travesuras juveniles no hubieran desazonado á los demás cofrades hasta el punto de no querer admitirlos en ninguna, por lo que se unieron á los mulatos, pues hasta los negros esquivaban la compañía de los estudiantes que al fin dejaron de salir, pues su memoria solo llega al año 1727 en que salieron de la iglesia de los Clérigos Menores el Jueves Santo en la tarde.»

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