LA
Casiodoro de Reina translation
EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO
Á LOS
EFESIOS.
CAPITULO 1
1 PABLO, apóstol de Jesu Cristo por la voluntad de Dios, á los santos que están en Efeso, y fieles en Cristo Jesus:
2 Gracia y paz tengais de Dios Padre nuestro, y del Señor Jesu Cristo.
3 Bendito el Dios y Padre del Señor nuestro Jesu Cristo, el cual nos ha bendecido con toda bendicion espiritual en [bienes] celestiales en Cristo:
4 como nos escogió en él antes de la fundacion del mundo, para que fuésemos santos, y sin mancha delante de él en caridad.
5 El cual nos señaló antes para ser adoptados en hijos por Jesu Cristo en sí mismo, por el buen querer de su voluntad;
6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo graciosos á sí en el amado.
7 En el cual tenemos redencion por su sangre, remision de pecados por las riquezas de su gracia,
8 que sobreabundó en nosotros en toda sabiduría é inteligencia;
9 descubriéndonos el misterio de su voluntad, por el buen querer de su voluntad, segun que lo habia propuesto en sí mismo,
10 de restaurar todas las cosas por Cristo en la dispensacion del cumplimiento de los tiempos, así las que [están] en los cielos, como las que [están] en la tierra.
11 En él, [digo,] en el cual tuvimos suerte, predestinados antes conforme al propósito del que hace todas las cosas por el arbitrio de su voluntad:
12 para que seamos para alabanza de su gloria nosotros, que antes esperamos en Cristo:
13 en el cual [esperasteis] tambien vosotros en oyendo la palabra de verdad, el Evangelio de vuestra salud: en el cual tambien desde que creisteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
14 que es las arras de nuestra herencia, ganados por redencion para alabanza de su gloria.
15 Por lo cual tambien yo, oyendo vuestra fé que es en el Señor Jesus, y la caridad para con todos los santos,
16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones:
17 que el Dios del Señor nuestro Jesu Cristo, Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelacion por su conocimiento:
18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepais cuál sea la esperanza de su vocacion, y cuáles [sean] las riquezas de la gloria de su herencia en los santos;
19 y cuál sea aquella grandeza sobreexcelente de su potencia en nosotros, los que creemos, por la operacion de la potencia de su fortaleza,
20 la cuál obró en Cristo, levantándole de los muertos, y colocándole á su diestra en los cielos,
21 sobre todo principado, y potestad, y potencia, y señorío, y todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, mas aun en el venidero;
22 y sujetándole todas las cosas debajo de sus piés, y poniéndole por cabeza sobre todas las cosas á la Iglesia,
23 la cual es su cuerpo, [y él] es la plenitud de ella: el cual llena todas las cosas en todos.
CAPITULO 2
1 Y VOSOTROS, estando muertos en vuestros delitos y pecados,
2 en que en otro tiempo anduvisteis, conforme á la condicion de este mundo, conforme á [la voluntad] del príncipe de la potestad de este aire, el espíritu que ahora obra en los incrédulos:
3 con los cuales nosotros tambien conversamos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo el querer de la carne y de los pensamientos, y siendo nacidos hijos de ira, tambien como los demás.
4 Empero Dios, que es rico en misericordia, por su mucha caridad con que nos amó,
5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dió vida juntamente con Cristo, por [cuya] gracia sois salvos;
6 y juntamente nos resucitó, y asimismo nos hizo asentar en los cielos con Cristo Jesus:
7 para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia, en su bondad para con nosotros en Cristo Jesus.
8 Porque por gracia sois salvos por la fé, y esto no de vosotros, que don de Dios es:
9 no por obras, para que nadie se gloríe.
10 Porque hechura suya somos, criados en Cristo Jesus para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas.
11 POR tanto tened memoria que vosotros que en otro tiempo erais Gentiles en carne, que erais llamados incircuncisos de la que se llama circuncision en carne, la cual se hace con mano;
12 que erais en aquel tiempo sin Cristo, alejados de la república de Israél, y extranjeros á los conciertos de la promesa, sin esperanza, y sin Dios en el mundo.
13 Mas ahora en Cristo Jesus, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habeis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.
