MONOGRAFÍA DE MALABON
Reading edition
I
ALGO DE HISTORIA
Como apéndice del Folk-Lore de Malabon, vamos á dar una Monografía de dicho pueblo, que suponemos no dejará de gustar á nuestros lectores por la importancia comercial de dicho pueblo, y porque los mismos folk-loristas encontrarán en ella no pocos materiales, advirtiendo que casi todo lo que hemos dicho hasta aquí de los malaboneses, se puede aplicar á los demás tagalos.
Este pueblo ha tenido el primer tranvía á vapor de Filipinas, lo cual indica su gran importancia, y, á la verdad, después de la ciudad de Manila con sus arrabales, es el pueblo más notable de esta provincia y es más grande y rico que muchas cabeceras de otras del Archipiélago.
El nombre verdadero de dicho pueblo es Tambobo, así consta en la historia, es decir, desde antiguo; como en los documentos oficiales; pero el vulgo sigue denominándolo Malabon y es más conocido con este nombre, el cual lo tenía el barrio principal que hoy se llama Concepción.
En un principio perteneció al pueblo de Tondo, y en 21 de mayo de 1599 fué aceptado por los Agustinos como visita del ministerio (parroquia) del primero, como también Nabotas y Meysilo, con cuyos barrios había de formar más tarde un pueblo independiente, lo que se hizo en 1614.
Como no es nuestro ánimo escribir su historia particular, nos limitaremos á hacer constar que en la sublevación china de 1639, los amotinados quemaron este pueblo, y en 1859 fué separado el de Nabotas.
II
SITUACIÓN Y EXTENSIÓN
Se halla al NNO. de Manila, á una legua y dos millas de distancia: dos brazos de mar que algunos llaman rias, se dán la mano en dos partes, dividiéndolo en una isla y otra península, además del terreno en que se asientan los barrios de Tinajeros y Meysilo.
La isla es la parte más principal; tiene una legua, poco más ó menos, de largo, por unos quinientos metros de ancho; en ella se hallan la iglesia y convento, las casas-ayuntamientos de los gremios de naturales y mestizos, y los barrios de la Concepción, Tañong y Dampalit. Confina al N. con el pueblo de Polo, al O. y S. con el brazo de mar que le separa de Nabotas y al E. con el otro brazo que le aleja de la península de Tonsuya.
En ésta se hallan los barrios de este nombre, Lung̃os y Niugan, y confina á su vez al N. y O. con el brazo de mar que le separa de Tinajeros y de la isla anterior; al Sur con el mismo en su parte ancha y al E. con el Dagatdagatan ó sea el mismo brazo, pero que se llama así, porque se parece á un lago ó bahía en forma de lago. Está unido por el istmo de Salitre con un pedazo de terreno perteneciente á este pueblo, pero unido al de Caloocan.
Al N. están los barrios de Tinajeros y Meysilo, que confinan al N. y O. con el pueblo de Polo, al E. con Malinta, al S. con Caloocan y con la Península de Tonsuya.
El pueblo en conjunto confina, pues, al N. con los pueblos de Obando y Polo, al O. con el muy próximo de Nabotas (muchos escriben impropiamente con v creyendo que es corrupción de novatos; pero nó, que nabotas es término tagalo, que significa reventó, tal vez porque el mar lo haya dividido en dos, entrando por aquel pueblo en las rias de Malabon); al S. con Tondo, y al E. con Caloocan.
III
VÍAS DE COMUNICACIÓN
Tiene buenas calles, anchas y bien trazadas, sin empedrado ni aceras, y muchos callejones dentro del pueblo. Sin embargo, es lástima que no se haya seguido el trazado de calles proyectado en 1875 después del gran incendio. Así se hubieran cambiado los callejones con buenas calles; pero el camino de Malabon á Manila se ha hecho famoso por su mal estado en tiempo de aguas, especialmente en el istmo de Salitre.
El tranvía ha sustituirlo en parte á las muchas desvencijadas carromatas que llevaban y traían pasajeros de aquel pueblo.
