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Teatro selecto, tomo 4 de 4

NO SIEMPRE LO PEOR ES CIERTO. (continued 2)

Reading edition

Leonor.

No haré. ¿Al fin no me crêrás?

D. Cárl.

No, porque dice un adagio, «Siempre es cierto lo peor.»

Leonor.

Yo le enmendaré, mudando, «No siempre lo peor es cierto.» ¡Oh lo que me cuestas, Cárlos! (Vanse.)

ESCENA XII.

DOÑA BEATRIZ, DON DIEGO.

D. Dieg.

Beatriz enviarme á llamar, Y á estas horas no temer Que éntre tu casa, y poner Guarda á tu cuarto, y pasar En el de tu hermano á hablarme, Muchas prevenciones son. ¿Es fineza, ó es traicion? ¿Es darme vida, ó matarme?

D.ª Beat.

No extrañeis, señor Don Diego, Ver aquesta novedad, Ni que con tal brevedad A veros y hablaros llego A estas horas y en mi casa, Ni que este cuarto haya sido El que para esto he elegido; Que avisándome que pasa Violante esta tarde á verme, No es bien que os vea; y así, Intento hablaros aquí. No, no teneis que temerme, Porque ya sois tan seguro Para conmigo, que puedo Perder á mi amor el miedo Tanto, que sólo procuro Ser hoy del vuestro tercera, Ya que no es posible ser Más, habiendo otra mujer Que para marido os quiera.

D. Dieg.

Cuando llamado de vos, Aquel papel recibí, Una duda concebí; Entrando aquí, fueron dos; Tres al escucharos son: Dejad que al remedio acuda, Si he de añadir una duda, Beatriz, á cada renglon.

ESCENA XIII.

DON CÁRLOS, á la puerta del cuarto.—DOÑA BEATRIZ.—DON DIEGO.

D. Cárl.

(Ap.) Temor, no sé lo que arguya Deso, y es fuerza escuchar Si vienen éstos á hablar En mi pena ó en la suya.

D.ª Beat.

Mucha gana de dudar, Señor Don Diego, teneis, Supuesto que no entendeis Tan fácil modo de hablar. Y para que á vuestro amor Ningun escrúpulo quede De que entenderme no puede, Declárome más. Leonor Por vos su casa ha dejado, Padre, honor, vida y reposo: A Don Juan teneis quejoso, Don Cárlos está agraviado, Yo estoy de vos ofendida, O por mi casa ó por mí: De Leonor el padre aquí Está tambien, vuestra vida Corre gran riesgo, y es llano Que otro remedio no espero Que dar venganza á su acero, U dar á Leonor la mano. Vos la amais, ella os adora: Todos andan por mataros, Y es el remedio casaros. ¿Habeislo entendido ahora?

D. Dieg.

Necio fuera en no entenderos, Cuando tan claro me hablais; Y si licencia me dais. Trataré de responderos.

D.ª Beat.

Decid, pues.

D. Cárl.

(Ap.)¿Qué es esto? ¡Cielos! ¡Don Diego y Beatriz se amaban! Unos celos ¿no bastaban? ¿Para qué son otros celos? Mas quiero oir; que fingido Esto no será, supuesto Que Beatriz no hablara desto Donde yo estaba escondido.

D. Dieg.

Mucho quisiera, Beatriz, Poder en aqueste instante De amante y de caballero Dividirme en dos mitades; Porque no sé á cuál acuda De dos afectos, que iguales, Al intentar responderos Me sitian y me combaten. Si como amante pretendo Daros la respuesta, es fácil Presumir que hace mi amor De las mentiras verdades. Y así, como quien soy sólo, Solicito hablaros ántes, Pues ántes, Beatriz hermosa, Fuí caballero que amante. Pensad que no hablo con vos; Que no quiero en esta parte, De vuestros celos, Beatriz, Ni de mi amor acordarme. De mí mismo, de mi honor, De mi obligacion, mi sangre Me acuerdo sólo; y así Presumid que otro me trae Ese recado, y que á otro Respondo.

D. Cárl.

(Ap.)¡Empeño notable!

