APÉNDICE
Reading edition
DEL
LIBRO SÉPTIMO.

Número 7-1.
Narrative of the peninsular war. By Marquess of Londonderry. Chapter 10, vol. 1.º
Número 7-2.
Mémoires sur la révolution d’Espagne par Mr. de Pradt, pág. 223 et suiv.
Número 7-3.
Journal des opérations de l’armée de Catalogne, par le maréchal Gouvion Saint Cyr. Ch. 1.er
Número 7-4.
Carta del mariscal Moncey.
Señores: la ciudad de Zaragoza se halla sitiada por todas partes, y no tiene ya comunicación alguna. Por tanto podemos emplear contra la plaza todos los medios de destrucción que permite el derecho de la guerra. Sobrada sangre se ha derramado, y hartos males nos cercan y combaten. La quinta división del ejército grande a las órdenes del Sr. mariscal Mortier duque de Treviso, y la que yo mando, amenazan los muros. La villa de Madrid ha capitulado, y de este modo se ha preservado de los infortunios que le hubiera acarreado una resistencia más prolongada. Señores, la ciudad de Zaragoza, confiada en el valor de sus vecinos, pero imposibilitada a superar los medios y esfuerzos que el arte de la guerra va a reunir contra ella, si da lugar a que se haga uso de ellos, será inevitable su destrucción total.
El Sr. mariscal Mortier y yo creemos que Vds. tomarán en consideración lo que tengo la honra de exponerles, y que convendrán con nosotros en el mismo modo de opinar. El contener la efusión de sangre, y preservar la hermosa Zaragoza, tan estimable por su población, riquezas y comercio, de las desgracias de un sitio, y de las terribles consecuencias que podrán resultar, sería el camino para granjearse el amor y bendiciones de los pueblos que dependen de Vds. Procuren Vds. atraer a sus ciudadanos a las máximas y sentimientos de paz y quietud, que por mi parte aseguro a Vds. todo cuanto puede ser compatible, con mi corazón, mi obligación, y con las facultades que me ha dado S. M. el emperador.
Yo envío a Vds. este despacho con un parlamentario: y les propongo que nombren comisarios para tratar con los que yo nombraré a este efecto.
Quedo de Vds. con la mayor consideración. — Señores. — El mariscal Moncey. — Cuartel general de Torrero 22 de diciembre de 1808.
Respuesta del general Palafox.
El general en jefe del ejército de reserva responde de la plaza de Zaragoza. Esta hermosa ciudad no sabe rendirse. El Sr. mariscal del imperio observará todas las leyes de la guerra, y medirá sus fuerzas conmigo. Yo estoy en comunicación con todas partes de la península, y nada me falta. Sesenta mil hombres resueltos a batirse no conocen más premio que el honor, ni yo, que los mando. Tengo esta honra que no la cambio por todos los imperios.
S. E. el mariscal Moncey se llenará de gloria si observando las nobles leyes de la guerra me bate: no será menor la mía si me defiendo. Lo que digo a V. E. es que mi tropa se batirá con honor, y desconozco los medios de la opresión que aborrecieron los antiguos mariscales de Francia.
Nada le importa un sitio a quien sabe morir con honor, y más cuando ya conozco sus efectos en 61 días que duró la vez pasada. Si no supe rendirme entonces con menos fuerzas, no debe V. E. esperarlo ahora, cuando tengo más que todos los ejércitos que me rodean.
La sangre española vertida nos cubre de gloria; al paso que es ignominioso para las armas francesas haber vertido la inocente.
El Sr. mariscal del imperio sabrá que el entusiasmo de once millones de habitantes no se apaga con opresión, y que el que quiere ser libre lo es. No trato de verter la sangre de los que dependen de mi gobierno; pero no hay uno que no la pierda gustoso por defender su patria. Ayer las tropas francesas dejaron a nuestras puertas bastantes testimonios de esta verdad, no hemos perdido un hombre, y creo poder estar yo más en proporción de hablar al Sr. mariscal de rendición, si no quiere perder todo su ejército en los muros de esta plaza. La prudencia que le es tan característica y que le da el renombre de bueno, no podrá mirar con indiferencia estos estragos y más cuando ni la guerra, ni los españoles los causan ni autorizan.
Si Madrid capituló, Madrid habrá sido vendido, y no puedo creerlo; pero Madrid no es más que un pueblo, y no hay razón para que este ceda.
Solo advierto al Sr. mariscal que cuando se envía un parlamento no se hacen bajar dos columnas por distintos puntos, pues se ha estado a pique de romper el fuego, creyendo ser un reconocimiento más que un parlamento.
Tengo el honor de contestar a V. E., Sr. mariscal Moncey, con toda atención en el único lenguaje que conozco, y asegurarle mis más sagrados deberes. Cuartel general de Zaragoza 22 de diciembre de 1808. — El general Palafox.
Número 7-5.
Capitulación.
Artículo 1.º La guarnición de Zaragoza saldrá mañana 21 al mediodía de la ciudad con sus armas por la Puerta del Portillo, y las dejará a cien pasos de la puerta mencionada.
Art. 2.º Todos los oficiales y soldados de las tropas españolas prestarán juramento de fidelidad a S. M. católica el rey José Napoleón I.