De la plaza de S. Gabriel (Binondo) parte de cuarto en cuarto de hora un tranvía hácia la estación del á vapor para Malabon, situada en Tondo. En el trayecto ha tres secciones, pagándose dos cuartos por cada una, y de Tondo á Malabon, se paga por cada asiento de primera clase una peseta, y media, si es de segunda; además á las seis de la mañana sale de Malabon, y á las seis de la tarde de Tondo un tren de obreros en que se paga seis cuartos por cada persona. De uno y otro extremo hay tres secciones de Tondo á Meypaho, de Meypaho á Dulu y de Dulu á Malabon, pagándose 12 cuartos por cada una, en 1.a, y en 2.a seis.
El servicio empieza en Tondo á las 5 y media de la mañana y termina á las 7 y media de la noche; y en Malabon desde las 6 de la mañana hasta las 8 de la noche, saliendo los trenes por la mañana de hora en hora justa y desde la una y media varían las horas de salida, pues que salen los trenes en las mitades de hora. Las tardes de días festivos salen de media en media hora, si hay mucha gente.
Ir en carromato es incómodo y casi siempre algo más caro.
Muchos vienen á Manila en bancas especialmente cuando se trae algun cargamento y se invierte en recorrer la vía fluvial ó marítima dos horas y media. Cuando el mar está en calma, las bancas salen á él para entrar en el Canal de la Reina é ir á parar en el estero de Jolo; pero si está algo agitado, es espuesto navegar en sus riberas, porque suele destrozar las embarcaciones, así bancas como cascos, aunque no esté muy furioso; por eso entonces prefieren seguir un tortuoso brazo de mar, de poco fondo, interior y paralelo á la playa. Este brazo de mar pasa por terrenos de un particular, á quién se ha concedido permiso para cobrar pasaje de cinco cuartos á cada banca y pagan más los cascos; pero explotando la ignorancia y credulidad de los pobres indígenas, el cobrador se ha colocado en el Canal de la Reina, haciendo pagar no sólo á los que pasan por la vía interior, sino á todos los que entran en el citado Canal, como si no hubiera sido éste abierto por suscripción pública. Los clamores de la prensa hácia ésta escandalosa exacción ilegal, fueron desatendidos. Y conste que deben cobrar indebidamente unos cinco pesos diarios, pues muchas son las bancas que pasan por la vía marítima, que es más corta, y rarísimas las que van por la interior, á no ser cuando la marejada es gruesa.
IV
BARRIOS Y CASERÍO
El interior del pueblo se compone de los importantes barrios de Malabon ó Concepción, y de Tañong. Tiene además otros, que son los de Tinajeros, Tonsuya, Dampalit, Pangholo, Meysilo, Catmon, Salitre, Lung̃os y Potrero, que dista una legua próximamente del pueblo, y en donde se encuentran las ruinas de la antigua casa y panteon de los primeros jesuitas. En este sitio hay buena sillería y en su ría abunda el hormigon. Ya no existen las grandes fábricas de tinajas y ladrillos de Tinajeros, de que tomara nombre dicho barrio.
De edificios públicos, destacan la iglesia principal y las muchas ermitas esparcidas en el pueblo y en los barrios. Cada uno de éstos tiene una regular, y la de la Concepción no parece sino iglesia por su lujo relativo. Es de extrañar que siendo esta parroquia de término, las torres sigan con sus techos provisionales de nipa, que por su altura están espuestos a ser encendidos por una descarga eléctrica y á servir de mecha para el incendio de la iglesia que no es de valor insignificante.
Esta es de tres naves y mide unos 85 metros cuadrados con una espaciosa casa parroquial de mampostería. Se abrió al culto divino en 1639, habiendo sido objeto de varias reformas hasta 1863 que quedó terminada.
Esta parroquia pertenece á los Padres Agustinos Calzados. Tiene tres coadjutores seculares y uno en calidad de retirado.
El cementerio está rodeado de muros de piedra, en que están los nichos, y tiene pequeña capilla. Trátase, con bastante fundamento, de cerrarlo por estar en mal lugar para la higiene pública, y abrir otro en el barrio de Catmon.
Uno de los principales monumentos, tal vez el único digno de citarse, es el puente de piedra, del infante D. Sebastian, uno de los más notables del Archipiélago, aunque es algo estrecho; está sobre la ría de Tonsuya, ó sea el brazo de mar que une este barrio con el pueblo. Hace cinco años solamente se ha abierto al servicio público. Antes había uno de madera, en que se pagaba de pontazgo un maravedí, y fué construido en 1826 á 30. En Tinajeros hay otro puente de piedra, bueno y sólido.
