ODAS, LIRAS Y LETRILLAS.
Reading edition

I.
En la profesion de una religiosa.
Celebrad, criaturas, Las dichas que logro, Aunque á mis venturas Todo viene corto. Sabed que mis bienes Llegan á tal colmo, Que aun á la esperanza Exceden mis gozos. Del Señor un ángel Me asiste animoso, Y con nimio celo Guarda mi decoro. Soy esclava humilde Del Señor que adoro, Y por eso ostento Serviles despojos. Con su santo sello Señaló mi rostro, Para que no admita Mas que su amor solo. Del que ángeles sirven Esposa me nombro, A quien sol y luna Admiran hermoso. Desprecia por Cristo Mi pecho amoroso El reino del mundo Con su fausto todo. Ahora que sigo Con paso amoroso Al que ha deseado Mi corazon todo, ¡Ay! no me confundas, Señor, con tu enojo, Sino obra conmigo Cual siempre piadoso! Dióme en fe su anillo De su desposorio, Y de ricas joyas Compuso mi adorno. Vistióme con ropas Tejidas con oro, Y con su corona Me honró como esposo. Lo que he deseado Ya lo ven mis ojos, Y lo que esperaba Ya felice gozo.

II.
A la Asuncion.
A la que triunfante Bella emperatriz Huella de los aires La region feliz; A la que ilumina Su vago confin De arreboles de oro, Nácar y carmin; A cuyo pié hermoso Espera servir El trono estrellado En campo turquí; A la que confiesan Cien mil veces mil Por Señora el ángel, Reina el serafin; Cuyo pelo airoso Desprende sutíl En garzotas de oro Bandera de Ofir; De quién aprendió El sol á lucir, La estrella á brillar, La aurora á reir, Cantemos la gloria Diciendo al subir: Pues vivió sin mancha, ¡Que viva sin fin!

III.
Al mismo asunto.
De tu ligera planta El curso, Fénix rara, Pára, pára; Mira que se adelanta En tan ligero ensayo A la nave, á la cierva, al ave, al rayo. ¿Por qué surcas ligera El viento trasparente? Tente, tente; Consuélanos siquiera, No nos lleves contigo El consuelo, el amparo, el bien y abrigo. Todos los elementos Lamentan tu partida; Mida, mida Tu piedad sus lamentos: Oye el humilde ruego A la tierra, á la mar, al aire, al fuego. Las criaturas sensibles Y las que vida ignoran, Lloran, lloran Con llantos indecibles, Invocando tu nombre El peñasco, la planta, el bruto, el hombre. A llantos repetidos Entre los troncos secos, Ecos, ecos Dan á nuestros gemidos Por llorosa respuesta El monte, el llano, el bosque, la floresta. Si las lumbres atenta Hácia el suelo volvieras, Vieras, vieras Cuán triste se lamenta Con ansia lastimosa El pájaro, el reptil, el pez, la rosa. Mas con ardor divino Ya rompiendo las nubes Subes, subes, Y en solio cristalino Besan tus plantas bellas El cielo, el sol, la luna, las estrellas. Ya espíritus dichosos Que el Olimpo componen Ponen, ponen A tus pies, generosos, Con ardientes deseos Coronas, cetros, palmas y trofeos. No olvides, pues, gloriosa, Al que triste suspira; Mira, mira Que ofreciste piadosa Ser de clemencia armada Ausilio, amparo, madre y abogada.

IV.
A San Pedro.
¡Oh Pastor que has perdido Al que tu pecho adora! Llora, llora, Y deja dolorido En lágrimas deshecho El rostro, el corazon, el alma, el pecho. Si el arrepentimiento Tu corazon oprime, Gime, gime; Lastime tu lamento Y doloroso anhelo A la tierra, á la mar, al aire, al cielo. Si de suerte mejoras, Las lágrimas te valgan: Salgan, salgan Todas las que atesoras; Aneguen tus pesares Los rios, los arroyos, fuentes, mares, Y pues tu pena rara Lágrimas solo borran, Corran, corran, Y dejen en tu cara Y en todas tus facciones Señales, rayas, surcos, impresiones. Y si á dar tiernas voces El duro mal te excita, Grita, grita, Y tus penas atroces Oigan, y tus querellas, Los luceros, el sol, luna y estrellas. El curso ya empezado Tus lágrimas no acaben: Laven, laven La mancha del pecado, Hasta que estés glorioso Limpio, resplandeciente, puro, hermoso.

V.
De Santa Catarina Mártir.
Sosiega, Nilo undoso, Tu líquida corriente; Tente, tente, Párate á ver gozoso La que fecundas bella De la tierra, del cielo, rosa, estrella. Tu corriente oportuna Que piadoso moviste Viste, viste Que de Moises fué cuna, Siendo arrullo á su oido La onda, la espuma, el tumbo y el sonido. Mas venturoso ahora De abundancia de bienes Tienes, tienes La que tu márgen dora Belleza mas lozana Que Abigail, Ester, Raquel, Susana: La hermosa Catarina Que la gloria gitana Vana, vana Elevó á ser divina, Y en las virtudes trueca De Débora, Jael, Judit, Rebeca. No en frágil hermosura Que aprecia el loco abuso Puso, puso Esperanza segura, Bien que excedió su cara La de Ruth, Bersabé, Thamar y Sara. A esta, Nilo sagrado, Tu corriente sonante Cante, cante, Y en concierto acordado Tus ondas sean veloces Sílabas, lenguas, nùmeros y voces.