D. Dieg.

Yo ví en Madrid á Leonor: Su hermosura pudo darme Ocasion de que asistiese De dia y de noche en su calle. Ví, miré, pasé, escribí; Pero con desdenes tales Me trató, que ya no eran Desdenes, sino desaires. Hice tema del amor, Sintiendo que me tratase Sin aquella estimacion Con que las mujeres saben Despedir lo que no quieren; Que hay algunas de tal arte, Que áun de los mismos desprecios Agradecimientos hacen. Este le faltó á Leonor: De suerte, que yo al mirarme Tan desvalido, acudí Al medio siempre más fácil, Que son las criadas. Una, Poniéndose de mi parte (Gracias á no sé qué alhaja), Me dijo: «De lo que nacen Los desprecios de Leonor, Es de que tiene otro amante.» Celos tuve... y aquí vuelvo, Contra lo propuesto, á darte Licencia de que seas tú La que me oye, por mostrarme Honrado á tus ojos; pues No lo es el que al infame Consuelo se da de que Otro, lo que él pierde, alcance. Añadió que de secreto Con él trataba casarse, Cuyo seguro les daba Lugar para que se hablasen De noche en su casa. Yo, Por poder, Beatriz, vengarme, Quise verlo; siendo sólo Mi ánimo que ella llegase A saber que yo sabía Su amor, porque no ostentase Conmigo la vanidad De no merecerla nadie. Escondióme la criada De su cuarto en una parte Oculta, donde ver pude Que ella de allí á poco sale Hácia otro aposento. Quise Seguirla, por si alcanzase A oir alguna razon, Que repetirla adelante.— No seas tú aquí; que no quiero Que venganza tan cobarde Sepas de mí, como hacer De las mujeres ultraje.— Sintióme ella, volvió á ver Quién era, y al mismo instante Entró Don Cárlos, de cuyo Encuentro el suceso sabes, Y así no quiero decirle. Al fin pues de muchos lances, Vine á Valencia, y por Dios (Si en esto miento, él me falte), Que no supe que en Valencia Leonor estaba: bastante Satisfaccion es, Beatriz, Saber tú que vine á hablarte La noche que fué forzoso Por ese balcon echarme. Capaz de todo el suceso, Celosa, Beatriz, me hablaste; Y yo, por satisfacerte, A verte volví ayer tarde. Entró Don Juan á este tiempo; Que parece que le traen Siempre á ocasion mis desdichas. Intentando retirarme, Di con Leonor; y aunque pudo El verla y verla en tal traje, Suspenderme, me cobré Tanto, que por disculparme, Culpé á Leonor. Sobrevino A tan no pensado lance Don Cárlos. Pues si tú misma, Beatriz, que es esto así sabes, ¿Cómo me pides, Beatriz, Que yo con Leonor me case? Mujer que me aborreció, Mujer que dió á mis pesares Ocasion con sus rigores, Mujer que con otro amante Vino á Valencia, y mujer Que, aunque en tu casa la hallase, Fué buscándote á tí, ¿es justo Que me la proponga nadie? Si tú en esta ausencia mia A mejor empleo aspiraste, Y los celos de Madrid Tomas ahora por achaque, Múdate muy en buen hora, Beatriz; pero no me cases: Que no es mujer para mí, Mujer que tú me la traes.

D. Cárl.

(Al paño.) ¡Cielos! ¿qué escucho? ¿Quién vió Tan evidente, tan grande Desengaño? ¡Ay, Leonor mia! Verdades son tus verdades.

D.ª Beat.

¿Y qué es lo que hacer intentas Con enemigos tan grandes?

D. Dieg.

¿Qué enemigos?

D.ª Beat.

Yo, Leonor, Cárlos, Don Juan y su padre.

D. Dieg.

De todos esos, Beatriz, Sino á tí, no temo á nadie.

D.ª Beat.

¿Por qué á mí?

D. Dieg.

Porque me advierte Muchas cosas ver que hables Tú en esto.

ESCENA XIV.

INÉS y GINÉS, cada uno por su puerta.—Dichos.

Ginés.

Señor...

Inés.

Señora...

D.ª Beat.

¿Qué es lo que tienes?

D. Dieg.

¿Qué traes?

Inés.

Mi señor viene, que yo Le he visto ahora en la calle.

Ginés.

Y es lo peor que con él Viene de Leonor el padre.

D. Dieg.

¡Qué destinado nací A desdichas semejantes!

D.ª Beat.

Por mi hermano no importara Que aquí te viese y te hablase; Por Don Pedro sí.

Ginés.

Ellos son De los dos más puntüales Padre y hermano que he visto: No hay cosa en que no se hallen.