La casa ayuntamiento del gremio de naturales es de mampostería, recien construida, bonita, vista en su exterior, pero de estrechos compartimientos y pequeñas dimensiones. Algunas piezas del piso bajo están habilitadas para escuela de niñas y niños. La casa-tribunal de mestizos deja mucho que desear, con muchos desperfectos y bastante abandonada. Es de ladrillo.
En ruinas está el antiguo edificio de la fábrica de tabacos del Estado, y si éste no piensa utilizarlo para hospicio de dementes, como ahora se trata, ganaría más vendiéndolo y no dejarlo á merced de la destructora mano del tiempo y de los que ván á hacerse de leña allí, ó algo más, según se dice.
Empezó á construirse en febrero de 1851 y costó 150,000 pesos; es verdaderamente grandioso este edificio; consta de siete talleres y una gran pieza que sirvió de almacén ó depósito de tabaco.
Hay muchas casas y depósitos de mampostería; pero parecen pocas, porque están esparcidas entre apiñado y muy extenso caserío de nipa; pero si se reuniesen en un barrio los edificios de mampostería, indudablemente se vería que este pueblo es más rico que casi todas las cabeceras de provincia, incluso las mejores.
V
POBLACIÓN Y CULTURA
Hé aquí algunos datos estadísticos acerca de la población:
En 1872 había 64 cabezas de Barangay de naturales, 89 de mestizos; en 1875 eran 70 de naturales y 93 de mestizos, últimamente después del cólera-morbo y de cerrar la fábrica de tabacos, se redujeron á 65 las de naturales y las de mestizos á 69.
Habrá unos 1500 chinos en este pueblo. Siempre hubo muchos, acaso más antes, cuando tenían aquí farderías de azúcar. Por eso hay muchos mestizos chinos y muchos hijos ilegítimos, y por eso son más laboriosos los malaboneses que los demás tagalos. Dicen que los malaboneses y los boholanos son los únicos filipinos que se pueden comparar con los hacendosos ilocanos. Como éstos, por falta de terreno, emigran á Bulacan, Pampanga, Nueva Ecija y Bataan; y allí muchos se han hecho de una fortuna por su laboriosidad é inteligencia heradadas de los chinos, para ganar dinero.
El malabonés es pacífico, y llama mucho la atención su crasa ignorancia viviendo á dos pasos de Manila. Ignoro si por desconocer su dignidad ó por la estremada mezquindad heredada del chino, es el caso que muchos ricos se visten ni más ni ménos que un pobre pescador y muchos aceptan oficios muy modestos, y algunos principales del pueblo guían carromatas de alquiler y no quieren otorgar testamento, para que no se conozcan sus bienes.
Visten las mujeres como las demás indias, distinguiéndose solamente en que son aficionadas á las sayas negras bruñidas, y en vez de chinelas calzan corchos ó zuecos, y muchas, cuando comulgan, llevan lambong que les llega hasta la cintura.
Los hombres también visten como los demás indígenas, de quienes se diferencian solamente en que como traje diario suelen llevar camisa de sinamay con mangas cortas y pantalones cortos, teñidos ambos de encarnado negruzco y este traje se llama dinampul.
La comida es muy sobria: arroz cocido, un par de pescados asados ó cocidos con agua, y el indispensable patis, jugo de camarones salados, que les sirve de salsa ó sal, y alguna legumbre.
Hablan en tagalo, y muy contados hablan el castellano, aunque esto parezca mentira; pero muchas cigarreras lo entienden.
Para la instrucción primaria hay tres escuelas de varones, y una de mujeres. No ascenderán a 200 los niños que concurren á las tres citadas. Pero hay además algunas escuelas particulares sin importancia, y una de segunda enseñanza. Según datos estadísticos oficiales inéditos que tengo á la vista, el total de niños que existen en este pueblo, se calcula en 4118, de los cuales 400 saben leer; 450 leer y escribir; no saben leer ni escribir 3268: hablan el castellano 4 solamente. La proporción es dolorosa.
