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Reina Valera New Testament of the Bible 1858

EL (continued 2)

Casiodoro de Reina translation

7 Después dijo á otro: ¿Y tú, cuánto debes? Y él dijo: Cien coros de trigo. Y él le dijo: Toma tu obligacion, y escribe ochenta.

8 Y alabó el señor al mayordomo malo, por haber hecho prudentemente: porque los hijos de este siglo mas prudentes son que los hijos de luz en su género.

9 Y yo os digo: Hacéos amigos de las riquezas de maldad, para que cuando faltáreis, seais recibidos en las moradas eternas.

10 El que es fiel en lo muy poco, tambien en lo mas es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, tambien en lo mas es injusto.

11 Pues si en las malas riquezas no fuisteis fieles, ¿lo que es verdadero, quién os lo confiará?

12 Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿lo que es vuestro, quién os lo dará?

13 Ningun siervo puede servir á dos señores: porque, ó aborrecerá al uno y amará al otro, ó se allegará al uno, y menospreciará al otro. No podeis servir á Dios, y á las riquezas.

14 Y oían tambien los Fariséos todas estas cosas, los cuales eran avaros; y burlaban de él.

15 Y les dice: Vosotros sois los que os justificais á vosotros mismos delante de los hombres: mas Dios conoce vuestros corazones: porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominacion.

16 La ley y los profetas hasta Juan: desde entonces el reino de Dios es anunciado, y quienquiera hace fuerza contra él.

17 Empero mas fácil cosa es perecer el cielo y la tierra, que perderse una tilde de la ley.

18 Cualquiera que envia á su mujer, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la enviada del marido, adultera.

19 Y habia un hombre rico, que se vestia de púrpura y de lino fino, y hacia cada dia banquete espléndidamente.

20 Habia tambien un mendigo llamado Lázaro, el cual estaba echado á la puerta de él, lleno de llagas,

21 y deseando hartarse de las migajas que caian de la mesa del rico y aun los perros venian, y le lamian las llagas.

22 Y aconteció, que murió el mendigo, y fué llevado por los ángeles al seno de Abraham: y murió tambien el rico, y fué sepultado.

23 Y en el infierno, alzando sus ojos, estando en los tormentos, vió á Abraham lejos, y á Lázaro en su seno.

24 Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envia á Lázaro que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua: porque soy atormentado en esta llama.

25 Y le dijo Abraham: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro tambien males: mas ahora este es consolado, y tú atormentado:

26 y además de todo esto, una grande sima está confirmada entre nosotros y vosotros, que los que quisieren pasar de aquí á vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.

27 Y dijo: Ruégote^, pues, padre, que le envies á la casa de mi padre:

28 porque tengo cinco hermanos, para que les proteste, porque no vengan ellos tambien á este lugar de tormento.

29 Y Abraham le dice: A Moisés, y á los profetas tienen, óiganlos.

30 El entonces dijo: No, padre Abraham: mas si alguno fuere á ellos de los muertos, se enmendarán.

31 Mas Abraham le dijo: Si no oyen á Moisés, y á los profetas, tampoco se persuadirán, Si alguno se levantare de los muertos.

CAPITULO 17

1 Y Á sus discípulos dice: Imposible es que no vengan escándalos: mas ¡ay de aquel por quien vienen!

2 Mejor le fuera, si una muela [de un molino] de asno le fuera puesta al cuello, y fuera echado en la mar, que escandalizar uno de estos pequeñitos.

3 Mirad por vosotros. Si pecare contra tí tu hermano, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale.

4 Y si siete veces al dia pecare contra tí, y siete veces al dia se volviere á tí, diciendo: Pésame: perdónale.

5 Y dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fé.

6 Entonces el Señor dijo: Si tuvieseis fé como un grano de mostaza, direis á este sicomoro: Desarráigate, y plántate en la mar, y os obedeceria.

7 ¿Y cuál de vosotros tiene un siervo que ara, ó apacienta, que vuelto del campo le diga luego: Pasa, siéntate á la mesa?

8 ¿No le dice antes: Adereza que cene, y arremángate, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y despues de esto come tú y bebe?

9 ¿Hace gracias al siervo porque hizo lo que le habia sido mandado? Pienso que no.

10 Así tambien vosotros, cuando hubiéreis hecho todo lo que os es mandado, decid: Siervos inútiles somos: porque lo que debiamos de hacer hicimos.

11 Y ACONTECIÓ, que yendo él^ á Jerusalem, pasaba por medio de Samaria, y de Galiléa.

12 Y entrando en una aldea, viniéronle al encuentro [diez] hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos;

13 y alzaron la voz, diciendo: Jesus, Maestro, ten misericordia de nosotros.

14 los cuales como él vió, les dijo: Id, mostraos á los sacerdotes. Y aconteció, que yendo ellos, fueron limpios.

15 Entonces el uno de ellos, como se vió que era limpio, volvió, glorificando á Dios á gran voz.

16 Y se derribó sobre su rostro á sus piés, haciéndole gracias: y este era Samaritano.

17 Y respondiendo Jesus, dijo: ¿No son diez los que fueron limpios? ¿y los nueve, dónde [están?]

18 ¿no hubo quien volviese, y diese gloria á Dios, sino este extranjero?

19 Y le dijo: Levántate, véte: tu fé te ha salvado.

20 Y PREGUNTADO de los Fariséos, cuando habia de venir el reino de Dios, les respondió, y dijo: El reino de Dios no vendrá manifiesto;

21 ni dirán: Héle aquí, ó héle allí: porque, hé aquí, el reino de Dios entre vosotros está.

