LA
Casiodoro de Reina translation
EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO
Á LOS
HEBREOS.
CAPITULO 1
1 HABIENDO Dios hablado muchas veces, y en muchas maneras en otro tiempo á los padres por los profetas, á la postre en estos tiempos nos ha hablado por el Hijo;
2 al cual constituyó por heredero de todo, por el cual asimismo hizo los siglos;
3 el cual siendo el resplandor de gloria, y la imágen de su sustancia, y sustentando todas las cosas con la palabra de su potencia, habiendo hecho la purgacion de nuestros pecados por sí mismo, se asentó á la diestra de la Majestad en las alturas:
4 hecho tanto mas excelente que los angeles, cuanto alcanzó mas excelente nombre que ellos.
5 ¿Porque á cuál de los ángeles dijo [Dios] jamás: Mi Hijo eres tú, yo te he engendrado hoy? Y otra vez: ¿Yo seré á él Padre, y él me será á mí Hijo?
6 Y otra vez, metiendo al Primogénito en la redondez de la tierra, dice: Y adórenle todos los angeles de Dios.
7 Y ciertamente de los ángeles dice: El que hace sus ángeles espíritus, y sus ministros, llama de fuego.
8 Mas al Hijo: Tu trono, ¡oh Dios! por siglo de siglos: vara de equidad la vara de tu reino:
9 amaste la justicia, y aborreciste la maldad: por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con aceite de alegría mas que á tus compañeros.
10 Y: Tú, ¡oh Señor! en el principio fundaste la tierra; y los cielos son obras de tus manos:
11 los cuales perecerán, mas tú eres permanente; y todos ellos se envejecerán como una ropa;
12 y como un vestido los envolverás, y serán mudados: tú empero eres el mismo, y tus años nunca se acabarán.
13 Pues, ¿á cuál de los ángeles dijo jamás: Asiéntate á mi diestra, hasta que ponga á tus enemigos por estrado de tus piés?
14 ¿No son todos espíritus servidores, enviados en servicio por causa de los que serán herederos de salud?
CAPITULO 2
1 POR lo cual es menester que tanto con mas diligencia guardemos las cosas que hemos oido, porque no nos escurramos.
2 Porque si la palabra dicha por [el ministerio de] los ángeles fué firme, y toda rebelion y desobediencia recibió justa paga^ de su galardon,
3 ¿como escaparemos nosotros, si tuviéremos en poco una salud tan grande? la cual habiendo comenzado á ser publicada por el Señor, ha sido confirmada hasta nosotros por los que le oyeron á él mismo:
4 testificando juntamente con ellos Dios con señales, y milagros, y diversas maravillas, y con dones del Espíritu Santo, [repartiéndolos] segun su voluntad.
5 Porque no sujetó á los ángeles el mundo venidero, del cual hablamos.
6 Testificó uno empero en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre que te acuerdas de él, ó el hijo del hombre que le visitas?
7 hicístele un poco menor que los ángeles, coronástele de gloria y de honra, y pusístele sobre las obras de tus manos:
8 todas las cosas sujetaste debajo de sus piés. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto á él. Mas aun no vemos que todas las cosas le sean sujetas.
9 Empero vemos á aquel Jesus, coronado de gloria y de honra, que es hecho un poco menor que los ángeles por pasion de muerte, para que por gracia de Dios gustase la muerte por todos.
10 Porque convenia, que aquel por cuya causa [son] todas las cosas, y por el cual [son] todas las cosas, habiendo de traer en [su] gloria á muchos hijos, hiciese consumado por aflicciones al autor de la salud de ellos.
11 Porque el que santifica y los que son santificados de uno [son] todos: por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos,
12 diciendo: Anunciaré á mis hermanos tu nombre, en medio de la congregacion te alabaré.
13 Y otra vez: Yo confiaré en él. Y otra vez: Hé aquí yo, y los hijos que me dió Dios.
14 Así que por cuanto los hijos comunicaron de carne y sangre, él tambien participó de lo mismo, para destruir por la muerte al que tenia el imperio de la muerte, es á saber, al diablo;
15 y librar á los que por el temor de la muerte estaban por toda la vida sujetos á servidumbre.
16 Que no tomó á los ángeles, mas á la simiente de Abraham tomó.
17 Por lo cual debia hacerse en todo semejante á los hermanos, para ser hecho misericordioso y fiel pontífice en lo que es para con Dios, [es á saber,] para expiar los pecados del pueblo.
18 Porque en cuanto él mismo padeció, y fué tentado, es poderoso tambien para socorrer á los que son tentados.
CAPITULO 3
1 POR tanto, hermanos santos, participantes de la vocacion celestial, considerad el Apóstol y Pontífice de nuestra profesion, Cristo Jesus,
2 fiel al que le constituyó sobre toda su casa, como tambien Moisés.
