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Reina Valera New Testament of the Bible 1858

EL (continued 2)

Casiodoro de Reina translation

3 y decian: Tengas gozo, Rey de los Judíos; y le daban de bofetadas.

4 Entonces Pilato salió otra vez fuera, y les dijo: Hé aquí, os le traigo fuera, para que entendais que ningun crímen hallo en él.

5 Así salió Jesus fuera llevando la corona de espinas, y la ropa de grana. Y díceles [Pilato:] Hé aquí el hombre.

6 Y como le vieron los príncipes de los sacerdotes. y los servidores, dieron voces, diciendo: Crucifícale, crucifícale. Díceles Pilato: Tomádle vosotros, y crucificadle: porque yo no hallo en él crimen.

7 Respondiéronle los Judíos: Nosotros tenemos ley, y segun nuestra ley debe morir, porque se hizo Hijo de Dios.

8 Pues como Pilato oyó esta palabra, tuvo mas miedo.

9 Y entró otra vez á la audiencia, y dijo á Jesus: ¿De dónde eres tú? Mas Jesus no le dió respuesta.

10 Entonces dícele Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿no sabes que tengo potestad para crucificarte, y que tengo potestad para soltarte?

11 Respondió Jesus: Ninguna potestad tendrias contra mí, si [esto] no te fuese dado de arriba: por tanto el que á tí me ha entregado, mayor pecado tiene.

12 Desde entonces procuraba Pilato de soltarle: mas los Judíos daban voces, diciendo: Si á este sueltas, no eres amigo de César: cualquiera que se hace rey, á César contradice.

13 Entonces Pilato oyendo este dicho, llevó fuera á Jesus, y se sentó en el tribunal, en el lugar que se dice Lithóstrotos, y en hebráico Gabbatha.

14 Y era la víspera de la Pascua, y como á las seis horas: entonces dijo á los Judíos: Hé aquí vuestro Rey.

15 Mas ellos dieron voces: Quita, quita, crucifícale. Díceles Pilato: ¿A vuestro Rey tengo de crucificar? Respondieron los pontífices: No tenemos rey, sino á César.

16 Así que entonces se le entregó para que fuese crucificado: y tomaron á Jesus, y le llevaron.

17 Y llevando la cruz para sí, vino al lugar que se dice el lugar de la Calavera, y en hebráico Gólgotha:

18 donde le crucificaron, y con él otros dos, de una parte y de otra, y Jesus en medio.

19 Y escribió tambien Pilato un título, el cual puso encima de la cruz: y el escrito era: JESUS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS.

20 Y muchos de los Judíos leyeron este título: porque el lugar donde estaba crucificado Jesus, era cerca de la ciudad: y era escrito en hebráico, y en griego, y en latin.

21 Y decian á Pilato los pontífices de los Judíos: No escribas: Rey de los Judíos; sino que él dijo: Rey soy de los Judíos.

22 Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito.

23 Y como los soldados hubieron crucificado á Jesus, tomaron sus vestidos, é hicieron cuatro partes (á cada soldado una parte), y la túnica era sin costura, toda tejida desde arriba;

24 y dijeron entre ellos: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella cuya será: para que se cumpliese la Escritura que dice: Partieron para sí mis vestidos, y sobre mi vestidura echaron suertes. Y los soldados ciertamente hicieron esto.

25 Y estaban junto á la cruz de Jesus su madre, y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofas, y María Magdalena.

26 Y como vió Jesus á la madre, y al discípulo que él amaba, que estaba presente, dice á su madre: Mujer, hé ahí tu hijo.

27 Y luego dice al discípulo: Hé ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió consigo.

28 Despues, sabiendo Jesus que todas las cosas eran ya cumplidas, para que la Escritura se cumpliese, dijo: Sed tengo.

29 Estaba pues [allí] un vaso lleno de vinagre. Entonces ellos llenaron una esponja de vinagre, y revuelta con hisopo se la llegaron á la boca.

30 Y como Jesus tomó el vinagre, dijo: Consumado es. Y bajada la cabeza, dió el espíritu.

31 Entonces los Judíos, porque los cuerpos no quedasen en la cruz en el sábado, porque [entonces] era la víspera [de la Pascua,] porque era el gran dia del sábado, rogaron á Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados.

32 Y vinieron los soldados, y á la verdad quebraron las piernas al primero, y al otro que habia sido crucificado con él:

33 mas como vinieron á Jesus, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas.