22 Y dijo á sus discípulos: Tiempo vendrá, cuando deseareis ver uno de los dias del Hijo del hombre, y no le vereis.

23 Y os dirán: Héle aquí, ó héle allí. No vais ni sigais.

24 Porque como el relámpago relampagueando desde una parte que está debajo del cielo resplandece hasta la [otra] que está debajo del cielo, así tambien [será] el Hijo del hombre en su dia:

25 mas primero es menester que padezca mucho, y sea reprobado de esta generacion.

26 Y como fué en los dias de Noé, así tambien será en los dias del Hijo del hombre:

27 comian, bebian, [maridos] tomaban mujeres, y mujeres maridos, hasta el dia que entró Noé en el arca; y vino el diluvio, y destruyó á todos.

28 Asimismo tambien como fué en los dias de Lot: comian, bebian, compraban, vendian, plantaban, edificaban:

29 mas el dia que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y destruyó á todos:

30 como esto será el dia que el Hijo del hombre se manifestará.

31 En aquel dia, el que estuviere en el tejado, y sus alhajas en casa, no descienda á tomarlas; y el que en el campo, asimismo no vuelva atrás.

32 Acordáos de la mujer de Lot.

33 Cualquiera que procurare salvar su vida, la perderá; y cualquiera que la perdiere, la salvará.

34 Os digo, que aquella noche estarán dos en una cama: el uno será tomado, y el otro será dejado.

35 Dos [mujeres] estarán moliendo juntas: la una será tomada, y la otra será dejada.

36 Dos estarán en el campo: el uno será tomado, y el otro será dejado.

37 Y respondiéndole, le dicen: ¿Dónde, Señor? y él les dijo: Donde [estuviere] el cuerpo, allá se juntarán tambien las águilas.

CAPITULO 18

1 Y LES dijo tambien una parábola, que es menester orar siempre, y no cansarse,

2 diciendo: Habia un juez en una ciudad, el cual ni temia á Dios, ni respetaba hombre.

3 Habia tambien en aquella ciudad una viuda, la cual venia á él, diciendo: Defiéndeme de mi adversario.

4 Mas él no quiso por tiempo: mas despues de esto, dijo dentro de sí: Aunque ni temo á Dios, ni tengo respeto á hombre;

5 todavia, porque esta viuda me es molesta, la defenderé, porque al fin no venga y me muela.

6 Y dijo el Señor: Oid lo que dice el mal juez:

7 ¿y Dios no defenderá á sus escogidos que claman á él dia y noche, aunque sea longánimo acerca de ellos?

8 os digo que los defenderá presto: empero el Hijo del hombre, cuando viniere, ¿hallará fé en la tierra?

9 Y dijo tambien á unos, que confiaban de sí como justos, y menospreciaban á los otros, esta parábola:

10 Dos hombres subieron al templo á orar, el uno Fariséo, y el otro publicano.

11 El Fariséo en pié oraba consigo de esta manera: Dios, te hago gracias, que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros; ni aun como este publicano.

12 Ayuno dos veces en la semana: doy diezmos de todo lo que poseo.

13 Mas el publicano estando lejos, no queria, ni aun alzar los ojos al cielo: mas heria su pecho, diciendo: Dios, sé propicio á mí, pecador.

14 Os digo que este descendió á su casa [mas] justificado que el otro: porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado.

15 Y TRAIAN á él los niños para que los tocase, lo cual viéndolo los discípulos, les reñian.

16 Mas Jesus llamándolos, dijo: Dejad los niños venir á mí, y no los impidais: porque de tales es el reino de Dios:

17 de cierto os digo, que cualquiera que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

18 Y LE preguntó un príncipe, diciendo: ¿Maestro bueno, qué haré para poseer la vida eterna?

19 Y Jesus le dijo: ¿Por qué me dices, bueno? ninguno hay bueno sino solo Dios:

20 los mandamientos sabes: No matarás: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio: Honra á tu padre, y á tu madre.

21 Y él dijo: Todas estas cosas he guardado desde mi juventud.

22 Y Jesus oido esto, le dijo: Aun una cosa te falta: todo lo que tienes, véndelo, y dálo á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y vén, sígueme.

23 Entonces él, oidas estas cosas, fué muy triste, porque era rico mucho.

24 Y viendo Jesus que se habia entristecido mucho, dijo: ¡Cuán dificultosamente entrarán en el reino de Dios, los que tienen dineros!

25 Porque mas fácil cosa es entrar un cable por un ojo de una aguja, que un rico entrar al reino de Dios.

26 Y los que [lo] oian, dijeron: ¿Y quién podrá ser salvo?

27 Y él les dijo: Lo que es imposible acerca de los hombres, posible es acerca de Dios.

28 Entonces Pedro dijo: Hé aquí, nosotros hemos dejado todas las cosas, y te hemos seguido.

29 Y él les dijo: De cierto os digo, que nadie hay que haya dejado casa, ó padres, ó hermanos, ó mujer, ó hijos, por el reino de Dios,

30 que no haya de recibir mucho mas en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.

31 Y JESUS tomando [aparte] los doce, les dijo: Hé aquí, subimos á Jerusalem, y serán cumplidas todas las cosas que fueron escritas por los profetas del Hijo del hombre.

32 Porque será entregado á las gentes, y será escarnecido, é injuriado, y escupido;

33 y despues que le hubieren azotado, le matarán: mas al tercer dia resucitará.

34 Mas ellos nada de estas cosas entendian, y esta palabra les era encubierta; y no entendian lo que se decia.

35 Y ACONTECIÓ, que acercándose él de Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando,

36 el cual como oyó la compañía que pasaba, preguntaba qué era aquello.

37 Y le dijeron, que Jesus Nazareno pasaba.

38 Entonces dió voces, diciendo: Jesus, Hijo de David, ten misericordia de mí.

39 Y los que iban delante, le reñian que callase: mas él clamaba mucho mas: Hijo de David, ten misericordia de mí.

40 Jesus entonces parándose, mandó traerle á sí. Y como él llegó, le preguntó^.

41 diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que vea.

