QUINTILLAS.
Reading edition

A San Pedro.
Cual sumulista pretendo Iros, Pedro, replicando; Y pues vos, á lo que entiendo, Hicisteis juicio negando, Yo haré discurso infiriendo. ¿Quién os trajo á tanto mal, Que al mismo que ántes altivo Con ánimo sin igual Confesasteis por Dios vivo, Negais por hombre mortal? Dejadme, pues, que me asombre Que al Hijo del hombre allí Le deis de Dios el renombre, Y al Hijo de Dios aquí Le negueis conocer hombre. Mirad que en otra ocasion, Como es Dios-hombre compuesto Por ipostática union, Para negar el supuesto No os vale la distincion. Mal lógico, Pedro, estais, Pues cuando á Dios conoceis Y por tal le confesais, Antes se lo concedeis Y ahora se lo negais. Dicen que las señas son Las que os hacen mas patente, Y, sin mirar la ilacion, Dejando el antecedente, Le negais la conclusion. Si de una muger la ciencia Tiene razones precisas, Mirad, Pedro, que es violencia, Concedidas las premisas, Negarle la consecuencia. ¿Quién de vos, Pedro, dijera Siendo de ciencia un abismo, Que el argumento temiera, Pues el Evangelio mismo Dice qué os hicisteis fuera? Mejor las razones hila Vuestro acero, sin misterio, Pues cuando su corte afila Contra Malco, arguye en ferio Y en cœlarem con la ancilla. Vuestros brios arrogantes Negaron con juramento El que le servísteis ántes; Pues, Pedro, no hay argumento Contra principia negantes. Mas ya veo que advertido, Viendo el caso sin remedio, Llorais como arrepentido; Que es el arte de hallar medio De no quedar concluido.