D. Dieg.

A esta cuadra me retiro, Miéntras á su cuarto pase.

(Va hácia donde está Don Cárlos.)

Ginés.

¿Esto ha de ser cada dia?

D. Cárl.

(Entreabriendo la puerta del cuarto.) Aquí no puede entrar nadie.

D. Dieg.

Un hombre está dentro. ¡Cielos!

D.ª Beat.

¡Hombre! ¿Quién?

Ginés.

Abindarráez, Que por no quedarse hoy Sin posada, llegó ántes.

D. Dieg.

No te hagas ahora de nuevas; Que el traerme aquí á rogarme Que me case con Leonor, Bien muestra que quieres darle Satisfaccion á quien es, De que tú mis bodas haces. Y vive el cielo...

D.ª Beat.

Don Diego...

ESCENA XV.

LEONOR.—Dichos.

Leonor.

Señora, ¿quién hay que cause Estas voces? Mas ¡qué miro!

D.ª Beat.

No sé quién es.

D. Dieg.

Pues yo darte El gusto de que lo sepas Quiero; porque aunque me maten Todos cuantos contra mí Hoy solicitan vengarse, He de ver quien es un hombre Tan reportado ó cobarde, Que á los ojos de su dama, Llamándole otro, no sale.

ESCENA XVI.

DON CÁRLOS.—Dichos.

D. Cárl.

Eso no, que yo de atento Puedo desviar un lance, De cobarde no.

Leonor.

Desdichas, ¿Hasta cuándo habeis de darme Siempre que sentir?

ESCENA XVII.

DON PEDRO, DON JUAN.—Dichos.

D. Juan.

¿Qué es esto?

D. Ped.

¡Qué confusion tan notable! Un enemigo buscaba, Y dos tengo ya delante. Traidor Cárlos, vil Don Diego, Si no puedo en dos mitades Dividirme, para daros Dos muertes á un tiempo iguales, Ponéos de un bando los dos, Para que de un golpe os mate.

D. Juan.

Tenéos todos; que sí puede De la razon el exámen Mediarlo sin el acero, Componerlo sin la sangre. ¿Haos dicho Beatriz, Don Diego, El más conveniente y fácil Medio?

D. Dieg.

El más dificultoso Me ha dicho, que es que me case Con Leonor, y no he de hacerlo.

D. Ped.

Ya, Don Juan, no hay más que aguarde: Pues no basta la razon, Baste el acero.

D. Cárl.

Dejadle.

(Pónese Don Cárlos al lado de Don Diego.)

D. Juan.

¿Tú le defiendes, diciendo Que no? Siendo así, ¿cómo haces Tú la fineza?

D. Cárl.

Don Juan, Si dijera que sí, darle Yo muerte vieras.

D. Juan.

¿Por qué?

D. Cárl.

Porque de uno en otro instante Mejora tanto mi amor, Que es fuerza que yo me case Con Leonor.

D. Juan.

¿Y sus agravios?

D. Cárl.

Yo no satisfago á nadie: Bástame á mí estarlo yo.— Llega, Leonor, á tu padre.

Leonor.

Señor...

D. Ped.

No me digas nada; Que como mi honor restaure, En albricias de esta dicha Perdono tantos pesares.

D. Juan.

Pues ¿no me direis, Don Cárlos, Qué novedad visteis?

D. Cárl.

¿Daisme Licencia de que lo diga?

D. Juan.

Sí. (Llega Don Cárlos junto á Don Diego.)

D. Cárl.

Pues dejad que pase A vuestro lado, Don Diego...

D.ª Beat.

(Ap.) Él dice lo que oyó.

D. Cárl.

Dadle La mano á Beatriz.

D. Dieg.

Y el alma.

D. Juan.

¿Pues cómo?

D. Cárl.

Esto es importante, Don Juan: con que ya sabreis De qué mi mudanza nace; Pues si adonde está Leonor Y Beatriz él entra y sale, Y yo caso con Leonor, Fuerza es que él con Beatriz case.

D. Juan.

¡Dichoso yo, que aunque tuve Recelos, no supe ántes El agravio que el remedio!

Ginés.

¿Están hechas ya estas paces? Pues, Inés, boda me fecit, Para que con esto nadie Desconfíe de su dama; Que aunque la apariencia engañe, No siempre lo peor es cierto. Perdonad sus yerros grandes.

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