42 Y Jesus le dijo: Ve: tu fé te ha hecho salvo.

43 Y luego vió, y le seguia, glorificando á Dios: y todo el pueblo como vió [esto,] dió alabanza á Dios.

CAPITULO 19

1 Y ENTRADO, pasó adelante á Jericó.

2 Y hé aquí, un varon llamado Zachéo el cual era príncipe de los publicanos, y era rico.

3 Y procuraba ver á Jesus quién fuese; y no podia á causa de la multitud, porque era pequeño de estatura.

4 Y corriendo delante, se subió en un árbol cabrahigo, para verle: porque habia de pasar por allí.

5 Y como vino á aquel lugar Jesus, mirando le vió, y le dijo: Zachéo, dáte priesa, desciende: porque hoy es menester que pose en tu casa.

6 Entonces él descendió á priesa, y le recibió gozoso.

7 Y viendo esto todos, murmuraban, diciendo, que habia entrado á posar con un hombre pecador.

8 Entonces Zachéo, puesto en pié, dijo al Señor: Hé aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy á los pobres; y si en algo he defraudado á alguno, lo vuelvo con los cuatro tantos.

9 Y Jesus le dijo: Hoy ha sido salva esta casa: por cuanto tambien él es hijo de Abraham.

10 Porque el Hijo del hombre vino á buscar, y á salvar lo que se habia perdido.

11 Y OYENDO ellos estas cosas, prosiguiendo [él,] dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalem; y porque pensaban que luego habia de ser manifestado el reino de Dios.

12 Y dijo: Un hombre noble se partió á una provincia lejos, para tomar para sí el reino, y volver.

13 Mas llamados diez siervos suyos, les dió diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo.

14 Empero sus ciudadanos le aborrecian; y enviaron tras de él una embajada, diciendo: No queremos que este reine sobre nosotros.

15 Y aconteció, que vuelto él, habiendo tomado el reino, mandó llamar á sí á aquellos siervos, á los cuales habia dado el dinero, para saber lo que habia negociado cada uno.

16 Y vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas.

17 Y él le dice: Está bien, buen siervo: pues que en lo poco has sido fiel, tendrás potestad sobre diez ciudades.

18 Y vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha hecho cinco minas.

19 Y tambien á este dijo: Tú tambien sé sobre cinco ciudades.

20 Y vino otro, diciendo: Señor, hé aquí tu mina, la cual he tenido guardada en un pañizuelo:

21 porque tuve miedo de tí, que eres hombre recio: tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste.

22 Entonces [él] le dijo : Mal siervo, de tu boca te juzgo: sabias que yo era hombre recio, que quito lo que no puse, y que siego lo que no sembré:

23 ¿por qué pues no diste mi dinero al banco: y yo viniendo lo demandara con el logro?

24 Y dijo á los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas.

25 Y ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas.

26 Porque [yo] os digo que á cualquiera que tuviere, le será dado: mas al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado.

27 Y tambien á aquellos mis enemigos, que no querian que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y degolladlos delante de mí.

28 Y DICHO esto, iba delante subiendo á Jerusalem.

29 Y aconteció, que llegando cerca de Bethphage, y de Bethania, al monte que se llama de las Olivas, envió dos de sus discípulos,

30 diciendo: Id á la aldea que está delante, en la cual como entráreis, hallareis un pollino atado, en el cual ningun hombre jamás se ha sentado: desatadle, y traedle.

31 Y si alguien os preguntare: ¿Por qué [le] desatais? le direis así: Porque el Señor le ha menester.

32 Y fueron los que habian sido enviados, y hallaron, como [él] les dijo.

33 Y desatando ellos el pollino, sus dueños les dijeron: ¿Por qué desatais el pollino?

34 Y ellos dijeron: Porque el Señor le ha menester.

35 Y le trajeron á Jesus; y echando [ellos] sus vestidos sobre el pollino, pusieron encima á Jesus.

36 Y yendo él, tendian sus capas por el camino.

37 Y como llegasen ya cerca de la descendida del monte de las Olivas, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzaron á alabar á Dios á gran voz por todas las maravillas que habian visto,

38 diciendo: Bendito el rey que viene en nombre del Señor: paz en cielo, y gloria en lo altísimo.

39 Entonces algunos de los Fariséos de la compañía le dijeron: Maestro, reprende á tus discípulos.

40 Y él respondiendo, les dijo: Os digo que si estos callaren, las piedras clamarán.

41 Y como llegó cerca, viendo la ciudad, lloró sobre ella,

42 diciendo: Porque tambien tú, si conocieses, á lo menos en este tu dia, lo que [toca] á tu paz: mas ahora está encubierto de tus ojos.

43 Por lo cual vendrán dias sobre tí, que tus enemigos te cercarán con baluarte; y te pondrán cerco, y de todas partes te pondrán en estrecho;

44 y te derribarán á tierra, y á tus hijos, los que están dentro de tí; y no dejarán sobre tí piedra sobre piedra: por cuanto no conociste el tiempo de tu visitacion.

45 Y entrando en el templo, comenzó á echar fuera á todos los que vendian y compraban en él,

46 diciéndoles: Escrito está: Mi casa, casa de oracion es: mas vosotros la habeis hecho cueva de ladrones.

47 Y enseñaba cada dia en el templo: mas los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los príncipes del pueblo procuraban matarle.

48 Y no hallaban que hacerle: porque todo el pueblo estaba suspenso oyéndole.

CAPITULO 20

1 Y ACONTECIÓ un dia, que enseñando él al pueblo en el templo, y anunciando el Evangelio, se juntaron los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, con los ancianos,

2 y le hablan, diciendo: Dínos ¿con qué potestad haces estas cosas: ó quién es el que te ha dado esta potestad?