34 Empero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y luego salió sangre y agua.

35 Y el que lo vió da testimonio, y su testimonio es verdadero: y él sabe que dice verdad, para que vosotros tambien creais.

36 Porque estas cosas fueron hechas, para que se cumpliese la Escritura: Hueso no quebrantareis de él.

37 Y otra vez otra Escritura dice: Verán [á aquel] al cual traspasaron.

38 Pasadas estas cosas, rogó á Pilato Joseph de Arimathéa, el cual era discípulo de Jesus, mas secreto, por miedo de los Judíos, que [él] quitaria el cuerpo de Jesus: lo cual permitió Pilato. Entonces [él] vino, y quito el cuerpo de Jesus.

39 Entonces vino tambien Nicodemo, el que habia venido á Jesus de noche antes, trayendo un compuesto de mirra y de aloés, como cien libras.

40 Y tomaron el cuerpo de Jesus y envolviéronle en lienzos con especias, como es costumbre de los Judíos sepultar.

41 Y en aquel lugar, donde habia sido crucificado, habia un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aun no habia sido puesto alguno.

42 Allí pues, por causa de la víspera [de la Pascua] de los Judíos, porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron á Jesus.

CAPITULO 20

1 Y EL primer [dia] de los sábados, María Magdalena vino de mañana, siendo aun oscuro, al sepulcro, y vió la piedra quitada del sepulcro.

2 Entonces corrió, y vino á Simon Pedro, y al otro discípulo, al cual amaba Jesus, y les dice: Han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos donde le han puesto.

3 Y salió Pedro, y el otro discípulo, y vinieron al sepulcro.

4 Y corrian los dos juntos: mas el otro discípulo corrió mas presto que Pedro, y vino primero al sepulcro.

5 Y bajándose [á mirar,] vió los lienzos puestos: mas no entró.

6 Vino pues Simon Pedro siguiéndole, y entró en el sepulcro, y vió los lienzos puestos,

7 y el sudario que habia sido [puesto] sobre su cabeza, no puesto con los lienzos, sino aparte en un lugar envuelto.

8 Entonces pues entró tambien el otro discípulo, que habia venido primero al monumento; y vió, y creyó.

9 Porque aun no sabian la Escritura, que era menester que él resucitase de los muertos.

10 Y volvieron los discípulos á los suyos.

11 Empero María estaba llorando al sepulcro fuera, y estando llorando bajóse [á mirar] el sepulcro.

12 Y vió dos ángeles en ropas blancas que estaban sentados, el uno á la cabecera, y el otro á los piés, donde el cuerpo de Jesus habia sido puesto.

13 Y le dijeron: ¿Mujer, por que lloras? Díceles: Han llevado á mi Señor, y no sé donde le han puesto.

14 Y como hubo dicho esto, volvió atrás, y vió á Jesus que estaba [allí:] mas no sabia que era Jesus.

15 Dícele Jesus: ¿Mujer, por qué lloras? ¿á quien buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dice: Señor, si tú le has llevado, dime donde le has puesto, y yo le llevaré.

16 Dícele Jesus: María. Volviéndose ella, dícele: Rabboni, que quiere decir, Maestro.

17 Dícele Jesus: No me toques: porque aun no he subido á mi Padre: mas vé á mis hermanos; y díles: Subo á mi Padre, y á vuestro Padre, á mi Dios, y á vuestro Dios.

18 Vino María Magdalena dando las nuevas á los discípulos: Que habia visto al Señor, y estas cosas me dijo.

19 Y como fué tarde aquel dia, el primero de los sábados, y las puertas estaban cerradas, donde los discípulos estaban juntos por miedo de los Judíos, vino Jesus: y púsose en medio, y les dijo: Paz tengais.

20 Y como hubo dicho esto, mostróles las manos y el costado: entonces los discípulos se gozaron, viendo al Señor.

21 Entonces díceles otra vez: Paz tengais: como me envió el Padre, así tambien yo os envio.

22 Y como hubo dicho esto, sopló, y les dijo: Tomad el Espíritu Santo:

23 á los que soltáreis los pecados, les son sueltos: á los que los retuviéreis, serán retenidos.

24 Empero Tomás uno de los doce, que se dice el Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesus vino.

25 Dijéronle pues los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Y él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.