14 Porque él es nuestra paz, que de ambos hizo uno, deshaciendo el apartamiento de la pared:
15 deshaciendo en su carne las enemistades, [que eran] la ley de los mandamientos en los ritos; para edificar en sí mismo los dos en un nuevo hombre, haciendo la paz:
16 y reconciliar, por [su] cruz, con Dios á ambos en un mismo cuerpo, matando en ella las enemistades.
17 Y vino, y anunció la paz á vosotros que estabais lejos, y á los que [estaban] cerca:
18 que por él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.
19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino juntamente ciudadanos con los santos, y domésticos de Dios:
20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y de los profetas, en la suma piedra de esquina Jesu Cristo:
21 en el cual todo edificio que se edifica, crece para templo santo al Señor:
22 en el cual vosotros tambien sois juntamente edificados, por morada de Dios en Espíritu.
CAPITULO 3
1 Por esta causa yo Pablo [soy] prisionero de Cristo Jesus, por vosotros los Gentiles,
2 si empero habeis oido la dispensacion de la gracia de Dios que me ha sido dada en vosotros:
3 [es á saber,] que por revelacion me fué declarado el misterio, como arriba he escrito en breve:
4 lo cual leyendo podeis entender cual sea mi inteligencia en el misterio de Cristo:
5 el cual [misterio] en los otros siglos no fué entendido de los hijos de los hombres, como ahora es revelado á sus santos apóstoles y profetas en Espíritu:
6 que los Gentiles sean juntamente herederos, é incorporados, y consortes de su promesa en Cristo <Jesus> por el Evangelio:
7 del cual yo soy hecho ministro, por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado, segun la operacion de su potencia.
8 A mí, [digo,] que soy el mas pequeño de todos los santos, es dada esta gracia de anunciar entre los Gentiles el Evangelio de las incomprensibles riquezas de Cristo;
9 y de alumbrar á todos cual sea la dispensacion del misterio escondido desde los siglos en Dios, que crió todas las cosas <por Jesu Cristo>:
10 para que la mucha sabiduría de Dios en los cielos sea ahora notificada por la Iglesia á los principados y potestades,
11 conforme á la determinacion eterna, que hizo en Cristo Jesus Señor nuestro:
12 en el cual tenemos seguridad y entrada con confianza por la fé de él.
13 Por tanto pido, que no desmayeis por [causa de] mis tribulaciones por vosotros, lo cual es vuestra gloria.
14 Por causa de esto hinco mis rodillas al Padre del Señor nuestro Jesu Cristo:
15 (del cual es nombrada toda la parentela en los cielos y en la tierra:)
16 que os dé conforme á las riquezas de su gloria, que seais corroborados con potencia en el hombre interior por su Espíritu:
17 que habite Cristo por la fé en vuestros corazones:
18 para que arraigados y fundados en caridad, podais comprender con todos los santos cuál sea la anchura, y la longitud, y la profundidad, y la altura;
19 y conocer la sobreeminente caridad de Cristo: para que seais cumplidos de todo cumplimiento de Dios.
20 Y á aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho mas abundantemente de lo que pedimos ó entendemos, por la potencia que obra en nosotros,
21 sea gloria en la Iglesia por Cristo Jesus, por todas edades del siglo de los siglos. Amen.
CAPITULO 4
1 RUÉGOOS pues, yo preso, en el Señor, que andeis como es digno de la vocacion en que sois llamados, [es á saber,]
2 con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos á los otros en caridad,
3 solícitos á guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.
4 Un cuerpo, y un espíritu; como sois tambien llamados á una misma esperanza de vuestra vocacion.^
5 un Señor, una fé, un bautismo,
6 un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todas las cosas, y por todas las cosas, y en todos vosotros.