3 Respondiendo entonces Jesus, les dijo: Os preguntaré yo tambien una palabra; respondedme:

4 ¿El bautismo de Juan, era del cielo, ó de los hombres?

5 Mas ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Si dijéremos: Del cielo; dirá; ¿Por qué pues no le creisteis?

6 Y si dijéremos: De los hombres, todo el pueblo nos apedreará: porque están ciertos que Juan era profeta.

7 Y respondieron, que no sabian de donde [habia sido.]

8 Entonces Jesus les dijo: Ni yo os digo con qué potestad hago estas cosas.

9 Y comenzó á decir al pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña, y la arrendó á labradores, y se ausentó por muchos tiempos.

10 Y al tiempo envió un siervo á los labradores, para que le diesen del fruto de la viña; y los labradores hiriéndole, le enviaron vacío.

11 Y volvió á enviar otro siervo: mas ellos á este tambien herido y afrentado, le enviaron vacío.

12 Y volvió á enviar al tercer siervo: mas ellos tambien á este echaron herido.

13 Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? enviaré mi Hijo amado: quizá cuando á este vieren, tendrán respeto.

14 Mas los labradores viéndole, pensaron entre sí, diciendo: Este es el heredero: venid, matémosle, para que la heredad sea nuestra.

15 Y echándole fuera de la viña, le mataron. ¿Qué pues les hará el señor de la viña?

16 Vendrá, y destruirá á estos labradores; y dará su viña á otros. Y como ellos [lo] oyeron, dijeron: Guarda.

17 Mas él mirándolos, dice: ¿Qué pues es lo que está escrito: La piedra que condenaron los edificadores, esta fué por cabeza de esquina?

18 Cualquiera que cayere sobre aquella piedra será quebrantado: mas sobre el que la piedra cayere, le desmenuzará.

19 Y procuraban los príncipes de los sacerdotes y los escribas echarle mano en aquella hora, mas tuvieron miedo del pueblo: porque entendieron que contra ellos habia dicho esta parábola.

20 Y ACECHÁNDOLE, enviaron espiones que se simulasen justos, para tomarle en palabras, para que le entregasen al principado y á la potestad del presidente:

21 los cuales le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseñas bien; y que no tienes respeto á persona, antes enseñas el camino de Dios con verdad:

22 ¿nos es lícito dar tributo á César, ó no?

23 Mas él, entendida la astucia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentais?

24 Mostradme la moneda. ¿De quién tiene la imágen, y la inscripcion? Y respondiendo, dijeron: De César.

25 Entonces les dijo: Pues dad á César lo que es de César; y lo que es de Dios, á Dios.

26 Y no pudieron reprender su dicho delante del pueblo: antes maravillados de su respuesta, callaron.

27 Y llegándose unos de los Saducéos, los cuales niegan haber resurreccion, le preguntaron,

28 diciendo: Maestro, Moisés nos escribió: Si el hermano de alguno muriere teniendo mujer, y muriere sin hijos, que su hermano tome la mujer, y levante simiente á su hermano.

29 Fueron pues siete hermanos y el primero tomó mujer, y murió sin hijos.

30 Y la tomó el segundo, el cual tambien murió sin hijos.

31 Y la tomó el tercero: asimismo tambien todos siete; y no dejaron simiente, y murieron.

32 Y á la postre de todos murió tambien la mujer.

33 En la resurreccion, pues, ¿mujer de cuál de ellos será? porque los siete la tuvieron por mujer.

34 Entonces respondiendo Jesus, les dijo: los hijos de este siglo se casan, y [ellas] son dadas en casamiento:

35 mas los que fueren tenidos por dignos de aquel siglo, y de la resurreccion de los muertos, ni [ellos] se casan, ni [ellas] son dadas en casamiento.

36 Porque no pueden ya mas morir: porque son iguales á los ángeles, y son hijos de Dios, cuando son hijos de la resurreccion.

37 Y que los muertos hayan de resucitar, Moisés aun lo enseñó junto al zarzal, cuando dice al Señor: Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de Jacob.

38 Porque Dios no es [Dios] de muertos, mas de vivos: porque todos viven [cuanto] á él.

39 Y respondiéndole unos de los escribas, dijeron: Maestro, bien has dicho.

40 Y no osaron mas preguntarle algo.

41 Y él les dijo: ¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David?

42 Y el mismo David dice en el libro de los Salmos: Dijo el Señor á mi Señor: Asiéntate á mi diestra,

43 entre tanto que pongo tus enemigos [por] estrado de tus piés.

44 Así que David le llama Señor, ¿cómo pues es su hijo?

45 Y OYÉNDOLO todo el pueblo, dijo á sus discípulos:

46 Guardáos de los escribas, que quieren andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas: y las primeras sillas en las sinagogas: y los primeros asientos en las cenas:

47 que engullen las casas de las viudas, poniendo por pretexto la larga oracion: estos recibirán mayor condenacion.

CAPITULO 21

1 Y MIRANDO, vió los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de la limosna.

2 Y vió tambien á una viuda pobrecilla, que echaba allí dos minutos.

3 Y dijo: De verdad os digo, que esta viuda pobre echó mas que todos:

4 porque todos estos, de lo que les sobra echaron para las ofrendas de Dios: mas esta de su pobreza echó todo su sustento que tenia.

5 Y Á unos que decian del templo, que estaba adornado de hermosas piedras y dones, dijo:

6 Estas cosas que veis, dias vendrán, que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida.

7 Y le preguntaron, diciendo: Maestro, ¿cuándo será esto? ¿y qué señal [habrá] cuándo estas cosas hayan de comenzar á ser hechas?

8 El entonces dijo: Mirad, no seais engañados: porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy; y el tiempo está cerca: por tanto no vayais en pos de ellos.

9 Empero cuando oyéreis de guerras y sediciones, no os espanteis: porque es menester que estas cosas acontezcan primero: mas no luego [será] el fin.