26 Y ocho dias despues estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás: vino Jesus, las puertas cerradas, y se puso en medio, y dijo: Paz tengais.

27 Luego dice á Tomás: Mete tu dedo aquí, y ve mis manos; y da acá tu mano, y méte[la] en mi costado, y no seas incrédulo, sino fiel.

28 Entonces Tomás respondió, y le dice: Señor mio, y Dios mio.

29 Dícele Jesus: Porque me has visto, ¡oh Tomás! creiste: bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

30 TAMBIEN muchas otras señales hizo Jesus en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro.

31 Estas empero son escritas, para que creais que Jesus es el Cristo, Hijo de Dios; y para que creyendo, tengais vida en su nombre.

CAPITULO 21

1 DESPUES se manifestó Jesus otra vez á sus discípulos á la mar de Tiberias: y se manifestó de esta manera:

2 Estaban juntos Simon Pedro, y Tomás, que se dice el Dídimo y Nathanaél, el que era de Cana de Galiléa, y los [hijos] de Zebedéo, otros dos de sus discípulos.

3 Díceles Simon: A pescar voy. Dícenle: Vamos nosotros tambien contigo. Fueron, y subieron luego en un navío; y aquella noche no tomaron nada.

4 Y venida la mañana, Jesus se puso á la ribera; mas los discípulos no entendieron que era Jesus.

5 Así que díceles: ¿Mozos, teneis algo de comer? Respondiéronle: No.

6 Y él les dice: Echad la red á la mano derecha del navío, y hallareis. Entonces echaron, y no la podian en ninguna manera sacar, por la multitud de los peces.

7 Dijo entonces aquel discípulo, al cual amaba Jesus, á Pedro: El Señor es. Entonces Simon Pedro, como oyó que era el Señor, ciñóse la ropa, porque estaba desnudo, y echóse á la mar.

8 Y los otros discípulos vinieron con el navío (porque no estaban lejos de tierra, sino como doscientos codos), trayendo la red de peces.

9 Y como descendieron á tierra, vieron ascuas puestas, y un pez encima de ellas, y pan.

10 Díceles Jesus: Traed de los peces que tomasteis ahora.

11 Subió Simon Pedro, y trajo la red á tierra, llena de grandes peces, ciento y cincuenta y tres: y siendo tantos, la red no se rompió.

12 Díceles Jesus: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos le osaba preguntar: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor.

13 Así que viene Jesus, y toma el pan, y dáles, y asimismo del pez.

14 Esta [era] ya la tercera vez que Jesus se manifestó á sus discípulos, habiendo resucitado de los muertos.

15 Pues como hubieron comido, Jesus dijo á Simon Pedro: ¿Simon, [hijo] de Jonás, me amas mas que estos? Dícele: Sí, Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis corderos.

16 Vuélvele á decir la segunda vez: ¿Simon, [hijo] de Jonás, me amas? Respóndele: Si, Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis ovejas.

17 Dícele la tercera vez: ¿Simon, [hijo] de Jonás, me amas? Entristecióse Pedro de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? Y le dice: Señor, tú sabes todas las cosas: tú sabes que te amo. Dícele Jesus: Apacienta mis ovejas:

18 de cierto, de cierto te digo, [que] cuando eras mas mozo, te ceñias, é ibas donde querias: mas cuando ya fueres viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te pasará donde no querrias.

19 Y esto dijo, dando á entender con que muerte habia de glorificar á Dios. Y dicho esto, dícele: Sígueme.

20 Vuelto Pedro, ve á aquel discípulo, al cual amaba Jesus que seguia, el que tambien se habia recostado á su pecho en la cena, y [le] habia dicho: Señor, quién es el que te ha de entregar?

21 Así que, como Pedro vió á este, dice á Jesus: ¿Señor, y este qué?

22 Dícele Jesus: Si quiero que él quede hasta que [yo] venga, ¿qué [se te da] á tí? sígueme tú.

23 Salió pues este dicho entre los hermanos, que aquel discípulo no habia de morir: y Jesus no le dijo: No morirá; sino: Si quiero que él quede hasta que [yo] venga, ¿qué á tí?

24 ESTE es aquel discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas, y sabemos que su testimonio es verdadero.

25 Y hay tambien otras muchas cosas que hizo Jesus, que si se escribiesen cada una por sí, ni aun en el mundo pienso que cabrian los libros que se habrian de escribir. Amen.

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