7 Empero á cada uno de vosotros es dada la gracia conforme á la medida del don de Cristo.
8 Por lo cual dice: Subiendo á lo alto llevó cautiva la cautividad; y dió dones á los hombres.
9 Y que subió, ¿qué es, sino que tambien habia descendido primero en las partes bajas de la tierra'?
10 El que descendió, el mismo es el que tambien subió sobre todos los cielos, para cumplir todas las cosas.
11 Y el mismo dió unos, ciertamente apóstoles; y otros, profetas; y otros, evangelistas; y otros, pastores y doctores,
12 para la consumacion de los santos en la obra del ministerio, para la edificacion del cuerpo de Cristo:
13 hasta que todos salgamos en unidad de fé, y de conocimiento del Hijo de Dios, [cada uno] en varon perfecto, á la medida de la edad cumplida de Cristo:
14 que ya no seamos niños inconstantes, y seamos traidos al rededor á todo viento de doctrina, por maldad de hombres que engañan con astutos errores:
15 antes siguiendo la verdad en caridad, crezcamos en todo en el que es la cabeza, [á saber,] Cristo,
16 del cual todo el cuerpo compuesto y ligado junto por todas las junturas de su alimento, segun la operacion, cada miembro conforme á su medida, toma aumento de cuerpo, edificándose en caridad.
17 ASÍ que esto digo, y requiero por el Señor, que no andeis mas como los otros Gentiles, que andan en la vanidad de su sentido,
18 teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la ceguedad de su corazon:
19 los cuales despues que perdieron el sentido [de la conciencia] se entregaron á la desvergüenza, para cometer toda inmundicia con ardor insaciable.
20 Mas vosotros no habeis aprendido así á Cristo;
21 si empero le habeis oido, y habeis sido por él enseñados, como la verdad está en Jesus,
22 á dejaros cuanto á la pasada manera de vivir, [es á saber,] el hombre viejo que se corrompe conforme á los deseos de error;
23 y á renovaros en el espíritu de vuestro entendimiento,
24 y vestir el hombre nuevo, que es criado conforme á Dios en justicia, y en santidad de verdad.
25 Por lo cual, dejando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo: porque somos miembros los unos de los otros.
26 Airáos, y no pequeis: no se ponga el sol sobre vuestro enojo;
27 ni deis lugar al diablo.
28 El que hurtaba, no hurte ya; antes trabaje, obrando de sus manos lo que es bueno, para que tenga de que dar al que padeciere necesidad.
29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca: mas si la hay, [sea] buena, para edificacion, para que dé gracia á los oyentes.
30 Y no contristeis al Espíritu Santo de Dios, por el cual estais sellados para el dia de la redencion.
31 Toda amargura, y enojo, é ira, y voces, y maledicencia sea quitada de vosotros, y toda malicia.
32 Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos á los otros, como tambien Dios os perdonó en Cristo.
CAPITULO 5
1 ASÍ que sed imitadores de Dios, como hijos amados;
2 y andad en caridad, como tambien Cristo nos amó, y se entregó á sí mismo por nosotros por ofrenda y sacrificio á Dios en olor suave.
3 Y fornicacion, y toda inmundicia, ó avaricia, ni aun se miente entre vosotros, como conviene á santos:
4 ni palabras torpes, ni locuras, ni truhanerías, que no convienen; sino antes acciones de gracias.
5 Porque ya habeis entendido que ningun fornicario, ó inmundo, ó avaro, que [tambien] es servidor de ídolos, tiene herencia en el reino de Cristo, y de Dios.
6 Nadie os engañe con palabras vanas: porque por estas cosas ha venido la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.
7 No seais pues aparceros de ellos.
8 Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora [sois] luz en el Señor: andad como hijos de luz:
9 porque el fruto del Espíritu [es] en toda bondad, y justicia, y verdad:
10 aprobando lo que es agradable al Señor.
11 Y no comuniqueis con las obras infructuosas de las tinieblas: mas antes redargüidlas.
12 Porque lo que estos hacen en oculto, torpe cosa es aun decirlo.
13 Mas todas las cosas cuando de la luz son redargüidas, son manifestadas: porque lo que manifiesta todo, la luz es.
14 Por lo cual dice: Despiértate tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo.
15 Mirad, pues, que andeis avisadamente: no como locos, mas como sábios,
16 ganando el tiempo, porque los dias son trabajosos.