10 Entonces les dijo: Se levantará gente contra gente, y reino contra reino;

11 y habrá grandes terremotos en cada lugar, y hambres, y pestilencias; y habrá prodigios, y grandes señales del cielo.

12 Mas antes de todas estas cosas os echarán mano, y perseguirán, entregándo[os] á las sinagogas, y á las cárceles, trayéndoos á los reyes, y á los presidentes, por causa de mi nombre.

13 Y os será [esto] para testimonio.

14 Poned pues en vuestros corazones de no pensar antes cómo hayais de responder.

15 Porque yo os daré boca y sabiduría, á la cual no podrán resistir, ni contradecir todos los que se os opondrán.

16 Mas sereis entregados aun de vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matarán de vosotros.

17 Y sereis aborrecidos por todos, por causa de mi nombre.

18 Mas un pelo de vuestra cabeza no perecerá.

19 En vuestra paciencia poseereis vuestras vidas.

20 Y cuando viéreis á Jerusalem cercada de ejércitos, sabed entonces que su destruccion ha llegado.

21 Entonces los que estuvieren en Judéa, huyan á los montes; y los que [estuvieren] en medio de ella, váyanse; y los que en las [otras] regiones, no entren en ella.

22 Porque estos son dias de venganza, para que se cumplan todas las cosas que están escritas.

23 Mas, ¡ay de las preñadas, y de las que crian en aquellos dias! porque habrá apretura grande sobre [esta] tierra, é ira en este pueblo.

24 Y caerán á filo de espada, y serán llevados cautivos por todas las naciones; y Jerusalem será hollada de los Gentiles, hasta que los tiempos de los Gentiles sean cumplidos.

25 Entonces habrá señales en el sol, y en la luna, y en las estrellas; y en la tierra apretura de gentes por la confusion del sonido de la mar, y de las ondas;

26 secándose los hombres á causa del temor, y de la esperanza de las cosas que sobrevendrán á la redondez de la tierra: porque las virtudes de los cielos serán conmovidas.

27 Y entonces verán al Hijo del hombre, que vendrá en la nube, con potestad y majestad grande.

28 Y cuando estas cosas comenzaren á hacerse, mirad, y levantad vuestras cabezas: porque vuestra redencion está cerca.

29 Y les dijo tambien una parábola: Mirad la higuera, y todos los árboles:

30 cuando ya meten, viéndolos, de vosotros mismos entendeis que el verano está ya cerca:

31 así tambien vosotros, cuando viéreis hacerse estas cosas, entended que está cerca el reino de Dios.

32 De cierto os digo, que no pasará esta generacion, hasta que todo sea hecho.

33 El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.

34 Y mirad por vosotros; que vuestros corazones no sean cargados de glotonería y embriaguez, y de los cuidados de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel dia.

35 Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.

36 Velad, pues, orando á todo tiempo, que seais tenidos dignos de evitar todas estas cosas que han de venir, y de estar en pié delante del Hijo del hombre.

37 Y ENSEÑABA entre dia en el templo; y de noche saliendo, estábase en el monte que se llama de las Olivas.

38 Y todo el pueblo venia á él por la mañana, para oirle en el templo.

CAPITULO 22

1 Y ESTABA cerca el dia de la fiesta de los panes sin levadura, que se llama la Pascua.

2 Y los príncipes de los sacerdotes, y los escribas procuraban como le matarian: mas tenian miedo del pueblo.

3 Y entró Satanás en Judas, que tenia por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del numero de los doce.

4 Y fué, y habló con los príncipes de los sacerdotes, y con los magistrados, de cómo se le entregaria.

5 los cuales se holgaron, y concertaron de darle dinero.

6 Y prometió; y buscaba oportunidad para entregarle á ellos sin las compañías.

7 Y VINO el dia de los panes sin levadura, en el cual era menester matar [el cordero de] la Pascua.

8 Y envió á Pedro, y á Juan, diciendo: Id, aparejadnos [el cordero de] la Pascua, para que comamos.

9 Y ellos le dijeron: ¿Dónde quieres que aparejemos?

10 Y él les dijo: Hé aquí, como entráreis en la ciudad, os encontrará un hombre que lleva un cántaro de agua: seguidle hasta la casa donde entrare;

11 y decid al padre de la familia de la casa: El Maestro te dice: ¿Dónde está el aposento donde tengo de comer [el cordero de] la Pascua con mis discípulos?

12 Entonces él os mostrará un gran cenadero aderezado, aparejad allí.

13 Y yendo [ellos] halláronlo todo como les habia dicho; y aparejaron [el cordero de] la Pascua.

14 Y como fué hora, se sentó á la mesa; y con él los doce apóstoles.

15 Y les dijo: En gran manera he deseado comer con vosotros este [cordero de la] Pascua antes que padezca:

16 porque os digo, que no comeré de él, hasta que sea cumplido en el reino de Dios.

17 Y tomando el vaso, habiendo hecho gracias, dijo: Tomad esto, y partid entre vosotros.

18 Porque os digo, que no beberé del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga.

19 Y tomando el pan, habiendo hecho gracias, partió, y les dió, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado: haced esto en memoria de mí.

20 Asimismo tambien [tomó y les dió] el vaso, despues que hubo cenado, diciendo: Este vaso [es] el nuevo testamento en mi sangre, que por vosotros se derrama:

21 con todo eso, hé aquí, la mano del que me entrega, conmigo en la mesa.

22 Y á la verdad el Hijo del hombre va segun lo que está determinado: empero ¡ay de aquel hombre por el cual es entregado!