VI
AGRICULTURA
Es de poca importancia; no hay extensos terrenos laborables; sólo en Tinajeros, Meysilok, Panjolo, Dampalit y Salitre hay algunos.
El terreno, como es playero, es arenoso y arcilloso en algunos puntos: se cosecha palay, caña-dulce, sincamás (Pachirryzus angulatus, DC.), tomates y algunas legumbres, pero el palay, que es lo más importante, no es suficiente para alimentar á la mitad de la población. Se calculan en 5 ó 6000 cavanes de palay; 60.000 caña-dulces, que no se hace azúcar, sino se vende en el mercado para mascar, como suelen hacer los indios; representan, sin embargo, un valor de $ 1125. El sincamás vendido al menudeo importa pfs. 600.
Los terrenos pertenecen: á la capellanía de la iglesia en Long̃os 14.616 brazas realengas y en el casco de la población 17.209; a los Sres. Tuáson y c. 10.016; al presbítero D. Domingo Tiangco 12.104 (parte ya está enagenada á D. Pedro Camus y particulares); al P. Roman Santa María 21.822; á la capellanía á que pertenece el mercado principal 1750; á varios vecinos del gremio de naturales 19.970; á la iglesia y casa-parroquial 2250; á D. Severino José Juares 37.710; á la capellanía de D.a Isabel Ezguerra que administra el Provisor de esta diócesis 9265; á D. Cristóbal Tongco 3100; á D.a Celestina Lázaro 3405.
VII
INDUSTRIA
Hay unos 160 telares en que se hacen tejidos de jusi y seda, que sirven para camisa, saya y pañuelo; pero dicen que no pueden imitar los tejidos ilocanos. Ignoramos en qué consiste la dificultad; es lo cierto que los telares de Malabon, aunque son de más fácil mecanismo y menos costosos, no se diferencian casi en nada de los ilocanos. Hombres y mujeres tejen (en Ilocos sólo las últimas) ganando por lo regular una peseta por un corte de camisa de mujer y tres reales por el de la de varon; suelen acabar dos ó tres cortes de camisa femenina al día. Los dueños de los cortes hechos suelen llevarlos á los chinos de Manila á permutar con jusi y seda ó los venden.
Hay unas 65 ó 70 fábricas de arroz, trabajando en ellas unos 600 y 700 jornaleros entre hombres y mujeres y se calcula en unos 100 pesos al año los que produce á cada pilandería esta industria.
Bulacan, Nueva Ecija y otras provincias del Norte surten de palay con cáscara á estas fábricas.
Existen varios viveros de pescados; muchos se dedican á la pesca, y algunos por medio de los corrales que les producen considerables ganancias ó pérdidas, según que los huracanes los respeten ó no. Hay algunas casas de poca importancia que se ocupan en salar pescados, calculándose en 100 pesos los rendimientos de esta industria.
Este pueblo tiene salinas, calculándose en 200 (en 1870, diez mil) fanegas al año la sal que se recoge, importando cada fanega 5 reales.
Hay una fábrica de ron y anisado, la del chino Santos, que le producirá al año 2000 ó 2500 pesos.
El principal oficio de las mujeres es el doblar cigarros; se han acostumbrado á este oficio, cuando el Estado tenía aquí gran fábrica de tabacos, y ahora, como no han aprendido otro, se ven obligadas á pasar á Manila á ganar su sustento en sus fábricas.
En Malabon hay unas cien casas particulares donde se doblan puros y cigarrillos, en cada una de las cuales trabajan unas 5, 10, 15 ó 20 operarias. En la antigua fábrica del Estado entraban, si se abrían todos sus talleres, más de 5000 al día y cuando se trasladó á Lung̃os, se redujo ese número á 2000. Esta fábrica daba vida al pueblo, pues atraía operarias de los pueblos limítrofes; pero ahora sucede lo contrario, pues las malabonesas que no encuentran trabajo allí, vienen á Manila á establecerse.
Una empresa que tenía compromiso con el Estado de suministrarle algunos millones de cigarrillos, estableció en este pueblo, hace cuatro meses, una fábrica de cigarrillos, que después se cerró cuándo ya tenía hechos los que necesitaba. Dícese que á la empresa produjo buen resultado esto, porque en Malabon las cigarrilleras se conforman con percibir poco salario, con tal que no salgan de su pueblo.