17 Por tanto no seais imprudentes, sino entendidos de cual sea la voluntad del Señor.
18 Y no os emborracheis de vino, en el cual hay disolucion: mas sed llenos del Espíritu;
19 hablando entre vosotros con salmos, y con himnos, y canciones espirituales, cantando, y alabando al Señor en vuestros corazones,
20 dando gracias siempre de todo al Dios y Padre en el nombre del Señor nuestro Jesu Cristo.
21 Sujetáos los unos á los otros en el temor de Dios.
22 las casadas sean sujetas á sus propios maridos, como al Señor.
23 Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia; y él es el que da la salud al cuerpo.
24 Así que como la Iglesia es sujeta á Cristo, así tambien las casadas [lo sean] á sus maridos en todo.
25 Maridos, amad vuestras mujeres, así como Cristo amó la Iglesia, y se entrego á sí mismo por ella,
26 para santificarla, limpiándola en el lavamiento del agua por la palabra,
27 para presentársela gloriosa para sí, Iglesia que no tuviese mancha, ni arruga, ni cosa semejante: mas que fuese santa y sin mancha.
28 Así tambien los maridos han de amar á sus mujeres, como á sus [mismos] cuerpos: el que ama á su mujer, á sí mismo ama.
29 Porque ninguno aborreció jamás su [propia] carne: antes la sustenta y regala, como tambien el Señor á su Iglesia.
30 Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne, y de sus huesos.
31 Por esto dejará el hombre al padre y á la madre, y se allegará á su mujer; y serán dos en una carne.
32 Este misterio grande es; digo, [empero,] en Cristo y en la Iglesia.
33 Así tambien [haga] cada uno de vosotros: cada uno ame á su mujer como á sí mismo; y la mujer que tenga en reverencia á su marido.
CAPITULO 6
1 Hijos, obedeced en el Señor á vuestros padres: que esto es justo.
2 Honra á tu padre y madre, (que es el primer mandamiento con promesa,)
3 para que te vaya bien, y seas de larga edad sobre la tierra.
4 Y vosotros, padres, no provoqueis á ira á vuestros hijos: sino criadlos en disciplina y castigo del Señor.
5 Siervos, obedeced á los señores segun la carne con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazon, como á Cristo:
6 no sirviendo al ojo, como los que agradan [solamente] á los hombres; sino como siervos de Cristo, haciendo de ánimo la voluntad de Dios:
7 sirviendo con buena voluntad, al Señor, y no á los hombres; sabiendo que el bien que cada uno hiciere, esto recibirá del Señor, sea siervo, ó sea libre.
9 Y vosotros, señores, hacedles á ellos lo mismo, dejando las amenazas: sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos; y que no hay respeto de personas acerca de Dios.
10 Resta, hermanos mios, que os conforteis en el Señor, y en la potencia de su fortaleza.
11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podais estar [firmes] contra las asechanzas del diablo.
12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los cielos.
13 Por tanto tomad toda la armadura de Dios, para que podais resistir en el dia malo, y estar [firmes,] acabado todo.
14 Estad pues [firmes,] ceñidos los lomos de verdad; y vestidos de cota de justicia;
15 y calzados los piés con la preparacion del Evangelio de paz:
16 en todo [caso] tomando el escudo de la fé en el cual podeis apagar todos los dardos de fuego del maligno.
17 Y el yelmo de salud tomad, y el cuchillo del Espíritu, que es la palabra de Dios:
18 orando en todo tiempo con toda oracion y ruego en el Espíritu, y velando en ello con toda instancia y suplicacion por todos los santos;
19 y por mí, que me sea dada palabra con abrimiento de mi boca con confianza, para hacer notorio el misterio del Evangelio:
20 por el cual soy embajador en [esta] cadena: que osadamente hable de él, como me conviene.
21 Y porque tambien vosotros sepais mis negocios, y qué hago; todo os lo hará saber Tychico, hermano amado, y fiel siervo en el Señor:
22 el cual os he enviado para esto mismo, para que entendais lo que pasa entre nosotros, para que consuele vuestros corazones.
23 Paz [sea] á los hermanos, y caridad, y fé, por Dios Padre, y el Señor Jesu Cristo.
24 Gracia con todos los que aman al Señor nuestro Jesu Cristo en incorrupcion. Amen.
LA
EPÍSTOLA DEL APOSTOL SAN PABLO
Á LOS
FILIPENSES.