3 Porque de [tanto] mayor gloria que Moisés este es estimado digno, cuanto tiene mayor dignidad que la casa el que la fabricó.
4 Porque toda casa es edificada de alguno: y el que crió todas las cosas, Dios es.
5 Y Moisés á la verdad fué fiel sobre toda su casa, como criado, para testificar lo que se habia de decir:
6 mas Cristo, como hijo sobre su casa; la cual casa somos nosotros, si hasta el cabo retuviéremos firme la confianza y la gloria de la esperanza.
7 Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyéreis hoy su voz:
8 no endurezcais vuestros corazones como en la irritacion, en el dia de la tentacion en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras durante cuarenta años.
10 A causa de lo cual me enemisté con esta generacion, y dije: Perpetuamente yerran de corazon, ni ellos han conocido mis caminos;
11 y les juré en mi ira: No entrarán en mi reposo.
12 Mirad, hermanos, que en ninguno de vosotros haya corazon malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo;
13 antes exhortáos los unos á los otros cada dia, entre tanto que se dice Hoy; porque ninguno de vosotros se endurezca con engaño de pecado.
14 (Porque participantes de Cristo somos hechos, si empero retuviéremos firme hasta el cabo el principio de su sustancia.)
15 Entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, no endurezcais vuestros corazones, como en la irritacion.
16 Porque algunos de los que habian salido de Egipto con Moisés, habiéndolo oido, le irritaron; aunque no todos.
17 Mas, ¿con quiénes se enemistó por cuarenta años? ¿no fué con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto?
18 ¿Y á quiénes juró que no entrarian en su reposo, sino á aquellos que no obedecieron?
19 Y vemos que no pudieron entrar á causa de la incredulidad.
CAPITULO 4
1 TEMAMOS, pues, que alguna vez, dejando la promesa de la entrada en su reposo, alguno de nosotros parezca haberse apartado.
2 Porque tambien á nosotros nos ha sido anunciado como á ellos: mas no les aprovechó el oir la palabra á los que la oyeron sin mezclar fé.
3 Entramos empero en el reposo los que hemos creido, de la manera que dijo: Así que les juré en mi ira, no entrarán en mi reposo: aun acabadas las obras desde el principio del mundo.
4 Porque en un cierto lugar dijo así del séptimo dia: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo dia.
5 Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo.
6 Así que pues que resta que algunos han de entrar en él, y que aquellos á quienes primero fué anunciado, no entraron por causa de la incredulidad,
7 determina otra vez un cierto dia, diciendo por David, tanto tiempo despues: Hoy, como está dicho: Si oyéreis Hoy su voz, no endurezcais vuestros corazones.
8 Porque si Jesus les hubiera dado el reposo, no hablara despues de otro dia.
9 Así que queda el sabatismo para el pueblo de Dios.
10 Porque el que ha entrado en su reposo, tambien él ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.
11 Procuremos, pues, de entrar en aquel reposo, que ninguno caiga en semejante ejemplo de incredulidad.
12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y mas penetrante que todo cuchillo de dos filos: y que alcanza hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las coyunturas, y tuétanos; y que discierne los pensamientos, y las intenciones del corazon.
13 Y no hay cosa criada que no sea manifiesta en su presencia: antes todas las cosas [están] desnudas y abiertas á sus ojos, del cual hablamos.
14 POR tanto teniendo un gran pontífice, que penetró los cielos, Jesus el Hijo de Dios, retengamos [esta] profesion.
15 Que no tenemos pontífice que no se pueda resentir de nuestras flaquezas: [mas] tentado en todo segun [nuestra] semejanza, sacado el pecado.
16 Lleguémonos, pues, confiadamente al trono de su gracia, para alcanzar misericordia, y hallar gracia para la ayuda oportuna.
CAPITULO 5
1 PORQUE todo pontífice es tomado de los hombres, constituido en lugar de los hombres en lo que á Dios toca, para que ofrezca presentes y sacrificios por los pecados:
2 que se pueda compadecer de los ignorantes y errados, porque él tambien está rodeado de flaqueza:
3 por causa de la cual deba, así tambien por sí como por el pueblo, ofrecer por los pecados.
4 Ni nadie toma para sí la honra, sino el que es llamado de Dios, como Aarón.
5 Así tambien Cristo no se glorificó á sí mismo, haciéndose pontífice, mas el que le dijo: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy.
6 Como tambien dice en otro lugar: Tú [eres] sacerdote eternamente, segun el órden de Melchisedéc.
7 El cual en los dias de su carne, ofreciendo ruegos y suplicacion con gran clamor y lágrimas al que le podia librar de la muerte, fué oido de [su] miedo.
