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Reina Valera New Testament of the Bible 1858

EL (continued 2)

Casiodoro de Reina translation

23 Aquel dia llegaron á él los Saducéos, que dicen no haber resurreccion, y le preguntaron,

24 diciendo: Maestro, Moisés dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano se case con su mujer, y despertará simiente á su hermano.

25 Fueron, pues, entre nosotros siete hermanos; y el primero tomó mujer, y murió; y no teniendo generacion, dejó su mujer á su hermano.

26 De la misma manera tambien el segundo, y el tercero, hasta los siete.

27 Y despues de todos murió tambien la mujer.

28 En la resurreccion, pues, ¿cuya de los siete será la mujer? porque todos la tuvieron.

29 Entonces respondiendo Jesus, les dijo: Errais, ignorando las Escrituras, y la potencia de Dios.

30 Porque en la resurreccion, ni maridos tomarán mujeres, ni mujeres maridos: mas son como los ángeles de Dios en el cielo.

31 Y de la resurreccion de los muertos, ¿no habeis leido lo que es dicho de Dios á vosotros, que dice:

32 Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de los muertos, mas de los que viven.

33 Y oyendo [esto] las compañías estaban fuera de sí de su doctrina.

34 Entonces los Fariséos, oyendo que habia cerrado la boca á los Saducéos, se juntaron á una;

35 y preguntó uno de ellos, intérprete de la ley, tentándole, y diciendo:

36 Maestro, ¿cuál [es] el mandamiento grande en la ley?

37 Y Jesus le dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazon, y de toda tu alma, y de toda tu mente.

38 Este es el primero y el grande mandamiento.

39 Y el segundo [es] semejante á este: Amarás á tu prójimo como á tí mismo.

40 De estos dos mandamientos depende toda la ley, y los profetas.

41 Y estando juntos los Fariséos, Jesus les preguntó,

42 diciendo: ¿Qué os parece del Cristo? ¿cuyo Hijo es? [Ellos] le dicen: De David.

43 El les dice: Pues, ¿cómo David en Espíritu le llama Señor, diciendo:

44 Dijo el Señor á mi Señor: Asiéntate á mi diestra, entre tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus piés?

45 Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su Hijo?

46 Y nadie le podia responder palabra: ni osó alguno desde aquel dia preguntarle mas.

CAPITULO 23

1 ENTONCES Jesus habló á las compañías, y á sus discípulos,

2 diciendo: Sobre la cátedra de Moisés se asentaron los escribas y los Fariséos:

3 así que todo lo que os dijeren que guardeis, guardadlo, y hacedlo: mas no hagais conforme á sus obras, porque dicen y no hacen.

4 Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y [las] ponen sobre los hombros de los hombres: mas ni aun con su dedo las quieren mover.

5 Antes todas sus obras hacen para ser mirados de los hombres: porque ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos;

6 y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas,

7 y las salutaciones en las plazas, y ser llamados de los hombres, Rabbí, Rabbí.

8 Mas vosotros, no querais ser llamados Rabbí: porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos.

9 Y vuestro Padre no llameis á nadie en la tierra: porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos.

10 Ni os llameis doctores: porque uno es vuestro Doctor, el Cristo.

11 El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.

12 Porque el que se ensalzare será humillado; y el que se humillare será ensalzado.

13 Mas ¡ay de vosotros, escribas y Fariséos, hipócritas! porque cerrais el reino de los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entrais, ni á los que entran dejais entrar.

14 ¡Ay de vosotros, escribas y Fariséos, hipócritas! porque comeis las casas de las viudas con color de larga oracion: por esto llevareis mas grave juicio.

15 ¡Ay de vosotros, escribas y Fariséos, hipócritas! porque rodeais la mar y la tierra por hacer un convertido; y cuando fuere hecho, le haceis hijo del quemadero doblado mas que vosotros.

16 ¡Ay de vosotros, guias ciegas! que decis: Cualquiera que jurare por el templo, es nada: mas cualquiera que jurare por el oro del templo, deudor es.

17 ¡Locos y ciegos! ¿cuál es mayor, el oro, ó el templo que santifica al oro?

18 Tambien: Cualquiera que jurare por el altar, es nada: mas cualquiera que jurare por el presente que está sobre él, deudor es.

19 ¡Locos y ciegos! porque, ¿cuál es mayor, el presente, ó el altar que santifica al presente?

20 Pues el que jurare por el altar, jura por él, y por todo lo que [está] sobre él:

21 y el que jurare por el templo, jura por él, y por el que habita en él :

22 y el que jurare por el cielo, jura por el trono de Dios, y por el que está sentado sobre él.

23 ¡Ay de vosotros, escribas y Fariséos, hipócritas! porque diezmais la menta, y el eneldo, y el comino, y dejasteis lo que es lo mas grave de la ley, [es á saber,] el juicio, y la misericordia, y la fé. Esto era menester hacer, y no dejar lo otro.

24 ¡Guias ciegas! que colais el mosquito, mas tragais el camello.

25 ¡Ay de vosotros, escribas y Fariséos, hipócritas! porque limpiais lo que esta de fuera del vaso, ó del plato: mas de dentro está [todo] lleno de robo y de injusticia.

26 ¡Fariséo ciego! limpia primero lo que está dentro del vaso y del plato, para que tambien lo que está fuera se haga limpio.

27 ¡Ay de vosotros, escribas y Fariséos, hipócritas! porque sois semejantes á sepulcros blanqueados, que de fuera, á la verdad, se muestran hermosos: mas de dentro están llenos de huesos de muertos, y de toda suciedad.

28 Así tambien vosotros, de fuera, á la verdad, os mostrais justos á los hombres: mas de dentro, llenos estais de falsedad é iniquidad.

29 ¡Ay de vosotros, escribas y Fariséos, hipócritas! porque edificais los sepulcros de los profetas, y adornais los monumentos de los justos,

30 y decis: Si fuéramos en los dias de nuestros padres, no hubiéramos sido sus compañeros en la sangre de los profetas:

31 así que testimonio dais á vosotros mismos que sois hijos de aquellos que mataron á los profetas.

32 Vosotros tambien llenad la medida de vuestros padres.

33 ¡Serpientes, generacion de víboras! ¿cómo evitareis el juicio del quemadero?

34 Por tanto, hé aquí, yo envio á vosotros profetas, y sábios, y escribas; y de ellos [unos] matareis y crucificareis, y [otros] de ellos azotareis en vuestras sinagogas, y perseguireis de ciudad en ciudad:

35 para que venga sobre vosotros toda la sangre justo que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de Zacharías, hijo de Barachías, al cual matasteis entre el templo y el altar.

36 De cierto os digo, que todo esto vendrá sobre esta generacion.

37 ¡Jerusalem! ¡Jerusalem! que matas los profetas, y apedreas á los que son enviados á tí, cuantas veces, quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisisteis.

38 Hé aquí, vuestra casa os es dejada desierta.

39 Porque [yo] os digo, que desde ahora no me vereis, hasta que digais: Bendito el que viene en el nombre del Señor.

CAPITULO 24

1 Y SALIDO Jesus del templo, íbase; y se llegaron sus discípulos, para mostrarle los edificios del templo.

2 Y respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? de cierto os digo, que no será dejada aquí piedra sobre piedra que no sea destruida.

3 Y sentándose él en el monte de las Olivas, se llegaron á el [sus] discípulos aparte, diciendo: Dínos cuando serán estas cosas, y qué seña [habrá] de tu venida, y del fin del siglo.

4 Y respondiendo Jesus, les dijo: Mirad que nadie os engañe.

5 Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y á muchos engañarán.

6 Y oireis guerras y rumores de guerras: mirad [que] no os turbeis: porque es menester que todo [esto] acontezca: mas aun no es el fin.

7 Porque se levantará nacion contra nacion, y reino contra reino; y serán pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares.

8 Y todas estas cosas, principio de dolores.

9 Entonces os entregarán para ser afligidos, y os matarán; y sereis aborrecidos de todas naciones, por causa de mi nombre.

10 Y muchos entonces serán escandalizados; y se entregarán unos á otros, y unos á otros se aborrecerán.

11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán á muchos.

12 Y por haberse multiplicado la maldad, la caridad de muchos se resfriará.

13 Mas el que perseverare hasta el fin, este será salvo.

14 Y será predicado este evangelio del reino en toda la [tierra] habitable, por testimonio á todas las naciones, y entonces vendrá el fin.

15 Por tanto cuando viéreis la abominacion del asolamiento, que fué dicha por Daniel profeta, que estará en el lugar santo, el que lee, entienda.

16 Entonces los que [estuvieren] en Judéa, huyan á los montes;

17 y el que sobre la techumbre, no descienda á tomar algo de su casa;

18 y el que en el campo, no vuelva otra vez á tomar sus ropas.

19 Mas ¡ay de las preñadas, y de las que crian en aquellos dias!

20 Orad pues que vuestra huida no sea en invierno, ni en dia de fiesta.

21 Porque habrá entonces grande afliccion, cual no fué desde el principio del mundo hasta ahora, ni será.

22 Y si aquellos dias no fuesen acortados, ninguna carne seria salva: mas por causa de los escogidos, aquellos dias serán acortados.

23 Entonces, si alguno os dijere: Hé aquí, [está] el Cristo, ó allí; no creais.

24 Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas; y darán señales grandes y prodigios, de tal manera que engañarán, si es posible, aun á los escogidos.

25 Hé aquí, os lo he dicho antes.

26 Así que si os dijeren: Hé aquí, en el desierto está; no salgais. Hé aquí, en las cámaras; no creais.

27 Porque como relámpago que sale del oriente, y se muestra hasta el occidente, así será tambien la venida del Hijo del hombre.

28 Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán tambien las águilas.

29 Y luego despues de la afliccion de aquellos dias, el sol se oscurecerá; y la luna no dará su lumbre; y las estrellas caerán del cielo; y las virtudes de los cielos serán conmovidas.

30 Y entonces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo, y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra; y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria.

31 Y enviará sus ángeles con trompeta y gran voz; y juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, del un cabo del cielo hasta el otro.

32 [Del árbol] de la higuera aprended la comparacion: Cuando ya su rama se enternece, y las hojas brotan, sabeis que el verano [está] cerca.

33 Así tambien vosotros, cuando viéreis todas estas cosas, sabed que está cercano, á las puertas.

34 De cierto os digo, que no pasará esta edad, que todas estas cosas no acontezcan.

35 El cielo y la tierra perecerán, mas mis palabras no perecerán.

36 Mas del dia ó hora, nadie [lo] sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino mi Padre solo.

37 Mas como los dias de Noé, así será la venida del Hijo del hombre.

38 Porque como eran en los dias del diluvio comiendo y bebiendo, tomando mujeres [los maridos,] y dándolas [los padres,] hasta el dia que Noé entró en el arca,

39 y no conocieron hasta que vino el diluvio, y llevó á todos: así será tambien la venida del Hijo del hombre.