CAPITULO 1
1 PABLO y Timotéo, siervos de Jesu Cristo, á todos los santos en Cristo Jesus, que están en Filipos, y á los obispos, y diáconos:
2 Gracia y paz [tengais] de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesu Cristo.
3 Doy gracias á mi Dios, en toda memoria de vosotros,
4 siempre en todas mis oraciones haciendo oracion por todos vosotros con gozo,
5 de vuestra comunicacion en el Evangelio, desde el primer dia hasta ahora:
6 confiando de esto, es á saber, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el dia de Jesu Cristo:
7 como me es justo sentir de vosotros, por cuanto os tengo en el corazon, y en mis prisiones, y en la defensa, y confirmacion del Evangelio, que sois todos vosotros compañeros de mi gracia.
8 Porque testigo me es Dios de cómo os amo á todos vosotros en las entrañas de Jesu Cristo.
9 Y esto oro: Que vuestra caridad abunde aun mas y mas en ciencia, y en todo conocimiento:
10 para que aprobeis lo mejor, para que seais sinceros y sin ofensa para el dia de Cristo:
11 llenos de frutos de justicia por Jesu Cristo á gloria y loor de Dios.
12 Y quiero, hermanos, que sepais, que mis cosas han sucedido mas al provecho del Evangelio;
13 de tal manera, que mis prisiones hayan sido célebres en Cristo en todas las audiencias, y en todos los demás [lugares;]
14 que muchos de los hermanos tomando ánimo con mis prisiones, osen mas atrevidamente hablar la palabra sin temor.
15 Y aun algunos cierto por envidia y porfía predican á Cristo; mas otros tambien por buena voluntad:
16 otros, [digo,] por contencion anuncian á Cristo, no sinceramente, pensando que levantan [mayor] apretura á mis prisiones:
17 mas otros por caridad, sabiendo que soy puesto [en ellas] por la defensa del Evangelio.
18 ¿Qué pues? Con que en todas maneras, ó por apariencia ó por verdad, sea anunciado Cristo, en esto tambien me huelgo, y aun me holgaré.
19 Porque sé que esto se me tornará á salud por vuestra oracion, y por el alimento del Espíritu de Jesu Cristo.
20 Conforme á mi deseo y esperanza, que en nada seré confundido; antes con toda confianza, como siempre, ahora tambien será engrandecido Cristo en mi cuerpo, ó por vida, ó por muerte.
21 Porque á mi Cristo [me es] ganancia, ó viviendo ó muriendo.
22 Porque si viviere en la carne, esto me es ganancia, y (no sé que escoger;
23 porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho;) teniendo deseo de ser desatado, y estar con Cristo, mucho mejor:
24 mas quedar en la carne, [es] mas necesario por causa de vosotros.
25 Y confiando en esto, sé que quedaré, que aun permaneceré con todos vosotros, para provecho vuestro, y gozo de la fé;
26 para que crezca vuestra gloria de mí en Cristo Jesus por mi venida otra vez á vosotros.
27 Solamente que converseis como es digno del Evangelio de Cristo: para que, ó sea que venga y os vea, ó que esté ausente, oiga de vosotros, que estais [firmes] en un mismo espíritu, unánimes combatiendo juntamente por la fé del Evangelio;
28 y en nada os espanteis de los que se oponen, que á ellos ciertamente es indicio de perdicion, mas á vosotros de salud, y esto de Dios.
29 Porque á vosotros es concedido por Cristo no solo que creais en él, mas aun que padezcais por él;
30 teniendo la misma batalla, que habeis visto en mí, y ahora ois de mí.
CAPITULO 2
1 POR tanto, si [hay] en vos otros alguna consolacion en Cristo, si algun refrigerio de caridad, si alguna comunion de espíritu, si algunas entrañas y conmiseraciones,
2 cumplid mi gozo en que sintais lo mismo, teniendo una misma caridad, unánimes, sintiendo una misma cosa.
3 Nada [hagais] por contienda, ó por vana gloria: antes en humildad, estimándoos inferiores los unos á los otros,
4 no mirando cada uno á lo que es suyo, mas á lo que es de los otros.