8 Y aunque era hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia:
9 en la cual consumado, fué hecho causa de eterna salud á todos los que le obedecen:
10 nombrado de Dios pontífice segun el órden de Melchisedéc.
11 Del cual tenemos mucho que decir, y dificultoso de declarar, por cuanto sois flacos para oir.
12 Porque habiendo de ser ya maestros, si miramos al tiempo, teneis necesidad de volver á ser enseñados, de cuáles sean los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y sois hechos [tales] que tengais necesidad de leche, no de mantenimiento firme.
13 Que cualquiera que se mantiene de leche, es inhábil para la palabra de la justicia, porque es niño.
14 Mas de los perfectos es la vianda firme, [es á saber,] de los que por la costumbre tienen [ya] los sentidos ejercitados á la discrecion del bien y del mal.
CAPITULO 6
1 POR lo cual dejando ya la palabra del comienzo [en la institucion] de Cristo, vamos adelante á la perfeccion, no echando otra vez el fundamento de penitencia* de las obras de muerte, y de la fé á Dios, {* Enmienda de vida.}
2 de la doctrina de los bautismos, y de la imposicion de manos, y de la resurreccion de los muertos, y del juicio eterno;
3 y esto haremos, á la verdad, si Dios lo permitiere.
4 Porque es imposible que los que una vez recibieron la luz, y que gustaron aquel don celestial, y que fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,
5 y que asimismo gustaron la buena palabra de Dios, y las virtudes del siglo venidero,
6 y recayeron, puedan ser renovados de nuevo por penitencia, crucificando otra vez para si mismos al Hijo de Dios, y exponiéndole á vituperio.
7 Porque la tierra que embebe el agua que muchas veces vino sobre ella, y que engendra yerba á su tiempo á aquellos de los cuales es labrada, recibe bendicion de Dios:
8 mas la que produce espinas y abrojos, es reprobada, y cercana de maldicion, y su fin [será] por fuego.
9 Pero de vosotros, ¡oh amados! esperamos mejores cosas que estas, y mas cercanas á salud, aunque hablamos así.
10 Porque Dios no es injusto que se olvide de vuestra obra, y del trabajo de la caridad que habeis mostrado en su nombre, habiendo ayudado á los santos, y ayudándoles.
11 Mas deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el cabo para cumplimiento de [su] esperanza:
12 que no os hagais perezosos, mas imitadores de aquellos que por la fé y la paciencia heredarán las promesas.
13 Porque prometiendo Dios á Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por si mismo,
14 diciendo: Que te bendeciré bendiciendo; y multiplicando te multiplicaré.
15 Y así esperando con longanimidad alcanzó la promesa.
16 Porque los hombres ciertamente por el que es mayor que ellos juran: y el fin de todas sus controversias es el juramento para confirmacion.
17 En lo cual queriendo Dios mostrar mas abundantemente á los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento;
18 para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo, los que nos acojemos á trabarnos de la esperanza propuesta;
19 la cual tenemos como por segura y firme ancla del alma, y que entra hasta dentro del velo:
20 donde entró por nosotros [nuestro] precursor Jesus, hecho pontífice eternamente segun el órden de Melchisedéc.
CAPITULO 7
1 PORQUE este Melchisedéc, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, el cual salió á recibir á Abraham que volvia de la matanza de los reyes, y le bendijo:
2 al cual asimismo repartió Abraham los diezmos de todo: primeramente él se interpreta, Rey de justicia; y luego tambien, Rey de Salem, que es, Rey de paz;
3 sin padre, sin madre, sin linaje; que ni tiene principio de dias, ni fin de vida; mas hecho semejante al Hijo de Dios, se queda sacerdote eternamente.
4 Mirad pues cuán grande sea este, al cual aun Abraham el patriarca haya dado diezmos de los despojos.
5 Que ciertamente los que de los hijos de Leví toman el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos segun la ley, es á saber, de sus hermanos, aunque tambien ellos hayan salido de los lomos de Abraham.
6 Mas aquel, cuya genealogía no es contada en ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenia las promesas.
7 Que sin contradiccion alguna lo que es menos es bendecido de lo que es mas.
8 Y aquí ciertamente los hombres mortales toman los diezmos: mas allí, aquel del cual está dado testimonio, que vive.
9 Y, por decirlo así, en Abraham fué diezmado tambien el mismo Leví que recibe los diezmos:
10 porque aun [Leví] estaba en los lomos de [su] padre, cuando Melchisedéc salió á recibir á Abraham.
11 Pues si la perfeccion era por el sacerdocio Levítico, (porque debajo de él recibió el pueblo la ley,) ¿qué necesidad habia aun de que se levantase otro sacerdote segun el órden de Melchisedéc, y que no fuese llamado segun el órden de Aarón?