40 Entonces estarán dos en el campo: uno será tomado, y otro será dejado:

41 dos [mujeres] moliendo á un molinillo; la una será tomada, y la otra será dejada.

42 Velad pues, porque no sabeis á que hora ha de venir vuestro Señor.

43 Esto empero sabed, que si el padre de la familia supiese á cual vela el ladron habia de venir, velaria, y no dejaria minar su casa.

44 Por tanto tambien vosotros estad apercibidos: porque el Hijo del Hombre ha de venir á la hora que no pensais.

45 ¿Quién pues es el siervo fiel y prudente, al cual el Señor puso sobre su familia, para que dé alimento al tiempo?

46 Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando su Señor viniere, le hallare haciendo así.

47 De cierto os digo [que] sobre todos sus bienes le pondrá.

48 Y si aquel siervo malo dijere en su corazon: Mi Señor se tarda de venir;

49 y comenzare á herir sus compañeros, y aun á comer y beber con los borrachos:

50 vendrá el Señor de aquel siervo el dia que [él] no espera, y á la hora que [él] no sabe,

51 y le apartará, y pondrá su parte con los hipócritas: allí será el lloro, y el crujir de dientes.

CAPITULO 25

1 ENTONCES el reino de los cielos será semejante á diez vírgenes, que tomando sus lámparas, salieron á recibir al esposo.

2 Y las cinco de ellas eran prudentes, y las cinco locas.

3 Las que [eran] locas, tomando sus lámparas, no tomaron aceite consigo.

4 Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente con sus lámparas.

5 Y tardándose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron.

6 Y á la media noche fué oido un clamor, que decia: Hé aquí, el esposo viene, salid á recibirle.

7 Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y aderezaron sus lámparas.

8 Y las locas dijeron á las prudentes: Dadnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan.

9 Mas las prudentes respondieron: diciendo: Porque no nos falte á nosotras y á vosotras, id antes á los que venden, y comprad para vosotras.

10 E idas ellas á comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas, entraron con él á las bodas; y se cerró la puerta.

11 Y despues vinieron tambien las otras vírgenes, diciendo: Señor, señor, ábrenos.

12 Mas respondiendo él, dijo: De cierto os digo, [que] no os conozco.

13 Velad pues, porque no sabeis el dia ni la hora, en la cual el Hijo del hombre ha de venir.

14 Porque [el reino de los cielos es] como un hombre que partiéndose lejos, llamó á sus siervos, y les entregó sus bienes.

15 Y á este dió cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno, á cada uno conforme á su facultad, y se partió luego lejos.

16 Y partido él, el que habia recibido cinco talentos, granjeó con ellos, é hizo otros cinco talentos.

17 Semejantemente tambien el que había recibido dos, ganó tambien él otros dos.

18 Mas el que habia recibido uno, fué, y lo enterró en la tierra, y escondió el dinero de su señor.

19 Y despues de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, é hizo cuentas con ellos.

20 Y llegando el que habia recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; hé aquí, otros cinco talentos he ganado con ellos.

21 Y su señor le dijo: Bien [está,] buen siervo y fiel: sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.

22 Y llegando tambien el que habia recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; hé aquí, otros dos talentos he ganado sobre ellos.

23 Su señor le dijo: Bien [está,] buen siervo y fiel: sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.

24 Y llegando tambien el que habia recibido un talento, dijo: señor, yo te conocia que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y coges donde no derramaste:

25 por tanto tuve miedo, y fuí, y escondí tu talento en la tierra: hé aquí, tienes lo que es tuyo.

26 Y respondiendo su señor, le dijo: Mal siervo y negligente, sabias que siego donde no sembré, y [que] cojo donde no derramé:

27 por tanto te convenia dar mi dinero á los banqueros, y viniendo yo, recibiera lo que es mio con usura:

28 quitadle pues el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.

29 Porque á cualquiera que tuviere le será dada, y tendrá mas; y al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado.

30 Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de á fuera: allí será el llorar, y el crujir de dientes.

31 Y CUANDO el Hijo del hombre vendrá en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria.

32 y serán juntados delante de él todas las gentes, y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos;

33 y pondrá las ovejas á su derecha, y los cabritos á la izquierda.

34 Entonces el Rey dirá á los que [estarán] á su derecha: Venid, benditos de mi Padre, poseed el reino aparejado para vosotros desde la fundacion del mundo:

35 porque tuve hambre, y me disteis de comer: tuve sed, y me disteis de beber: fuí huesped, y me recogisteis:

36 desnudo, y me cubristeis: enfermo, y me visitasteis: estuve en la cárcel, y venisteis á mí.

37 Entonces los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos? ¿ó sediento, y te dimos de beber'?

38 ¿y cuándo te vimos huésped, y te recogimos? ¿ó desnudo, y te cubrimos?

39 ¿ó cuándo te vimos enfermo, ó en la cárcel, y venimos á tí?

40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo, que en cuanto [lo] hicisteis á uno de estos mis hermanos pequeñitos, á mí [lo] hicisteis.

41 Entonces dirá tambien á los que [estarán] á la izquierda: Idos de mí, malditos, al fuego eterno, que está aparejado para el diablo y sus ángeles:

42 porque tuve hambre, y no me disteis de comer: tuve sed, y no me disteis de beber:

43 fuí huésped, y no me recogisteis: desnudo, y no me cubristeis: enfermo, y en la cárcel [estuve,] y no me visitasteis.

44 Entonces tambien ellos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, ó sediento, ó huésped, ó desnudo, ó enfermo, ó en la cárcel, y no te servimos?

45 Entonces les responderá, diciendo: De cierto os digo, [que] en cuanto no [lo] hicisteis á uno de estos pequeñitos, ni á mí [lo] hicisteis.

46 E irán estos al tormento eterno, y los justos á la vida eterna.

CAPITULO 26

1 Y ACONTECIÓ que como hubo acabado Jesus todas estas palabras, dijo á sus discípulos:

2 Sabeis que dentro de dos dias se hace la pascua, y el Hijo del hombre es entregado para ser crucificado.

3 Entonces los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos del pueblo se juntaron al patio del pontífice, el cual se llamaba Caifás.

4 Y tuvieron consejo para prender por engaño á Jesus, y matar[le.]

5 Y decian: No en el dia de la fiesta, porque no se haga alboroto en el pueblo.

6 Y estando Jesus en Bethania, en casa de Simon el leproso,

7 vino á él una mujer, con un [vaso de] alabastro de ungüento de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado á la mesa:

8 lo cual viendo sus discípulos, se enojaron, diciendo: ¿Por qué se pierde esto?

9 porque este ungüento se podia vender por gran precio, y darse á los pobres.

10 Y entendiéndolo Jesus, les dijo: ¿Por qué dais pena á [esta] mujer? que me ha hecho buena obra:

11 porque siempre tendreis pobres con vosotros: mas á mí no siempre me tendreis:

12 porque echando este ungüento sobre mi cuerpo, para sepultarme [lo] ha hecho:

13 de cierto os digo, [que] donde quiera que este evangelio fuere predicado en todo el mundo, tambien será dicho para memoria de ella lo que esta ha hecho.

14 Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fué á los príncipes de los sacerdotes,

15 y les dijo: ¿Qué me quereis dar, y yo os le entregaré? Y ellos le señalaron treinta [piezas] de plata.

16 Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle.

17 Y EL primer [dia de la fiesta] de los [panes] sin levadura, vinieron los discípulos á Jesus, diciéndole: ¿Dónde quieres que te aderecemos para comer [el cordero de] la pascua?

18 Y él dijo: Id á la ciudad á uno, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca: en tu casa haré la pascua con mis discípulos.

19 Y los discípulos hicieron como Jesus les mando, y aderezaron la pascua.

20 Y como fué la tarde del dia, se sentó á la mesa con los doce.

21 Y comiendo ellos, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar.

22 Y [ellos] entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos á decirle: ¿Soy yo, Señor?

23 Entonces él respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, este me ha de entregar.

24 A la verdad el Hijo del hombre va, como está escrito de él: mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal hombre no haber nacido.

25 Entonces respondiendo Judas, que le entregaba, dijo: ¿Soy yo quizá, Maestro? Dícele: Tú [lo] has dicho.

26 Y comiendo ellos, tomó Jesus el pan, y habiendo dada gracias [lo] partió, y dió á sus discípulos, y dijo: Tomad, comed: esto es mi cuerpo.

27 Y tomando el vaso, y hechas gracias, dióles, diciendo: Bebed de él todos:

28 porque esto es mi sangre del Nuevo Testamento, la cual es derramada por muchos para remision de los pecados:

29 y os digo, [que] desde ahora no beberé mas de este fruto de la vid, hasta aquel dia, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.

30 Y cuando hubieron dicho el himno, salieron al monte de las Olivas.

31 Entonces Jesus les dice: Todos vosotros sereis escandalizados en mí esta noche: porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas de la manada serán derramadas.

32 Mas despues que haya resucitado, os esperaré en Galiléa.

33 Y respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos sean escandalizados en tí, yo nunca seré escandalizado.

34 Jesus le dice: De cierto te digo, que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.

35 Dícele Pedro: Aunque me sea menester morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo.

36 ENTONCES llegó Jesus con ellos á la aldea, que se llama Gethsemané, y dice á sus discípulos: Sentáos aquí, hasta que vaya allí, y ore.

37 Y tomando á Pedro, y á los dos hijos de Zebedéo, comenzó á entristecerse, y á angustiarse en gran manera.

38 Entonces Jesus les dice: Mi alma está muy triste hasta la muerte: quedáos aquí, y velad conmigo.

39 Y yéndose un poco mas adelante, se postró sobre su rostro, orando, y diciendo: Padre mio, si es posible, pase de mí este vaso: empero no como yo quiero, mas como tú.

40 Y vino á sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo á Pedro: ¿No habeis podido velar conmigo una hora?

41 velad y orad, para que no entreis en tentacion: el espíritu á la verdad está presto, mas la carne enferma.

42 Otra vez, fué segunda vez, y oró, diciendo: Padre mio, si no puede este vaso pasar de mí sin que [yo] lo beba, hágase tu voluntad.

43 Y vino, y los halló otra vez durmiendo: porque los ojos de ellos eran agravados.

44 Y dejándolos, fué otra vez, y oró tercera vez, diciendo las mismas palabras.

45 Entonces vino á sus discípulos, y les dice: Dormid ya, y descansad: hé aquí, ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores:

46 levantáos, vamos: hé aquí, ha llegado el que me ha entregado.

47 Y hablando aun él, hé aquí, Judas, uno de los doce, vino, y con él mucha compañía, con espadas y bastones, de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los ancianos del pueblo.