Además hay algunas tintorerías y fábricas de carromatas. Estas ascenderán á 150; pero con el tranvía es probable que disminuirá considerablemente ese número.
La refinería de azúcar, llamada de Malabon, está situada en Navotas. Es la fábrica industrial de mayor importancia que se halla en estos pueblos.
VIII
COMERCIO
En 1872 había en este pueblo 145 cascos, 9 barotos y 250 bancas para el comercio; pero á esta fecha se ha reducido el número de cascos.
Este pueblo está cruzado en muchas partes de esteros, y tiene muchos depósitos que antes servían para guardar azúcar y arroz que de Pampanga, Bataan, Bulacan y Nueva Ecija se traían á Manila. De aquí la necesidad de muchas embarcaciones; pero ahora esos depósitos están vacíos casi todos por la depreciación del azúcar y la general crisis comercial. Solo sirven los cascos para el trasporte, de los buques surtos en la bahía de Manila, á los muelles de la misma ciudad, y vice-versa.
Es muy curioso ver la lucha entre los chinos y sus descendientes los mestizos. Los primeros intentan apoderarse de todos los negocios, abren muchas tiendas de telas y de sari-sari, venden aceite, papelería, carne de cerdo, arroz etc., se encargan de las salinas, tintorerías y fábrica de ron. Y ved aquí á las hacendosas mestizas chinas poner al lado de las tiendas chínicas, también las suyas de quincalla, papel, arroz y demás productos del país resistiendo tenazmente la competencia de los invasores, ¡Oh! ¡si fueran todos los filipinos tan laboriosos y listos como los de Malabon! Indudable sería el triunfo comercial de estas islas.
Á pesar de esta ruda competencia, el ascendiente y el descendiente se entienden: las mestizas aprecian á los chinos más que á cualquiera; se casan muchas con ellos y están muy confiadas de ellos. Los chinos las pagan en la misma moneda; se hacen lenguas de la laboriosidad y honradez de las malabonesas, las regalan, las dán capitalitos si necesitan; pero esto lo hacen por interés más bien que por hacerlas un favor, porque ganan á costa de los esfuerzos del socio industrial. Por lo regular, las dueñas de las pequeñas fábricas de tabacos de este pueblo han recibido dinero de un chino amigo, socio capitalista.
Los chinos traen arroz de Saigon y colocan al fiado en las tiendas de las mestizas. No parece si no que consideran paisanos ó hermanos suyos á los de Malabon.
Éstos, como los chinos, acuden á los viveros de peces y á los corrales de pesca de Navotas para comprar pescados, que luego revenden en Manila ó en los mismos mercados de Malabon.
Diariamente los hay: uno, el principal, de nipa, con unas 40 tiendas movibles de géneros etc. al costado de la Iglesia principal; y otros en los barrios de la Concepción, Tinajeros, Tonsuya y Dampalit.
IX
OTRAS NOTICIAS
Hay en este pueblo, una sección de la Guardia civil al mando de un alférez, y un destacamento en Tinajeros.
Recientemente se ha dotado este pueblo de un médico municipal.
En los días festivos hay gallera pública, y todas las noches se vén en muchas casas juegos de pangingi y algunas mesas de billar.
Hay correo diario, y parece mentira, por estar este pueblo á dos pasos de Manila, que los periódicos matutinos se lean en este pueblo al día siguiente. Sería de agradecer que la Administración de Correos enviase por el tranvía la correspondencia para este pueblo y vice-versa.
Aquí no hay fuentes ni pozos potables y van por agua á Caloocan. Varios han pensado en traerla por medio de cañerías desde dicho punto.
Tampoco hay casas de socorro ni hospitales.
Este pueblo disfruta de clima mejor que el de Manila; por lo regular templado, caluroso en la estación de secas y frío en las madrugadas.
Hay abundancia de comestibles: no falta nada: hay cuatro ó más almacenes de víveres de Europa y una fonda bastante buena bajo la dirección de un europeo, con mesas de billar y habitaciones para huéspedes.
En resúmen, este pueblo, aunque tiene apariencias de pobre, es rico é importante. Y el vecino pueblo de Navotas aumenta su importancia y vice-versa. Son dos pueblos hermanos que se completan.