5 Así que sentid esto en vosotros que [fué] en Cristo Jesus:
6 que siendo en forma de Dios, no tuvo por rapiña ser igual á Dios:
7 mas se agotó á si mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante á los hombres;
8 y hallado como hombre en la condicion, se humillo, á sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
9 Por lo cual Dios tambien le ensalzó, y le dió nombre que es sobre todo nombre:
10 que al nombre de Jesus toda rodilla de lo celestial, de lo terrenal, y de lo infernal se doble:
11 y que todo lenguaje confiese, que el Señor Jesu Cristo está en la gloria de Dios Padre.
12 Por tanto, amados mios, como siempre habeis obedecido, no como en mi presencia solamente, mas aun mucho mas ahora en mi ausencia, obrad vuestra salud con temor y temblor.
13 Porque Dios es el que en vosotros obra, así el querer como el hacer, por [su] buena voluntad.
14 Haced todo sin murmuraciones ó dudas:
15 para que seais irreprensibles, y sencillos, hijos de Dios, sin culpa, en medio de la nacion maligna y perversa, entre los cuales resplandeceis como luminares en el mundo,
16 reteniendo la palabra de vida; para que yo pueda gloriarme en el dia de Cristo, que no he corrido ni trabajado en vano.
17 Y aunque sea sacrificado sobre el sacrificio y servicio de vuestra fé, me huelgo y me gozo por todos vosotros.
18 Y asimismo holgáos tambien vosotros, y gozáos por mí.
19 Mas espero en el Señor Jesus, que os enviaré presto á Timotéo, para que yo tambien esté de buen ánimo, entendido vuestro estado.
20 Porque á ninguno tengo tan unánime, y que con sincera aficion esté solícito por vosotros:
21 porque todos buscan lo que es suyo propio, no lo que es de Cristo Jesus.
22 La experiencia de él habeis conocido, que como hijo á padre ha servido conmigo en el Evangelio.
23 Así que á este espero enviaros, luego que viere como van mis negocios.
21 Y confio en el Señor que yo tambien vendré presto á vosotros:
25 mas tuve por cosa necesaria enviaros á Epafrodito, hermano, y compañero, y consiervo mio, y vuestro apóstol, y ministro de mi necesidad.
26 Porque tenia deseo de todos vosotros; y gravemente se angustió de que hubiéseis oido que habia enfermado.
27 Y cierto que enfermó hasta la muerte: mas Dios tuvo misericordia de él; y no solamente de él, mas aun de mí, que no tuviese tristeza sobre tristeza.
28 Así que le envio mas presto, para que viéndole os volvais á gozar, y yo esté con menos tristeza.
29 Recibidle, pues, en el Señor, con todo gozo; y tened en estima á los tales:
30 porque por la obra de Cristo ha llegado hasta la muerte, poniendo su vida para suplir vuestra falta en mi servicio.
CAPITULO 3
1 RESTA, hermanos, que os goceis en el Señor. Escribiros las mismas cosas, á mí no es grave, y á vosotros es seguro.
2 Guardáos de los perros, guardáos de los malos obreros, guardáos de la tajadura.
3 Porque nosotros somos la circuncision, los que servimos en espíritu á Dios, y nos gloriamos en Cristo Jesus, no teniendo confianza en carne.
4 Aunque yo tengo tambien de qué confiar en carne. Si alguno parece que tiene de qué confiar en carne, yo mas [que nadie:]
5 circuncidado al octavo dia, del linaje de Israél, de la tribu de Benjamin, Hebréo de Hebréos; cuanto á la ley, Fariséo;
6 cuanto al zelo, perseguidor de la Iglesia; cuanto á la justicia que es en la ley, de vida irreprensible.
7 Mas las ganancias que tenia, tuve por pérdida por amor de Cristo.
8 Antes aun ciertamente todas las cosas tengo por pérdida por el eminente conocimiento de Cristo Jesus Señor mio; por amor del cual he perdido todo esto, y lo tengo por estiércoles por ganar á Cristo,
9 y por ser hallado en él, que no tengo mi justicia que es por la ley, sino la que es por la fé de Cristo, justicia que es de Dios por la fé:
10 por conocerle, y á la virtud de su resurreccion, y la comunion de sus pasiones, configurado á su muerte:
11 si en alguna manera llegase á la resurreccion de los muertos.