48 Y el que le entregaba les habia dado señal, diciendo: Al que yo besare, aquel es: prendedle.

49 Y luego que llegó á Jesus, dijo: Tengas gozo, Maestro. Y le besó.

50 Y Jesus le dijo: ¿Amigo, á qué vienes? Entonces llegaron, y echaron mano á Jesus, y le prendieron.

51 Y hé aquí, uno de los que [estaban] con Jesus, extendiendo la mano, sacó su cuchillo, é hiriendo á un siervo del pontífice, le quitó una oreja.

52 Entonces Jesus le dice: Vuelve tu cuchillo á su lugar: porque todos los que tomaren cuchillo, á cuchillo morirán:

53 ó ¿piensas que no puedo ahora orar á mi Padre, y él me daria mas de doce legiones de ángeles?

54 ¿cómo pues se cumplirian las Escrituras, [de] que así conviene que sea hecho?

56 En aquella hora dijo Jesus á las compañías: Como á ladron habeis salido con espadas y con bastones á prenderme: cada dia me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis.

56 Mas todo esto se hace, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos huyeron, dejándole.

57 Y ELLOS, prendido Jesus, le trajeron á Caifás sumo pontífice, donde los escribas y los ancianos estaban juntos.

58 Mas Pedro le seguia de lejos hasta el patio del sumo pontífice; y entrado dentro, se estaba sentado con los criados, para ver el fin.

59 Y los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y todo el concilio buscaban [algun] falso testimonio contra Jesus, para entregarle á la muerte,

60 y no hallaban: aunque muchos testigos falsos se llegaban, no [lo] hallaron. Mas á la postre vinieron dos testigos falsos,

61 que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y reedificarle en tres dias.

62 Y levantándose el sumo pontífice, le dijo: ¿No respondes nada? qué testifican estos contra tí?

63 Mas Jesus callaba. Y respondiendo el sumo pontífice, le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas, Si eres tú el Cristo, Hijo de Dios.

64 Jesus le dice: Tú [lo] has dicho: y aun os digo, que desde ahora habeis de ver al Hijo del hombre asentado á la diestra de la potencia [de Dios,] y que viene en las nubes del cielo.

65 Entonces el sumo pontífice rasgó sus vestidos, diciendo: Blasfemado ha: ¿qué mas necesidad tenemos de testigos? hé aquí, ahora habeis oido su blasfemia:

66 ¿qué os parece? Y respondiendo ellos dijeron: Culpado es de muerte.

67 Entonces le escupieron en su rostro, y le dieron de bofetadas, y otros le herian con mojicones,

68 diciendo: Profetízanos, oh Cristo, quién es el que te ha herido.

69 Y Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se llegó á él una criada, diciendo: Y tú con Jesus el Galiléo estabas.

70 Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices.

71 Y saliendo á la puerta, le vió otra, y dijo á los que estaban allí: Tambien este estaba con Jesus Nazareno.

72 Y negó otra vez con juramento, [diciendo:] No conozco á [ese] hombre.

73 Y desde á un poco llegaron los que servian, y dijeron á Pedro: Verdaderamente tambien tú eres de ellos: porque aun tu habla te hace manifiesto.

74 Entonces comenzó á anatematizarse, y á jurar, [diciendo:] No conozco á [ese] hombre. Y el gallo cantó luego.

75 Y se acordó Pedro de las palabras de Jesus, que le dijo: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliéndose fuera, lloró amargamente.

CAPITULO 27

1 Y VENIDA la mañana, entraron en consejo todos los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos del pueblo, contra Jesus, para entregarle á muerte.

2 Y le trajeron atado, y le entregaron á Poncio Pilato presidente.

3 ENTONCES Judas, el que le habia entregado, viendo que era condenado, volvió arrepentido las treinta [piezas] de plata á los príncipes de los sacerdotes, y á los ancianos,

4 diciendo: [Yo] he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué [se nos da] á nosotros? viéraslo tú.

5 Y arrojando las [piezas] de plata al templo, se partió, y fué, y se ahorcó.

6 Y los príncipes de los sacerdotes, tomando [las piezas] de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el arca de la limosna, porque es precio de sangre.

7 Mas habido consejo, compraron de ellas el campo del Ollero, por sepultura para los extranjeros.

8 Por lo cual fué llamado aquel campo: Hacéldama, [Campo de sangre,] hasta el dia de hoy.

9 Entonces se cumplió lo que fué dicho por el profeta Jeremías, que dijo: Y tomaron las treinta [piezas] de plata, precio del apreciado, que fué apreciado por los hijos de Israel:

10 y las dieron para comprar el campo del Ollero, como me ordenó el Señor.

11 Y JESUS estuvo delante del presidente, y el presidente le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el rey de los Judíos? Y Jesus le dijo: Tu [lo] dices.

12 Y siendo acusado por los príncipes de los sacerdotes, y por los ancianos, nada respondió.

13 Pilato entonces le dice: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra tí?

14 Y no le respondió ni una palabra, de tal manera que el presidente se maravillaba mucho.

15 Y en el dia de la fiesta acostumbraba el presidente soltar al pueblo un preso cual quisiesen.

16 Y tenian entonces un preso famoso, que se llamaba Barrabás.

17 Y juntas ellos, les dijo Pilato: ¿Cuál quereis que os suelte? ¿á Barrabás, ó á Jesus, que se llama el Cristo?

18 Porque sabia que por envidia le habian entregado.

19 Y estando él sentado en el tribunal, su mujer envió á él, diciendo: No tengas que ver con aquel justo: porque hoy he padecido muchas cosas en sueños por causa de él.

20 Mas los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, persuadieron al pueblo, que pidiese á Barrabás, y á Jesus matase.

21 Y respondiendo el presidente, les dijo: ¿Cuál de los dos quereis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabás.

22 Pilato les dijo: ¿Qué pues haré de Jesus que se llama el Cristo? Dícenle todos: Sea crucificado.

23 Y el presidente [les] dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Mas ellos gritaban mas, diciendo: Sea crucificado.

24 Y viendo Pilato que nada aprovechaba, antes se hacia mas alboroto, tomando agua lavó sus manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo: védlo vosotros.

25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre [sea] sobre nosotros, y sobre nuestros hijos.

26 Entonces les soltó á Barrabás; y habiendo azotado á Jesus, le entregó para ser crucificado.

27 ENTONCES los soldados del presidente tomando á Jesus á la audiencia, juntaron á él toda la cuadrilla.

28 Y desnudándole, cercáronle de un manto de grana.

29 Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha: é hincando la rodilla delante de él, burlaban de él diciendo: Tengas gozo, rey de los Judíos.

30 Y escupiendo en él, tomaron la caña, y le herian en la cabeza.

31 Y despues que le hubieron escarnecido, le desnudaron el manto, y le vistieron de sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.

32 Y saliendo, hallaron á un Cirenéo que se llamaba Simon: á este cargaron para que llevase su cruz.

33 Y como llegaron al lugar que se llama Gólgotha, que es dicho, el lugar de la Calavera,

34 le dieron á beber vinagre mezclado con hiel; y gustando, no quiso beberlo.

35 Y despues que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes: para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta: Se repartieron mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.

36 Y le guardaban, sentados allí.

37 Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS JUDÍOS.

38 Entonces crucificaron con él dos ladrones: uno á la derecha, y otro á la izquierda.

39 Y los que pasaban, le decian injurias, meneando sus cabezas,

40 y diciendo: Tú, el que derribas el templo [de Dios,] y en tres dias [le] reedificas, sálvate á tí mismo: si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.

41 De esta manera tambien los príncipes de los sacerdotes escarneciendo, con los escribas, y los Fariséos, y los ancianos, decian:

42 A otros salvó, á sí no se puede salvar: si es el rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en el:

43 confia en Dios: líbrele ahora, si le quiere: porque ha dicho: Soy Hijo de Dios.

44 Lo mismo tambien le zaherian los ladrones que estaban crucificados con él.

45 Y desde la hora de las seis fueron tinieblas sobre toda la tierra, hasta la hora de las nueve.

46 Y cerca de la hora de las nueve Jesus exclamó con grande voz, diciendo: Eli, Eli, ¿lamma sabachthani? esto es: Dios mio, Dios mio, ¿por qué me has desamparado?

47 Y algunos de los que estaban allí, oyéndole, decian: A Elías llama este.

48 Y luego corriendo uno de ellos tomó una esponja, y la llenó de vinagre, y poniéndola en una caña, le daba para que bebiese.

49 Y los otros decian: Deja, veamos si vendrá Elías á librarle.

50 Mas Jesus habiendo otra vez exclamado con grande voz, dió el espíritu.

51 Y hé aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de alto á bajo; y la tierra se movió; y las piedras se hendieron;

52 y los sepulcros se abrieron, y muchos cuerpos de santos, que habia dormido, se levantaron.

53 Y salidos de los sepulcros, despues de su resurreccion, vinieron á la santa ciudad, y aparecieron á muchos.

54 Y el centurion, y los que estaban con él guardando á Jesus, visto el terremoto, y las cosas que habian sido hechas, temieron en gran manera, diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era este.

55 Y estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habian seguido de Galiléa á Jesus, sirviéndole:

56 entre las cuales era María Magdalena, y María de Jacobo, y la madre de Joses, y la madre de los hijos de Zebedéo.

57 Y COMO fué la tarde del dia, vino un hombre rico de Arimathéa, llamado Joseph, el cual tambien habia sido discípulo de Jesus.

58 Este llegó á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesus. Entonces Pilato mandó que el cuerpo se [le] diese.

59 Y tomando Joseph el cuerpo, le envolvió en una sábana limpia,

60 y le puso en un sepulcro suyo nuevo, que habia labrado en peña; y revuelta una grande piedra á la puerta del sepulcro, se fué.

61 Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro.

62 Y el siguiente dia, que es despues de la preparacion [de la Pascua,] se juntaron los príncipes de los sacerdotes y los Fariséos á Pilato,

63 diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aun: Despues de tres dias resucitaré.

64 Manda, pues, fortificar el sepulcro hasta el dia tercero: porque no vengan sus discípulos de noche, y le hurten, y digan al pueblo: Resucitó de los muertos: y será el postrer error peor que el primero.

65 Pilato les dice: La guardia teneis: id, fortificad como entendeis.

66 Y yendo ellos, fortificaron el sepulcro con la guardia, sellando la piedra.

CAPITULO 28

1 Y LA víspera de los sábados, que amanece para el primero de los sábados, vino María Magdalena, y la otra María, á ver el sepulcro.

2 Y hé aquí, fué hecho un gran terremoto: porque el ángel del Señor descendiendo del cielo y llegando, habia revuelto la piedra de la puerta [del sepulcro,] y estaba sentado sobre ella.