23 Ellos entonces comenzaron á preguntar entre sí, cuál de ellos seria el que habia de hacer esto.

24 Y fué entre ellos una contienda, quién de ellos parecia [que habia de] ser el mayor.

25 Entonces él les dijo: los reyes de los Gentiles se enseñorean de ellos; y los que sobre ellos tienen potestad son llamados bienhechores:

26 mas vosotros, no así: antes el que es mayor entre vosotros, sea como el mas mozo; y el que es príncipe, como el que sirve:

27 porque, ¿cuál es mayor, el que se asienta á la mesa, ó el que sirve? ¿no es el que se asienta á la mesa? y yo soy entre vosotros como el que sirve:

28 empero vosotros sois los que habeis permanecido conmigo en mis tentaciones:

29 yo pues os ordeno el reino, como mi Padre me lo ordenó [á mí]:

30 para que comais y bebais en mi mesa en mi reino; y os asenteis sobre tronos juzgando á las doce tribus de Israel.

31 Dijo tambien el Señor: Simon, Simon, hé aquí, [que] Satanás os ha pedido para zarandaros como á trigo:

32 mas yo he rogado por tí que tu fé no falte; y tú vuelve alguna vez y confirma á tus hermanos.

33 Y él le dijo: Señor, aparejado estoy á ir contigo, y á cárcel, y á muerte.

34 Y él dijo: Pedro, te digo que el gallo no dará hoy voz antes que [tú] niegues tres veces que me conoces.

35 Y á ellos dijo: Cuando os envié sin bolsa, y sin alforja, y sin zapatos, ¿os faltó algo? Y ellos dijeron: Nada.

36 Y les dijo: Pues ahora el que tiene bolsa, tóme[la;] y tambien la alforja; y el que no tiene, venda su capa y compre espada:

37 porque os digo, que aun es menester que se cumpla en mi aquello que está escrito: Y con los malos fué contado: porque lo que [está escrito] de mí, [su] cumplimiento tiene.

38 Entonces ellos dijeron: Señor, hé aquí, dos espadas [hay] aquí. Y él les dijo: Basta.

39 Y SALIENDO, se fué, como solia, al monte de las Olivas; y sus discípulos tambien le siguieron.

40 Y como llegó á aquel lugar, les dijo: Orad que no entreis en tentacion.

41 Y él se apartó de ellos como un tiro de piedra; y puesto de rodillas, oró,

42 diciendo: Padre, si quieres, pasa este vaso de mí: empero no se haga mi voluntad, mas la tuya.

43 Y le apareció un ángel del cielo, esforzándole.

44 Y puesto en agonía, oraba mas intensamente; y fué su sudor como gotas de sangre, que descendian hasta la tierra.

45 Y como se levantó de la oracion, y vino á sus discípulos, los halló durmiendo de tristeza.

46 Y les dijo: ¿Qué dormis? levantáos, y orad que no entreis en tentacion.

47 Estando aun hablando él, hé aquí, la compañía, y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba delante de ellos; y se llegó á Jesus, para besarle.

48 Entonces Jesus le dijo: ¿Judas, con beso entregas al Hijo del hombre?

49 Y viendo los que estaban con él lo que habia de ser, le dijeron: Señor, ¿heriremos á cuchillo?

50 Y uno de ellos hirió á un siervo del príncipe de los sacerdotes, y le quitó la oreja derecha.

51 Entonces respondiendo Jesus, dijo: Dejad hasta aquí. Y tocando su oreja, le sanó.

52 Y Jesus dijo á los que habian venido á él, [de] los príncipes [de] los sacerdotes, y [de] los magistrados del templo, y [de] los ancianos: ¿Como á ladron habeis salido con espadas y con bastones?

53 habiendo estado con vosotros cada dia en el templo, no extendisteis las manos en mí: mas esta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas.

54 Y PRENDIÉNDOLE, le trajeron, y metiéronle en casa del príncipe de los sacerdotes. Y Pedro le seguia de lejos.

55 Y habiendo encendido fuego en medio de la sala, y sentándose todos al rededor, se sentó tambien Pedro entre ellos.

56 Y como una criada le vió que estaba sentado al fuego, puestos los ojos en él, dijo: Y este con él era.

57 Entonces él lo negó, diciendo: mujer, no le conozco.

58 Y un poco despues viéndole otro, dijo: Y tú de ellos eras. Y Pedro dijo: Hombre, no soy.

59 Y como una hora pasada, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente tambien este era con él: porque es Galiléo.

60 Y Pedro dice: Hombre, no sé que te dices. Y luego, estando aun él hablando, el gallo cantó.

61 Entonces, vuelto el Señor, miró á Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, como le habia dicho: Antes que el gallo dé voz me negarás tres veces.

62 Y saliendo fuera Pedro, lloró amargamente.

63 Y los hombres que tenian á Jesus, burlaban de él, hiriéndo[le.]

64 Y cubriéndole herian su rostro, y preguntábanle, diciendo: Profetiza, ¿quién es el que te hirió?

65 Y decian otras muchas cosas injuriándole.

66 Y COMO fué de dia, se juntaron los ancianos del pueblo, y los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y le trajeron á su concilio,

67 diciendo: ¿Eres tú el Cristo? dínoslo. Y les dijo: Si os lo dijere, no creereis;

68 y tambien si os preguntare, no me respondereis, ni [me] soltareis:

69 mas desde ahora el Hijo del hombre se asentará á la diestra de la potencia de Dios.

70 Y dijeron todos: ¿Luego tú Hijo eres de Dios? Y él les dijo: Vosotros [lo] decís, que yo soy.

71 Entonces ellos dijeron: ¿Qué mas testimonio deseamos? porque nosotros lo hemos oido de su boca.

CAPITULO 23

1 LEVANTÁNDOSE entonces toda la multitud de ellos, lleváronle á Pilato.

2 Y comenzaron á acusarle, diciendo: A este hemos hallado que pervierte nuestra nacion, y que veda dar tributo á César, diciendo que él es el Cristo el Rey.