12 Luego traspasado el sacerdocio, necesario es que se haga tambien traspasamiento de la ley.
13 Porque [aquel] del cual esto se dice, de otra tribu es, de la cual nadie presidió al altar.
14 Porque manifiesto es que el Señor nuestro nació de la tribu de Judá, en la cual tribu nada habló Moisés [tocante] al sacerdocio.
15 Y aun mas manifiesto es, si se levante otro sacerdote que sea semejante á Melchisedéc:
16 el cual no es hecho conforme á la ley del mandamiento carnal, mas por virtud de vida sin muerte.
17 Porque el testimonio es de esta manera: Que tú [eres] sacerdote para siempre segun el órden de Melchisedéc.
18 El mandamiento precedente cierto se abroga por su flaqueza é inutilidad:
19 porque nada perfeccionó la ley, sino la introduccion de mejor esperanza, por la cual nos acercamos á Dios:
20 [y tanto mas] en cuanto no [es] sin juramento:
21 (porque los otros cierto sin juramento fueron hechos sacerdotes; mas este, con juramento por aquel que le dijo: Juró el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote eternamente segun el órden de Melchisedéc:)
22 tanto de mejor testamento es hecho prometedor Jesus.
23 Y los otros cierto fueron muchos sacerdotes, en cuanto por la muerte no podian permanecer:
24 mas este, por cuanto permanece eternamente, tiene el sacerdocio eterno.
25 Por lo cual puede tambien salvar eternamente á los que por él se allegan á Dios, viviendo siempre para rogar por ellos:
26 porque tal pontífice nos convenia tener, santo, inocente, limpio, apartado de los pecadores, y hecho mas sublime que los cielos.
27 Que no tuviese necesidad cada dia, como los [otros] sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus pecados, y luego por los del pueblo: porque esto hizo una vez ofreciéndose á sí mismo.
28 Porque la ley constituye sacerdotes á hombres flacos: mas la palabra del juramento, despues de la ley, al Hijo perfecto eternamente.
CAPITULO 8
1 ASÍ que la suma acerca de lo dicho [es:] Que tenemos tal pontífice que se asentó á la diestra del trono de la Majestad en los cielos:
2 ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que el Señor asentó, y no hombre.
3 Porque todo pontífice es puesto para ofrecer presentes y sacrificios: por lo cual es necesario que tambien tuviese algo que ofrecer.
4 Así que si estuviese sobre la tierra, ni aun seria sacerdote, habiendo aun los otros sacerdotes que ofrecen los presentes segun la ley.
5 (los cuales sirven por dechado y sombra de las cosas celestiales, como fué respondido á Moisés cuando habia de acabar el tabernaculo: Mira, dice, haz todas las cosas conforme al dechado que te ha sido mostrado en el monte.)
6 Mas ahora [tanto] mejor ministerio es el suyo, cuanto de mejor testamento es mediador, el cual es hecho de mejores promesas.
7 Porque si en aquel primero no hubiera falta, cierto no se hubiera procurado lugar para el segundo.
8 Porque reprendiéndolos, dice: Hé aquí, vienen dias, dice el Señor, y consumaré para con la casa de Israél, y para con la casa de Judá, un nuevo testamento:
9 no como el testamento que hice á vuestros padres el dia que los tomé por la mano que los sacaria de la tierra de Egipto; porque ellos no permanecieron en mi testamento, y yo los menosprecié, dice el Señor:
10 por lo cual este es el testamento que ordenaré á la casa de Israél despues de aquellos dias, dice el Señor: Daré mis leyes en el alma de ellos, y sobre el corazon de ellos las escribiré; y seré á ellos por Dios, y ellos me serán á mí por pueblo:
11 y ninguno enseñará á su prójimo, ni ninguno á su hermano, diciendo: Conoce al Señor: porque todos me conocerán desde el menor de ellos hasta el mayor.
12 Porque seré propicio á sus iniquidades, y á sus pecados; y de sus iniquidades no me acordaré mas.
13 Diciendo nuevo, dió por viejo al primero. Y lo que es dado por viejo y se envejece, cerca está de desvanecerse.
CAPITULO 9
1 TENIA empero tambien el primero [sus] justificaciones del culto, y [su] santuario mundano.
2 Porque el tabernáculo fué hecho: el primero, en que [estaban] las lámparas, y la mesa, y los panes de la proposicion, lo que llaman el santuario.
3 Tras el segundo velo [estaba] el tabernáculo que llaman el lugar santísimo,
4 que tenia un incensario de oro, y el arca del concierto cubierta de todas partes al rededor de oro: en que [estaba] una urna de oro que tenia el maná, y la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del testamento,
5 y sobre ella los querubines de la gloria que cubrian el propiciatorio: de las cuales cosas no se puede ahora decir en particular.