3 Y su aspecto era como un relámpago; y su vestido blanco como la nieve.

4 Y del miedo de él los guardas fueron asombrados, y fueron vuelto como muertos.

5 Y respondiendo el ángel, dijo á las mujeres: No temais vosotras: porque yo sé que buscais á Jesus, [el que fué] crucificado:

6 no está aquí, porque ha resucitado, como dijo: venid, ved el lugar donde fué puesto el Señor;

7 y presto id, decid á sus discípulos, que ha resucitado de los muertos; y hé aquí, os espera en Galiléa: allí le vereis: hé aquí, os [lo] he dicho.

8 Entonces [ellas] saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo á dar las nuevas á sus discípulos. Y yendo á dar las nuevas á sus discípulos,

9 hé aquí, Jesus les sale al encuentro, diciendo: Tengais gozo. Y ellas se llegaron, y abrazaron sus piés, y le adoraron.

10 Entonces Jesus les dice: No temais: id, dad las nuevas á mis hermanos, para que vayan á Galiléa; y allá me verán.

11 Y yendo ellas, hé aquí, unos de la guardia vinieron á la ciudad, y dieron aviso á los príncipes de los sacerdotes de todas las cosas que habian acontecido.

12 Y juntados con los ancianos, habido consejo, dieron mucho dinero á los soldados,

13 diciendo: Decid: Sus discípulos vinieron de noche, y le hurtaron, durmiendo nosotros:

14 y si esto fuere oido del presidente, nosotros le persuadiremos, y os haremos seguros.

15 Y ellos, tomado el dinero, hicieron como estaban instruidos: y este dicho fué divulgado entre los Judíos hasta el dia de hoy.

16 Mas los once discípulos se fueron á Galiléa, al monte, donde Jesus les habia ordenado.

17 Y como le vieron, le adoraron: mas algunos dudaban.

18 Y llegando Jesus, les habló, diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra:

19 por tanto id, enseñad á todas las gentes, bautizándolos en nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo:

20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y hé aquí, yo estoy con vosotros todos los dias, hasta el fin del siglo. Amen.

EL

SANTO EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESU CRISTO

SEGUN

S. MARCOS.

CAPITULO 1

1 PRINCIPIO del Evangelio de Jesu Cristo, Hijo de Dios.

2 Como está escrito en los profetas: Hé aquí, yo envio á mi ángel delante de tu faz, que apareje tu camino delante de tí.

3 Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor: enderezad sus veredas.

4 Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de penitencia* para remision de pecados. {* De enmienda, ó de arrepentimiento, de conversion.}

5 Y salia á él toda la provincia de Judéa, y los de Jerusalem; y eran todos bautizados de él en el rio del Jordán, confesando sus pecados.

6 Y Juan andaba vestido de pelos de camello, y de [una] cinta de cuero al rededor de sus lomos; y comia langostas, y miel montés.

7 Y predicaba, diciendo: Viene tras mí el que es mas fuerte que yo, al cual no soy digno de desatar encorvado la correa de sus zapatos:

8 yo á la verdad os he bautizado con agua: mas él os bautizará con Espíritu Santo.

9 Y ACONTECIÓ en aquellos dias, [que] Jesus vino de Nazaret de Galilea, y fué bautizado de Juan en el Jordán.

10 Y luego, subiendo del agua, vió abrirse los cielos, y al Espíritu, como paloma, que descendia sobre él.

11 Y fué [una] voz de los cielos, [que decia:] Tú eres mi Hijo amado: en tí tomo contentamiento.

12 Y luego el Espíritu [Santo] le impele al desierto.

13 Y estuvo allí en el desierto cuarenta dias; y era tentado de Satanás: y estaba con las fieras; y los ángeles le servian.

14 MAS despues que Juan fué entregado, Jesus vino á Galiléa, predicando el evangelio del reino de Dios,

15 y diciendo: El tiempo es cumplido; y el reino de Dios está cerca: enmendáos, y creed al Evangelio.

16 Y pasando junta á la mar de Galiléa, vió á Simon, y á Andres su hermano, que echaban la red en la mar, porque eran pescadores.

17 Y les dijo Jesus: Venid en pos de mí, y haré que seais pescadores de hombres.

18 Y luego, dejadas sus redes, le siguieron.

19 Y pasando de allí un poco mas adelante, vió á Jacobo, [hijo] de Zebedéo, y á Juan su hermano, tambien ellos en el navío, que aderezaban las redes.

20 Y luego los llamó; y dejando á su padre Zebedéo en el navío con los jornaleros, fueron en pos de él.

21 Y ENTRAN en Capharnaum: y luego los sábados entrando en la sinagoga enseñaba.

22 Y se espantaban de su doctrina; porque los enseñaba como quien tiene potestad, y no como los escribas.

23 Y habia en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, el cual dió voces,

24 diciendo: ¡Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesus Nazareno? ¿has venido á destruirnos? sé quien eres, el Santo de Dios.

25 Y riñóle Jesus, diciendo: Enmudece, y sal de él.

26 Y haciéndole pedazos el espíritu inmundo, y clamando á gran voz, salió de él.

27 Y todos se maravillaron, de tal manera que inquirian entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿qué nueva doctrina es esta, que con potestad aun á los espíritus inmundos manda, y le obedecen?

28 Y luego vino su fama por toda la provincia al rededor de Galiléa.

29 Y luego salidos de la sinagoga, vinieron á casa de Simon y de Andres, con Jacobo y Juan.

30 Y la suegra de Simon estaba acostada con calentura; y le dijeron luego de ella.

31 Entonces llegando [él,] la tomó de su mano, y la levantó; y luego la dejó la calentura, y les servia.

32 Y cuando fué la tarde, como el sol se puso, traian á él todos los que tenian mal, y endemoniados.

33 Y toda la ciudad se juntó á la puerta.

34 Y sanó á muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades; y echó fuera muchos demonios; y no dejaba decir á los demonios que le conocian.

35 Y levantándose muy de mañana, aun muy de noche, salio, y se fué á un lugar desierto, y allí oraba.

36 Y le siguió Simon, y los que estaban con él.

37 Y hallándole, le dicen: Todos te buscan.

38 Y les dice: Vamos á los lugares vecinos, para que predique tambien allí: porque para esto he salido.

39 Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galiléa, y echaba fuera los demonios.

40 Y UN leproso vino á él, rogándole; é hincada la rodilla, le dice: Si quieres, puedes limpiarme.

41 Y Jesus teniendo misericordia de él, extendió su mano, y le tocó, y le dice: Quiero: sé limpio.

42 Y habiendo él dicho esto, luego la lepra se fué de él, y fué limpio.

43 Y le defendió, y luego le echó,

44 y le dice: Mira [que] no digas á nadie nada: sino vé, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza lo que Moisés mandó para que les conste.

45 Y él salido, comenzó á predicar muchas cosas, y á divulgar el negocio, que ya Jesus no podia entrar manifiestamente en la ciudad: mas estaba fuera en los lugares desiertos, y venian á él de todas partes.

CAPITULO 2

1 Y ENTRÓ otra vez en Capharnaum despues de [algunos] dias; y se oyó que estaba en casa.

2 Y luego se juntaron á él muchos, que ya no cabian ni aun á la puerta; y les hablaba la palabra.

3 Entonces vinieron á él [unos] trayendo un paralítico, que era traido de cuatro.

4 Y como no podian llegar á él á causa de la compañía, descubrieron la techumbre donde estaba, y horadando bajan el lecho en que el paralítico estaba echado.

5 Y viendo Jesus la fé de ellos, dice al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados.

6 Y estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales pensando en sus corazones,

7 decian: ¿Por qué habla este blasfemias? ¿quién puede perdonar pecados, sino solo Dios?

8 Y conociendo luego Jesus en su espíritu que pensaban esto dentro de sí, les dijo: ¿Por qué pensais estas cosas en vuestros corazones?

9 ¿cuál es mas fácil: Decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados; ó decirle: Levántate, y toma tu lecho, y anda?

10 Pues porque sepais que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar los pecados, (dice al paralítico):

11 A tí digo: Levántate, y toma tu lecho, y véte á tu casa.

12 Entonces [él] se levantó luego; y tomando su lecho, se salió delante de todos, de manera que todos se espantaron, y glorificaron á Dios, diciendo: Nunca tal hemos visto.

13 Y VOLVIÓ á salir á la mar, y toda la compañía venia á el, y los enseñaba.

14 Y pasando vió á Leví, [hijo] de Alféo, sentado al banco [de los públicos tributos,] y le dice: Sígueme. Y levantándose, le siguió.

15 Y aconteció, que estando Jesus á la mesa en casa de él, muchos publicanos y pecadores estaban tambien á la mesa juntamente con Jesus, y con sus discípulos: porque habia muchos, y le habían seguido.

16 Y los escribas, y los Fariséos, viéndole comer con los publicanos, y con los pecadores, dijeron á sus discípulos: ¿Qué es esto, que [vuestro Maestro] come y bebe con los publicanos, y con los pecadores?

17 Y oyéndo[lo] Jesus, les dice: los sanos no tienen necesidad de médico, mas los que tienen mal: no he venido á llamar á los justos, mas los pecadores á penitencia.* {* A enmienda de la vida.}

18 Y los discípulos de Juan, y de los Fariséos ayunaban; y vienen, y le dicen: ¿Por qué los discípulos de Juan, y [los] de los Fariséos ayunan; y tus discípulos no ayunan?

19 Y Jesus les dice: No pueden ayunar los que son de bodas, cuando el esposo está con ellos: entre tanto que tienen consigo el esposo no pueden ayunar.

20 Mas vendrán dias, cuando el esposo será quitado de ellos; y entonces en aquellos dias ayunarán.

21 Nadie echa remiendo de paño recio en vestido viejo; de otra manera el mismo remiendo nuevo tira del viejo, y se hace peor la rotura.

22 Ni nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera el vino nuevo rompe los odres, y se derrama el vino, y los odres se pierden: mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.

23 Y ACONTECIÓ, que pasando él [otra vez] por los sembrados en sábado, sus discípulos andando comenzaron á arrancar espigas.

24 Entonces los Fariséos le dijeron: Hé aquí, ¿por qué hacen [tus discípulos] en sábado lo que no es lícito?

25 Y él les dijo: ¿Nunca leisteis qué hizo David cuando tuvo necesidad, y tuvo hambre, él y los que [estaban] con él?

26 ¿cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiathár sumo Pontífice, y comió los panes de la proposicion, de los cuales no es lícito comer, sino á los sacerdotes, y aun dió á los que estaban consigo?

27 Díjoles tambien: El sábado por causa del hombre es hecho; no el hombre por causa del sábado:

28 así que el Hijo del hombre es Señor aun del sábado.

CAPITULO 3

1 Y OTRA vez entró en la sinagoga; y habia allí un hombre que tenia una mano seca.

2 Y le acechaban, si en sábado le sanaria, para acusarle.

3 Entonces dijo al hombre que tenia la mano seca: Levántate en medio.

4 Y les dice: ¿Es lícito hacer bien en sábados, ó hacer mal? ¿salvar la persona, ó matarla? Mas ellos callaban.

5 Y mirándolos al rededor con enojo, condoleciéndose de la ceguedad de su corazon, dice al hombre: Extiende tu mano. Y la extendió, y su mano fué restituida sana como la otra.