3 Entonces Pilato le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Y respondiéndole él, dijo: Tú [lo] dices.

4 Y Pilato dijo á los príncipes de los sacerdotes, y á las compañías: Ninguna culpa hallo en este hombre.

5 Mas ellos porfiaban, diciendo: Alborota al pueblo, enseñando por toda Judéa, comenzando desde Galiléa hasta aquí.

6 Entonces Pilato, oyendo de Galiléa, preguntó si [este] hombre era Galiléo.

7 Y como entendió que pertenecia al señorío de Herodes, le remitió á Herodes, el cual tambien estaba en Jerusalem en aquellos dias.

8 Y Herodes, viendo á Jesus, se holgó mucho: porque habia mucho que le deseaba ver: porque habia oido de él muchas cosas; y tenia esperanza que le veria hacer alguna señal.

9 Y le preguntaba con muchas palabras: mas él nada le respondió.

10 Y estaban los príncipes de los sacerdotes, y los escribas acusándole con gran porfía.

11 Mas Herodes con su corte le menospreció, y escarneció, vistiéndole de una ropa rica: y le volvió á enviar á Pilato.

12 Y fueron hechos amigos entre sí Pilato y Herodes en el mismo dia: porque antes eran enemigos entre sí.

13 Entonces Pilato, convocando los príncipes de los sacerdotes, y los magistrados, y el pueblo,

14 les dijo: Me habeis presentado á este por hombre que aparta al pueblo; y hé aquí, yo preguntando delante de vosotros, no he hallado alguna culpa en este hombre de aquellas de que le acusais:

15 y ni aun Herodes: porque os remití á él; y hé aquí, que ninguna cosa digna de muerte se le ha hecho:

16 le soltaré pues castigado.

17 Y tenia necesidad de soltarles uno en cada fiesta.

18 Y toda la multitud dió voces á una, diciendo: Mata á este, y suéltanos á Barrabás:

19 el cual habia sido echado en la cárcel por una sedicion hecha en la ciudad, y una muerte.

20 Y les habló otra vez Pilato, queriendo soltar á Jesus.

21 Mas ellos volvian á dar voces, diciendo: Crucifícale, crucifícale.

22 Y él les dijo la tercera vez: ¿Por qué? ¿qué mal ha hecho este? ninguna culpa de muerte he hallado en él: le castigaré pues, y le soltaré.

23 Mas ellos instaban á grandes voces, pidiendo que fuese crucificado; y las voces de ellos, y de los príncipes de los sacerdotes crecian.

24 Entonces Pilato juzgó que se hiciese lo que ellos pedian.

25 Y les soltó á aquel que habia sido echado en la cárcel por sedicion y una muerte, al cual habian pedido y entregó á Jesus á la voluntad de ellos.

26 Y LLEVÁNDOLE, tomaron á un Simon, Cirenéo, que venia del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesus.

27 Y le seguia grande multitud de pueblo, y de mujeres, las cuales le lloraban, y lamentaban.

28 Mas Jesus, vuelto á ellas, les dice: Hijas de Jerusalem, no me lloreis á mí: mas lloráos á vosotras mismas, y á vuestros hijos.

29 Porque, hé aquí, que vendrán dias, en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no engendraron, y las tetas que no criaron.

30 Entonces comenzarán á decir á los montes: Caed sobre nosotros; y los collados: Cubridnos.

31 Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué se hará?

32 Y llevaban tambien con él otros dos malhechores á matar con él.

33 Y como vinieron al lugar que se llama de la Calavera, le crucificaron allí; y á los malhechores, uno á la derecha, y otro á la izquierda.

34 Mas Jesus decia: Padre, perdónalos: porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes.

35 Y el pueblo estaba mirando; y burlaban de él los príncipes con ellos, diciendo: A otros hizo salvos: sálvese á sí, si este es el Mesías, el escogido de Dios.

36 Escarnecian de él tambien los soldados, llegándose, y presentándole vinagre,

37 y diciendo: Si tú eres el Rey de los Judíos, sálvate á tí mismo.

38 Y habia tambien un título escrito sobre él con letras griegas, y romanas, y hebráicas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS.

39 Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate á tí mismo, y á nosotros.

40 Y respondiendo el otro, le riñó, diciendo: ¿Ni aun tú temes á Dios, estando en la misma condenacion?

41 y nosotros á la verdad, justamente [padecemos,] porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos: mas este ningun mal hizo.

42 Y dijo á Jesus: Señor, acuérdate de mí cuando vinieres en tu reino.

43 Entonces Jesus le dijo: De cierto te digo, que hoy serás conmigo en el Paraiso.

44 Cuando era como la hora de las seis, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de las nueve.

45 Y el sol se oscureció, y el velo del templo se rasgó por medio.

46 Entonces Jesus, clamando á gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, espiró.

47 Y como el centurion vió lo que habia acontecido, dió gloria á Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.

48 Y toda la multitud de los que estaban presentes á este espectáculo, viendo lo que habia acontecido, se volvian hiriendo sus pechos.

49 Mas todos sus conocidos estaban de lejos, y las mujeres que le habian seguido desde Galiléa, mirando estas cosas.

50 Y HÉ aquí, un varon llamado Joseph, el cual era senador, varon bueno, y justo:

51 el cual no habia consentido en el consejo ni en los hechos de ellos, de Arimathéa, ciudad de Judea: el cual tambien esperaba el reino de Dios.

52 Este llegó á Pilato, y pidió el, cuerpo de Jesus.

53 Y quitado, le envolvió en una sábana, y le puso en un sepulcro que era labrado de piedra, en el cual aun ninguno habia sido puesto.