6 Y estas cosas así ordenadas, en el primer tabernáculo siempre entraban los sacerdotes para hacer los oficios de los sacrificios:
7 mas en el segundo, solo el pontífice una vez en el año, no sin sangre, la cual ofrece por su ignorancia, y la del pueblo:
8 dando en esto á entender el Espíritu Santo, que aun no estaba descubierto camino para el [verdadero] santuario, entre tanto que el primer tabernáculo estuviese en pié.
9 Lo cual [era] figura de aquel tiempo presente, en el cual se ofrecian presentes y sacrificios, que no podian hacer perfecto al que servia [con ellos:]
10 sino en viandas, y en bebidas, y en diversos lavamientos, y justicias de la carne, impuestas hasta el tiempo de la correccion.
11 Mas estando ya presente Cristo, pontífice de los bienes que habian de venir, por [otro] mas ámplio y mas perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es á saber, no de esta creacion:
12 y no por sangre de machos de cabrío ni de becerros, mas por su propia sangre entró una vez en el santuario inventado para eterna redencion.
13 Porque si la sangre de los toros y de los machos de cabrío, y la ceniza esparcida de la becerra, santifica á los inmundos para limpiamiento de la carne,
14 ¿cuánto mas la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció á sí mismo sin mancha á Dios, limpiará vuestras conciencias de las obras de muerte para que sirvais al Dios vivo?
15 así que por eso es mediador del nuevo testamento, para que entreviniendo muerte para la remision de las rebeliones que habia debajo del primer testamento, los que son llamados reciban la promesa de la herencia eterna.
16 Porque donde el testamento es, necesario es que intervenga muerte del testador.
17 Porque el testamento con la muerte es confirmado: de otra manera no es valido entre tanto que el testador vive.
18 De donde [vino] que ni aun el primero fué consagrado sin sangre.
19 Porque habiendo leido Moisés todos los mandamientos de la ley á todo el pueblo, tomando la sangre de los becerros y de los machos de cabrío, con agua, y lana de grana, é hisopo, roció á todo el pueblo, y juntamente al mismo libro,
20 diciendo: Esta es la sangre del testamento que Dios os ha mandado.
21 Y ademas de esto, el tabernáculo tambien, y todos los vasos sacros roció con la sangre.
22 Y casi todo es purificado segun la ley con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remision.
23 Así que necesario fué que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas con estas cosas: empero las mismas cosas celestiales, con mejores sacrificios que estos.
24 Porque no entró Jesus en el santuario hecho de mano, que es figura del verdadero, mas en el mismo cielo, para presentarse ahora por nosotros en la presencia de Dios:
25 y no para ofrecerse muchas veces á sí mismo; como entra el pontífice en el santuario cada un año por la sangre ajena;
26 de otra manera fuera necesario que hubiera padecido muchas veces desde el principio del mundo: mas ahora una vez en la consumacion de los siglos, para deshacimiento del pecado se presentó por el sacrificio de sí mismo.
27 Y de la manera que está establecido á los hombres que mueran una vez; y despues, el juicio:
28 así tambien Cristo es ofrecido una vez para agotar los pecados de muchos: la segunda vez sin pecado será visto de los que le esperan para salud.
CAPITULO 10
1 POR lo cual la ley teniendo la sombra de los bienes venideros, no la representacion misma de las cosas, nunca puede hacer perfectos á los que se llegan por los mismos sacrificios que ofrecen continuamente cada año.
2 De otra manera cesarian de ofrecerse; porque los que sacrificasen, limpios de una vez, no tendrian mas conciencia de pecado.
3 Empero en estos cada año se hace [la misma] conmemoracion de los pecados.
4 Porque la sangre de los toros y de los machos de cabrío no puede quitar los pecados.
5 Por lo cual entrando en el mundo, dice: Sacrificio y presente no quisiste; mas me apropriaste el cuerpo:
6 holocaustos y [expiaciones] por el pecado no te agradaron:
7 entonces dije: Héme aquí, (en la cabecera del libro está escrito de mí,) para que haga, ¡oh Dios! tu voluntad.
8 Diciendo arriba: Sacrificio y presente, y holocaustos, y [expiaciones] por el pecado, no quisiste, ni te agradaron, las cuales cosas se ofrecen segun la ley:
9 entonces dijo: Héme aquí para que haga, ¡oh Dios! tu voluntad. Quita lo primero, para establecer lo postrero.
10 En la cual voluntad somos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesu Cristo [hecha] una vez.
11 Así que todo sacerdote se presenta cada dia ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados:
12 pero este, habiendo ofrecido por los pecados un [solo] sacrificio, está asentado para siempre á la diestra de Dios,
13 esperando lo que resta, hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus piés:
14 porque con una solo ofrenda hizo consumados para siempre á los santificados.