6 Entonces saliendo los Fariséos tomaron consejo con los Herodianos contra él, para matarle.

7 MAS Jesus se apartó á la mar con sus discípulos; y le siguió gran multitud de Galiléa, y de Judéa,

8 y de Jerusalem, y de Iduméa, y de la otra parte del Jordán; y de los que [moraban] al rededor de Tyro y de Sidón, grande multitud, oyendo cuan grandes cosas hacia, vinieron á él.

9 Y dijo á sus discípulos que la navecilla le estuviese siempre apercibida, por causa de la compañía, porque no le oprimiesen.

10 Porque habia sanado á muchos, de tal manera que caian sobre él, cuantos tenian plagas, por tocarle.

11 Y los espíritus inmundos, en viéndole, se postraban delante de él, y daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios.

12 Mas él les reñia mucho que no le manifestasen.

13 Y SUBIÓ al monte, y llamó á si los que él quiso; y vinieron á él.

14 Y ordenó á los doce para que estuviesen con él, y para enviarlos á predicar;

15 y que tuviesen potestad de sanar enfermedades, y de echar fuera demonios:

16 á Simon, al cual puso por nombre Pedro;

17 y á Jacobo, hijo de Zebedéo, y á Juan hermano de Jacobo, y les puso nombre Boanerges, que es, Hijos del trueno;

18 y á Andres, y á Felipe, y á Bartolomé, y á Matéo, y á Tomás, y á Jacobo, [hijo] de Alféo, y á Tadéo, y á Simon el Chananéo,

19 y á Judas Iscariote, el que le entregó: y vinieron á casa.

20 Y OTRA vez se juntó la compañía, de tal manera que ellos ni aun podian comer pan.

21 Y como le oyeron los suyos, vinieron para prenderle: porque decian: Está fuera de sí.

22 Y los escribas que habian venido de Jerusalem, decian que tenia á Beelzebub, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios.

23 Y llamándolos, les dijo por parábolas: ¿Cómo puede Satanás echar fuera á Satanás?

24 Y si [algun] reino contra si mismo fuere dividido, no puede permanecer el tal reino.

25 Y si [alguna] casa fuere dividida contra sí misma, no puede permanecer la tal casa.

26 Y si Satanás se levantare contra sí mismo, y fuere dividido, no puede permanecer: mas tiene fin.

27 Nadie puede saquear las alhajas del valiente entrando en su casa, si antes no prendiere al valiente; y entonces saqueará su casa.

28 De cierto os digo, [que] todos los pecados serán perdonados á los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera con que blasfemaren:

29 mas cualquiera que blasfemare contra el Espíritu Santo, no tiene perdon para siempre: mas está obligado á eterno juicio.

30 Porque decian: Tiene espíritu inmundo.

31 Vienen pues sus hermanos y su madre, y estando de fuera, enviaron á él llamándole.

32 Y la compañía estaba asentada al rededor de él, y le dijeron: Hé aquí, tu madre y tus hermanos te buscan fuera.

33 Y él les respondió, diciendo: ¿Quién es mi madre, y mis hermanos?

34 Y mirando al rededor á los que estaban sentados al rededor de él, dijo: Hé aquí mi madre, y mis hermanos:

35 porque cualquiera que hiciere la voluntad de Dios, este es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.

CAPITULO 4

1 Y OTRA vez comenzó á enseñar .junto á la mar, y se juntó á él gran compañía, tanto que entrándose él en un navío, se sentó en la mar, y toda la compañía estaba en tierra junto á la mar.

2 Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decia en su doctrina:

3 Oid: Hé aquí, el que sembraba salió á sembrar.

4 Y aconteció sembrando, que una parte cayó junto al camino; y vinieron las aves del cielo, y la tragaron.

5 Y otra parte cayó en pedregales donde no tenia mucha tierra; y luego salió, porque no tenia la tierra profunda;

6 mas, salido el sol, se quemó; por cuanto no tenia raiz se secó.

7 Y otra parte cayó en espinas; subieron las espinas, y la ahogaron y no dió fruto.

8 Y otra parte cayó en buena tierra y dió fruto, que subió y creció: y llevó uno á treinta, y otro á sesenta, y otro á ciento.

9 Entonces les dijo: El que tiene oidos para oir, oiga.

10 Y cuando estuvo solo le preguntaron, los que estaban con él con los doce, de la parábola.

11 Y les dijo: A vosotros es dado saber el misterio del reino de Dios: mas á los que están fuera, por parábolas todas las cosas:

12 para que viendo, vean y no vean; y oyendo, oigan y no entiendan: porque no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.

13 Y les dijo: ¿No sabeis esta parábola? ¿cómo pues entendereis todas las parábolas?

14 El que siembra [es el que] siembra la palabra.

15 Y estos son los de junto al camino, en los que la palabra es sembrada: mas despues que la oyeron, luego viene Satanás, y quita la palabra que fué sembrada en sus corazones.

16 Y asimismo estos son los que son sembrados en pedregales; los que cuando han oido la palabra, luego la toman con gozo:

17 mas no tienen raiz en sí, antes son temporales: que en levantándose la tribulacion, ó la persecucion por causa de la palabra, luego se escandalizan.

18 Y estos son los que son sembrados entre espinas; los que oyen la palabra:

19 mas las congojas de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias que hay en las otras cosas, entrando ahogan la palabra, y es hecha sin fruto.

20 Y estos son los que fueron sembrados en buena tierra; los que oyen la palabra, y [la] reciben, y hacen fruto, uno á treinta, otro á sesenta, otro á ciento.

21 Díjoles tambien: ¿Viene el candil para ser puesto debajo del almud, ó debajo de la cama? ¿No [viene] para ser puesto en el candelero?

22 Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni secreto, que no haya de venir en descubierto.

23 Si alguno tiene oidos para oir, oiga.

24 Díjoles tambien: Mirad lo que oís: con la medida que medis, os medirán otros; y será añadido á vosotros los que oís.

25 Porque al que tiene, le será dada; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

26 Decia mas: Así es el reino de Dios, como si un hombre eche simiente en la tierra;

27 y duerma y se levante de noche de dia, y la simiente brote y crezca como él no sabe.

28 Porque de suyo fructifica la tierra, primero yerba, luego espiga, luego grano lleno en la espiga.

29 Y cuando el fruto fuere producido, luego se mete la hoz, porque la siega es llegada.

30 Y decia: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios? ¿ó con qué parábola le compararemos?

31 Como el grano de la mostaza, que cuando es sembrado en tierra es el mas pequeño de todas las simientes que hay en la tierra:

32 mas cuando fuere sembrado sube, y se hace la mayor de todas las legumbres; y hace grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo puedan hacer nidos debajo de su sombra.

33 Y con muchas tales parábolas les hablaba la palabra, conforme á lo que podian oir.

34 Y sin parábola no les hablaba: mas á sus discípulos en particular declaraba todo.

35 Y LES dijo aquel dia, cuando fué tarde: Pasemos de la otra parte.

36 Y enviando la compañía, le tomaron, como estaba en el navío, y habia tambien con él otros navichuelos.

37 Y se levantó una grande tempestad de viento, y echaba las ondas en el navío, de tal manera que ya se llenaba.

38 Y él estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dicen: ¿Maestro, no mires que perecemos?

39 Y levantándose [él,] riñó al viento y dijo á la mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento; y fué hecha grande bonanza.

40 Y á ellos dijo: ¿Por qué sois así temerosos? ¿cómo no teneis fé?

41 Y temieron con gran temor, y decian el uno al otro: ¿Quién es este, que aun el viento y la mar le obedecen?

CAPITULO 5

1 Y VINIERON de la otra parte de la mar á la provincia de los Gadarenos.

2 Y salido él del navío, luego le salió al encuentro de los sepulcros un hombre con un espíritu inmundo,

3 que tenia manida en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podia alguien atar:

4 porque muchas veces habia sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habian sido hechas pedazos de él, y los grillos desmenuzados; y nadie le podia domar.

5 Y siempre de dia y de noche andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, é hiriéndose á las piedras.

6 Y como vió á Jesus de lejos, corrió, y le adoró;

7 y clamando á gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesus, hijo del Dios Altísimo? te conjuro [por] Dios que no me atormentes.

8 Porque le decia: Sal de este hombre, espíritu inmundo.

9 Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió, diciendo: Legion me llamo: porque somos muchos.

10 Y le rogaba mucho que no le echase fuera de aquella provincia.

11 Y estaba allí cerca de los montes una grande manada de puercos paciendo.

12 Y le rogaron todos [aquellos] demonios, diciendo: Envíanos á los puercos para que entremos en ellos.

13 Y les permitió luego Jesus, y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los puercos; y la manada cayó por un despeñadero en la mar, los cuales eran como dos mil, y se ahogaron en la mar.

14 Y los que apacentaban los puercos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron para ver que era aquello que habia acontecido.

15 Y vienen á Jesus, y ven al que habia sido atormentado del demonio, sentado, y vestido, y en seso el que habia tenido la legion; y tuvieron temor.

16 Y les contaron los que [lo] habian visto, como habia acontecido al que habia tenido el demonio, y de los puercos.

17 Y comenzaron á rogarle que se fuese de los términos de ellos.

18 Y entrando él en el navío, le rogaba el que habia sido fatigado del demonio, para estar con él.

19 Mas Jesus no le permitió, sino le dijo: Véte á tu casa á los tuyos, y cuéntales cuan grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y [como] ha tenido misericordia de tí.

20 Y se fué, y comenzó á predicar en Decápolis cuan grandes cosas Jesus habia hecho con él; y todos se maravillaban.

21 Y PASANDO otra vez Jesus en un navío de la otra parte, se juntó á él gran compañía; y estaba junto á la mar,

22 y vino uno de los príncipes de la sinagoga llamado Jairo; y como le vió, se postró á sus piés,

23 y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está á la muerte: ven y pondrás las manos sobre ella, para que sea salva, y vivirá.

24 Y fué con él, y le seguia gran compañía, y le apretaban.

25 Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años hacia,

26 y habia sufrido mucho de muchos médicos, y habia gastado todo lo que tenia, y nada habia aprovechado, antes le iba peor,

27 como oyó [decir] de Jesus, vino en la compañía por las espaldas, y tocó su vestido.

28 Porque decia: Si [yo] tocare tan solamente su vestido, seré salva.

29 Y luego la fuente de su sangre se secó, y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.

30 Y Jesus luego conociendo en sí mismo la virtud que habia salido de él, volviéndose á la compañía, dijo: ¿Quién ha tocado a mis vestidos?

