← Table of contents
Vida del escudero Marcos de Obregón

VICENTE ESPINEL Y SU OBRA. (continued 2)

Reading edition

Ciertamente se me tachará de dejar aquí la cuestion incompleta, cuando ningun lugar parece más oportuno para dilucidarla. No puede ser así, sin embargo; trabajos de esta índole para ser completos demandan el auxilio de largos textos, y necesitaria para un cómodo desenvolvimiento de los estudios que tengo practicados, un tomo de mayores proporciones que la suma de todo el actual. No es, sin embargo, obligacion que declino, y me reservo llenarla, como antes dije, en coyuntura mejor. Entre tanto no puedo menos de sentirme lisonjeado en haber sido el primero en bosquejar aquí, como ya queda bosquejado, el rápido cuadro de una vida bastante ignorada hasta ahora por nuestros hombres de letras, y que de todas maneras resulta siempre interesante. Autores que, como Vicente Espinel, tienen la honra de que sus obras periódicamente se reproduzcan y frecuentemente promuevan polémicas como las que dejo reseñadas, son siempre primeras figuras en el vasto teatro de la literatura brillante de su nacion. Sus producciones nunca palidecen; y en todo momento en que se impriman de nuevo, su aparicion será oportuna. Las ediciones del Gil Blas de Santillana no podrian fácilmente enumerarse. Todos los idiomas cultos del mundo han vertido del frances esta novela, y el lápiz y el buril harto se han ensayado en trazar los pintorescos cuadros de sus variados episodios. Nunca alcanzará, sin embargo, esta obra francesa el rango de la inmortal española de Miguel de Cervantes Saavedra. La razon es óbvia: el brillante ingenio español del siglo de Felipe II fué el creador sublime de un libro que perpétuamente hablará al corazon y á la mente de todas las generaciones, de todos los hombres, de todos los pueblos. El Gil Blas de Santillana, aunque en círculo más estrecho, pues está desprovisto de idealidad, será tambien un libro universal; pero no su pretendido autor, pues suprimidos diversos ingenios españoles, de quienes tomó las diversas partes de su obra, y muy principalmente Vicente Espinel que en el Márcos de Obregon le proporcionó los mejores materiales, queda de todo punto suprimido, como Voltaire pretendia, el carácter buscon y plagiario del decantado Le Sage.

Juan Perez de Guzman.

Madrid 5 de Mayo de 1881.

Viñeta de adorno
Viñeta de adorno
Cenefa de adorno
Cenefa de adorno
Explore with AITake your curiosity a little further.

Reading settings