15 Y nos contesta lo mismo el Espíritu Santo: que despues que dijo:
16 Y este es el testamento que testaré á ellos despues de aquellos dias, dice el Señor: Daré mis leyes en sus corazones y en sus almas las escribiré;
17 y nunca mas ya me acordaré de sus pecados é iniquidades.
18 Pues donde hay remision de estos, no hay mas ofrenda por pecado.
19 ASÍ que, hermanos, teniendo atrevimiento para entrar en el santuario por la sangre de Jesu Cristo,
20 por el camino que él nos consagró, nuevo y vivo, por el velo, es á saber, por su carne;
21 [y teniendo] aquel gran sacerdote sobre la casa de Dios:
22 lleguémonos con corazon verdadero, y con fé llena, purificados los corazones de mala conciencia:
23 y lavados los cuerpos con agua limpia, retengamos firme la profesion de nuestra esperanza, que fiel es el que prometió:
24 y considerémonos los unos á los otros para provocarnos á la caridad, y á las buenas obras:
25 no dejando nuestra congregacion, como algunos tienen por costumbre, mas exhortándonos: y tanto mas, cuanto veis que aquel dia se acerca.
26 Porque si pecáremos voluntariamente despues de haber recibido la noticia de la verdad, ya no queda sacrificio por el pecado;
27 sino una horrenda esperanza de juicio, y hervor de fuego que ha de tragar á los adversarios.
28 El que menospreciare la ley de Moisés, por el testimonio de dos ó de tres testigos muere sin ninguna misericordia.
29 ¿de cuánto mayor castigo pensais que será digno el que hollare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del testamento en la cual fué santificado, é hiciere afrenta al Espíritu de la gracia?
30 Sabemos [quién es] el que dijo: Mia es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará su pueblo.
31 Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo.
32 Traed empero á la memoria los dias pasados en los cuales despues de haber recibido la luz, sufristeis gran combate de aflicciones:
33 de una parte ciertamente con vituperios y tribulaciones sacados en teatro; y de otra parte hechos compañeros de los que estaban en tal estado.
34 Porque de mis prisiones tambien os resentisteis conmigo, y el robo de vuestros bienes padecisteis con gozo, conociendo que teniais en vosotros una mejor sustancia en los cielos, y que permanece.
35 No perdais pues esta vuestra confianza, que tiene grande remuneracion de galardon:
36 porque la paciencia os es necesaria, para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, tengais la promesa.
37 Porque aun un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará.
38 Mas el justo vivirá por la fé: mas el que se retirare, no agradará á mi alma.
39 Pero nosotros no somos tales que nos retiremos para perdicion, sino fieles para ganancia del alma.
CAPITULO 11
1 ES pues la fé la sustancia de las cosas que se esperan, la demostracion de las cosas que no se ven.
2 Porque por esta alcanzaron testimonio los viejos.
3 Por la fé entendemos haber sido compuestos los siglos por la palabra de Dios, siendo hecho lo que se ve de lo que no se veia.
4 Por la fé Abel ofreció á Dios mayor sacrificio que Cain: por la cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio á sus presentes; y difunto aun habla por ella.
5 Por la fé Enoc fué trasladado para no ver muerte, y no fué hallado, porque le trasladó Dios: y antes que fuese trasladado tuvo testimonio de haber agradado á Dios.
6 Sin fé empero es imposible agradar á Dios: porque menester es que el que á Dios se llega, crea que le hay; y que es galardonador de los que le buscan.
7 Por la fé Noé, habiendo recibido respuesta de cosas que aun no se veian, aparejó el arca en que su casa se salvase: por la cual [arca] condenó al mundo, y fué hecho heredero de la justicia que es por la fé.
8 Por la fé Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que habia de recibir por herencia; y salió sin saber donde iba.
9 Por fe habitó en la tierra prometida, como en [tierra] ajena, morando en cabañas con Isaac, y Jacob, herederos juntamente de la misma promesa:
10 porque esperaba ciudad con fundamentos, el artífice y hacedor de la cual es Dios.
11 Por la fé tambien la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir generacion, y parió aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó ser fiel el que lo habia prometido.
12 Por lo cual tambien de uno, y ese ya amortecido, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está á la orilla de la mar.
13 Conforme á la fé murieron todos estos sin haber recibido las promesas; sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y saludándolas, y confesando que eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra.
14 Porque los que esto dicen, claramente dan á entender que buscan la patria.
15 Que si se acordaran de aquella de donde salieron, cierto tenian tiempo para volverse:
16 mas empero deseaban la mejor, es á saber, la celestial: por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos: porque les habia aparejado ciudad.