31 Y le dijeron sus discípulos: Ves que la compañía te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?

32 Y [él] miraba al rededor por ver a la que habia hecho esto.

33 Entonces la mujer temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí habia sido hecho, vino, y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.

34 Y el le dijo: Hija, tu fé te ha hecho salva: vé en paz, y sé sana de tu azote.

35 Hablando aun él, vinieron del príncipe de la sinagoga, diciendo: Tu hija es muerta: ¿para qué fatigas mas al Maestro?

36 Mas Jesus luego, en oyendo esta razon que se decia, dijo al príncipe de la sinagoga: No temas: cree solamente.

37 Y no permitió que alguno viniese tras él, sino Pedro, y Jacobo, y Juan hermano de Jacobo.

38 Y vino á casa del príncipe de la sinagoga, y vió el alboroto, los que lloraban y gemian mucho.

39 Y entrando les dice: ¿Por qué os alborotais, y llorais? la muchacha no es muerta, mas duerme.

40 Y hacian burla de él: mas el, echados fuera todos, toma al padre y á la madre de la muchacha, y á los que estaban con él, y entra donde estaba la muchacha echada.

41 Y tomando la mano de la muchacha, le dice: Talitha cumi; que es, si lo interpretares: Muchacha, á tí digo, levántate.

42 Y luego la muchacha se levantó, y andaba; porque tenia doce años: y se espantaron de grande espanto.

43 Mas [él] les mandó mucho que nadie lo supiese; y dijo que diesen á la muchacha de comer.

CAPITULO 6

1 Y SALIÓ de allí, y vino a su tierra; y le siguieron sus discípulos.

2 Y llegado el sábado, comenzó á enseñar en la sinagoga; y muchos oyéndole estaban atónitos, diciendo: ¿De dónde tiene este estas cosas? ¿y qué sabiduría es esta que le es dada; y tales maravillas que por sus manos son hechas?

3 ¿no es este el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, y de Joses, y de Judas, y de Simon? ¿no están tambien aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban en él.

4 Mas Jesus les decia: No hay profeta deshonrado sino en su tierra, y entre sus parientes, y en su casa.

5 Y no pudo allí hacer alguna maravilla: solamente sanó [unos] pocos enfermos poniendo sobre ellos las manos.

6 Y estaba maravillado de la incredulidad de ellos; y rodeaba las aldeas de al rededor enseñando.

7 Y LLAMÓ á los doce, y comenzó á enviarlos de dos en dos, y les dio potestad [contra] los espíritus inmundos;

8 y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente [un] bordon; ni alforja, ni pan, ni dinero en la bolsa:

9 mas que calzasen zapatos; y no vistiesen dos ropas.

10 Y les decia: En cualquier casa que entráreis, posad allí hasta que salgais de allí.

11 Y todos aquellos que no os recibieren, ni os oyeren, saliendo de allí, sacudid el polvo que está debajo de vuestros piés en testimonio á ellos: de cierto os digo, que mas tolerable será [el castigo] de los de Sodoma, ó de los de Gomorrha el dia del juicio, que él de aquella ciudad

12 Y saliendo predicaban, que hiciesen penitencia.* {* O, que se enmendasen.}

13 Y echaban fuera muchos demonios, y ungian con aceite á muchos enfermos, y sanaban.

14 Y OYÓ el rey Herodes [la fama de Jesus,] porque su nombre era hecho notorio, y dijo Juan, el que bautizaba, ha resucitado de los muertos; y por tanto virtudes obran en él.

15 Otros decian: Elías es. Y otros decian: Profeta es; ó alguno de los profetas.

16 Y oyéndo[lo] Herodes, dijo: Este es Juan el que yo degollé: él ha resucitado de los muertos.

17 Porque el mismo Herodes habia enviado y prendido á Juan, y le habia aprisionado en la cárcel á causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano: porque la habia tomado por mujer.

18 Porque Juan decia á Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano.

19 Mas Herodías le acechaba, y deseaba matarle, y no podia:

20 porque Herodes temia á Juan, sabiendo que era varon justo y santo; y le tenia respeto, y obedeciéndole hacia muchas cosas; y le oia de buena gana.

21 Y viniendo un dia oportuno, en que Herodes, en la fiesta de su nacimiento, hacia cena a sus príncipes y tribunos, y á los principales de Galiléa,

22 y entrando la hija de Herodías, y danzando, y agradando á Herodes, y á los que estaban con él á la mesa, el rey dijo á la muchacha: Pídeme lo que quisieres, que yo te lo daré.

23 Y le juró: Todo lo que me pidieres te daré hasta la mitad de mi reino.

24 Y saliendo ella, dijo á su madre: ¿Qué pediré? Y ella dijo: La cabeza de Juan Bautista,

25 Entonces [ella] entró prestamente al rey, y pidió, diciendo: Quiero que ahora luego me dés en un plato la cabeza de Juan Bautista.

26 Y el rey se entristeció mucho: [mas] á causa del juramento, y de los que estaban con él á la mesa, no quiso entristecerla.

27 Y luego el rey, enviando uno de la guardia, mandó que fuese traida su cabeza.

28 El cual fué, y le degolló en la cárcel, y trajo su cabeza en un plato, y la dió á la muchacha, y la muchacha la dió á su madre.

29 Y oyéndo[lo] sus discípulos, vinieron, y tomaron su cuerpo, y le pusieron en un sepulcro.

30 Y LOS apóstoles se juntaron á Jesus, y le contaron todo lo que habian hecho, y lo que habian enseñado.

31 Y [él] les dijo: Venid vosotros aparte al lugar desierto, y reposad un poco: porque eran muchos los que iban y venian, que ni aun tenian logar de comer.

32 Y se fueron en un navío al lugar desierto aparte.

33 Y los vieron ir muchos, y lo conocieron; y concurrieron allá muchos á pié de las ciudades, y vinieron antes que ellos, y se juntaron á él.

34 Y saliendo [Jesus] vió [una] grande compañía, y tuvo misericordia de ellos, porque eran como ovejas sin pastor; y les comenzó á enseñar muchas cosas.

35 Y como ya fué el dia muy entrado, sus discípulos llegaron á él, diciendo: El lugar es desierto, y el dia es ya muy entrado:

36 envíalos para que vayan á los cortijos y aldeas de al rededor, y compren para sí pan, porque no tienen que comer.

37 Y respondiendo él, les dijo: Dadles de comer vosotros; y le dijeron: ¿[Qué] vamos y compremos pan por doscientos denarios, y les demos de comer?

38 Y él les dice: ¿Cuántos panes teneis? id, y vedlo. Y sabiéndolo, dijeron: Cinco, y dos panes.

39 Y les mandó que hiciesen recostar á todos por mesas sobre la yerba verde.

40 Y se recostaron por partes, por mesas, de ciento en ciento, y de cincuenta en cincuenta.

41 Y tomados los cinco panes y los dos panes, mirando al cielo, bendijo, y partió los panes, y dió á sus discípulos que les pusiesen delante. Y los dos panes repartió á todos.

42 Y comieron todos, y se hartaron.

43 Y alzaron de los pedazos doce esportones llenos, y de los panes. 44 Y eran los que comieron cinco mil varones.

45 Y LUEGO dió priesa á sus discípulos á subir en el navío, é ir delante de él á Bethsaida de la otra parte, entre tanto que él despedia la compañía.

46 Y despues que los hubo despedido, se fué al monte á orar.

47 Y como fué la tarde, el navío estaba en medio de la mar, y él solo en tierra.

48 Y los vió que se trabajaban navegando, porque el viento les era contrario; y cerca de la cuarta vela de la noche vino á ellos andando sobre la mar, y queria pasarlos.

49 Y viéndole ellos, que andaba sobre la mar, pensaron que era fantasma, y dieron voces:

50 porque todos le veian, y se turbaron. Mas luego habló con ellos, y les dijo: Aseguráos, yo soy: no tengais miedo.

51 Y subió á ellos en el navío, y el viento reposó, y [ellos] en gran manera estaban fuera de sí, y se maravillaban:

52 porque aun no habian cobrado entendimiento en los panes: porque sus corazones estaban ciegos.

53 Y cuando fueron de la otra parte, vinieron á tierra de Gennezaret, y tomaron puerto.

54 Y saliendo ellos del navío, luego le conocieron.

55 Y corriendo toda la tierra de al rededor, comenzaron á traer de todas partes enfermos en lechos, como oyeron que estaba allí.

56 Y donde quiera que entraba, en aldeas, ó ciudades, ó heredades, ponian en las calles los que estaban enfermos, y le rogaban que tocasen siquiera el borde de su vestido, y todos los que le tocaban eran salvos.

CAPITULO 7

1 Y SE juntaron á él Fariséos, y algunos de los escribas que habian venido de Jerusalem.

2 los cuales viendo á algunos de sus discípulos comer pan con manos comunes, es á saber, por lavar, los condenaban.

3 (Porque los Fariséos, y todos los Judíos, teniendo la tradicion de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen;

4 y [volviendo] de la plaza, si no se lavaren, no comen; y otras muchas cosas hay que tomaron para guardar, como el lavar de los vasos [ de beber] y de los jarros, y de los vasos de metal, y de los lechos.)

5 Y le preguntaron los Fariséos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme á la tradicion de los ancianos, mas comen pan con las manos por lavar?

6 Y respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo con los labios me honra, mas su corazon lejos está de mi;

7 y en vano me honran, enseñando doctrinas, mandamientos de hombres:

8 porque dejando el mandamiento de Dios, teneis la tradicion de los hombres: el lavar de los jarros, y de los vasos [de beber;] y haceis muchas cosas semejantes á estas.

9 Les decia tambien: Bien invalidais el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradicion.

10 Porque Moisés dijo: Honra á tu padre y á tu madre; y: El que maldijere al padre ó á la madre morirá de muerte.

11 Y vosotros decis: El hombre dirá al padre ó á la madre: El Corban (quiere decir, don mio) á ti aprovechará,

12 y no le dejais mas hacer por su padre, ó por su madre;

13 invalidando la palabra de Dios con vuestra tradicion que disteis: y muchas cosas haceis semejantes á estas.

14 Y llamando á toda la compañía, les dijo: Oidme todos, y entended.

15 Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar: mas lo que sale de él, aquello es lo que contamina al hombre.

16 Si alguno tiene oidos para oir, oiga.

17 Y entrándose de la compañía en casa, le preguntaron sus discípulos de la parábola.

18 Y les dice: ¿Así tambien vosotros sois sin entendimiento? ¿no entendeis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar?

19 porque no entra en su corazon, sino en el vientre; y sale [el hombre] á la secreta, y purga todas las viandas.

20 Mas decia: Que lo que del hombre sale, aquello contamina al hombre:

21 porque de dentro, del corazon de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios,

22 los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, las desvergüenzas, el mal ojo, las injurias, la soberbia, la locura:

23 todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.