Art. 3.º Todos los oficiales y soldados españoles que hayan prestado juramento de fidelidad, podrán, si quieren, entrar al servicio para la defensa de S. M. católica.
Art. 4.º Los que no quieran tomar servicio irán prisioneros de guerra a Francia.
Art. 5.º Todos los habitantes de Zaragoza y los extranjeros, si los hubiere, serán desarmados por los alcaldes, y las armas se entregarán en la Puerta del Portillo al mediodía del 21.
Art. 6.º Las personas y las propiedades serán respetadas por las tropas de S. M. el emperador y rey.
Art. 7.º La religión y sus ministros serán respetados: se pondrán guardias en las puertas de los principales edificios.
Art. 8.º Mañana al mediodía las tropas francesas ocuparán todas las puertas de la ciudad y el palacio del Coso.
Art. 9.º Mañana al mediodía se entregarán a las tropas de S. M. el emperador y rey toda la artillería y las municiones de toda especie.
Art. 10. Las cajas militares y civiles todas se pondrán a disposición de S. M. católica.
Art. 11. Todas las administraciones civiles y toda clase de empleados prestarán juramento de fidelidad a S. M. católica.
La justicia se ejercerá como hasta aquí y se hará en nombre de S. M. católica José Napoleón I. Cuartel general delante de Zaragoza 20 de febrero de 1809. — Firmado. — Lannes.
En comprobación de haberse concluido en toda forma esta capitulación, léase la representación hecha a José por la junta de Zaragoza en 11 de marzo de 1809 e inserta en la Gaceta de Madrid de 19 del mismo mes y año, y en la que se dice «quedó acordada la capitulación, que fue ratificada y canjeada en debida forma.»
Número 7-6.
He aquí la lista y evaluación de las alhajas extraidas.
1.ª Una joya con 1900 brillantes, nueve de ellos de extraordinaria magnitud y muy subido valor. Su hechura un corazón que en el centro figuraba un cisne tendidas las alas y descansando en el tronco con un polluelo a cada lado. Dádiva testamentaría de la reina de España Doña María Bárbara de Portugal. Valuada en pesos fuertes 50.000.
2.ª Una corona de la Virgen que en 1775 costeó el arzobispo de esta diócesis D. Juan Saenz de Buruaga, de oro guarnecida de diamantes, rubíes y topacios brillantes; en el círculo formados de diamantes los atributos de la Virgen, a saber; nave, pozo, fuente, castillo, luna, sol, estrella, torre, palma, lirio, rosa y cedro: en el centro un triángulo de diamantes del cual se desprendía una palomita de lo mismo en ademán de mirar a María, y en lo alto un pectoral de finísimos topacios: costó pesos 30.000.
3.ª Otra para el Niño, dádiva del mismo prelado, a cuya muerte no pudo recobrarse hasta el año 1780, de oro y diamantes y rubíes brillantes, por remate una cruz y en el pie un círculo de oro con un diamante tostado: pesos 5000.
4.ª Dos retratos guarnecidos de brillantes del emperador Francisco I y de la emperatriz su esposa María Teresa de Austria reina de Hungría y Bohemia, que por testamento dejó a N.ra S.ra el Excmo. Sr. D. Antonio Azlor: pesos 16.000.
5.ª Un clavel jaspeado de chispas de diamantes y rubíes brillantes, sobre un pie de esmeraldas orientales, puestas en oro, con sus dos capullos el uno cerrado y el otro abierto con su gancho largo de oro y puesto en una cajita de zapa verde con su charnela de plata. Lo dio a María Santísima la Excma. Sra. Doña María Teresa de Vallabriga esposa del Sermo. Infante de España D. Luis de Borbón, año 1788: valorado en pesos 7000.
6.ª Una cruz de la orden de Santiago con 68 diamantes montados en oro por dos caras, todos rosas y tan bellos que por su blancura parecían cortados de una pieza: valuada en pesos 8418.
7.ª Una joya con 106 diamantes rosas, de exquisita limpieza y blancura y un precioso esmalte que regaló a María Santísima el Sermo. Sr. D. Juan de Austria el día de la Concepción de 1669: pesos 6891 ½.
8.ª Una venera de la orden de Calatrava de oro esmaltado con 52 diamantes rosas, algunos gruesos y muy finos todos. La dio el Excmo. Sr. conde de Baños: apreciada en pesos 3943.
9.ª Un par de pendientes con 28 diamantes rosas muy preciosos montados en oro que dejó en 1743 Doña María Ignacia de Azlor: valorados sin hechuras en pesos 1855.
10. Un corazón de aljófar grande y bello con algunos rubíes, esmeraldas y diamantes: pesos 116.
11. Una joya con corona de oro y 64 diamantes rosas: pesos 128.
12. Otra de oro con 59 diamantes: pesos 60.
Suman todas: pesos 129.411 ½.
El mariscal Mortier fue el único que rehusó el regalo que le presentaron; mas la alhaja parece no volvió al joyero.
Número 7-7.
Véase el «Manifiesto del vecindario de Aragón», publicado por D. Antonio Plana e impreso en Zaragoza en 1814, según razón tomada por el alcalde mayor de Zaragoza D. Ángel Morell de Solanilla.
Número 7-8.
Relation des sièges de Saragosse et de Tortose, par le Baron Rogniat. Avant propos.