17 Por fé ofreció Abraham á Isaac, cuando fué tentado: y ofrecia al unigénito en el cual habia recibido las promesas:
18 habiéndole sido dicho: En Isaac te será llamada simiente:
19 pensando que aun de los muertos es Dios poderoso para levantar: por lo cual tambien le volvió á recibir por figura.
20 Por fé tambien bendijo Isaac á Jacob y á Esaú acerca de lo que habia de ser.
21 Por fé Jacob, muriéndose, bendijo á cada uno de los hijos de Joseph; y adoró, [estribando] sobre la punta de su bordon.
22 Por fé Joseph, muriéndose, se acordó de la partida de los hijos de Israél; y dió mandamiento acerca de sus huesos.
23 Por fé Moisés, cuando nació, fué escondido de sus padres por tres meses, porque le vieron hermoso niño; y no temieron el mandamiento del rey.
24 Por fé Moisés, hecho ya grande, rehusó de ser hijo de la hija de Pharaón,
25 escogiendo antes ser afligido con el pueblo de Dios, que gozar de comodidades temporales de pecado:
26 teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los Egipcios: porque miraba á la remuneracion.
27 Por fé dejó á Egipto no temiendo la ira del rey: porque como aquel que veia al invisible, se esforzó.
28 Por fé celebró la pascua, y el derramamiento de la sangre, para que el que mataba los primogénitos no los tocase.
29 Por fé pasaron el mar Bermejo como por tierra seca, lo cual probando los Egipcios fueron consumidos.
30 Por fé cayeron los muros de Jericó con rodearlos siete dias.
31 Por la fé Raáb la ramera no pereció juntamente con los incrédulos, habiendo recibido los espías con paz.
32 ¿Y qué diré aun? porque el tiempo me faltaria, contando de Gedeón, de Barác, de Samsón, de Jephté, de David, de Samuel, y de los profetas:
33 que por fé ganaron reinos, obraron justicia, alcanzaron promesas, taparon las bocas de los leones,
34 apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de cuchillo, convalecieron de enfermedades, fueron hechos fuertes en batallas, trastornaron campos de [enemigos] extraños.
35 las mujeres recibieron sus muertos por resurreccion: unos fueron estirados, menospreciando la vida para ganar mejor resurreccion.
36 Otros experimentaron vituperios y azotes; y ademas de esto, prisiones y cárceles:
37 [otros] fueron apedreados, [otros] cortados en piezas, [otros] tentados, [otros] muertos á cuchillo; [otros] anduvieron perdidos, [cubiertos] de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados;
38 de los cuales el mundo no era digno: perdidos por los desiertos, por los montes, por las cuevas, y por las cavernas de la tierra.
39 Y todos estos, aprobados por testimonio de la fé, no recibieron la promesa:
40 proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, que no fuesen perfeccionados sin nosotros.
CAPITULO 12
1 POR tanto nosotros tambien teniendo puesta sobre nosotros una tan grande nube de testigos, dejando todo el peso del pecado que nos rodea, corramos por paciencia la carrera que nos es propuesta,
2 puestos los ojos en el autor y consumador de la fe, Jesus: el cual habiéndole sido propuesto gozo, sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza, y fué asentado á la diestra de Dios.
3 Reducid pues [muchas veces] á vuestro pensamiento á aquel que sufrió tal contradiccion de pecadores contra sí mismo, porque no os fatigueis en vuestros ánimos desmayando :
4 que aun no habeis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado.
5 Y estais ya olvidados de la exhortacion que como con hijos habla con vosotros, [diciendo:] Hijo mio, no menosprecies el castigo del Señor, ni desmayes cuando eres de él redargüido^:
6 porque el Señor al que ama castiga, y azota á cualquiera que recibe por hijo.
7 Si sufris el castigo, Dios se os presenta como á hijos: porque ¿qué hijo es [aquel] á quien el padre no castiga?
8 Mas si estais fuera del castigo, del cual todos [los hijos] han sido hechos participantes, luego adulterinos sois y no hijos:
9 tambien tuvimos á la verdad por castigadores á los padres de nuestra carne, y los reverenciábamos, ¿por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?
10 Y aquellos á la verdad por pocos dias nos castigaban como á ellos les parecia: mas este para lo que [nos] es provechoso, [es á saber,] para que recibamos su santificacion.
11 Es verdad que ningun castigo al presente parece ser [causa] de gozo, sino de tristeza: mas despues fruto quietísimo de justicia da á los que en él son ejercitados.
12 Por lo cual enhestad las manos cansadas, y las rodillas descoyuntadas;
13 y haced pasos derechos á vuestros piés, porque lo [que es] cojo no salga fuera de camino; antes sea sanado.
14 Seguid la paz con todos; y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor:
15 mirando bien que ninguno se aparte de la gracia de Dios, que ninguna raiz de amargura brotando [os] impida, y por ella muchos sean contaminados:
16 que ninguno sea fornicario, ó profano, como Esaú, que por una vianda vendió su primogenitura.