24 Y LEVANTÁNDOSE de allí , se fué á los términos de Tyro y de Sidón, y entrando en casa quiso que nadie [lo] supiese: mas no pudo esconderse.

25 Porque una mujer, cuya hija tenia un espíritu inmundo, luego que oyó de él vino, y se echó á sus piés.

26 Y la mujer era Griega, Syrophenisa de nacion, y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio.

27 Mas Jesus le dijo: Deja primero hartarse los hijos: porque no es bien tomar el pan de los hijos, y echarlo á los perrillos.

28 Y respondió ella, y le dijo: Sí, Señor, porque los perrillos debajo de la mesa comen de las migajas de los hijos.

29 Entonces le dice: Por esta palabra, vé: el demonio ha salido de tu hija.

30 Y como fué á su casa, halló que el demonio habla salido, y la hija echada sobre la cama.

31 Y VOLVIENDO á salir de los términos de Tyro y de Sidón, vino á la mar de Galiléa por mitad de los términos de Decápolis.

32 Y le traen un sordo y tartamudo, y le ruegan que le ponga la mano encima.

33 Y tomándole de la compañía aparte, metió sus dedos en las orejas de él, y escupiendo tocó su lengua.

34 Y mirando al cielo gimió, y dijo: Ephata; que es [decir:] Sé abierto.

35 Y luego fueron abiertas sus orejas; y fué desatada la ligadura de su lengua, y hablaba bien.

36 Y les mandó que no lo dijesen á nadie: mas cuanto mas les mandaba, tanto mas y mas [lo] divulgaban;

37 y en grande manera se espantaban, diciendo: Bien lo ha hecho todo: hace á los sordos oir, y á los mudos hablar.

CAPITULO 8

1 EN aquellos dias, como hubo gran compañía, y no tenian que comer, Jesus llamó sus discípulos, y les dijo:

2 Tengo misericordia de la compañía, porque ya hace tres dias que están conmigo; y no tienen que comer:

3 y si los envio en ayunas á sus casas, desmayarán en el camino: porque algunos de ellos han venido de lejos.

4 Y sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien hartar á estos de pan aquí en el desierto?

5 Y les preguntó: ¿Cuántos panes teneis? Y ellos dijeron: Siete.

6 Entonces mandó á la compañía que se recostasen á tierra; y tomando los siete panes, habiendo dada gracias, partió, y dió á sus discípulos que pusiesen delante; y pusieron delante á la compañía.

7 Tenian tambien unos pocos pescadillos, y habiendo bendecido, dijo que tambien los pusiesen delante.

8 Y comieron, y se hartaron, y levantaron de los pedazos que habian sobrado, siete espuertas.

9 Y eran los que comieron, como cuatro mil: y los despidió.

10 Y LUEGO entrando en el navío con sus discípulos, vino en las partes de Dalmanuta.

11 Y vinieron los Fariséos, y comenzaron á altercar con él, demandándole señal del cielo. tentándole.

12 Y gimiendo de su espíritu, dice: ¿Por qué pide señal esta generacion? de cierto os digo, que no se dará señal á esta generacion.

13 Y dejándolos, volvió á entrar en el navío, y se fué de la otra parte.

14 Y se habian olvidado de tomar pan, y no tenian sino un pan consigo en el navío.

15 Y les mandó, diciendo: Mirad, guardáos de la levadura de los Fariséos, y de la levadura de Herodes.

16 Y altercaban los unos con los otros, diciendo: Pan no tenemos.

17 Y como Jesus lo entendió, les dice: ¿Qué altercais, porque no teneis pan? ¿no considerais, ni entendeis? ¿aun teneis ciego vuestro corazon?

18 ¿teniendo ojos no veis, y teniendo oidos no oís? ¿y no os acordais?

19 cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Doce.

20 Y cuando los siete panes en cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Siete.

21 Y les dijo: ¿Cómo aun no entendeis?

22 Y VINO á Bethsaida, y le traen un ciego, y le ruegan que le tocase.

23 Entonces tomando al ciego de la mano, le sacó fuera de la aldea, y escupiendo en sus ojos, y poniéndole las manos encima, le preguntó, si veía alga.

24 Y [él] mirando, dijo: Veo los hombres: porque veo que andan, como árboles.

25 Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase; y fué sano, y vió de lejos y claramente á todos.

26 Y le envió á su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni [lo] digas á nadie en la aldea.

27 Y SALIO Jesus y sus discípulos por las aldeas de Cesaréa de Filipo. Y en el camino preguntó á sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo?

28 Y ellos respondieron: Juan Bautista; y otros: Elías; y otros: Alguno de los profetas.

29 Entonces el les dice: ¿Y vosotros, quién decis que soy yo? Y respondiendo Pedro le dice: Tú eres el Cristo.

30 Y los amenazó que no dijesen de el á ninguno.

31 Y comenzó á enseñarles, que convenia que el Hijo del hombre padeciese mucho, y ser reprobado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar despues de tres dias.

32 Y claramente decia esta palabra. Entonces Pedro le tomó, y le comenzó á reñir.

33 Y él, volviéndose, y mirando á sus discípulos, riñó á Pedro, diciendo: Apártate de mí, Satanás: porque no sabes las cosas que [son,] de Dios, sino las que [son] de los hombres.

34 Y llamando á la compañía con sus discípulos, les dijo: Cualquiera que quisiere venir tras mí, niéguese á sí mismo y toma su cruz, y sígame:

35 porque el que quisiere salvar su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí y del Evangelio, este la salvará.

36 Porque ¿qué aprovechará al hombre si granjeare todo el mundo, y pierda su alma?

37 ¿O qué recompensa dará el hombre de su alma?

38 Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generacion adulterina y pecadora, el Hijo del hombre se avergonzará de él, cuando vendrá en la gloria de su Padre con los santos ángeles.

CAPITULO 9

1 Díjoles tambien: De cierto os digo, que hay algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto el reino de Dios que viene con potencia.

2 Y SEIS dias despues tomó Jesus á Pedro, y á Jacobo, y á Juan, y los sacó aparte solos á un monte alto, y fué trasfigurado delante de ellos.

3 Y sus vestidos fueron vueltos resplandecientes, muy blancos como la nieve, cuales lavador no los puede blanquear en la tierra.

4 Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Jesus.

5 Entonces respondiendo Pedro, dice á Jesus: Maestro, bien será que nos quedemos aquí, y hagamos tres cabañas: para tí una, y para Moisés otra, y para Elías otra:

6 porque no sabia lo que hablaba, que estaba fuera de sí.

7 Y vino una nube que los asombró, y una voz de la nube que decia: Este es mi Hijo amado, á él oid.

8 Y luego, como miraron, no vieron mas á nadie consigo, sino á solo Jesus.

9 Y descendiendo ellos del monte, les mandó que á nadie dijesen lo que habian visto, sino cuando el Hijo del hombre hubiese resucitado de los muertos.

10 Y [ellos] retuvieron el caso en sí altercando que seria aquello: Resucitar de los muertos.

11 Y le preguntaron, diciendo: ¿Qué es lo que los escribas dicen, que es menester que Elías venga antes?

12 Y respondiendo él, les dijo: Elías á la verdad, cuando viniere antes, reformará todas las cosas y como está escrito del Hijo del hombre, que padezca mucho, y sea tenido en nada:

13 empero os digo que Elías [ya] vino, y le hicieron todo lo que quisieron, como está escrito de él.

14 Y COMO vino a los discípulos, vió grande compañía al rededor de ellos, y los escribas que disputaban con ellos.

15 Y luego toda la compañía, viéndole, se espantó, y corriendo á él, le saludaron.

16 Y preguntó á los escribas: ¿Qué disputais con ellos?

17 Y respondiendo uno de la compañía, dijo: Maestro, traje mi hijo á tí, que tiene un espíritu mudo,

18 el cual donde quiera que le toma, le despedaza, y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije á tus discípulos que le echasen fuera, y no pudieron.

19 Y respondiendo él, le dijo: ¡Oh generacion infiel! ¿hasta cuándo estaré con vosotros? ¿hasta cuándo os tengo de sufrir? traédmele.

20 Y se le trajeron: y como [él] le vió, luego el espíritu le comenzó á despedazar; y cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos.

21 Y preguntó á su padre: ¿Cuánto tiempo ha que le aconteció esto? Y él dijo: Desde niño:

22 y muchas veces le echa en el fuego, y en aguas, para matarle: mas, si puedes algo, ayúdanos, teniendo misericordia de nosotros.

23 Y Jesus le dijo: Si puedes creer esto, al que cree todo es posible.

24 Y luego el padre del muchacho dijo, clamando con lágrimas. Creo, Señor: ayuda mi incredulidad.

25 Y como Jesus vió que la compañía concurria, riñó al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres mas en él.

26 Entonces [el espíritu] clamando, y despedazándole mucho, salió; y [él] quedó como muerto, que muchos decian, que era muerto.

27 Mas Jesus tomándole de la mano, le enhestó, y se levantó.

28 Y como él se entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera?

29 Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oracion y ayuno.

30 Y SALIDOS de allí, caminaron juntos por Galiléa; y no queria que nadie lo supiese.

31 Porque enseñaba á sus discípulos, y les decia: El Hijo del hombre será entregado en manos de hombres, y le matarán: mas muerto [él,] resucitará al tercer dia.

32 Mas ellos no entendian [esta] palabra, y tenian miedo de preguntarle.

33 Y VINO á Capharnaum; y como vino á casa, les preguntó: ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino?

34 Mas ellos callaron: porque los unos con los otros habian disputado en el camino, quién de ellos habia de ser el mayor.

35 Entonces sentándose, llamó á los doce, y les dice: Si alguno quisiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos.

36 Y tomando un niño, le puso en medio de ellos; y tomándole en sus brazos, les dice:

37 El que recibiere en mi nombre uno de los tales niños, á mí recibe; y el que á mí recibe, no me recibe á mí, mas al que me envió.

38 Y le respondió Juan, diciendo: Maestro, hemos visto á uno, que en tu nombre echaba fuera los demonios, el cual no nos sigue; y se lo defendimos, porque no nos sigue.

39 Y Jesus le dijo: No se lo defendais: porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre que luego pueda maldecirme.

40 Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.

41 Porque cualquiera que os diere un jarro de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo, que no perderá su salario.

42 Y cualquiera que escandalizare uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera que le fuera puesta cerca de su cuello una piedra de molino, y que fuera echado en la mar.

43 Mas si tu mano te fuere ocasion de caer, córtala: mejor te es entrar á la vida manco, que teniendo dos manos ir al quemadero, al fuego que no puede ser apagado:

44 donde su gusano no muere, y su fuego nunca se apaga.

45 Y si tu pié te fuere ocasion de caer, córtale: mejor te es entrar á la vida cojo, que teniendo dos piés ser echado en el quemadero, al fuego que no puede ser apagado:

46 donde su gusano no muere, y su fuego nunca se apaga.