54 Y era dia de la víspera de la Pascua; y el sábado se seguia.

55 Y viniendo tambien las mujeres que le habian seguido de Galiléa, vieron el sepulcro, y como fué puesto su cuerpo.

56 Y vueltas aparejaron [drogas] aromáticas, y ungüentos; y reposaron el sábado conforme al mandamiento.

CAPITULO 24

1 Y EL primer [dia] de los sábados, muy de mañana vinieron al monumento; trayendo las [drogas] aromáticas que habian aparejado; y algunas [otras mujeres] con ellas.

2 Y hallaron la piedra revuelta [de la puerta] del sepulcro.

3 Y entrando no hallaron el cuerpo del Señor Jesus.

4 Y aconteció, que estando ellas espantadas de esto, hé aquí, dos varones que se pararon junto á ellas, vestidos de vestiduras resplandecientes.

5 Y teniendo ellas temor, y bajando el rostro á tierra, les dijeron: ¿Por qué buscais entre los muertos al que viva?

6 no está aquí, mas ha resucitado: acordáos de lo que os habló, cuando aun estaba en Galiléa,

7 diciendo: Que es menester que el Hijo del hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y ser crucificado, y resucitar al tercer dia.

8 Entonces ellas se acordaron de sus palabras.

9 Y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas á los once, y á todos los demás.

10 Y eran María Magdalena, y Juana, y María, [madre] de Jacobo, y las demas que estaban con ellas, las que decian estas cosas á los apóstoles.

11 Mas á ellos les parecian como locura las palabras de ellas; y no las creyeron.

12 Y levantándose Pedro, corrió al sepulcro; y como miró dentro, ve solo los lienzos [allí] echados, y se fué maravillado entre sí de este cosa.

13 Y HÉ aquí, dos de ellos iban el mismo dia á una aldea que estaba de Jerusalem sesenta estadios, llamada Emmaús:

14 é iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habian acaecido.

15 Y aconteció, que yendo hablando entre sí, y preguntándose el uno al otro, el mismo Jesus se llegó, é iba con ellos juntamente.

16 Mas los ojos de ellos eran detenidos, que no le conociesen.

17 Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tratais entre vosotros andando, y estais tristes?

18 Y respondiendo el uno, que se llamaba Cleophas, le dijo: ¿Tú solo peregrino eres en Jerusalem, que no has sabido las cosas que en ella han acontecido estos dias?

19 Entonces él les dijo: ¿Qué? Y ellos le dijeron: De Jesus Nazareno, el cual fué varon profeta poderoso en obra y en palabra, delante de Dios y de todo el pueblo:

20 y como le entregaron los príncipes de los sacerdotes, y nuestros príncipes, á condenacion de muerte, y le crucificaron.

21 Mas nosotros esperábamos que él era el que habia de redimir á Israél; y ahora sobre todo esto, hoy es el tercer dia que esto ha acontecido.

22 Aunque tambien unas mujeres de los nuestros nos han espantado, las cuales antes del dia fueron al sepulcro;

23 y no hallando su cuerpo, vinieron, diciendo que tambien habian visto vision de ángeles, los cuales dicen que él vive.

24 Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron ser así como las mujeres habian dicho: mas á él no le vieron.

25 Entonces él les dijo: ¡Oh locos, y tardos de corazon para creer á todo lo que los profetas han dicho!

26 ¿no era menester que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara [así] en su gloria?

27 Y comenzando desde Moisés, y de todos los profetas, les declaraba [esto] en todas las escrituras que [eran] de él.

28 Y llegaron á la aldea á donde iban: y él fingió que iba mas lejos.

29 Mas ellos le detuvieron por fuerza, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el dia es ya bajo. Y entró con ellos.

30 Y aconteció, que estando sentado á la mesa con ellos, tomando el pan, bendijo, y partió, y les dió.

31 Entonces fueron abiertos los ojos de ellos, y le conocieron: mas él se desapareció de los ojos de ellos.

32 Y decian el uno al otro: ¿No ardia nuestro corazon en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abria las Escrituras?

33 Y levantándose en la misma hora, tornáronse á Jerusalem; y hallaron á los once congregados, y á los que eran con ellos,

34 que decian: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido á Simon.

35 Entonces ellos contaban las cosas que [les habian acontecido] en el camino; y como habia sido conocido de ellos en el partir del pan.

36 Y entre tanto que ellos hablaban estas cosas, Jesus se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz [sea] á vosotros.

37 Entonces ellos espantados y asombrados, pensaban que veian [algun] espíritu.

38 Mas él les dice: ¿Por qué estais turbados, y suben pensamientos á vuestros corazones?

39 mirad mis manos y mis piés, que yo mismo soy: palpad y ved: que el espíritu ni tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.

40 Y en diciendo esto, les mostró las manos y los piés.

41 Y no creyéndolo aun ellos de gozo y maravillados, les dijo: ¿Teneis aquí algo de comer?

42 Entonces ellos le presentaron parte de un pez asado, y un panal de miel.

43 Lo cual él tomó^, y comió delante de ellos:

44 y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aun con vosotros: Que era necesario que se cumpliesen todas las cosas que están escritas en la ley de Moisés, y en los profetas, y en los Salmos, de mí.

45 Entonces les abrió el sentido, para que entendiesen las Escrituras.

46 Y les dijo: Así está escrito, y así fué menester que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer dia:

47 y que se predicase en su nombre penitencia, y remision de pecados, en todas las naciones, comenzando de Jerusalem.

48 Y vosotros sois testigos de estas cosas.

49 Y hé aquí, yo enviaré al prometido de mi Padre sobre vosotros: mas vosotros asentad en la ciudad de Jerusalem, hasta que seais investidos de lo alto de potencia.

50 Y LOS sacó fuera hasta Bethania, y alzando sus manos los bendijo.

51 Y aconteció, que bendiciéndolos, se fué de ellos, y era llevado arriba al cielo.

52 Y ellos despues de haberle adorado, se volvieron á Jerusalem con gran gozo.

53 Y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo á Dios. Amen.

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