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La media noche

CAP. IX

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Illustration from La media noche: visión estelar de un momento de guerra

¡Los ecos de la guerra se enlazan desde la costa norteña hasta los montes alsacianos! Al estampido de las bombas surgen las llamas de los incendios: Arden las mieses, y las sobrecogidas aldeas, y las ciudades que lloran al derrumbarse las torres de sus catedrales. Caen miles y miles de soldados en la gran batalla nocturna, y quedan rígidos y fríos bajo el temblor de las estrellas. Las escuadras se aclaran de pronto: A veces, rompiéndose por el centro para buscar el ataque de flanco, a veces bajo una bomba que estalla y abre en ellas brecha como en el fuerte muro de un castillo. Las ametralladoras cruzan sus fuegos haciendo raya, desgranan sus tiros sobre anchos espacios, arrasan las líneas de soldados: Unos, caen al modo de peleles recogiendo grotescamente las piernas; otros, abren los brazos y quedan aplastados sobre la tierra; otros, se doblan muy despacio sobre el hombro del camarada. Y entre tan diversos modos de morir, se arrastran los heridos oprimiéndose las carnes desgarradas, sintiendo fluir por entre los dedos la sangre tibia, dilatados los ojos con el horror de ser hechos prisioneros. Miles de cañones hacen fuego en batería, y bajo el impulso de los grandes proyectiles, se abre el aire con aquella queja dilatada y profunda que tienen las gatas al parir.

Por caminos que cavaron los zapadores, y alcanzan hasta la línea de fuego, los camilleros conducen a los heridos. El primer socorro se les prestó en la trinchera al amparo de profundas casamatas que tienen charcos de sangre en el piso terreño, y el aire impregnado de olor a cloroformo. Sobre la cuneta de las carreteras, procurando el socaire de bosques y colinas, esperan inmóviles, en largas hileras, los carros de la Cruz Roja. Las ambulancias están en la retaguardia, repartidas por los graneros y establos de las quintas, en las salas de los castillos, en los cafés con espejos rayados y tules para las moscas, en las cuevas de los pueblos aun ardiendo. ¡El dolor de la guerra estremece y conforta el alma de Francia!

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