47 Y si tu ojo te fuere ocasion de caer, sácale: mejor te es entrar al reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al quemadero del fuego:

48 donde su gusano no muere, y su fuego nunca se apaga.

49 Porque todo [hombre] será salado con fuego, y todo sacrificio será salado con sal.

50 Buena es la sal: mas si la sal fuere desabrida, ¿con qué la adobareis? Tened en vosotros mismos sal; y tened paz los unos con los otros.

CAPITULO 10

1 Y PARTIÉNDOSE de allí, vino en los términos de Judéa por tras el Jordán: y volvió la compañía á juntarse á él; y volviólos á enseñar, como acostumbraba.

2 Y llegándose los Fariséos, le preguntaron: Si era lícito al marido repudiar a su mujer, tentándole.

3 Mas él respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés?

4 Y ellos dijeron: Moisés permitió escribir carta de divorcio, y repudiar.

5 Y respondiendo Jesus, les dijo: Por la dureza de vuestro corazon os escribió este mandamiento:

6 que al principio de la creacion macho y hembra los hizo Dios.

7 Por esto (dice) dejará el hombre á su padre y á la madre, y se juntará á su mujer;

8 y los que [eran] dos, serán hechos una carne: así que no son mas dos, sino una carne:

9 pues lo que Dios juntó, no [lo] aparte el hombre.

10 Y en casa volvieron los discípulos á preguntarle de lo mismo.

11 Y les dice: Cualquiera que repudiare á su mujer, y se casare con otra, comete adulterio contra ella:

12 y si la mujer repudiare á su marido, y se casare con otro, adultera.

13 Y LE presentaban niños para que les tocase; y los discípulos reñian á los que los presentaban.

14 Y viéndolo Jesus, se enojó, y les dijo: Dejad los niños venir, y no se los defendais: porque de los tales es el reino de Dios:

15 de cierto os digo, que el que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

16 Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecia.

17 Y SALIENDO él para ir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para poseer la vida eterna?

18 Y Jesus le dijo: ¿Por qué me dices bueno? ninguno [hay] bueno, sino un Dios:

19 los mandamientos sabes: No adulteres: No mates: No hurtes: No digas false testimonio: No defraudes: Honra á tu padre, y á tu madre.

20 El entonces respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto he guardado desde mi mocedad.

21 Entonces Jesus mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: vé, todo lo que tienes vende, y dá á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sigueme, tomando tu cruz.

22 Mas él, entristecido por esta palabra, se fué triste, porque tenia muchas posesiones.

23 Entonces Jesus mirando al rededor, dice á sus discípulos: ¡Cuán dificilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!

24 Y los discípulos se espantaron de sus palabras: mas Jesus respondiendo, les volvió á decir: ¡Hijos, cuán difícil es entrar al reino de Dios, los que confian en las riquezas!

25 mas fácil es pasar un cable por el ojo de una aguja, que el rico entrar al reino de Dios.

26 Y ellos se espantaban mas, diciendo dentro de sí: ¿Y quién podrá salvarse?

27 Entonces Jesus mirándolos, dice: Acerca de los hombres, [es] imposible; mas acerca de Dios, no: porque todas cosas son posibles acerca de Dios.

28 Entonces Pedro comenzó á decirle: Hé aquí, nosotros hemos dejado todas las cosas, y te hemos seguido.

29 Y respondiendo Jesus, dijo: De cierto os digo, que ninguno hay que haya dejado casa, ó hermanos, hermanas, ó padre, ó madre, ó mujer, ó hijos, ó heredades, por causa de mí y del Evangelio,

30 que no reciba cien tantos, ahora en este tiempo, casa, y hermanos y hermanas, y madres, é hijos, y heredades, con persecuciones; y en el siglo venidero, vida eterna:

31 empero muchos primeros serán postreros, y postreros primeros.

32 Y ESTABAN en el camino subiendo á Jerusalem; y Jesus iba delante de ellos, y se espantaban, y le seguian con miedo: entonces volviendo á tomar á los doce [aparte] les comenzó á decir las cosas que le habian de acontecer:

33 Hé aquí, subimos á Jerusalem, y el Hijo del hombre será entregado á los príncipes de los sacerdotes, y á los escribas, y le condenarán á muerte, y le entregarán á los Gentiles;

34 [los cuales] le escarnecerán, y le azotarán, y escupirán en él, y le mataran: mas al tercer dia resucitará.

35 ENTONCES Jacobo y Juan, hijos de Zebedéo, se llegaron á el, diciendo: Maestro, querriamos que nos hagas lo que pidiéremos.

36 Y él les dijo: ¿Qué quereis que os haga?

37 Y ellos le dijeron: Danos que en tu gloria nos sentemos el uno á tu diestra, y el otro á tu siniestra.

38 Entonces Jesus les dijo: No sabeis lo que pedis: ¿podeis beber el vaso que yo bebo, y ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado?

39 Y ellos le dijeron: Podemos. Y Jesus les dijo: A la verdad el vaso que yo bebo, bebereis; y del bautismo de que yo soy bautizado, sereis bautizados:

40 mas que os senteis á mi diestra, y á mi siniestra, no es mio darlo, sino á los que está aparejado.

41 Y como [lo] oyeron los diez, comenzaron á enojarse de Jacobo y de Juan.

42 Mas Jesus llamándolos, les dice: Ya sabeis que los que se ven ser príncipes entre las gentes, se enseñorean de ellas; y los que entre ellas son grandes, tienen sobre ellas potestad:

43 mas no será así entre vosotros, antes cualquiera que quisiere hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor:

44 y cualquiera de vosotros que quisiere hacerse el primero, será siervo de todos:

45 porque el Hijo del hombre tampoco vino para ser servido, mas para servir, y dar su vida en rescate por muchos.

46 ENTONCES vienen á Jericó; y saliendo el de Jericó, y sus discípulos y [una] gran compañía, Bartiméo el ciego, hijo de Timéo, estaba sentado junto al camino mendigando.

47 Y oyendo que era Jesus el Nazareno, comenzó á dar voces, y decir: Jesus, hijo de David, ten misericordia de mí.

48 Y muchos le reñian, que callase: mas él daba mayores voces: Hijo de David, ten misericordia de mí.

49 Entonces Jesus parándose, mandó llamarle; y llaman al ciego, diciéndole: Ten confianza: levantate, [que] te llama.

50 El entonces echando su capa, se levantó, y vino á Jesus.

51 Y respondiendo Jesus, le dice: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dice: Maestro, que cobre la vista.

52 Y Jesus le dijo: Vé: tu fé te ha salvado. Y luego cobró la vista, y seguia á Jesus en el camino.

CAPITULO 11

1 Y COMO fueron cerca de Jerusalem, de Bethphage, y de Bethania, al monte de las Olivas, envia dos de sus discípulos,

2 y les dice: Id al lugar que está delante de vosotros, y luego entrados en él, hallareis un pollino atado, sobre el cual ningun hombre ha subido: desatadle, y traedle.

3 Y si alguien os dijere: ¿Por qué haceis eso? decid que el Señor le ha menester; y luego le enviará acá.

4 Y fueron, y hallaron el pollino atado á la puerta fuera, entre dos caminos; y le desatan.

5 Y unos de los que estaban allí, les dijeron: ¿Que haceis desatando el pollino?

6 Ellos entonces les dijeron como Jesus habia mandado; y los dejaron.

7 Y trajeron el pollino á Jesus, y echaron sobre él sus vestidos, y [él] se sentó sobre él.

8 Y muchos tendian sus vestidos por el camino, y otros cortaban hojas de los árboles, y tendian por el camino.

9 Y los que iban delante, y los que iban detrás daban grita, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!

10 Bendito el reino que viene en el nombre del Señor de nuestro padre David: ¡Hosanna en las alturas!

11 Y entró Jesus en Jerusalem, y en el templo; y habiendo mirado al rededor todas las cosas, y siendo ya tarde se salió á Bethania con los doce.

12 Y el dia siguiente, como salieron de Bethania, tuvo hambre.

13 Y viendo de lejos una higuera, que tenia hojas, vino [á ver] si quizá hallaria en ella alga, y como vino á ella, nada halló sino hojas: porque no era tiempo de higos.

14 Entonces Jesus respondiendo, dijo á la higuera: Nunca mas nadie coma de tí fruto para siempre. Y [esto] oyeron sus discípulos.

15 Vienen pues á Jerusalem; y entrando Jesus en el templo, comenzó á echar fuera á los que vendian y compraban en el templo: y trastornó las mesas de los monederos, y las sillas de los que vendian palomas.

16 Y no consentia que alguien llevase vaso por el templo.

17 Y les enseñaba, diciendo: ¿No está escrito, que mi casa, casa de oracion será llamada de todas las gentes? y vosotros la habeis hecho cueva de ladrones.

18 Y oyéron[lo] los escribas y los príncipes de los sacerdotes, y procuraban como le matarian: porque le tenian miedo, por cuanto toda la compañía estaba fuera de si de su doctrina.

19 Mas como fué tarde, Jesus salió de la ciudad.

20 Y PASANDO por la mañana, vieron que la higuera se habia secado desde las raices.

21 Entonces Pedro acordándose, le dice: Maestro, hé aquí, la higuera que maldijiste se ha secado.

22 Y respondiendo Jesus, les dice: Tened fé de Dios.

23 Porque de cierto os digo, que cualquiera que dijere á este monte: Quítate, y échate en la mar; y no dudare en su corazon, mas creyere que será hecho lo que dice, lo que dijere le será hecho.

24 Por tanto os digo, que todo lo que orando pidiéreis, creed que [lo] recibireis, y os vendrá.

25 Y cuando estuviéreis orando, perdonad, si teneis alga contra alguno, para que vuestro Padre que [está] en los cielos, os perdone á vosotros vuestras ofensas.

26 Porque si vosotros no perdonáreis, tampoco vuestro Padre que [está] en los cielos, os perdonará vuestras ofensas.

27 Y VOLVIERON á Jerusalem; y andando él por el templo, vienen á él los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos,

28 y le dicen: ¿Con qué facultad haces estas cosas, y quién te ha dado esta facultad para hacer estas cosas?

29 Y Jesus entonces respondiendo, les dice: Os preguntaré tambien yo una palabra, y respondedme, y os diré con qué facultad hago estas cosas:

30 ¿El bautismo de Juan, era del cielo, ó de los hombres? respondedme.

31 Entonces ellos pensaron dentro de sí, diciendo: Si dijéremos: Del cielo, dirá: ¿Por que pues no le creisteis?

32 Y si dijéremos: De los hombres, tememos al pueblo: porque todos tenian de Juan, que verdaderamente era profeta.

33 Y respondiendo, dicen á Jesus: No sabemos. Entonces respondiendo Jesus, les dice: Tampoco yo os diré con qué facultad hago estas cosas.

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