12 Porque aun no he alcanzado, ni ya soy perfecto: mas sigo para comprender como tambien soy
comprendido de Cristo Jesus.
13 Hermanos, yo mismo aun no me estimo haber comprendido:
14 empero una cosa [hago, es á saber,] olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome á lo que está delante, sigo al blanco, [es á saber,] al premio de la soberana vocacion de Dios en Cristo Jesus.
15 Así que todos los que somos perfectos, esto [mismo] sintamos; y si otra cosa sentis, esto tambien os revelará Dios.
16 Empero á lo que hemos llegado, vamos por la misma regla, y sintamos una misma cosa.
17 Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad los que anduvieren así, como nos teneis por ejemplo.
18 Porque muchos andan, de los cuales os dije muchas veces, y ahora tambien lo digo llorando, enemigos de la cruz de Cristo:
19 cuyo fin [será] la perdicion: cuyo dios [es] el vientre, y su gloria [será] en confusion: que sienten lo terreno.
20 Mas nuestra vivienda es en los cielos, de donde tambien esperamos el Salvador, al Señor Jesu Cristo;
21 el cual trasformará el cuerpo de nuestra bajeza, hecho semejante al cuerpo de su gloria, por la operacion con la cual podrá tambien sujetar á sí todas las cosas.
CAPITULO 4
1 ASÍ que, hermanos mios, amados y deseados, [mi] gozo y mi corona, estad así [firmes,] amados en el Señor.
2 A Euodias ruego, y á Syntyche exhorto, que sientan lo mismo en el Señor.
3 Asimismo te ruego tambien á tí, hermano compañero, ayuda á las que trabajaron juntamente conmigo en el Evangelio, con Clemente tambien, y los demás mis ayudadores, cuyos nombres están en el libro de la vida.
4 Gozáos en el Señor siempre: otra vez digo, que os goceis.
5 Vuestra modestia sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.
6 De nada esteis solícitos: sino que vuestras peticiones sean notorias delante de Dios con mucha oracion, y ruego, y acciones de gracias.
7 Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesus.
8 Resta, hermanos, que todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo santo, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre: si hay virtud, si hay alabanza, esto pensad.
9 Lo que aprendisteis, y recibisteis, y oisteis, y visteis en mí, esto haced: y el Dios de paz será con vosotros.
10 En gran manera me gocé todavía en el Señor, de que al fin ya reverdecisteis en tener cuidado de mí, de lo cual todavia estabais solícitos: empero os faltaba la oportunidad.
11 No lo digo como por [mi] necesidad: porque he aprendido á contentarme con lo que tengo.
12 Sé tambien estar humillado, y sé tener abundancia: donde quiera y en todas cosas soy instruido tambien para hartura como para hambre, tambien para tener abundancia como para padecer necesidad:
13 todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
14 Sin embargo bien hicisteis, que comunicasteis juntamente á mi tribulacion.
15 Y sabeis tambien vosotros, ¡oh Filipenses! que al principio del Evangelio, cuando me partí de Macedonia, ninguna Iglesia me comunicó en caso de dar y de recibir, sino vosotros solos:
16 porque aun á Tesalónica me enviasteis lo necesario una y dos veces.
17 No que [yo] busque dádivas, mas busco fruto abundante en vuestra cuenta.
18 Así que todo lo he recibido, y tengo asaz: estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis, olor de suavidad, sacrificio acepto y agradable á Dios.
19 Mi Dios pues suplirá todo lo que os falta, conforme á sus riquezas, con gloria, en Cristo Jesus.
20 Al Dios y Padre nuestro [sea] gloria por siglos de siglos. Amen.
21 Saludad á todos los santos en Cristo Jesus: os saludan los hermanos que están conmigo.
22 Os saludan todos los santos: y mayormente los que son de casa de César.
23 La gracia del Señor nuestro Jesu Cristo [sea] con todos vosotros. Amen.