VI.
Al mismo asunto.
(LETRILLA.)
Erase una niña Como digo á usté, Cuyos años eran Ocho sobre diez. Esperen, aguarden, Que yo lo diré. Esta (qué sé yo Cómo pudo ser?) Dizque supo mucho, Aunque era mujer. Esperen, aguarden, Que yo lo diré. Porque como dizque Dice no sé quien, Ellas solo saben Hilar y coser. Esperen, aguarden, Que yo lo diré. Pues esta á hombres grandes Pudo convencer; Que á un chico, cualquiera Lo puede envolver. Esperen, aguarden, Que yo lo diré. Y aun una santita Dizque era tambien, Sin que la estorbase Para eso el saber. Esperen, aguarden, Que yo lo diré. Mas como Patillas No duerme, al saber Que era santa y docta Se hizo un Lucifer. Esperen, aguarden, Que yo lo diré. Porque teme el diablo Esto de saber Que hay mujer que sepa Mas que supo él. Esperen, aguarden, Que yo lo diré. Pues con esto ¿qué hace? Viene y tienta á un rey Que á ella la tentara A dejar su ley. Esperen, aguarden, Que yo lo diré. Tentóle de recio; Mas ella, par diez, Se dejó matar Antes que vencer. Esperen, aguarden, Que yó lo diré. No pescudan mas, Porque mas no sé, De que es Catarina Para siempre, amen. Esperen, aguarden, Que yo lo diré.

VII.
En la dedicacion de un templo.
Aunque ningun lugar es Lugar de ofender á Dios, Pues para alabarle en todos Su Magestad los crió, Atencion, atencion, Que aquesta es casa solo de oracion. Como nuestra gran flaqueza Su Magestad conoció, Separó algunos lugares Para nuestra devocion. Atencion, atencion, Que aquesta es casa solo de oracion. Con especial asistencia En ellos determinó Habitar, para que en ellos Le demos adoracion. Atencion, atencion, Que aquesta es casa solo de oracion. Pues ¿qué disculpa tendrá De atreverse nuestro error Al determinado sitio Que para sí destinó? Atencion, atencion, Que aquesta es casa solo de oracion. Los que al templo venis, sea Solo á dar gracias á Dios; No hagais la casa del Padre Casa de negociacion. Atencion, atencion, Que aquesta es casa solo de oracion. Plazas y lonjas teneis Si buscais conversacion, Que el templo Dios solamente A su culto reservò. Atencion, atencion, Que aquesta es casa solo de oracion.

VIII.
Juguetillo á María.
Como entre espinas la rosa, Como entre nubes la luna, Unica y como ninguna Luce la divina Esposa. Toda pura y toda hermosa, Púrpura y viso vestida, Ciudad de Dios defendida, Arca de su testamento, De la Trinidad asiento, Iris hermoso de paz, Y trescientas cosas mas. Como lirio descollado En el márgen cristalino; Como vaso de oro fino De mil piedras adornado; Como bálsamo quemado, Como fuego reluciente, Como Apolo refulgente. Como poma de olor llena, A quien no tocó la pena Que tuvieron los demas, Y trescientas cosas mas. Como varita olorosa Que asciende desde el desierto; Como bien ballado huerto De la fruta mas sabrosa; Como palma victoriosa, Como escuadron ordenado, Como paso bien sellado, Como pacífica oliva Que fué del mundo la paz, Y trescientas cosas mas. Trono de Dios soberano, Archivo de todo bien, Gloria de Jerusalen Y alegria del crístiano; Ester que al género humano De la miseria libró; La muger que en Pátmos vió Juan, triunfante del dragon; El trono de Salomon Y la señal dada á Acaz, Y trescientas cosas mas.

IX.
Villancicos en la fiesta de San José.
Quedito, airecillos, No, no susurreis; Mirad que descansa Un rato José. No, no os movais, Oh no, no voleis; Quedito, pasito, Que duerme José. Para no ver el preñado, José, que le daba enojos, De María, los dos ojos Ha cerrado. Centra su vista severo Dijo airado, porque vía Testigos contra María, “No los quiero. Si dicen que en el empleo De mi esposa falta fe, Nunca estoy mas ciego que Cuando veo. Y á que en llanto no se aneguen Porque á tanto se atrevieron, Ojos que contra ella fueron Luego cieguen.” Viendo Dios que eran despojos Sus ojos de su sentir, Hízole dormido abrir Tantos ojos. Hablóle un ángel glorioso, Porque solo él pudo ser Bastante á satisfacer A un celoso. Ay qué prodigio! Ay qué portento! Vengan á verlo todos, Vengan á verlo! Que si á todos los celos Quitan el sueño, A mi Josef el sueño Quita los celos. Celos con sueño, Sueño con celos, En Josef solamente No son opuestos. Vengan á verlo todos Vengan á verlo!