17 Porque ya sabeis que aun despues deseando heredar la bendicion, fué reprobado, que no halló lugar de arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas.
18 Porque no os habeis llegado al monte que se podia tocar, y al fuego encendido, y al turbion, y á la oscuridad, y á la tempestad,
19 y al sonido de la trompeta, y á la voz de las palabras, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase mas:
20 porque no podian tolerar lo que se decia: Si bestia tocare al monte, será apedreada, <ó pasada con dardo:>
21 y tan terrible cosa era lo que se veia, que Moisés dijo: Estoy asombrado, y temblando.)
22 Mas os habeis llegado al monte de Sión, y á la ciudad del Dios vivo, Jerusalem la celestial, y á la compañía de muchos millares de ángeles,
23 y á la congregacion de los primogénitos que están tomados por lista en los cielos, y al juez de todos, Dios, y á los espíritus de los justos [ya] perfectos:
24 y al mediador del nuevo testamento, Jesus; y á la sangre del esparcimiento que habla mejor que la de Abel.
25 Mirad que no recuseis al que habla. Porque si aquellos no escaparon que recusaron al que hablaba en la tierra, mucho menos [escaparemos] nosotros, si desecháremos al que nos habla de los cielos:
26 la voz del cual entonces conmovió la tierra: mas ahora ha denunciado, diciendo: Aun una vez, y yo conmoveré no solamente la tierra, mas aun el cielo.
27 Y lo que dice: Aun una vez, declara el quitamiento de las cosas movibles, como de cosas hechizas, para que queden las que son firmes.
28 Así que tomando el reino inmóvil, retengamos la gracia por la cual sirvamos á Dios, agradándole con temor y reverencia.
29 Porque nuestro Dios [es] fuego consumidor.
CAPITULO 13
1 LA caridad de la hermandad permanezca.
2 De la hospitalidad no os olvideis: porque por esta algunos habiendo hospedado ángeles, fueron guardados.
3 Acordáos de los presos, como presos juntamente con ellos; y de los trabajados, como tambien vosotros mismos sois del cuerpo.
4 Venerable [es] en todos el matrimonio, y la cama sin mancha: mas á los fornicarios, y á los adúlteros juzgará Dios.
5 Sean las costumbres sin avaricia, contentos de lo presente: (porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré:)
6 de tal manera que digamos confiadamente: El Señor [es] mi ayudador: no temeré lo que me hará el hombre.
7 Acordáos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios: la fé de los cuales imitad, considerando cuál haya sido la salida de su conversacion.
8 Jesu Cristo ayer, y hoy: el mismo tambien es por siglos.
9 No seais llevados de acá para allá por doctrinas diversas y extrañas: porque buena cosa es afirmar el corazon en la gracia, no en viandas, que nunca aprovecharon á los que anduvieron en ellas.
10 Tenemos altar del cual no tienen facultad de comer los que sirven al tabernáculo.
11 Porque los animales, la sangre de los cuales es metida por el pecado en el santuario por el pontífice, los cuerpos de estos son quemados fuera del real.
12 Por lo cual tambien Jesus, para santificar el pueblo por su propia sangre, padeció fuera de la puerta.
13 Salgamos pues á él fuera del real, llevando su vituperio.
14 Porque no tenemos aquí ciudad permanente, mas buscamos la por venir.
15 Así que ofrezcamos por [medio de] él á Dios siempre sacrificio de alabanza, es á saber, fruto de labios que confiesen á su nombre.
16 Y del bien hacer, y de la comunicacion no os olvideis: porque de tales sacrificios se agrada Dios.
17 Obedeced á nuestros pastores, y sujetáos á ellos: porque ellos velan por vuestras almas, como aquellos que han de dar la cuenta; para que lo hagan con alegría, y no gimiendo: porque esto no os es útil.
18 Orad por nosotros: porque confiamos que tenemos buena conciencia, deseando de conversar bien en todo.
19 Y mas os ruego que lo hagais así; para que [yo] os sea mas presto restituido.
20 Y el Dios de paz que sacó de los muertos al gran Pastor, por la sangre del testamento eterno, al Señor nuestro Jesu Cristo,
21 os haga aptos en toda obra buena para que hagais su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesu Cristo: al cual es gloria por siglos de siglos. Amen.
22 Os ruego empero, hermanos, que soporteis [esta] palabra de exhortacion, que os he escrito en breve.
23 Sabed que nuestro hermano Timotéo es suelto, con el cual, (si viniere mas presto,) os iré á ver.
24 Saludad á todos vuestros pastores, y á todos los santos. Los de Italia os saludan.
25 LA gracia sea con todos vosotros. Amen.